CAPÍTULO 4. CONTABILIZACIÓN DE LA CIUDAD Relaciones de saber/poder-gobierno
4.2 Relaciones de saber/poder-gobierno de la contabilidad municipal
4.2.3 Tecnologías del yo-relaciones de gobierno
En las relaciones de saber/poder, los individuos y los colectivos también interactúan consigo mismos, con un poder que ya no es de dominación sino de gobierno. En el análisis de esta nueva relación se recurre al concepto de práctica y más específicamente a las tecnologías del yo, una noción que no abandona las categorías anteriores de episteme y dispositivos, sino que las amplía y complementa (Zangaro, 2011). Así, las tecnologías de las que habla Foucault, en particular las que operan con el neoliberalismo, hacen referencia a “la dimensión estratégica de las prácticas, es decir, al modo en que tales prácticas operan en el interior de un entramado de poder” (Castro- Gómez, 2010, p.35). Por ende, el estudio de las relaciones de saber/poder-gobierno propias de la contabilidad municipal, permite identificar la producción de un modo de existencia, una experiencia concreta del mundo, cuyo propósito es lograr en los individuos el autocontrol y la autorregulación, que se perciban a sí mismos “libres” aunque sean condicionados por una serie de reglas de juego que conducen su conducta para que actúen de forma moral en la ciudad.
El cambio de la razón gubernamental, entendido como “procedimientos por medio de los cuales se dirige la conducta de los hombres, a través de una administración estatal” (Foucault, 2008, p.364), puede leerse en términos de los desplazamientos topológicos que ha posibilitado el traslado de las prácticas contables empresariales y financieras a la gestión de la ciudad. Un gobierno a distancia que ha operado con reglas de juego que desde la contabilidad municipal interviene en la población. Allí, el análisis foucaultiano implicó estudiar la forma en que el cálculo contable se ha relacionado con la producción de subjetividad o formas de ser de la persona. En tal caso, los profesores Mennicken y Miller (2012) sugieren prestar atención a la infraestructura del cálculo contable, las cifras de la contabilidad y su participación en la construcción del sujeto neoliberal. Un reconocimiento de la contabilidad pública como una tecnología del yo46, es decir, una práctica que participa en la construcción de los espacios calculables que las personas habitan, en su auto- cálculo, en la naturalización de un lenguaje empresarial que conlleva a replantear acciones y metas del gobierno local.
46 En este apartado se realiza un primer entramado desde el interior de la contabilidad pública en el Municipio de
Medellín. En los dos capítulos siguientes se observan las implicaciones en la gestión calculada de la ciudad y las condiciones de aceptabilidad de la población, en aras de explicar la contabilidad como una tecnología de gubernamentalidad.
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En consecuencia, el análisis de la aplicación de las reformas de la contabilidad pública en el Municipio de Medellín permite observar tres formas particulares de tecnología de gobierno neoliberal. La primera, marca la atención en la codificación y clasificación ordenada que permite la contabilidad para crear una identidad colectiva, es decir, la contabilidad pública como un instrumento de mediación entre Estado y población; la segunda, reconoce la contribución en la economización y financiarización del campo social, en un Estado local que ya no es solo operador, sino regulador; mientras que en la tercera, se registra un rol distintivo de la contabilidad en la construcción de subjetividad, en tanto posibilita la comparación, el benchmarking a partir de las cifras, como uno de los rasgos distintivos de la personalidad moderna.
En primer lugar, se reconoce que el traslado de prácticas contables empresariales a la contabilidad municipal, ha hecho posible un proceso de codificación y clasificación cronológica que permitió aglutinar información y retóricas para configurar relaciones sociales, económicas y financieras desde el gobierno de la ciudad. En el Plan General de Contabilidad Pública emitido por la CGN (2007), la codificación ha estado asociada a una designación numérica que permite la clasificación ordenada de los hechos, transacciones y operaciones financieras, económicas, sociales y ambientales del ente público. Desde diciembre de 1997, los libros auxiliares de la contabilidad municipal muestran la inclusión de códigos asociados a la situación financiera (activo, pasivo y patrimonio), los resultados (ingresos, gastos y costos), las contingencias (deudoras y acreedoras) y el presupuesto (presupuestos y tesorería). En el sistema capitalista la contabilidad tomó el lugar de los códigos, más allá de lo técnico, de una sociedad en la que no se pueden tomar los flujos más que en y por la operación que los codifica, pues “un flujo no codificado es, propiamente hablando, la cosa o lo innombrable (…), un flujo solo es reconocible como flujo económico y social en y por el código que lo codifica” (Deleuze, 2005, p.40).
