3 KAIDAN EIGA
3.3. EL GRAN TSUNAMI DEL KAIDAN EIGA
3.3.3. TAKASHI MIIKE De los Yakuza al Terror
Si hay una persona que supo aprovechar la oportunidad de subirse al tsunami del Kaidan Eiga en el momento adecuado y no morir en el intento, este fue sin duda alguna Takashi Miike, un director nacido en Yao, un pequeño pueblo cercano a Osaka. Pese afirmar en las entrevistas realizadas por Quim Crusellas para la revista Cineasia, que se aburría con frecuencia en clase, este se graduó en la Academia de Artes Visuales de Yokohama, bajo la disciplina de Shoei Imamura, director ganador de la Palma de Oro en el festival de Cannes en dos ocasiones (la primera en 1983 por La balada de Narayama, y la segunda en 1997 por La anguila).
Miike afirma que durante su infancia vivió rodeado de trapicheos de la yakuza de todo tipo y que por eso, sus primeros trabajos fueron básicamente de temática yakuza, ya que es un mundo que conoce a la perfección. El formato del estreno no fue precisamente rodando en 35mm, sino directamente en el mercado denominado como V-Cinema, el cine directamente en video, la aparición del vídeo fue capaz de generar en el país del sol naciente, un gran mercado de cine de bajo coste del que en Miike se aprovechó rápido, especialmente un lugar donde la censura era muy escasa y Miike podía hacer todas sus excentricidades sin problema alguno, en este formato se haría famoso, su primer largometraje alejado del cine seria Shinjuku kuroshakai: Chaina mafia sensô (Shinjuku Triad Society, 1995) y continuaría alternando el cine en 35mm junto al V-Cinema, hasta que llego Audition, el film con el que seria conocido a nivel mundial.
- ODISHON (Audition, Takashi Miike 1999)
La primera incursión (no será la única de esta disertación) en el mundo del terror del prolífico director, prolífico porque en esta época era capaz de estrenar 6 películas en el año y de estas 6, al menos 3 eran "recordables", todo un mérito, y tras un gran numero de películas llegó Odishon (Audition) uno de sus films más icónicos de este polémico director.
Por un lado tenemos como en Onibaba, una pequeña diferencia del papel del Yūrei, puesto que al igual que al film de Kaneto Shindo, el enemigo no es un muerto, ni un espíritu, sino un ser que vive con una infancia de maltratos, violaciones y un ambiente opresivo con un ser despreciable que provocará que el Asami tenga unos deseos de venganza sobre cualquier hombre con la que ella se obsesione.
Con un ritmo extremadamente lento y tedioso durante un 70% de su metraje en Miike nos irá enamorando de su protagonista y mostrando que la Asami, a pesar de parecer un ángel caído del cielo por el viudo Aoyama, puerta dentro de un rencor extremo que culminarán con uno de los finales más sorpresivos e impactantes de la
filmografía de Miike.
El factor sorpresa va de la mano con este film, de hecho Miike nos lleva a un camino como sí de un drama romántico se tratara, pero durante el clímax de la película, nos hace un giro inesperado y magistral, todo aquello que queríamos que pasaría en la película se nos vuelve en contra de una manera brutal.
Destacar que Miike, para quien no lo conozca, es un especialista al mostrar el horror de una tortura, y aquí en Audition, se hizo muy famoso porque el espectador lo pasaba tan mal mirando la tortura como el protagonista, para Takashi Miike, la tortura, no se tiene que limitar a dar a entender al público que la víctima lo pasa mal, todo lo contrario, el espectador tiene que pasarlo tan mal como la víctima, y por eso la extensa duración de las torturas y el detalle de las imágenes.
De todas maneras Audition como dos de sus obras posteriores como Visitor Q (2001) o como Koroshiya Ichi (Ichi The Killer, 2001) Miike siempre pone en sus géneros ya sean Kaidan Eiga o Gore porn como en las dos últimas, un toque de crítica social, en Audition pone hincapié en la frivolidad en que se conoce a la gente en la actualidad, invitando a cualquier extraño conociéndolo a pasar en las intimidades más cercanas, en las dos últimas relata entre yakuzas y familias desestructuradas, la decadencia y la destrucción del ser humano japonés encerrado en su burbuja de placeres.
-CHAKUSHIN ARI (Llamada Perdida, Takashi Miike 2003)
Pero Miike se saco de la manga una gran película de Kaidan Eiga, para muchos la mejor presentada como cinta de maldiciones, para otros una película que parece Ringu cambiando la cinta de video por un teléfono móvil, un aparato que todos en mayor o menor medida usamos y que naturalmente los jóvenes japoneses usan en demasía. Para ello Miike nos presenta una historia protagonizada por Yumi Nakamura, que en plena reunión con unos amigos, mientras una de sus amigas anuncia que una de sus
compañeras de la facultad se ha suicidado de una forma horrible, al salir, la amiga de Yumi recibe una llamada perdida de su propio numero, el problema es que el tono no es el que ella tiene y de hecho no lo ha escuchado jamás, al leer la llamada perdida ve que ha dejado un mensaje en el buzón de voz, donde aparece una voz como la suya gritando, el mensaje de voz tiene una fecha extraña, es de dos días después de haberla recibido, poco tiempo después se cumple la profecía y varios amigos de Yumi serán llamados por esta terrorífica llamada, incluida la protagonista.
