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CAPÍTULO 2 KARIN BOYE

2.3. En fondo de las cosas

2.3.2. Las tensiones opuestas: vida y muerte, lo divino y lo humano

En su ensayo titulado Helgonets själstyp, och profetens, la teóloga y escritora sueca Emilia Fogelklou280describe los dos tipos religiosos de genios destacando sus características positivas y negativas. El primero es el Santo, que vive en una dimensión atemporal, tiene una personalidad pasiva e introvertida, está absorto en sus pensamientos y se siente atraído por la contemplación y el ascetismo. Por tanto, aunque tiende a llevar una doble vida, una vida en dos niveles, es casi siempre admirado y respetado por sus cualidades y rasgos, y raramente será objeto de persecución. Entre sus aspectos negativos se resaltan la impersonalidad y el aspecto distraído. Por otro lado, el tipo profético, o el Profeta, está profundamente arraigado en un tiempo determinado, es consciente de su misión y su triunfo, y su espíritu es luchador. Sus predicaciones o enseñanzas van siempre contracorriente del sistema tradicional, por lo que a menudo puede sentirse odiado y despreciado por sus contemporáneos. Según Abenius, Karin Boye corresponde al primer tipo, el del Santo, aunque no excluye que pudo mostrar rasgos del tipo profético sobre todo durante sus crisis. Karin tuvo un sentido histórico y una intuición

279 Kjellén 1956:310.

280Emilia Fogelklou (1878-1972), fue una teóloga y escritora sueca. Considerada como la primera mujer en graduarse y doctorarse en teología en Suecia, Fogelklou colaboró enérgicamente en varias actividades sociales y publicó una cantidad respetable de obras. El susodicho ensayo es recogido en el libro Från själens vägar. Religionspsykologiska utkast publicado en 1920. Las citas son extraídas de Abenius:1951:57-58.

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profunda, y estuvo siempre rodeada de personas proféticas y rebeldes. Asimismo, durante su primera crisis religiosa llegó a aprender más sobre el conflicto en su interior entre tendencias opuestas, como pasividad y actividad, y masculino y femenino. Según la misma Boye, estos dos opuestos pueden reconciliarse con la ayuda de la belleza y la armonía. Sobre este particular escribió: ”De finns en passivitet inåt och utåt – den förra ett lyhört aktgivande och en blind lydnad mot ens eget allra innersta, den senare eftergivenheten dels mot andras viljor, dels mot det inom en, som ej är man själv. Det förra skulle jag vilja kalla “das ewig Weibliche” i god betydelse, det senare i dålig…. Det finns också en manlig, aktiv del av själen. De båda måste antagligen komplettera varandra, och båda böra äras”281. Este anhelo de integridad y coherencia es evidente, muy presente en los temas de su poesía. Cuando trata los temas universales de la poesía (el amor, la muerte, el dolor etc.), Boye logra un estilo nuevo gracias a la “sencilla dificultad”, al contraste, por un lado, entre el lenguaje simple y las imágenes complejas y visionarias, y el abrazo de los opuestos, entre contenidos conscientes e inconscientes: árbol/vegetación, ángel/fuego (relacionado con el amor), mujer/madre, pero también en las oposiciones más fuertes y llamativas como masculino/femenino, divino/humano y vida/muerte.

En cuanto al binomio divino/humano, este se refleja sobre todo en sus primeras obras. El libro de poemas Moln, inspirado bajo el más profundo sentimiento religioso, contiene poemas que constituyen un testimonio riquísimo de la fascinación de Boye por Schopenhauer, de su inmersión en el mundo de la filosofía budista, así como de los poemas de su primera y serena conversión. En En buddhistisk fantasi (Una fantasía budista) el yo lírico derriba las barreras del ego que limitan su evolución y experimenta el estado de fusión con la conciencia cósmica. El principio y el fin, la vida y la muerte adquieren un nuevo y verdadero significado:

Upplåst är världens kopparport. Högt i dess portvalv står jag här, och vad jag ser är ändlöst stort, och ingen syn så ändlös är.