Uno de los ex subsecretarios de la Hacienda municipal, quien ha sido profesor de contabilidad pública en diferentes universidades de la ciudad, manifiesta que la codificación contable muestra una división que particulariza el cálculo económico-financiero, el diseño de un espacio calculable que delimita, articula y naturaliza conceptos para gestionar la ciudad, una forma muy particular de visibilidad que configura al ciudadano y las acciones como objetivas y comparables (Entrevista 8, 2016). Otros funcionarios, como ya se ha indicado, plantean que la contabilidad expresa lo que el Municipio de Medellín es, su realidad, una luz que posibilita la distinción y el control. Con las
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reformas de la contabilidad municipal se ha hecho posible la medición del activo, un radar del efectivo47, el inventario con bienes que son productivos e improductivos48, las inversiones y entre
otras, las cuentas por cobrar49, que han implicado una serie de estrategias como la transparencia en el manejo de los recursos públicos, que le indican al ciudadano que en Medellín “se pueden pagar los impuestos porque estos serán bien invertidos” (Entrevista 10, 2016). Igualmente, ha posibilitado la medición del pasivo, el reconocimiento del pasivo pensional y de la deuda pública (interna y externa). Con corte a diciembre de 2015, se adeudan por los bonos ciudad de Medellín50 un total de 386.560 millones de pesos, mientras que la deuda externa asciende a 252.578 millones de dólares por préstamos con el BID y la AFD. De acuerdo con los datos oficiales la deuda pública de la Alcaldía de Medellín creció en el 500% en los últimos 10 años (El Colombiano, 2015), pese a que la administración de Aníbal Gaviria (2012-2015) ejecutó los presupuestos más grandes en la historia de Medellín, en el año 2014 por 5.4 billones de pesos y en el 2015 por 4.1 billones de pesos, dados los recursos de la fusión UNE y MILLICOM (El Colombiano, 2013, 10), fue la gestión que más incrementó la deuda.
Estos cálculos financieros ayudan a construir una identidad colectiva, una subjetividad neoliberal. En la retórica empresarial de los funcionarios del ente municipal, algunos señalan que la población son los funcionarios, otros indican que ellos son “los accionistas” del Municipio de
47 Una de las contadoras entrevistadas manifiesta que en las conciliaciones bancarias se han detectado robos en la
Subsecretaría de Tesorería, que han implicado investigaciones penales de los funcionarios involucrados (Entrevista 7, 2016). Una nota de prensa señala lo anterior con el siguiente titular: “auxiliares de tesorería de la Alcaldía de Medellín habrían desviado 697 millones de pesos a sus cuentas” (El Tiempo, 2006). A pesar de los objetivos de eficiencia de la NGP los hechos de corrupción han continuado en la entidad, entre ellos están involucrados la Subsecretaría de Tesorería por falta de gestión de cobro y la Subsecretaría de Ingresos por bajas de impuestos.
48 Según documento interno de la Unidad de Contaduría, el denominado Centro Comercial Bazar San Antonio era un
bien “improductivo” que se readecuó y se vendió a diferentes venteros ambulantes de la ciudad, para evitar el comercio callejero y la evasión del pago del Impuesto de Industria y Comercio. La venta de los locales se registró en la contabilidad a partir de mayo del 2000, cada local por $5’586.840 ($4’050.000 costo del bien y $1’536.840 intereses de financiación a diez años). Aquí la función del Estado local se observa con un papel de financiador.
49 En el caso de las finanzas públicas, el haber logrado la sistematización y la individualización de cuentas de cobro de
los Impuestos Predial, Industria y Comercio y otras rentas menores, ha permitido mayor oportunidad en la facturación de los impuestos (Entrevista 14, 2016), así como en la depuración de cifras y gestión de cobro.
50 Mediante Decreto N°233 de 1990 se ordenó la primera emisión de los bonos “Ciudad de Medellín” por un valor de
5.000 millones de pesos. En garantía de esta emisión se pignoraron las rentas provenientes del impuesto de Industria y Comercio en un 120%. Posteriormente, se realizaron otras emisiones de bonos, la segunda en 1993 por 15.000 millones de pesos, la tercera en 1996 por 20.000 millones de pesos, la cuarta en 1999 por 200.000 millones de pesos, la quinta en 2005 por 141.000 millones de pesos y la sexta en el 2013 por 248.560 millones de pesos. A partir de la tercera emisión la firma Duff & Phelps mantuvo la calificación “AA+” (Doble A más) destaca el incremento de los ingresos tributarios en el Municipio de Medellín, provenientes principalmente de los Impuestos de Industria y Comercio y Predial. También, para finales del 2015 la Sociedad Calificadora de Valores Fitch Ratings de Colombia S.A., ratifica la calificación Triple A a la capacidad de pago municipal por la quinta y sexta emisión de bonos.
