• No se han encontrado resultados

TEOFRASTO ALGUNAS CUESTIO N ES DE METAFÍSICA

SIGLAS Y SÍMBOLOS UTILIZADOS

TEOFRASTO ALGUNAS CUESTIO N ES DE METAFÍSICA

Método y división del saber

Al ser de muchas maneras el saber, es fundamen- 22 tal y de suma importancia el modo apropiado para in­ vestigar cada cosa, por ejemplo, las cosas primarias e inteligibles y las móviles y sujetas a la naturaleza, y de éstas mismas las que están al principio y las de­ rivadas, hasta llegar a los animales y a las plantas y, finalmente, a los inanimados, pues hay < siempre > un género singular y propio <de cada cosa>, como en los objetos matemáticos.

Pero también las mismas matemáticas tienen di- 23 ferencias, aun siendo, hasta cierto punto, del mismo género, y están bastante divididas; y, si ciertas cosas, como dicen algunos, son cognoscibles por ser desco­ nocidas, el modo < de conocerlas > será propio < de ellas >, aunque precisará de alguna distinción; pero quizá, en los casos en que ello es admisible, < resulte > más adecuado decir <que se conoce > por analogía y no en virtud de lo desconocido mismo, como si al­ guien < dijera que se ve> lo visible en virtud de lo invisible. Hay, pues, que intentar distinguir cuántos son los modos y de cuántas maneras es el saber. Esencia y punto de partida del saber

El principio y lo primero en relación con estas mis- 24 mas cosas es definir qué es el saber. Pero puede pare­ cer demasiado difícil (pues no es posible tomar nada universal y común en las cosas que se dicen de mu­ chas maneras), por lo que es también dificultoso o nada fácil decir hasta qué punto y de qué cosas hay que inquirir las causas, tanto en las cosas sensibles como en las inteligibles: en efecto, el proceso al infi­ nito es incompatible en unas y en otras y suprime todo criterio.80 Ahora bien, una y otra < esfera > 81 son, en cierto modo, principios: la primera, en todo caso, para nosotros, y la segunda, sin más;82 o bien la una,83 el fin, y la otra, un principio nuestro.84

Así pues, podemos hasta cierto punto conocer a tra- 25

ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ τινός δυνάμεθα δι’ αιτίου θεωρείν, άρχάς άπό τών αίσθήσεων λαμβάνοντες' όταν δέ έ π ’ αύτά τά άκρα καί πρώτα μετα- βαίνωμεν, ούκέτι δυνάμεθα, είτε διά τό μή έχειν αιτίαν είτε διά τήν ήμετέραν άσθένειαν ώ σπερ πρός | τά φωτεινότατα βλέπειν. τάχα δ ’ έκεΐνο άληθέστερον ώς αύτφ τφ νφ τών τοιούτων ή θεωρία θιγόντι καί οΐον άψαμένψ, διό καί ούκ έστιν 26 άπάτη περί αύτά. Χαλεπή δέ καί εις αύτά τούθ’ ή σύνεσις καί ή πίστις, έπεί καί άλλως μέγα και πρός τάς καθ’ έκαστα πραγ­ ματείας άναγκαΐον καί μάλιστα τάς μεγίστας, έν τίνι ποιητέον τόν άρον, οΐον περί τάς τής φ ύσεω ς καί περί τάς έτι προτέ- ρας. οί γάρ άπάντων ζητούντες λόγον άναιρούσιν λόγον, άμα δέ καί τό είδέναι* μάλλον δ ’ άληθέστερον είπεΐν ότι ζητούσιν ών ούκ έστιν ούδέ πέφυκεν. δσοι < δ έ > τόν ούρανόν άίδιον 27 ύπολαμβάνουσιν, έτι δέ τά κατά τάς φ οράς καί τά μεγέθη καί τά σχήματα καί τάς άποστάσεις καί όσα άλλα άστρολογία δείκνυσιν, τούτοις κατάλοιπον τά τε πρώτα κινούντα καί τό τίνος ένεκα λέγειν καί τίς ή φύσις έκάστου και ή πρός άλληλα θέσις καί ή τού σύμπαντος ούσία καί ύποβαίνοντι δή πρός τά άλλα καθ’ έκαστον τών ειδών ή μερών άχρι ζφων καί φυτών, εί ούν άστρολογία συνεργεί μέν, ούκ έν τοΐς πρώτοις δέ τής

85. A saber, lo relativo a los primeros principios, que no nos resultan inmediatamente accesibles.

86. Καά'έχαστα: lit., «en cada cosa», de donde: «singular» (an* tónimo de χαάόλου, «en el conjunto», de donde: «universal»). Se re­ fiere, en este caso, a las ciencias particulares y a la observación. 87. Όρον. Se refiere al punto de partida de toda teoría sobre el mundo, punto de partida que se identifica con el primer princi­ pio de lo real.

88. Aóyov: lit., «enunciado» (en sentido lógico-lingüístico) o «ra­ zón» (en sentido matemático).

89. Wimmer traduce reductivamente τέφυχε por fuerunt, cuan­ do esa expresión griega denota siempre en el lenguaje filosófico del siglo iv a.C. una cierta necesidad «natural», no un simple he­ cho, pretérito de efectos presentes, como pretende la versión que criticamos.

