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Tendencias en el riesgo global de desastres

El riesgo de desastres de origen meteorológico

1 Bajo 0 Sin datos sobre exposición

2.5 Tendencias en el riesgo global de desastres

Los riesgos de mortalidad y de pérdidas económicas están aumentando en términos absolutos en cuanto a todos los tipos principales de amenazas, excepto deslizamientos de tierra, en los cuales parece que la tendencia se ha estabilizado. Por otra parte, los riesgos relativos, si se calculan en proporción a la población o al PIB, permanecen estables y, en el caso de la mortalidad, es posible que estén disminuyendo.

Muchos lectores estarán familiarizados con gráficas como la que aparece en la figura 2.36, que muestra un incremento exponencial en pérdidas económicas por desastres desde la década de 1970. La figura 2.37 indica que, cuando estas pérdidas se ajustan a la inflación y se expresan como porcentaje del PIB global, la curva es menos pronunciada y, en realidad, estadísticamente insignificante.

2.5.1 Riesgo, exposición y vulnerabilidad Para poder apreciar de qué modo están cambiando los patrones de riesgo en el tiempo, se han

comparado simulaciones de mortalidad y pérdidas

económicas en 1990 y 2007, asumiendo niveles constantes de amenazas.

En el caso de inundaciones, la mortalidad simulada creció en un 13% entre 1990 y 2007. Este aumento fue impulsado por un incremento del 28% en la exposición simulada. La vulnerabilidad experimentó un descenso del 11%.

Durante el mismo periodo las pérdidas económicas simuladas ascendieron en un 35%, y la exposición del PIB aumentó en 98%. La vulnerabilidad se redujo en un 32%. Todo esto concuerda con el hecho de que a escala global el PIB creció en un 64% durante el mismo periodo, pero los países con una exposición muy alta a inundaciones, como China y la India, aumentaron su PIB en mayor grado, en este caso en un 420% y 185% respectivamente.

En cuanto a deslizamientos de tierra, el riesgo de mortalidad se mantuvo estable entre 1990 y 2007 (la simulación indica un descenso del 1%). La exposición se intensificó en un 23%, mientras que la vulnerabilidad disminuyó en un 20%, lo que refleja el crecimiento del PIB en los países expuestos.

Estas simulaciones del riesgo sugieren que los incrementos en el riesgo de desastres meteorológicos se ven impulsados principalmente por aumentos en la exposición. La vulnerabilidad parece que se modifica a la baja, aunque estas simulaciones no indican cuáles son los factores específicos que se intensifican o disminuyen en el tiempo.

La implicación general es que, aunque el desarrollo económico puede reducir la

vulnerabilidad, a la vez es el factor que impulsa una mayor exposición de personas y activos económicos en áreas proclives a amenazas relacionadas con la meteorología, en particular en zonas urbanas y costeras. El riesgo de pérdidas económicas parece que está aumentando más rápidamente que el riesgo de mortalidad, lo cual es reflejo de un aumento más rápido en la exposición del PIB que en la exposición de la población.

Desde 1975, por ejemplo, la población global se ha incrementado en un 63% 29. En términos de activos económicos, entre 1975 y 2007 el PIB global creció en un 166%, pasando de 14,8 billones Figura 2.36: Pérdidas económicas totales documentadas, por desastres naturales 28 50 100 150 200 250 300 350 400 Pérdidas/PIB (1975–2007 media = 100) 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005

Millones de dólares actuales

Figura 2.37: Pérdidas económicas ajustadas a la inflación como proporción del PIB global 50 100 150 200 250 300 350 400 Pérdidas/PIB (1975–2007 media = 100) 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005

de dólares a 39,4 billones (en dólares constantes del año 2000), es decir, mucho más rápidamente que la población mundial, que de 4.100 millones pasó a situarse en 6.600 millones. El PIB per cápita, por tanto, ascendió de 3.600 dólares a 5.900 dólares 30. Pero estos mejoramientos no han sido uniformes. Las economías de los países más ricos y de algunos países exitosos de ingresos más bajos crecieron más rápidamente que las de muchos países pobres, especialmente de África y del sur de Asia.