281“Hay una pasividad interior y exterior: la primera es una perceptividad atenta y una obediencia ciega a nuestro ser más íntimo; la segunda es la complacencia, en parte contra la voluntad de los demás, y en parte contra uno que no es el hombre mismo. Yo llamaría a la primera "das ewige Weibliche", en el buen sentido de la palabra, esta última en el mal sentido… Hay también una parte masculina y activa del alma. Ambas probablemente deben complementarse entre sí y ambas deberían ser respetadas”. ~ljk en Abenius 1951:58.

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Hur djupt jag ser, hur långt jag ser, min blick får ej det minsta stöd. Allt vad jag vet finns där ej mer - -

Ej stort, ej småt –- ej liv, ej död282.

(KBD) Así es cómo la poeta se imagina que podría ser el estado de nirvana: no hay nada más detrás de la puerta de cobre (världens kopparport) y no hay nada qué temer. El espacio con un tiempo alterado exige que el lenguaje adopte un carácter casi profético, iluminado, donde se mezclan abiertamente los planos entre el yo lírico y el yo vivencial. Sin embargo, el estilo de vida “budista” no pudo, para Boye, constituir una fuente de satisfacción a largo plazo. Como escribe Abenius, una de las razones de su “conversión cristiana”, fue que, debido al budismo, Karin comenzó a llevar una vida de austeridad y mortificación283. Otra razón puede deberse a su miedo al sufrimiento físico –como lo admite la misma Boye en una carta a Anita Nathorst– y al choque vivido tras los acontecimientos terribles de la Primera Guerra Mundial. Para Boye, el cristianismo comparte los mismos valores y las mismas metas que proclama el budismo: disolución de las fronteras, la plena desintegración del yo interior o de la personalidad y la inmersión en algo más grande. Por lo tanto, en el verano de 1918 Boye abandona el budismo y regresa al cristianismo convencional que durará aproximadamente hasta el febrero de 1921. Su desarrollo espiritual y sus opiniones sobre la religión se pueden seguir en su diario íntimo, el llamado Tankejournalen. En líneas generales, en este diario Boye rechaza todos los “ismos”, como panteísmo y teísmo, etc. y percibe a Dios como a una “fuente interna”. El amor a la humanidad y la fraternidad universal son las bases fundamentales de la doctrina cristiana y el desinterés siempre más frecuente por la gente junto con la incapacidad de adentrarse a los pensamientos y sentimientos de otros representan para Boye las principales causas de la pérdida del amor.

El primer poema que ilustra esta nueva fase cristiana en la vida de Boye se titula Vägskäl

(Encrucijada). Es el poema que claramente expresa esta crisis interna de Boye y su sentirse dividida entre, por un lado, la pasión amorosa y, por el otro, la autoafirmación y el sacrificio y la obediencia a Dios. En la primera estrofa el yo lírico experimenta la plenitud existencial

282“Unlocked is the world’s copper gate./High on this gate-vault here I stand,/And what I see is infinitely great,/And no sight is so without end.//However deep I look, however far,/My gaze receives no help beneath./All that I know exists no more- /Not great, not small – not life, not death.”

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mirando las cimas de las montañas eternas (eviga topparna) donde habita Dios y donde la conciencia del paso del tiempo se deshace en una luz mística y temblorosa (bävande mystisk glans). El cambio de lenguaje entre la primera y la segunda parte del texto es un aspecto fundamental de la antítesis establecida por Boye. En la segunda estrofa, el yo lírico parece haber bajado la cabeza sabiendo que jamás podrá ser coronado como los santos por una aureola (aldrig min hjässa skall krönas av skådandets helgonsken) y que jamás encontrará su lugar entre ellos. Al comparar su pensamiento con el acero y la piedra, sobre todo en las dos últimas estrofas, se observa que una vez más el yo lírico recupera una actitud decidida y enérgica hacia la vida:

Herre, din sällhet är din. Du gav, och du tog, och du döljer dig. Giv vad du bjuder -- ej ro, men din kamp, och din ande därtill. Herre, på världens slagfält som svärd eller båge jag följer dig. Giv mig en tron, om du önskar, eller ett kors, om du vill!284

(KBD) La voz lírica parece aceptar la vida mundana al servicio de Dios: dirigiéndose directamente a Él constata que la lucha y el duro trabajo cotidiano no pueden ser más difíciles que el camino de los santos al que su corazón aspira. No obstante, su destino está en manos de Dios al que todo el mundo debe obedecer. La protagonista promete llenar Su espíritu (din ande därtill) y seguirlo en el campo de batalla del mundo (på världens slagfält) como su soldado (som svärd eller båge). A pesar del predominio de las imágenes visionarias que confieren un tono dramático al texto, se percibe, al final, un mensaje positivo y alentador que no da paso a la desesperación y al vacío. En el poema Portarna (Las puertas) la protagonista expresa también su preocupación por las incertidumbres de la vida y el dilema de elegir entre dos caminos, pero en una atmosfera ligeramente distinta. Si en el poema anterior se trataba de elegir entre el camino de los santos y el profético, en este poema la oposición se da entre la vida cristiana y la vida clásica. La protagonista sigue vacilando entre los dos caminos: uno descrito como blanco y cristalino, con templos dóricos y otro en que las profundidades sonoras de los crepúsculos (tonande skymningsdjupt) son iluminadas con el brillo de las velas de altar (altarljusens skimmer). Este es el mundo sublime de los santos ermitaños que aprendieron las verdades místicas y con

284“Lord, your bliss is yours. You gave, and you took, and you hide yourself./Give what you offer - not peace, but your fight, and your spirit to fulfil./Lord, on the world's battlefield like sword or bow I follow you./Give me a throne, if you wish, or a cross, if you will!”

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los ojos cerrados contemplaron los mundos más íntimos del alma(själens innersta världar). El mundo dórico representa todo lo terrenal deseado por la protagonista que, en la cuarta estrofa, toma una decisión inesperada y un tanto precipitada. Tras escuchar las verdades místicas cerca de las velas encendidas en el altar, decide darles la espalda, como si el camino de los santos fuera una obligación y no una opción deseada. Ella elige el mundo de la montaña blanca porque:

Liv, det är skära och bryta, att något må växa. Var och en är så många,

men mer än en väg går igen285.

(KBD) La sensación de la libertad alcanzada, o por lo menos el intento de conciliar estos dos mundos opuestos se observa en el poema Inåt (Adentro), considerado por la crítica como el texto clave, o, como escribe Abenius, el “punto central”286 de toda la primera colección. Con su ritmo marcado, este poema celebra el despertar del yo dominado anteriormente por el fervor religioso. Sombrío, introspectivo y duro, este poema corresponde a la sensación que la poeta sintió cuando sus ilusiones se quebraron y todo le pareció despojado de sentido. Estas emociones también confirman que la poeta había tenido una experiencia de carácter místico. El metal duro, la oscuridad poderosa y como la sal (Hård metall, salt mörker) dan paso al encuentro de la poeta con la verdad: mi Verdad / y mi Dios (min Sanning /och min Gud). La protagonista quiere liberarse de las reglas y restricciones asfixiantes deseando ser controlada por Dios en su interior. Asimismo, este poema resulta significativo porque marca el final del periodo cristiano de Boye y ejerce el simbólico pórtico al nuevo periodo que estaba a punto de comenzar. La mejor evidencia de lo dicho son las propias frases de Boye que pueden leerse en sus diarios (Den kristna dagboken) y en los que escribe: “Herre! Giv, att jag må finna dig innerst i mig och aldrig mer rätta mig efter det som är smått! Fader, giv mig din sannings stjärnenhimmel, låt mig slippa ifrån allt som är lögn, sken, skådespel inför mig själv!”287

285“Life is to cut and break so that something may grow./Everyone is so many people,/But more than one road no one goes.”

