• No se han encontrado resultados

18 y tejido como para la glándula misma del molusco, la cochinilla-

u) PROBLEMAS ETINOLOGICOS Y SEMÁNTICOS

18 y tejido como para la glándula misma del molusco, la cochinilla-

Con la excelente obra de E. BENVENISTE se amplían teorías y

conceptos en pro de una nueva concepción de los radicales idesV

La proliferación de partidarios de la teoría laringa] se orienta

hacia una una mayor funcionalidad, a base de un elemento radical

mente “relacionables”, aumenta de forma considerable. L. DEROY20 aplicó este método a los tres términos de color que nos ocupan

*

~$IOpW33pEOS, 1!OPWbP<~ y flOp~Up«>; de una base a bh—, seguida por

2

*

diferentes sufijaciones ( —er—, —el-- y —er—), y en sus respecti- vas gradaciones reducidas, brota todo una pirámide de términos re- lacionables por su significado medular; dentro de esa amplia base

* *

a eMir—! a Mier- hallamos toda una larga lista de palabras que

2 2

denotan el movimiento marino, su agitación y mezcla, su espuma y hervor bhramat y dar” toyant” que los (cf.a.c. , i; lat. ferveo, IpOpUOOW, todos “revolver” . En y aXtlrópwupo significados una relación £ de clara entre ce lo

): nopp6pw, (cf. en scr. bhurván, bhurvanih,

torvo);

«IPPOS, «¿PpEW, IplJpW, con ptp«u, ~o— ellos con un significado básico de “mez— este bloque encajan nopp6p~os, “moiré”,”cha-

“chatoyant” $ “moire comme la mer” a la par “borbollante” y “brillante”. Pero no se ve dichos adjetivos y el sustantivo en cues— ser a todas luces un neologismo; no pode—

se a formado. tión itopípupa, que pare

mos ver sobre qué mode h

Este largo despliegue no los tres términos a unidad

imaginaria deja mucho que desear Y el escepticismo se advierte ta

ante la sospecha de que “la cosa foridata sulla non risolta questi vertimos nosotros es la cómoda parece funcionar muy bien desde sin que nos resuelva la cuestión bajo los términos que nos ocupan termjnológlco con la utilizacion que se Tampoco brillo

/

fi cac ione vez, y el re suelva se despe celo r 5 y cuá ca 1 o r la etimología ja la primad ¿cuál ha sido 1 la última?; después?. L.

representa sino un intento de reducir (“agiter”); su agrupación bajo una raíz

para CHANTRAINE (cf DELO, p.930>.

mbién en R. DAVINO (a,c.,p.109), rimane tuttavia ipotetica essendo ene delle laringali”. Y lo que ad— generalízacion de un radical, que el punto de vista gráfico, pero

y dualidad semántica que subyace Se ha ampliado el campo termi— de un radical unitario, pero sin 1 sustantivo flOpIpUpQ por esa vía. d esa tríada movimiento

¡

luz y

imera de esas tres tres signi— surgido las dos primeras a la de

a e

la pr 6han

DEROY se ha obcecado al afirmar que

lo originario es el primero de estos significados, teorí es demostrable ni en e] propio Homero; hay en él ejemplos

21

gan por un sentido cromático clarisimo- Por otra parte,

antiguos documentos del radical en cuestión son las Tabli

a que no que abo— los más lías mi—

céril cas y éstas apuntan uni di recc ionalmen te hacia un acusado co- lor, dada su proximidad contextual con otros términos cromáticos, segun se vera más adelante. Resulta curioso el hecho de que de que casi ninguno de los anteriores autores, a excepción de GIPPER, ha manejado eses documentos. Movimiento interno, brillo centelleo in- termitente, acompañados de destellos variopintos, son las constan—

22

tes de un artículo de G. COTTON, dos afios posterior al de L. DE—

ElOY. Se analizan en él tres tipos de palabras que insisten: 1) en

un concepto mixto <movimiento

¡

efectos de luz); 2> ¡novinriento. y 3> efectos de luz. El primer proceso puede haber nacido en ide. mismo simultáneamente; en el se hallan 1TOp~Up~O~ y

iroppiipco:

movi- miento, agitación ( del mar >. o inquietud (del corazón, brillo y

23

color en época posthomeríca (r”hacerse púrpura”, “volverse rojo”- El trabajo de la italiana A.CASTRIGNIANO, dos a?los después del

24

de COTTON, sigue la misma línea de artículos anteriores- Se bara—

jan de nueve postulados de DEROY: en IIOPWIPEOS tenemos dos signi- ficados coligados entre sí; del de “mobile” se pasa al de deste-

llos variopintos”. y de éste (por el cruce semántico con 1r0pp6p«)

el sentido preferente va hacia un claro “color púrpura”.

