• No se han encontrado resultados

La Televisión Argentina, de la Dictadura a la era digital

«Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como la propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo.» (Rodolfo Walsh) Durante el mundial 78, en el contexto de la última Dicta- dura Cívico Militar, la Televisión Argentina realizó las pri- meras transmisiones a color. Con la reconversión del canal 7 en Argentina Televisora a Color (ATC) el gobierno de facto intento garantizar todas las transmisiones de la Copa Mun- dial. Irónicamente en nuestro país solo se pudieron ver en colores algunas partes del partido final (Argentina-Holan- da) los demás partidos se emitieron en blanco y negro, no obstante al exterior toda la transmisión fue en colores, una perversa metáfora de la época.

Esta incorporación del color en la televisión argentina, que fue denunciado por sus costos como uno de los hechos

de corrupción más graves de la historia del canal oficial, significó la adopción de la norma alemana PAL (Phase Alternating Line), un adelanto tecnológico que avanzaba sobre otras dos nomas existentes en el mundo: la NTSC y SECAN. Pero para el grueso de la población no significó una mejora sustancial, ya que lejos de ser inclusiva esta nue- va tecnología comenzó a ser masiva casi una década des- pués, para mitad de la década de los 80.

En pocas palabras, el color, llego primero a los sectores más acomodados de nuestra sociedad y a algunas capas medias que podían viajar a exterior y volver cargados de tecnología importada, lo que pomposamente se dio a llamar el tiempo de la «Plata dulce».

Para 1980, en sintonía con la Doctrina de Seguridad Na- cional y la destrucción del aparato productivo, se implantó el decreto-Ley Nº 22.285, llamado de Radiodifusión que sistematizaba en una ley lo que en las calles y en los medios se respiraba desde marzo de 1976: la falta de libertad de ex- presión, la censura, en nombre de la defensa nacional.

Con el objetivo de tener un sistema de medios de comuni- cación comercial controlados por las Fuerzas Armadas y bajo la lógica del Terrorismo de Estado la Ley de Radiodi- fusión ordenó la privatización masiva de las señales en un plazo de tres años.

Siguiendo esta lógica, a las universidades no se les permi- tía generar nuevas señales de radio o televisión y se aplica- ron severas restricciones en materia de publicidad para las que ya estaban instaladas. Al mismo tiempo, esta Ley impe- día que las organizaciones religiosas, sindicales, culturales, cooperativas y demás organizaciones sociales sin fines de lu- cro pudieran ser titulares de radios o canales de televisión.

La transición hacia la democracia no generó una corre- lación de fuerzas favorable para desterrar la Ley de Radio- difusión de la Dictadura. Apenas si se pudo intervenir el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) ya que el pro- yecto de implementar una nueva Ley termino en fracaso.

Lía Gómez (Compiladora)

A partir de la década del 90, en el marco de reformas neoliberales, se produjo una apropiación de los medios televisivos por parte de grupos periodísticos locales en so- ciedad con el capital extranjero. Esto sumado a la penetra- ción que comenzó a tener la Televisión por Circuito Cerra- do o Cable en los hogares argentinos, llevo al país a un fe- nómeno inusitado en América Latina, alcanzando al 53% de la población, generando una concentración y centraliza- ción de los modos de producción inusitada.

Pero a partir de octubre de 2009, con la victoria que sig- nificó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que a arrinconar al decreto-Ley de radiodifusión de la Dictadu- ra, en un contexto de democratización sin precedentes, la Televisión Argentina incorpora la transmisión digital. Una propuesta que encuentra al Estado Nacional a la vanguar- dia en la introducción de tecnologías superadoras desde el punto de vista técnico, pero por sobre todo, posibilitadoras de una multiplicación y diversificación de las voces con lu- gar en las pantallas.

La transición hacia la Televisión Digital Terrestre (TDT) es una acción tecnológica que simboliza un cambio cultural y político porque consiste en la construcción de un país más inte- grado y federal a partir del apuntalamiento a la expresión ciu- dadana y la revalorización del rol de lo público en un sector tradicionalmente dominado por los intereses monopólicos.

A diferencia de otras épocas, por primera vez un cambio tecnológico se direcciona hacia los sectores más populares. En contraposición con la Televisión de Cable o Satelital, la nueva tecnología digital llega para ofrecer una amplia gama de señales de forma gratuita a toda la población.12

12 El cable pasados los años 90 se tradujo en un sistema concentrado y

monopólico que adsorbió cientos de señales en todo el país generando una inercia que aún perdura, generando por otro parte un destierro significó la falta de trazado del cable en barrios periféricos, villas de emergencia o puntos remotos del país.

Esto no es un capricho sino que responde a la firme creen- cia de que la comunicación, y la televisión como medio especí- fico, son determinantes para la vida en sociedad. También es, de algún modo, una herramienta para luchar contra la exclu- sión y siendo posible reequilibrar las desigualdades simbólicas existentes, garantizando el derecho a la comunicación.

La TDT entonces, no es sólo inclusiva en términos tecno- lógicos sino que establece un cambio fundamentalmente cultural y político porque además de incorporar a una gene- ración de contenidos producidos de manera descentraliza- da, existe una decisión política de promover el ingreso nue- vas señales sin fines de lucro al sistema televisivo tales como universidades, sindicatos u organizaciones sociales que no estaban antes contemplados. Postura plasmada en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

Más allá de que los sectores más populares de nuestra sociedad todavía no se apropien definitivamente de los con- tenidos generados en TDT, porque la Televisión (incluso la TDT no escapa a esta lógica) sigue activa como modelo de aspiración social generando modelos e identidades que in- terpelan fundamentalmente a los capas medias, la TDT tie- ne el compromiso y la obligación de nutrirse de estos secto- res que nunca tuvieron acceso a los medios y que pueden aportar temáticas, discursos y narrativas impensadas a la hora de pensar contenidos para la televisión futura.