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La formulación de las siguientes preguntas permitirá en la investigación identificar aquellos elementos resilientes que tienen las madres en el desempeño de su rol parental y la manera en que las madres resuelven los conflictos y adversidades al interior de su familia.

19. En el momento que sus hijos cometen una falta ¿cómo los reprende?

(Margarita A) (Johana B) Lola C) Martha D)

“Los reprendo dialogando con ellos, diciéndoles por ejemplo: muchachos ¿ustedes saben el daño que se están haciendo?, ¿hasta cuándo les digo lo mismo?, es que ¿no entiende las cosas?, empieza uno a decir, ¡ya! mi mamá me va a pegar, por ejemplo hay una de las menores que cuando le digo ¡Pepita éntrese, ya!, ella dice ¡ay, ya mi mamá me va a pegar! y se va dos día de la casa para donde los abuelos pensando que yo le voy a pegar, pero yo no les pego”.

“Dándoles consejos y diciéndoles que no lo vuelvan hacer, pero cuando toca les doy con lo que encuentre”.

“Me siento a hablar con ellos y les digo. Usted por qué hizo eso, pero no les pego,” más bien no los dejos salir a la calle, como que les gusta los reprende de esa manera”

“Los regaño, pero si siguen cometiendo el mismo error, les pego dándoles con correa”.

De las cuatro madres entrevistadas tres de ellas expresan que cuando sus hijos cometen una falta, estas recurren al dialogo, a los consejos y llamados de atención, sin embargo cuando estas estrategias no son suficientes para la contención de las conductas trasgresoras de sus hijos incurren en el castigo físico como forma de solución a los conflictos. A diferencia de las tres entrevistadas solo una de ellas expresa que reprende a sus hijos no dejándolos hacer lo que más

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les agrada. De lo anterior se puede decir que las madres poseen ciertas dificultades para enfrentar y resolver los problemas que se presentan con sus hijos, puesto que se evidencia debilidad en la manera que ella desempeñan su función de contención.

20. Ante una situación dolorosa que presente su hijo ¿de qué manera actúa?

(Margarita A) (Johana B) Lola C) Martha D)

“Si ellos están llorando les pregunto que les duele, que les pasa, que les compro, donde les está doliendo, cuando están triste les pregunto que tienen y si ellos me dicen que necesitan algo, les digo si no hay plata en el momento que cuando reciba el pago les doy para lo que me pidieron, cuando les pasa algo en el colegio voy a al colegio y miro que es lo que está pasando, porque yo no me quedo con lo que ellos me dicen, también escucho lo que dice la profesora porque ellos lo dicen a su manera, pero la verdad me la dicen allá en el colegio”

“Les pregunto, ¿qué les pasó?, ellos me dicen por ejemplo: mamá me duele la cabeza, entonces busco la forma para que ellos se sientan bien”

“Cuando ellos se sienten tristes, yo me les acerco y juego con ellos, hasta que los hago reír”.

Pues, yo les pregunto, ¿qué tienen?, ¿Qué les paso?, ¿les duele algo? Y dependiendo de lo que ellos me dicen, busco la forma después que este en mis manos de aliviarlos.

Las cuatros madres entrevistadas coinciden que ante una situación de dificultad que atraviesen sus hijos, propician un espacio de diálogo para conocer lo que les sucede y de esta manera buscar alternativas de apoyo, para que sus hijos superen sus dificultades. De lo anterior se puede manifestar que las madres de familias poseen ciertas habilidades resilientes para afrontar situaciones adversas que se presentan en su cotidianidad, en donde su rol parental no solo corresponde al cuidado y educación de sus hijos, sino a esa capacidad para ayudarles y hacer frente a los sucesos dolorosos que les toca vivir como lo plantea Jorge Barudy (1998) cuando dice”la parentalidad resiliente se reconoce como aquella ejercida por la madre y /o el padre que es capaz de apoyar afectivamente a sus hijos, transmitiéndoles que los sucesos de la vida son parte de un proceso continuo donde existen perturbaciones y consolidaciones” (p.7).

21. Los problemas que se presentan en el diario vivir ¿influyen en la relación con sus hijos?

(Margarita A) (Johana B) Lola C) Martha D)

“En ocasiones cuando estoy un poco azarada porque no tengo plata para el desayuno o para el almuerzo y me comienzan a pedir cosas me hacen enojar, en ese momento solo les digo, ¡quítense de aquí!, que no estoy de genio, y cuando insisten con la pedidera de cosas, les grito diciéndoles ¡es que ustedes no entienden que no tengo plata!”

“De pronto cuando tengo un problema de tipo económico, me paso y me siento en la casa de enseguida para entretenerme un rato, ya cuando se me pasa el aburrimiento vuelvo a mi casa, pero trato de que mis hijos no se den cuenta”

“No, en este momento, no tenemos cama, no tenemos energía, mi hijo me dice: ¡ay! Mami la espalda me duele, ellos me dicen que quieren un televisor, me dicen mami ¡tengo hambre!, eso me pone triste, desesperada y perdida, pero eso no es motivo para maltratar a mis hijos, yo por el contrario los entiendo, porque si uno que es adulto sabe lo duro que es pasar hambre, peor un niño.

“Pues no, trato de demostrar que no tengo problemas que ellos no se den cuenta”.

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De las madres entrevistadas, tres de ellas expresaron en sus relatos que los problemas que se presentan en su diario vivir no son motivos suficientes para que influyan en la relación con sus hijos de manera negativa, puesto que ellas tratan de que sus hijos estén al margen de los problemas que a diario les toca enfrentar como son las necesidades básicas insatisfechas y recursos económicos escasos. A diferencia de las otras madres entrevistadas, la señora Margarita A, presenta ciertas dificultades para afrontar su problemas de una manera resiliente, en la que se ve afectada la comunicación y relación que establece con sus hijos, cuando no puede suplirles sus necesidades.

De esta manera se puede interpretar que las tres madres poseen ciertas capacidades resilientes como es la autocontención de sus emociones frente a situaciones difíciles, que podrían llevarlas al desborde de su frustración e impotencia, generando maltrato hacia sus hijos, lo cual refleja la preocupación de estas madres frente al desarrollo emocional de sus hijos, esto se asocia con los planteamientos de Barudy (1998) cuando define la resiliencia como” la capacidad de una persona o de un grupo para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de los acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves” (p.6).

Fuente: Elaboración propia

Tabla 8. CONTEXTO SOCIAL EN EL QUE SE ENCUENTRAN