286Abenius 1951:88.

287“Señor, permite que Te encuentre dentro de mí y que nunca más obedezca a los pequeños. Padre, dame tu cielo estrellado de la verdad, permítame evitar todo lo que es engañoso, falso y artificial ante mí. ~ljk en Ibid. p.88

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Es por medio de la oración –sostiene Boye– como disfrutamos de esa comunión con Dios. En el poema breve Bed om ett (Reza por una cosa) que cierra la colección Moln, el protagonista lírico reza por dos cosas: por la profunda sinceridad (djupt allvar) y por la taciturnidad del corazón(hjärtats tystlåtenhet). La primera es fatal para muchos y la segunda es concedida solo a los fuertes. Por tanto, la conclusión reitera una y otra vez el contraste entre aquellos dos caminos opuestos, el del sacrificio y el de la lucha, que perturban y confunden, y que son el precio que Boye tiene que pagar por su talento y su profundo entendimiento del mundo. En los siguientes libros de poesía, la oposición entre lo mundano y lo divino es reemplazada por la oposición entre la actividad y la pasividad. El papel principal lo asume ahora el mundo místico de los Eddas, poblado de espíritus y fuerzas del caos y de la naturaleza. El énfasis está puesto en el concepto de la libertad “natural” que Karin Boye muy claramente explica en sus diarios. En una anotación de 1919 escribe: “Just i viljans frihet (att välja) ligger vår ofrihet. Frihet är att handla i full enlighet med sin natur: den verkliga friheten har sålunda intet val, endast en väg att gå”288. En otra entrada de 1920 esta idea se concreta aún más: Varje handling är ovillkorligen förorsakad av inre eller yttre omständingheter. Men att därför kalla varje handling ofri, är vårt väsens djupaste grund, är naturligtvis en naturprodukt och icke dess mindre vårt eget jag. Utanför denna äga vi intet väsen. Ofri är en handling, som framtvingats icke av vårt väsens egen natur utan i strid däremot. Men en handling, som är orskad av mig själv, min vilja, är fri”289.

A partir de este momento, la mayoría de los poemas girarán en torno a la oposición entre la vida y la muerte, alcanzando su máxima expresión en el poemario För trädets skull (Por el árbol). Aunque, como se ha señalado previamente, los críticos en este libro distinguen tres grupos de poemas (autobiográficos, idealistas y eróticos), se puede afirmar que todos comparten un denominador común: la tensión entre la entrega completa y el sometimiento del yo poético, y entre la muerte y la renovación. Entre los poemas autobiográficos, que comprenden también los poemas sobre el destino, cabe destacar el poema Porten (El umbral). Su comienzo es muy similar al anteriormente analizado Portarna (Las puertas). La imagen de la

288 “Es precisamente en la libertad de la voluntad (libertad de elegir) donde se encuentra nuestra falta de libertad. La libertad significa actuar en plena conformidad con la naturaleza de uno mismo: así, la verdadera libertad no tiene otra opción, tiene solo un camino para seguir.” ~ljk en Ibíd., p. 132.

289 “Cada acción está incondicionalmente causada por circunstancias internas o externas. Ahora bien, considerar que cada acción no sea, por esa razón, libre sería una actitud corta de miras. La voluntad, que es el fundamento más profundo de nuestro ser, es, naturalmente, un producto natural y no deja de ser parte de nuestro propio ego. Aparte de esto, no poseemos ningún ser. Una acción no libre es la cumplida no por la naturaleza de nuestro ser, sino por el conflicto. Sin embargo, una acción que se debe a mí, a mi voluntad, es libre.” ~ljk en Ibíd.