En una línea más sistemática se halla la italiana RITA DM11—

255

NO, con un buen trabaje de semántica. Su tesis base parte de que

en el ámbito del color “la notazione dell’intensité della luce e

della sua variabilitá prevale su quella propia cualitativa”. Y en

lo que al ámbito griego respecta el factor lumínico es esencial en los términos de color, y es el fundamento semántico para una ad— quisícion cromática ulterior; a su vez, es innegable que para los griegos la sensación de movimiento estaba constantemente ligada

“ad impresioni coloristiche” (zCOTTON>. Cabe ver en nop~ópw y

imp-

qflipEos el mismo proceso, la asociacion movimiento—luz produce en

noprplptos

aspectos diversos de una soja intuición: es decir, los

26

de ‘agitato’ , “impetuoso”, y el de “splendente in van colon’. Y pai-a la evoludioy) de itop¡púpt.~ y 110p41pt0S en la poesía griega pos- ten ion a Homero (pero con preludies ya detec febles en la propia Odisea>, advierte un alejamiento del significado primitivo de lo

móvil y de lo luminoso hacia e) color rojo; la causa es la refe- rencia del adjetivo a un objeto concreto: Zbher~ daría origen a

nocion luminica relacionada con la del “intenso movimento sul pos— to”, de la ficado del ese mismo indicacion y tamb nocido por No es gen semiti verbo . En fluyentes:

que da razón el verbo UOp~1pW y también el otro signi- adjetivo TropwUpros, “impetuoso”>; y de manera similar radical ide. originaría el sustantivo

uoppup«,

para la

de un objeto caracterizado por la “cangiante lumínosí— ién para nombrar su mismo proceso técnico, bastante co—

27

los antiguos.

preciso, pues, según el postulado anterior, buscar orí— co a la palabra

¶ropp~p«;

menos aún para el adjetivo y nopqPlpa habría una referencia a varios caracteres con— cualidad variopinta de dicha materia, aspecto cambiante

la luz, su preciosismo y su atractivo color rojo—

nte. Todo ello influiría, sin duda, en el adjetivo, el sufijo —coS como derivado de dicho nombre. En

de un hecho lingúístico de “parole”, por consí- de la misma con

violáceo brilla

al concat enarse otras palabras,

guiente concreto, se pasa a su postrer encaje como elemento de “sistema” con los caracteres operativos de este. La noción de ori- gen luz—movimiento se restringe y somete a la del color del mate—

28 rial, rojo—oscuro y brillante-

Sugestiva sí que es esta tesis, pero demasiado “cómoda”; no explica diacrónicamente, ni con rigor, el proceso que enuncia. Los datos homéricos se prestan a la interpretación originaria (luzzmo—

vimierito) unas veces, otras a color; con un poco de habilidad (factor del que suele abusarse) puede reducirse la ejemplifícacion homérica y también la posterior a un acromatismo global, postura 1o talmente exagerada y por ende falsa Y, a la inversa, puede pos—

tularse color para casi la mayoría de los ejemplos, o mezcla de ambos significados (acromatismo

¡

cromatismo>. escollo muy fuerte para demostrar por sistema un acro el flOprptos homérico: en los textos mícenícos aparece

telas (po—pu—re—ja), asociado a otro termino de color XEukaC) . Esa misma combinación de colores blanco rojo

advertir nosotros en Teócrito de forma reiterada y c ello nos parece que apunta a una denotación cromática

en muchos ejemplos homéricos, sobre todo en el caso de Con el verbo la cosa es más ambigua.

Ninguno de estos artículos de los anos cincuenta

bien una Existe un matismo en aplicado a <re—u—ka = volvemos a orno modelo; sin ambages 1 adjetivo. cita —cosa

curiosa— un trabajo anterior y muy interesante sobre la semántica 29

de esa triada terminológica, obra de J.R.VIEILLEFOND- Para este autor, el método y solución del problema planteado por el radical es lineal: solucionado el de

itop~6p«,

nos ayuda a aclarar el se-

gundo (UOpqfl>pEOS), con lo que queda resuelto el problema del ter- cero de ellos

(iiop¿pipw>,

tras el análisis de los anteriores. Las bases de su interpretación son éstas;

1) Homero conocía la palabra

iiopqflp«,

ya que usa ltOPcpVpEOS, un

derivado de aquélla mediante el típico sufijo de materia. La au-

sencia, pues, en su obra puede obedecer a múltiples razones: desde

que no existía (la más fácil y menos pensada) a un rechazo de su empleo por su estructura métrica

(

— ‘- —

>

,

muy incómoda para el

hexámetro; imposible su adaptación en genitivo y acusativo; sólo en nominativo y dativo, a condición de que la palabra que la siga

30

tenga inicial vocálica- - Es lógico que Homero, ante tales esco-

líos, la supla por

po?vt~

(e.g. , Od. 7. 279: OtvEi~s I-1~V C<.IOT11P«

ót’Bov

cQOtVtKt partvov>,

2> Para el investigador el sustantivo es de o fenicia: “flOpfl>p« no

vista del griego; no pu el aspecto de ser una

su entrada en griego”

3> •oEvi~ indicaba

31

pura ; y, por eso pr

~Op~~p« en el sistema Esquilo en Pers.317:

~pI1, o el propio Hero significado latente

4) I)e iTopwupa se

*

raigambre semítica

puede ser interpretada desde el punto de

ede ser una creacion reciente, y posee todo

palabra semítica, mas o menos modificada a

(ibid., p.4O7) -

numerosos conceptos más, aparte de la púr— ecísamente, se volvió a integrar de nuevo lingúistico griego, como acusa muy pronto

yEVELaSa ETETYE T’al1EL~v xp~’ra nop,upa ~«—

doto. Con ello se evitaba toda ambigliedad de en I$OtVL~.

forma iTop~uptOq, con el característico sufijo de materia—color — elo—: “de púrpura” (r”de color púrpura”

5) Al utilizarse como epíteto con frecuencia nop~1peos

ya en Homero una deformación popular; se le buscó una reía un término genuinamente ide. y griego, como era itop~Vpw,

así la acopc~on secundaria de “borbollante”, “mobile” sentido propiamente cromático. Más que al parecido sonoro ralces, tal cruce se debería a un uso de lTopWCpEoS en un sintagma con la palabra “sangre” (uopp6ptov atIí«>; el mar,

sufrió ción con tomando bajo su de ambas concreto al alba

y atardecer, pudo con su oleaje y color dar origen a ese doble va- lor del término. La ambivalencia de los ejemplos (movimiento/co- lor) en Homero se explicarían así.

6> La repercusión de estos hechos se patentiza en el ámbito

del color. Al ceder terreno

~oZvt~

y reaparecer nop~up«, el senti- do cromático se refuerza; el color púrpura se sanciona con abierta

franquía, creándose numerosos derivados, de color también, a par-

32

tir del sustantivo:

nop,ipCcw,

itopwpupéw,

etc.

7> En época helenística el desarrollo cromático se amplia y evidencia con toda claridad; un caso recalcitrante de arcaísmo lo representa Apolonio Rodio, quien, con su imitación de Homero, se queda sólo con el sentido acromático del adjetivo y. sobre todo, del verbo. Es una verdadera excepción frente a autores como Nonno, Teócrito, etc.

La interpretación es muy ingeniosa indudablemente, aunque, sí se analizan los puntos de sutura, acusa imperfecciones:

33

1) Supone la fluctuación semántica de un radical a cada paso. 2> ¿Cómo una deformación tal puede deberse a un verbo que de popular no tiene nada? En efecto,

iiop~X>po

es un verbo raro, con un único tema de presente, por muy acentuado que resulte el parecido

sonoro; en Homero el uso es metafórico y desde luego nada tiene de popular

3> Al revés, ¿cómo la poesía (que busca a toda costa una dife- renciación de la prosa, y. mas aún, de la lengua corriente o

pular”>’, refinada, clasista en definitiva, puede aceptar lisa y llanamente una influencia de tal especie?

Pese a estos serios escollos, es el estudio más valioso de los que hemos consultado en cuando a método, al estratificar diacroní—

camente los usos del radical de color con bastante rigor y clari- dad: 1> llop~p« no existe en Homero: es muy usual tras él. 2> ¡lop— plipEos posee en Homero dos significados: “borbollante” /1 “color púrpura”; luego se trocará en puro color: “de púrpura”. floppipu,

acromático en Homero con los significados de “hervir” “borbotear”, “hincharse”, se cromatiza luego: “teflirse de púrpura” es lo ge— general; en los autores homerízantes (cg., Apolonio Rodio>, dicho sentido, que parece ser el primitivo, se imita.

una breve resefia de A. PEROFTI, cuyas tres conclusiones esencia- les son éstas: a> El valor originario del adjetivo es el de “mobi—

le con tutte le possibile sfumature”. 2) La confusión entre 1IOP~JPEOS y

itoppiipu

ha comenzado a producirse no antes del siglo VI a.C.

,

y 3> En cierto momento (imposible de establecer un térmi-

no post quern) se ha perdido de vista el primer sentido del adjeti- vo (es decir, el de “mobile”

>

, que es concebido de ahora en ade—

lante “soltanto con il senso del colore, provocato como si é detto da uopp6pa”.

No son más que enunciados de un problema muy complejo, que en

un trabajo tan exiguo no se pueden demostrar; no los compartimos. La simple lectura del artículo “Purpur”, obra de K. SCHNEIDER (RE

46, 1959, 2009—2010) revela que el tinte de la púrpura era conoci- do mucho antes en Egipto, Fenicia y Mesopotamia; a Grecia llega más tarde: ¿cómo se puede, entonces, pensar que el sintagma homé- rico

nopcpiSptov ~pos

(11.8.221), repetido o reelaborado en la poe—

sía posterior, no ha podido ser asociado a la idea de la auténtica

púrpura antes de los s.VJ—V? El testimonio del micénico, y esto

no es poesla, revela al lado de los vestidos pa—WC—a

(~pca)

un

tipo más especifico que pu—pu—re—ja pu—ka—ta—ri—ja (r

nopCp6pE«

cpiJraXta>; la idea de “mobile” nada pinta en la interpretación de estos hechos, pero sí mucho la de color.