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Medellín, dado que son dueños del patrimonio de la ciudad, por ende, deben cuidar los bienes y las inversiones porque son su propiedad (privada). De igual forma, la población es responsable de una parte de los pasivos y de los flujos de efectivo que se puedan generar. Por ejemplo, durante el 2011 la deuda por habitante era de 214 mil pesos (Muñoz, 2013), mientras que para el 2015 se duplicó, la Secretaría de Hacienda de esa vigencia señaló que, repartida la deuda por habitante, cada uno tendría que aportar 423 mil pesos (El Tiempo, 2015). En este sentido, en la NGP la retórica de la deuda, como lo describe Deleuze (1999) es un nuevo productor de subjetividad en la sociedad, en este sentido, la contabilidad participa de la constitución de ese sujeto endeudado, que el mismo Estado fabrica y garantiza o como lo expresan Hardt y Negri (2012) el paso de un sistema de bienestar a uno de endeudamiento, en el cual el crédito se constituye en uno de los principales medios de satisfacción de las necesidades de la sociedad.
En segundo lugar, la tecnología de la contabilidad ha permitido el funcionamiento interno de la gubernamentalidad, en las modalidades del gobierno neoliberal. La aplicación de las reformas contables han sido clave para economizar y financiarizar paulatinamente el campo social, pues permite poner en práctica conceptos abstractos como competitividad, transparencia, mercado, eficiencia, desempeño, riesgo y espíritu empresarial. En la racionalidad neoliberal las políticas institucionales han buscado ordenar las relaciones sociales de acuerdo con la lógica calculadora que proporciona la contabilidad, ya que la tendencia en la gestión de las ciudades es a utilizar las cuantificaciones, los cálculos y la información numérica para justificar los programas económicos y sociales en aras del crecimiento económico de la ciudad.
En el Municipio de Medellín las cifras contables sobre la gestión fiscal y financiera han sido de gran importancia para los mandatarios locales y sus gestores, ya que, según ellos, les ha permitido mejorar la rendición de cuentas y los mecanismos de transparencia ante los ciudadanos (Alcaldía de Medellín, 2011, p.59). También, la lógica contable ha operado para dar de baja saldos de la cartera porque resulta más costosa su gestión de cobro que el beneficio monetario (actas del Comité de Sostenibilidad Contable del Municipio de Medellín). Así mismo, considerar la eliminación de las retenciones en la fuente del Impuesto de Industria y Comercio, ya que los cálculos muestran que es más oneroso la administración de las mismas que el flujo de efectivo que genera en la entidad (Mesa de trabajo N°50 de 2016). En igual sentido, proponer la dinámica de créditos condonables en vez de becas, los sistemas de graduación de la pobreza (Entrevista 10,
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2016) y ampliar los recursos de financiación municipal con estados financieros consolidados (Entrevista 3, 2016), estos aspectos evidencian que la contabilidad constituye una tecnología clave en la ciudad gubernamentalizada para orientar la conducta de la población, guiar los comportamientos propios y de los demás, direccionarlos y administrarlos en pro de la ciudad competitiva. Así, el ente municipal gobierna la conducción de los ciudadanos hacia un devenir “empresarios de sí mismos” para que aprendan a jugar desde su propio capital humano.
Como consecuencia de la globalización de los mercados, la contabilidad estatal ha requerido ser estandarizada con requerimientos del mundo financiero, para hacerla descifrable a los inversionistas extranjeros. Actualmente, el Municipio de Medellín se encuentra en fase de diagnóstico y capacitación para enfrentar el proceso de la aplicación del Régimen de Contabilidad Pública en convergencia con las Normas Internacionales de Información Financiera. En los boletines institucionales el ente municipal comunica que esta dinámica conlleva al “mejoramiento continuo”, un ejercicio más allá del ámbito contable que impacta en toda la organización (Boletín al día Alcaldía de Medellín, 12 de julio de 2016), pues este tipo de contabilidad traslada las desigualdades sociales internacionales y legitima los privilegios de acceso a la información de algunos usuarios. Estos cambios en la contabilidad y los intereses promovidos por las entidades que dictaminan las normas globales de la nueva racionalidad, muestran evidencias de que la contabilidad no es una técnica apolítica, que está por fuera de las relaciones sociales como lo plantea una postura ortodoxa, sino que ella es una materialidad de un tipo de relaciones de poder.
