E. Final del trabajo de recolección de datos en la parcela y acceso a la parcela siguiente
5. DESCRIPCIÓN DE LOS FORMULARIOS DE CAMPO
6.5. TÉCNICA DE EVALUACIÓN VISUAL RÁPIDA DEL SUELO
Suelo
La metodología está diseñada para proporcionar un medio rápido, repetible, económico e inmediato, para el seguimiento y evaluación de la degradación del suelo (McGarry y Sharp, 2001). Ésta identifica las limitaciones para la producción agrícola, particularmente el agua y los nutrientes en cualquier tipo de uso de la tierra, y aplica unos indicadores “clave” seguros para tales limitaciones. Es un sistema de seguimiento sencillo y barato para obtener las condiciones y tendencias, el alcance y las consecuencias de la degradación del suelo y la disminución de materia orgánica en los cultivos, pastizales y tierras arboladas.
El método tiene una presentación sencilla, pero es una evaluación científicamente aceptable en comparación con las series de mediciones físicas del suelo comúnmente empleadas, p.ej. la densidad aparente, los permeámetros de disco, etc. Esta técnica rápida de evaluación visual se centra en los aspectos cualitativos y cuantitativos de las condiciones físicas del suelo (unidades de estructura del suelo y porosidad), así como el color del suelo, el desarrollo radicular y la reducción y dispersión de la cal, el estado de la materia orgánica y la infiltración orgánica.
• Condición de la superficie del suelo
Éste es un conjunto importante de “indicaciones” visibles en el terreno observadas y registradas cuando se pasea por el sitio. Los indicadores son tanto de carácter negativo como positivo, tales como terrones/capa superior del suelo endurecida, dispersión del suelo (partículas arenosas blancas) en superficies del suelo, encharcamiento en la superficie o en las rodaduras de vehículos, endurecimiento de la superficie o costra, escaso desarrollo de los cultivos en manchas o fajas, diversos tipos o rastros de lombrices de tierra, existencias (vivas) de plantas/cultivos de cobertura.
• Profundidad del suelo
Se utiliza una regla o barra de medir, graduada en centímetros, para evaluar y medir la existencia de cualquier capa visible de suelo, en términos de color, estructura, densidad del sistema radicular, etc.
• Textura del suelo
Se refiere a las proporciones relativas de partículas de tamaño arenoso, limoso y arcilloso en una muestra de suelo. La textura del suelo tiene importantes efectos sobre la capacidad de retención del agua en el suelo, la aireación y porosidad, la conductividad, la compactación, el potencial y resistencia para la penetración de las raíces, la capacidad de retención de nutrientes y la resistencia a la acidificación.
La textura puede determinarse cogiendo una o dos cucharadas de suelo en una mano y añadiendo agua, gota a gota, mientras se está manoseando hasta conseguir una consistencia pegajosa. Se hace a continuación una bola de suelo y se determina la textura.
• Condición estructural del suelo
Es la configuración del suelo basada en sus propiedades físicas y químicas. Cada unidad individual de estructura del suelo se denomina unidad “ped” (pedología). La estructura del suelo determina el desarrollo en el mismo de los sistemas radiculares. El sistema radicular muestra claramente las condiciones actuales del suelo. La ausencia de pelos radiculares finos o la abundancia de fuertes raíces primarias muestra las dificultades
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experimentadas por las raíces finas en la penetración de los suelos, y la presencia de raíces aplastadas entre unidades duras de suelo demuestra la incapacidad para penetrar en ellas.
Se excava un bloque de suelo dejando intacta la vegetación existente en el mismo. Se coge en la mano un bloque de una muestra de suelo inalterada. Se aplica el ensayo de “rotura por caída” (Shepherd, 2000). En este ensayo se deja caer tres veces una palada de suelo, desde una altura constante, sobre una lámina de plástico o una “pila de lavar” de forma rectangular. Si el suelo no se deshace por completo en unidades individuales, se realiza entonces una manipulación manual suave para romper el suelo siguiendo sus líneas naturales de rotura. Una vez roto el suelo en conjuntos individuales, se clasifican éstos de modo que el más pequeño se coloca en la parte superior y el más grueso en la parte inferior. El suelo degradado suele tener más unidades de estructuras gruesas que los suelos de buena estructura.
• Porosidad del suelo
Esta cualidad puede observarse fácilmente en el bloque de suelo. Los atributos a considerar incluyen el grado de macroporos del suelo, la compactación o los conjuntos de terrones del suelo en observación.
• Color del suelo
Éste revela propiedades muy importantes del suelo, p.ej. el material de origen, factores climáticos y humanos (por ejemplo, el estado del agua en el suelo y de la materia orgánica) que han alterado las rocas originales y sedimentos, dando como resultado la condición actual del suelo.
