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TELEPATÍA MOTORA

Esta forma de telepatía es denominada Gumberlanismo, ya que se atribuye a dicho personaje ser el iniciador de la misma. Está basado en la simple lectura muscular, teniendo en cuenta que todo acto de 70

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concentración mental tiene su reacción muscular inconsciente, más o menos intensa. Tan pronto se familiarice con esta técnica, le resultará sumamente fácil captar las reacciones musculares en las demás perso­ nas y podrá descubrir cuándo una persona miente. Es sabido que toda mentira produce diversas reacciones neuromusculares, a veces imper­ ceptibles, que, observando con máxima atención, es posible captarlas. El detector de mentiras está basado en la lectura de estas reacciones, a las que aun los espías, que son personas muy habituadas a controlar sus reacciones emocionales y musculares, sucumben.

Para iniciarse deberá comenzar por captar un número entre el 1 y el 10, o del 11 al 20. Proceda de la siguiente manera: Pídale a la per­ sona que piense un número entre el 1 y el 10. Diga: "Yo iré contando los números lentamente en voz alta, y cuando llegue al número que usted pensó, diga mentalmente: 'Éste es'

Tome la mano del sujeto y observe atentamente su rostro; al pro­ nunciar el número que él pensó, usted notará una reacción en cual­ quiera de los músculos de la cara o en la mano que tiene entre las suyas. Esta sencilla experiencia causa gran efecto y todos quedan con­ vencidos de que usted posee facultades telepáticas.

Una variación interesante de lo anterior consiste en pedir al sujeto que piense el nombre de una persona que se encuentra en el grupo. A continuación, usted diga a los del grupo que cada uno dé su nombre en voz alta; advierta al sujeto que, tan pronto como oiga el nombre que ha pensado, diga mentalmente: "Éste es". Proceda de igual manera que en la anterior experiencia: tómele la mano y observe atentamente las reacciones musculares cada vez que escucha un nombre.

TELEPATÍA MOTORA

Para la siguiente experiencia deberá hacer un pequeño preámbulo, diciendo algo como lo siguiente: "¡Mucha atención! Como han podido comprobar, soy capaz de captar en la mente de otra persona el número o el nombre que piense. Ahora voy a demostrarles que también es

posible para mí encontrar un objeto cualquiera que uno de ustedes esconda en cualquier lugar de esta sala". A continuación pida que le sea prestado un objeto y entréguelo a otra persona para que lo es­ conda. Ahora diga: "Mis ojos serán vendados con un pañuelo cual­ quiera"; solicítelo a la dueña de la casa o a uno del grupo. Explíqueles que para llevar a cabo esta experiencia necesita una persona que sepa con exactitud en dónde está escondido el objeto y que le dirija men­ talmente. "Todo lo que haré será tomar su pulso para poder estable­ cer contacto mental con ella."

Coloqúese delante de su guía; tómele el pulso y dígale que piense, no en el objeto ni en el lugar en donde está, sino en el camino y en los obstáculos que debe usted salvar para llegar al mismo. Tan pronto se concentre podrá captar nítidamente sus reacciones musculares a tra­ vés de su pulso, las que le indicarán con precisión la dirección exacta que debe tomar. Una vez que sepa la dirección exacta, suéltele el pulso por unos instantes. Vuelva a tomárselo después de haber dado unos cuantos pasos en la dirección captada y tome otra vez contacto para obtener una nueva y precisa información. Esta experiencia, bien reali­ zada, causa asombro en el grupo y todos llegan a la convicción de que usted es un experto telepático.

Importante: No repita ninguna experiencia. Su actitud mental, desde que inicia la demostración, debe ser la de no imaginarse nada. Déjese ir automáticamente, siguiendo las indicaciones de los movimientos musculares inconscientes que el sujeto le va suministrando. Con un poco de entrenamiento, estoy seguro de que se familiarizará con este tipo de lectura muscular y de que podrá efectuar espectaculares experiencias telepáticas. Tan pronto obtenga el primer éxito, no solamente ganará confianza en sí mismo, sino que creará un poderoso estímulo condi­ cionado de prestigio en su auditorio. Algunos de mis alumnos han lle­ gado a ser verdaderos expertos en este tipo de lectura. Muchos de ellos lograron abrir la combinación de una caja fuerte con sólo tomar contacto con el pulso del sujeto que conocía dicha combinación.

Una vez que pueda interpretar fielmente las reacciones musculares le será sumamente fácil saber cuándo una persona miente deliberada­ mente. Dos son los grupos musculares que reaccionan inconsciente­ mente cuando la persona miente: si permanece sentada, observe sus manos y comprobará en ellas una pequeña contracción en el instante de mentir. Otros músculos que reaccionan casi siempre son los de los ojos; al mentir se advierte una efectiva reacción de expectativa, como diciendo: " ... a ver si te lo has creído".

Muy importante: Si desea utilizar este maravilloso secreto de lec­ tura, impóngase la condición de no revelarlo a nadie. Tan pronto sus amigos sean conocedores de él, estarán dispuestos a establecer control sobre sus propios grupos musculares y habrá perdido usted la opor­ tunidad de poder interpretar sus reacciones.

PRÁCTICAS

Empiece ensayando con cualquiera y procure conservar la actitud mental antes indicada. Dígale que piense en una dirección: derecha, izquierda, atrás, arriba, abajo, y, tomándole el pulso, usted irá diciendo cada una de las direcciones en que él está pensando. Ensaye primero ante un grupo muy reducido para después poderlo efectuar con éxito frente a grupos más numerosos. Antes de comenzar tome contacto, respire profundamente y así, siendo dueño de sí mismo, le será fácil concentrarse para captar las sutiles reacciones musculares de los demás.

L - C - IX COM O OFRECER UNA BRILLANTE DEMOSTRACION

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