En tercer lugar, la práctica contable ha permitido el discurso del autocontrol y la comparación o benchmarking, a partir de discursos que inspiran y moldean la conducta de las personas. Para la evaluación de la gestión pública en la década de 1980 y principios de 1990 resultaba suficiente el criterio de caja en los procesos de rendición de cuentas, planeación y programación pública. No obstante, la modernización administrativa y financiera del Estado colombiano ha implicado reformas institucionales que buscan fortalecer las relaciones con los ciudadanos, motivarlos a la participación, fomentar el diálogo y la vigilancia, generar incentivos de cultura y transparencia. Desde las directrices institucionales, el nuevo arte de gestionar la ciudad tiene como principio la ética y la moral como método característico del gobierno, esto connota una transformación del sujeto político, ya que se propaga una virtud cívica de unos ciudadanos que contribuyen fiscalmente en las cargas colectivas y son llamados a juzgar las instituciones y las
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políticas desde su interés personal de naturaleza económica y financiera, y no desde su rol político de ciudadano.
La mentalidad del control que se instala socialmente desde la inserción de prácticas contables empresariales al ente municipal, ha implicado la lucha contra la corrupción y la evaluación del desempeño de los mandatarios y servidores públicos, la comparación bajo un modelo de responsabilidad individual y autocontrol, para que el individuo por sí mismo sea responsable de dar cuenta de sus actos desde el cálculo. En este sentido, la entrada de la contabilidad ha permitido convertir la evaluación en un medio para orientar los comportamientos no solo de los gobernantes, sino también de los ciudadanos, dar cuenta de los resultados con los que la población también es objeto de seguimiento con el pago oportuno del impuesto, la asignación de multas y el traslado de mayores responsabilidades al ciudadano en relación con la autogeneración de empleo. En este sentido, el gobierno incentivo “que los gobernados hagan coincidir sus propios deseos, esperanzas, decisiones, necesidades y estilos de vida con objetivos gubernamentales fijados de antemano” (Castro-Gómez, 2010, p. 13).
La cifra contable configura personas, dominios y sujetos comparables. Al final de cada periodo contable, los balances financieros de la ciudad se presentan comparativos respecto al año anterior, con el fin de mostrar las variaciones de las cuentas. También un sinnúmero de indicadores y rankings nacionales y mundiales se publicitan porque estos cuantifican las cualidades de la ciudad al asignarle puntajes, números que por sí mismos legitiman o deslegitiman una ciudad para la inversión internacional y nacional, como destino turístico, como mercado para las empresas. Entonces, una de las características determinantes de la contabilidad es que permite dar sentido a la comparación, a la construcción de escalas de medición, de reconocerse a sí mismo como el mejor y decírselo a los demás. En este sentido, Medellín es una ciudad que exhibe sus reconocimientos en los informes de gestión, por ejemplo: Premios “Proyectos público exitosos” a la Feria de la Transparencia y a los Centros de Desarrollo Zonal (Cedezos) del Municipio de Medellín, otorgados por el Departamento Administrativo de la Función Pública; Premio internacional Dubai en “Mejores Prácticas” a la Alcaldía de Medellín; “Medellín, la ciudad con el mejor indicador global de competitividad en Colombia”, estudio realizado por el Observatorio del Caribe Colombiano y la Cámara de Comercio de Cartagena y el Grupo Bancolombia; Casilla 22 “Medellín: un mejor destino para hacer negocios”, análisis publicado por la revista América Economía.
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A nivel externo, las auditorias de la CGN a los estados financieros han permitido comparar la calidad de las finanzas municipales, con resultados negativos hasta el 2003 y dictámenes limpios a partir de los estados financieros del 2005. Otras calificaciones que utilizan la contabilidad en lo relacionado con los riesgos de la deuda pública, no solo para las firmas calificadoras nacionales sino también internacionales, estos se exhiben para ratificar la capacidad de pago en AAA (triple a), mantener la calificación AAA con la emisión de bonos y Baa3 para el riesgo en inversión. Incluso en el informe de gestión del 2011 bajo el título “Medellín imparable en premios y reconocimientos” se resumen diferentes calificaciones y premios algunos ya mencionados. Allí el rol de la contabilidad en esa estructura institucional neoliberal, es permitirle entender al sujeto que la infraestructura del cálculo es fundamental para poder dar sentido a la cuantificación, a la medición y a la comparación.