90. Equivalente a lo que hoy llamamos «astronomía». 91. Los que afirman la eternidad del cielo.

TEOFRASTO. ALGUNAS CUESTIO N ES DE METAFÍSICA

vés de una causa tomando los principios a partir de las sensaciones. Pero, cuando pasamos a las cosas su­ premas y primarias mismas, ya no podemos, bien por no tener <al alcance > la causa, bien por nuestra in­ capacidad, como cuando miramos hacia las cosas muy brillantes. Seguramente, en cambio, aquello es lo más verdadero, porque su contemplación < tiene lugar > como si la mente misma lo tocara y estuviera adheri­ da a ello, y por eso no es posible el engaño al respecto.

Sin embargo, la comprensión y la certeza en relación 26 con esto mismo85 es difícil, puesto que, aparte de su importancia en otros aspectos, es necesario para los es­ tudios concretos86 y, sobre todo, para los más impor­ tantes, <para ver> en qué punto hay que poner el tér­ mino,87 por ejemplo, respecto a los < estudios > de la naturaleza e incluso a los anteriores a éste. En efecto, los que buscan la explicación88 de todas las cosas su­ primen a la vez la explicación y el saber. Pero es más acertado decir que investigan cosas de las que no hay ni es natural89 que haya < explicación >.

Necesidad de una explicación global del universo Todos aquéllos qué suponen que el cielo es eterno y < opinan > además en lo relativo a las traslaciones, 27 las magnitudes, las figuras y las distancias, y a todo aquello que enseña la astrología,90 falta que ellos91 expongan los primeros motores y en vista de qué y cuál es la naturaleza de cada cosa, la posición mutua y la entidad del conjunto, descendiendo incluso a cada una de las demás especies o partes hasta < llegar a > los animales y las plantas. Así pues, si la astrología ayuda, pero no en las cosas primarias de la naturale­ za, las cosas más importantes y primarias serán otras, pues entonces ciertamente el modo < de ser de aque­ llas cosas>,92 como creen algunos, o no será natural

92. El modo de ser de las realidades primarias o, alternativa­ mente, el carácter o enfoque de su estudio.

ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ φ ύσεως, έτερα τά κυριώτατ’ άν εϊη καί πρότερα' καί γάρ δή καί ό τρόπος, ώς οϊονταί τινες, ού φυσικός ή où πάς. καίτοι τό γε κινεΐσθαι καί άπλώς τής φ ύσεω ς οίκεΐον καί μάλιστα τού ούρανού. διό καί εί ένέργεια τής ούσίας έκάστου καί τό καθ’ έκαστον όταν ένεργή καί κινείται, καθά περ έν τοΐς ζφοις καί I φυτοΐς (εί δέ μή, όμώνυμα), δήλον ότι κάν ό ούρανός έν τη περιφορφ κατά τήν ούσίαν εϊη, χωριζόμενος δέ καί ήρεμών 28 όμώνυμος* οΐον γάρ ζωή τις ή περιφορά τού παντός, ά ρ ’ ούν εϊ γε μηδ’ έν τοΐς ζφοις τήν ζωήν ή ώδί ζητητέον, ο ύ δ ’ έν τφ ούρανφ καί τοΐς ούρ^νίοις τήν φοράν ή τρόπον τινά άφωρισ- μένον; συνάπτει δέ πως ή νύν άπορία καί πρός τήν ύπό τού άκινήτου κίνησιν. IX . Υ π έρ δέ τού πάνθ’ ένεκά του καί μηδέν μάτην, άλλως <θ ’> ό άφορισμός ού φφδιος, καθά περ πλεονάκις λέγεται (πόθεν δ ’ άρξασθαι χρή καί εις ποια τελευτάν;), καί δή τφ ένια μή3 δοκεΐν έχειν ούτως άλλά τά μέν συμπτωμα- τικώς τά δ ’ άνάγκη τινί, καθά περ έν τε τοΐς ούρανίοις καί έν

28. a ένια τφ μή RoFo, concord. mss.; τφ ένια μή conjet. Usener, Wimmer.

93. Es decir, la realidad de los principios (y su estudio) tras­ ciende la perspectiva meramente física.

94. 'Eveçyeï.Traducimos así, en lugar de por el más natural «ac­ túa», para conservar el parentesco entre el verbo y el sustantivo técnico evkQyeict, «efectividad».

95. De igual nombre pero distinta definición (cfr. Aristóteles,

Categorías, 1, 1 a 1-16). Quiere decir: «si no se movieran, los ani­

males y plantas no responderían a la definición de tales, lo serían sólo de nombre».