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puerta iluminada por el sol y el arco por debajo de la cual pasan vientos eternos en espacios eternos (eviga vindar i eviga rum) recuerda aquellos lugares sagrados que el yo lírico deseaba trazar en el poema anterior. Sin embargo, tras una lectura más atenta se observa que la característica temática de Portarna es la dicotomía vida/muerte. El primer verso, que comienza con För många gånger har jag gått genom porten (Demasiadas veces he pasado el umbral), es una especie de línea divisoria entre la primera y la segunda parte del poema. La protagonista muchas veces se encontraba en el umbral de piedras de las promesas (av löftesstenar), con una escalera que conduce hacia un altar (trappa till ett altare), cruzada solo por aquellos que se consagran a Dios. Esta imagen podría hablar tanto de las dudas que atormentaban Boye en cuanto a su vocación y sus elecciones, como de los momentos sombríos en lo que los pensamientos negativos se apoderan de la conciencia y la llevan a pensar en la muerte. La segunda parte del poema es aún más hermética:

Väktare vid dörren, all börjans herre, släpp mig fram! Jag orkar ännu.

Så sant som jag aldrig gömde något undan, tag, men tag till sista skärven.

Den dag jag delar, den dag jag räknar, Spärra min väg och kasta mig i smältungen. Allt är dörr Allt är början.

Livets axel är i dina händer290.

(KBD) El sujeto lírico implora el vigilante en la puerta que la dejara pasar, lo que podría interpretarse como el tentativo de rendición si no fuera por la exclamación inesperada “Aún tengo fuerza” (Jag orkar ännu). Asimismo, pide al vigilante, el dueño del “eje de la vida”, que la “eche en el horno de fusión, para, al final, pasar “entera” por la puerta. En el principio y en el todo que se vislumbra, el lector puede percibir el intento de la poeta por crear un nuevo espacio en el cual la vida y la muerte moran juntas, acariciados por los “vientos eternos”.

290“Watchman at the door, lord of all beginning,/let me through! I still have strength./As truly as I never hid anything away,/take, but take to the last fragment//The day I divide, the day reckon,/bar my way and cast me into the melting- furnace./All is a door. All is a beginning.”

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Más animoso y optimista es el poema Bön till solen (Oración al Sol) cuya idea o palabra clave es rectitud (rakhet). Solo viviendo rectamente es posible ganar la batalla contra la muerte y el sujeto lírico se siente identificado con la figura del Dios-Sol: “Tuyos son pedúnculos y tallos. Tuya es mi columna” (Din är stängel och stam. Din är min ryggrad) o “Tuyo es él que ha vivido recto” (är den din, som levde rak). El sol es también algo más, algo que va más allá de lo racional: es el objetivo final de los buscadores apasionados de la verdad, el espíritu, la fuerza activa, el liberador que “con martillos de oro rompe los bloques de hielo” (med gyllene hamrar bräcker isar!). Gunnar Tideström291 considera que la carga simbólica en este poema reside en la tensión entre lo femenino y lo masculino, entre el sometimiento y la entrega. Esta dualidad caracteriza toda la creación y las dos fuerzas opuestas, en el momento de éxtasis religioso, se funden en una unidad divina. Asimismo, la fuerte espiritualidad que Boye demostraba en su adoración por la vida coincide, según Tideström, con la filosofía idealista de los Románticos.292 El anhelo de la verdad requiere y exige el sacrificio, por eso al final del poema se observa cómo la muerte, que inunda el sujeto lírico, es acompañada por un sonido retumbante y colores contrastantes: de la noche oscura y de la vida resplandeciente. La invocación al sol se convierte entonces en una oración por la salvación.

En otros poemas, la vida y la muerte son vistas por el protagonista lírico como una expansión libertadora, aunque la misma no esté exenta de tristezas. Se goza del contacto con un mundo fantástico, que proporciona fuerzas vitales que permiten imaginar y crear. Esa identidad recuperada es la autoafirmación del imaginario de la poeta, en el que resurgen los poderes que confirman el mundo ensoñado, solo existente en el acto creativo. Tal proposición la encontramos en su poema Ja visst gör de ont (Por supuesto que duele) también perteneciente al