Para esta película Miike tiene muchos aciertos, la primera que se centra más en las muertes que en la investigación, eso garantiza momentos de terror y acción, incluso Miike se permite el lujo de hacer una critica feroz al show business de la televisión japonesa, cuando una de las amigas de Yumi para librarse de la maldición acude a un programa de misterio (al estilo de Cuarto Milenio, pero todavía más amarillista) y la cadena de televisión anuncia a bombo y platillo que salvaran a la pobre muchacha con su poderoso exorcista, tras una escena maravillosamente rodada, veremos como no se cumplen las expectativas de la cadena y acabe el show en tragedia. También nos explicara Miike que detrás de esta maldición esta una historia triste de una niña junto a su madre controladora que la maltrataba. Como vemos Miike no da una puntada sin hilo.
Pero no es una perfecta para Miike, el final esta algo confuso y mal narrado, con lo que como él dijo en su Masterclass del festival de Sitges en 2013: "me gustan los finales que desconciertan a la gente, así cada uno saca su propia conclusión" por otro lado el film tuvo 2 secuelas más, Chakushin Ari 2 (El pozo, 2005) que resultó ser todo un despropósito al sacar una maldición gemela a la original, y por otro lado Chakushin Ari Final (Llamada perdida: final, 2006) donde salvaron los muebles de la película al crear una manera de pasar la maldición a un compañero y librarse uno mismo de ella en medio de una excursión en Corea del Sud.
-IMPRINT (Huella, Takashi Miike 2006)
Con este film tenemos que hacer aclaraciones, la primera que no se una película, sin un episodio de la serie de televisión creada por Mick Garris y llamada Masters of Horror, para la cadena Showtime, en esta serie de 13 episodios por temporada, Garris escogía directores considerados Maestros del Horror, como John Carpenter (La Cosa), Joe Dante (Gremlins), Dario Argento (Suspiria) entre otras, para que dirigiesen un capítulo de una hora larga, en el que tenían total libertad y creatividad, palabras que Takashi Miike se tomó demasiado al pie de la letra. La serie tuvo una fantástica primera temporada, y una floja segunda, ambas eran cerradas por un episodio del género Kaidan Eiga.
A la primera temporada donde cerraba la temporada Takashi Miike, tuvieron un gran problema, el episodio era demasiado violento y perturbador para ser emitido hasta en una cadena de pago y con un estilo tan alternativo como Showtime (recordamos que la serie Dexter nació en este canal) y por lo tanto el episodio fue censurado. Afortunadamente para Takashi Miike, había una esperanza, y se que Takashige Ichise, productor de buena parte de los films antes mencionados, era a su vez productor de este episodio, y afortunadamente, el japoneses pudieron distribuir el episodio como sí de una película se tratara, con el atractivo de traer a todos los festivales donde se pudieron proyectar el instintivo de "Censurada en los EEUU".
Esta técnica no es nueva, de hecho David Lynch pudo reconstruir un piloto que no fue aceptado por la cadena ABC, y gracias a Studio Canal, que junto a un nuevo metraje pudo crear el que hoy conocemos como Mulholland Drive, ganadora del festival de Cannes del 2001 al mejor director y nominada a los Oscars a la misma categoría. Imprint no ganó ningún premio, pero si la admiración del público que pudo ver un gran episodio en pantalla grande.
A partir de la proyección como película del episodio, Miike recondujo su carrera, en este film podemos ver un final de un Miike y el inicio de otro, podemos ver que la fotografía y la dirección de arte son sublimes, una auténtica delicia por quien adoramos los aspectos de color en las películas, dejando de una vez por todas, el estilo pobre que había traído durante toda su filmografía, eso si, se despide por la puerta grande de su escena de tortura al estilo Miike, que muchos descubrieron, y que después de esta película, ya no hemos visto torturas tan escatológicas como la
de Imprint. Si vemos sus últimos films parece que Miike se ha refinado, ya no se el diabólico director japonés encargado de las atrocidades más grandes en una gran pantalla. Es un director que puede emular perfectamente la cinematografía de Kurosawa en films como 13 Asesinos (Jūsannin no Shikaku, 2010) o en Harakiri: Muerte de un samurái (Seppuku 2012), pero sin perder un toque característico basado en que cuando hay que ser excesivo, se es excesivo sin complejo alguno.