Generalmente, los colores brillantes, rojos y anaranjados en particular, muestran una buena aireación y drenaje del suelo (el hierro está en el suelo en estado ferroso). Los colores pálidos y grises muestran una aireación reducida y una tendencia hacia un estado de oxígeno escaso y encharcamiento. Cuanto más oscuro es el suelo, mayor es el contenido de materia orgánica
• Drenaje del suelo
Es una señal visible importante que se observa ordinariamente y se registra cuando se pasea por el sitio. Se registran las observaciones y las incidencias de encharcamiento en la superficie del suelo.
Se observan las incidencias de encharcamiento en la superficie del suelo y el color (manchas anaranjadas, grises, etc.), principalmente del bloque de suelo obtenido en el ensayo estructural.
• Fondo de labor (capa compactada por el laboreo)
Estas capas se localizan y describen comparando las partes inferiores y superiores de la palada excavada del suelo. La metodología registra y clasifica la presencia y grado de un fondo de labor, reconociéndolo como indicador negativo importante de la condición del suelo y también como síntoma de unas prácticas no sostenibles de manejo del suelo. Las capas superiores del suelo (15-20 cm. de profundidad) se desmenuzan mecánicamente, pero la capa situada inmediatamente debajo se consolida (se compacta) debido a la presión hacia abajo de los aperos metálicos de labranza. Los fondos de labor muy compactados impiden el movimiento del agua, del aire y de las raíces de las plantas en el suelo (Shepherd, 2000). Los efectos acumulados incluyen el riesgo creciente del
compactada) y la erosión (porque el suelo suelto de la capa superior puede separarse fácilmente del subsuelo compactado), y también la reducción de rendimiento y pérdidas de cultivo (debido a sistemas radiculares poco profundos y en “ángulo recto”, con menor capacidad para sobrevivir a los períodos de sequía).
• pH del suelo
Mide la actividad molecular (concentración) de los iones de hidrógeno en la solución del suelo (Moody, en prensa). Para valores de pH menores a 7 el suelo es ácido, mientras que para valores de pH superiores a 7 el suelo es alcalino.
Se toma una pequeña cantidad de suelo del centro de una capa que interese. Se desmenuza y se coloca sobre una losa blanca o una pieza de plástico plana. Se añade el indicador universal (líquido púrpura oscuro) y seguidamente se mezcla el suelo y el indicador. Se añade suficiente líquido para humedecer por completo el suelo, sin que chorree.
Se deja la mezcla para que se asiente alrededor de dos minutos y se utiliza la botella “de aerosol” con cuidado, espolvoreando una capa fina de polvo de sulfato de bario sobre la mezcla; cuando se coloree el polvo, se compara este color con el más próximo de la escala de colores del equipo de ensayo.
• Medición de la infiltración del suelo (opcional)
La infiltración se mide cuatro veces en cada UM, una vez por parcela, en el primer Punto de Medición. La medición de la infiltración necesitará unos anillos, de 12 pulgadas de diámetro (30 cm.) y aproximadamente 25 litros de agua por UM y por anillo. Esto se registrará en el formulario F4 parte A). Las mediciones de la infiltración del suelo serán el aspecto que lleve más tiempo de las mediciones del suelo en el campo, por lo que se deben realizar lo antes posible.
1. El anillo de infiltración debe colocarse en el punto de la primera medición localizado en la SPR. Se debe introducir como mínimo 2 centímetros en el suelo con ayuda de un mazo. Esto se hace para asegurarse de que el anillo no pierde agua. Se quita toda la vegetación, la hojarasca y las piedras grandes dentro del anillo, pero sin perturbar la superficie del suelo, desenterrando las piedras grandes o desarraigando la vegetación. Si la superficie del suelo se perturba accidentalmente, se vuelve a colocar el anillo en otro lugar.
2. Se humedece previamente el suelo con 2 a 3 litros de agua. Se deja que el agua empape durante 15 a 20 minutos, y seguidamente se vierte agua lentamente en el anillo hasta llegar a un nivel de 20 centímetros.
3. La tasa de infiltración al principio del ensayo será muy variable; por ello, durante la primera media hora del ensayo se registra a intervalos de uno a cinco minutos.
4. Después de cada anotación se eleva el nivel de agua a 20 centímetros; después de la primera media hora, se registra con un intervalo de 10 a 20 minutos durante un tiempo adicional de dos horas y media, a menos que la tasa de infiltración se haya estabilizado. Se rellena el nivel de agua hasta 20 centímetros después de cada lectura.
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