La palabras y expresiones que implican conceptos de derecha e izquierda abundan en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento. La mano derecha (y por lo tanto también el hemisferio izquierdo) está fuertemente asociada con lo que es bueno, justo, moral, adecuado. La mano izquierda (y por lo tanto, el hemisferio derecho) se relaciona con conceptos anárquicos y sentimientos que están fuera del control consciente, a veces malos, inmorales o peligrosos.
Hasta hace muy poco, la antigua predisposición en contra de la mano
izquierda/hemisferio derecho hacía que los padres y maestros de niños zurdos trataran de forzar a éstos a usar la mano derecha para escribir, comer, etc., lo cual ocasionaba con frecuencia problemas que se prolongaban hasta la edad adulta.
A lo largo de la historia humana han aparecido en casi todos los idiomas términos con connotaciones de bondad para la mano derecha/hemisferio izquierdo, y con
connotaciones de maldad para la mano izquierda/hemisferio derecho. La palabra izquierdo en latín es sinister, de donde se deriva «siniestro», con todas sus
implicaciones. En cambio, la palabra derecho en latín es dexter, de donde se deriva «destreza», como sinónimo de habilidad.
En francés, la palabra «izquierdo» es gauche, que también significa «torpe», y de donde se deriva la palabra inglesa «gawky» (torpe, palurdo). Sin embargo, derecho es droit, que significa también «bueno», «justo».
En inglés, la palabra left (izquierdo) viene del anglosajón lyft, que significa «débil» o «inútil». De hecho, en la mayoría de las personas diestras, la mano izquierda es más débil que la derecha, pero el término original implicaba también la falta de fuerza moral. El significado despectivo de la palabra puede reflejar un prejuicio de la mayoría de la población contra la minoría de zurdos, que eran «diferentes». Reforzando esta
tendencia, la palabra ríght (derecho) significa también «justo» o «correcto», lo mismo que el término anglosajón originario, reht, que significa «derecho», «recto» y «justo». De reht y del latín rectus derivan las palabras «correcto» y «rectitud».
Estas ideas afectan también a nuestro pensamiento político. En política, la derecha admira el poder nacional, es conservadora y se resiste al cambio. La izquierda, por el contrario, admira la autonomía individual y estimula el cambio, a veces incluso radical. En sus extremos, la derecha es fascista y la izquierda anarquista.
En el contexto de las costumbres culturales, el lugar de honor en una comida formal es a la derecha del anfitrión. En las bodas, el novio se sitúa a la derecha y la novia a la izquierda, como mensaje no verbal del estatus relativo de los dos participantes. Al saludar, damos la mano derecha, y parece incorrecto ofrecer la izquierda.
Nasrudin estaba sentado con un amigo cuando empezó a anochecer. «Enciende una vela», dijo el amigo, «porque está oscureciendo. Hay una justo a tu izquierda». «¿Y cómo voy a distinguir la derecha de la izquierda en la oscuridad, so tonto?», preguntó el Mulla.
Indries Shah
The Exploits of the Incomparable Mulla Nasrudin
Lo «izquierdo» es sinónimo de torpeza, malicia, insinceridad, mientras que lo
«derecho» se asocia con lo justo, necesario, digno de confianza. Pero lo importante es darse cuenta de que todos estos términos fueron creados, en el origen de las lenguas, por los hemisferios izquierdos de algunas personas. ¡El hemisferio izquierdo estaba
insultando al derecho! Y el derecho, marcado, señalado y obligado a callar, carecía de un lenguaje propio para defenderse.
Formas paralelas de conocimiento intelecto intuición convergente divergente digital analógico secundario primario abstracto concreto
dirigido libre orientado imaginativo analítico relacionador lineal no lineal racional intuitivo secuencial múltiple analítico holístico objetivo subjetivo sucesivo simultáneo J. E. Bogen «Some educational aspects of Hemisphere Specialization»
La dualidad del Yin y el Yang
Yin Yang femenino masculino negativo positivo luna sol oscuridad luz receptivo agresivo izquierdo derecho calor frío otoño primavera invierno verano inconsciente consciente hemisferio derecho hemisferio izquierdo emoción razón
I Ching, o Libro de los Cambios
obra Taoísta china
DOS FORMAS DE CONOCIMIENTO
Además de las connotaciones contrarias de izquierda y derecha en el lenguaje, los filósofos, maestros y científicos de muchas épocas y culturas diferentes han postulado ideas sobre la dualidad de la naturaleza y el pensamiento humanos. La idea clave es la de que existen dos formas paralelas de conocimiento.
Probablemente, el lector esté familiarizado con estas ideas. Lo mismo que los términos izquierda y derecha, han impregnado nuestro lenguaje y nuestra cultura. Se han
establecido, por ejemplo, divisiones entre el pensamiento y el sentimiento, el intelecto y la intuición, el análisis objetivo y la visión subjetiva. Los comentaristas políticos
aseguran que generalmente la gente analiza los puntos buenos y malos de un programa, y después votan lo que les dictan sus glándulas. La historia de la ciencia está repleta de anécdotas acerca de investigadores que trataron repetidamente de resolver un problema, hasta que la respuesta se les reveló en sueños, en forma de metáfora que el científico comprendió intuitivamente. La cita de Poincaré (abajo) es un buen ejemplo de este proceso.
El matemático del siglo XIX Henri Poincaré describió así una intuición repentina que le proporcionó la solución a un difícil problema: «Una noche, en contra de mis costumbres, bebí café negro y no podía dormirme. Las ideas se
amontonaban en mi mente. Las sentía chocar, hasta que empezaron a juntarse por parejas, formando una combinación estable.» (Este extraño fenómeno dio lugar a la intuición que resolvió el problema. Poincaré continuó) «Parece que en estos casos uno puede contemplar el
funcionamiento de su subconsciente, que se hace parcialmente perceptible a la conciencia sobreexcitada, sin por ello alterar su naturaleza. Entonces nos damos vagamente cuenta de lo que distingue los dos mecanismos, o si quieren, los métodos de trabajo de los dos egos.»
En otro contexto, muchas veces se dice de alguien «Lo que dice suena bien, pero algo me dice que no me fíe de él»; o bien, «No puedo explicarlo con palabras, pero hay algo que me gusta (o que me disgusta) en esa persona». Estas, declaraciones son
observaciones intuitivas de que ambos lados del cerebro están en funcionamiento, procesando la misma información de dos maneras diferentes.