Aunque es difícil obtener datos solventes, hay pruebas de que las actividades económicas, activos e infraestructura de la productividad se concentran aún más dentro de cada país. El crecimiento ha sido más rápido en regiones costeras y zonas cercanas a grandes ríos navegables, y muchas de estas zonas son propensas a las amenazas naturales 31. El crecimiento urbano ha añadido activos económicos importantes a los grandes núcleos de población de países en desarrollo, algunos de los cuales están situados en áreas geológicamente inestables. Teherán y Estambul, por ejemplo, proclives a padecer terremotos, han experimentado un crecimiento urbano y económico más rápido que el de la República Islámica del Irán y Turquía, en su conjunto. A medida que las poblaciones se concentran y la actividad económica en estos centros crece a una velocidad aún mayor, la exposición también se incrementa de un modo significativo.

También es probable que el riesgo esté aumentando más rápidamente en los países de ingresos bajos y entre medianos y bajos con

economías muy pujantes. Estos países tienen una exposición que se intensifica rápidamente, pero experimentan un mejoramiento muy lento en los indicadores de vulnerabilidad. En la mayoría de los países de ingresos altos, por otra parte, el ritmo al que aumenta la exposición es más moderado, y su grado de vulnerabilidad es muy bajo.

2.5.2 ¿Están aumentando las amenazas? Las anteriores simulaciones de pérdidas parten de la hipótesis de que los niveles de amenazas son constantes. Sin embargo, las amenazas están cambiando a causa del cambio climático, la urbanización y la degradación ambiental.

En el caso de los ciclones tropicales, la tabla 2.6 indica que durante años de calor ha habido un aumento en el número y la frecuencia de ciclones de categoría 4. Estos resultados se corresponden con ciertas conclusiones publicadas recientemente 32 en las que se ha calculado que una subida de 1º C en la temperatura de la superficie del mar provocaría un incremento del 31% en la frecuencia global de las tormentas de categoría 4 y 5 cada año, proyección que coincide también con el Cuarto Informe de Evaluación deI IPCC (pág. 795 de la versión inglesa) 33 en el que se afirma: “Es probable que los ciclones tropicales (incluidos los huracanes y los tifones) se intensifiquen si aumenta la temperatura de la superficie del mar.”

La tabla 2.6 muestra que el número medio de ciclones tropicales entre años fríos, medios y calurosos es bastante estable (entre 56 y 58 ciclones tropicales anuales). Sin embargo, los ciclones de

Tabla 2.6: Intensidad e incidencia de los ciclones tropicales (1977–2006), agrupados según la temperatura de la superficie del mar durante el periodo 1985–2006 Grupo por temperatura media de la superficie del mar (TSM) Número de ciclones en el periodo* Número de años Número medio de eventos/ año Número de eventos Cat. 1 Número de eventos Cat. 2 Número de eventos Cat. 3 Número de eventos Cat. 4 Número de eventos Cat. 5 Sin datos TSM 494 9 54,9 22,7 12,7 12,9 6,2 0,6 TSM baja 407 7 58,1 25,4 13,9 10,4 7,1 1,3 TSM media 448 8 56,0 18,0 13,9 14,0 9,3 1,9 TSM alta 460 8 57,5 20,4 11,6 16,1 8,1 1,3

* El análisis cubre el periodo 1977–2006; se disponía de datos de temperatura de la superficie del mar (TSM) desde el periodo 1985–2006; los ciclones de 1977 a 1984 se agruparon en una sola categoría (sin datos de TSM).

categoría 3 y 4 se revelan mucho más frecuentes en años medios y calurosos que en años fríos. Únicamente hay datos sobre temperatura de la superficie del mar a escala global desde 1985. En los años para los que no hay datos (1976–1984) hubo más ciclones de categoría 1 y menos de categorías 3, 4 y 5.

Cualquier aumento en la intensidad de los ciclones magnificará las desigualdades en la

Resiliencia económica, vulnerabilidad y limitaciones de