96. Léase: «sin materia» o «separado de la naturaleza». 97. Léase: «sólo sería cielo de nombre».

98. Es decir, como movimiento en el que la vida se realiza o hace «efectiva».

TEOFRASTO. ALGUNAS CUESTIO N ES DE METAFÍSICA

o no lo será íntegramente.93 Sin embargo, el moverse es propio de la naturaleza sin más, y sobre todo del cielo. Por ello, si la efectividad <es propia > de la en­ tidad de cada cosa y la cosa singular, cuando efectúa

<algo>,94 también se mueve, al igual que ocurre con los animales y las plantas (si no, lo son <sólo> ho­ mónimamente),95 está claro que el cielo se hallará en circunvolución también por <su propia > entidad y, en cambio, si se hallara separado96 y en reposo, < lo sería > homónimamente.97 En efecto, la circunvolu­ ción del todo es una < especie de> vida.

Si, pues, ni siquiera en los animales hay que expli- 28 car la vida de otra manera que ésta,98 ¿tampoco en el cielo y en las cosas celestes hay que explicar la tras­ lación?, ¿o sólo de un modo definido? Esta dificultad de ahora se conecta también de algún modo con el mo­ vimiento < producido > por lo inmóvil.

Límites del finalismo

IX. Y sobre el < supuesto de > que todas las co­ sas sean en vista de algo y que nada < ocurre > en vano, la determinación, por lo general, no es fácil, tal como se dice con frecuencia —¿desde dónde hay que empe­ zar y en qué clase de cosas hay que terminar?— también porque algunas cosas no parecen comportar­ se así, sino que unas < se dan > fortuitamente y otras por alguna necesidad, tal como < ocurre > en las co­ sas celestes y en la mayoría de las que < tienen lugar > en la tierra.

99. En efecto, si todo es una cadena de fines, ¿dónde puede en­ contrarse agarradero para establecer una definición de algo que no contenga una serie infinita de referencias a otras cosas, a fin de evitar que la definición quede destruida o en suspenso? Con esta consideración, como se verá, más que reproducir la argumenta­ ción aristotélica contra el regressus ad infinitum, Teofrasto pretende arrojar una primera sombra de duda sobre el finalismo absoluto que parece presidir la concepción cosmológica de su maestro, abriendo paso a las numerosas excepciones al respecto que cree vislumbrar en la naturaleza.

ΘΕφΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ 29 τοΐς περί τήν γήν πλείοσιν. τίνος γάρ ένεκα αί έφοδοι καί άνάρροιαι θαλάττης [ή τίνος αί προχωρήσεις]3 ή άναξηράν- σεις καί ύγρότητες καί όλως πρός άλλοτ’ άλλο μεταβολαί καί φθοραί καί γενέσεις, ή αί μέν έν αύτη τη γη άλλοιώσεις καί μεταβολαί γίνονται πρός άλλοτ’ άλλο μεθισταμένων6 καί έτερα δ ’ ούκ όλίγα παρόμοια τούτοις; έτι δ ’ έν αύτοΐς τοΐς ζψοις τά μέν ώσπερ μάταια, καθά περ τοΐς άρρεσιν οί μαστοί καί τοΐς θήλεσιν ή πρόεσις, εί περ μή συμβάλλεται, καί πώγωνος δ ’ ένίοις ή δλως τριχών έκφυσις έν τισιν τόποις’ έτι δέ κεράτων μεγέθη καθά περ τών έλάφων τοΐς < ο ύκ ώφελου- μένοις, τοΐς>ς δέ καί λελωβημέ|νοις κνήσει τε καί παραιωρή- σει καί έπιπροσθήσει τών όμμάτων' καί ώς ένια δή βίςι ή παρά φύσιν, ώ σπερ ό έρψδιός όχεύει καί τό ήμερόβιον ζή' καί έτε- 30 ρα ούκ όλίγα λάβοι τις άν τοιαύτα. Καί τό μέγιστον δή καί μάλιστα δοκούν περί τάς τροφάς καί γενέσεις τών ζφ ω ν’ ούθενός γάρ ταύθ’ ένεκα, άλλά συμπτώματα καί δι’ έτέρας άνάγκας. έδει γάρ, εϊ περ τούτων χάριν, άεί κατά ταύτά καί ώσαύτως. έτι δ ’ έν τοΐς φυτοΐς καί μάλλον τοΐς άψύχοις ώρισ- μένην τιν’ έχουσι φύσιν, ώ σπερ δοκούσιν, καί μορφαΐς καί εϊ- δεσιν καί δυνάμεσιν, τίνος ένεκα ταύτα ζητήσειεν άν τις. (αύτό γάρ τούτο άπορον τό μή έχειν λόγον, καί ταύτ’ έν έτέ- ροις μή ποιούσιν προτέροις καί τιμιωτέροις. ή καί έοικεν ό λόγος έχειν τι πιστόν, ώς άρα τφ αύτομάτψ ταύτα καί τη τού όλου περιφορφ λαμβάνει τινάς ιδέας ή πρός άλληλα διαφο- 29. a [ή... προχωρήσεις] RoFo. b [ή αί μέν... μεθισταμένων] Usener, RoFo. c <ούκ ώφελουμένοις, τοΐς> RoFo.

100. También llamada cachipolla, insecto neuróptero de vida extremadamente breve (un solo día, normalmente).

101. Léase: «de los animales». Usener, en contra de la versión transmitida, propone sustituir τούτων por τον, con lo que tendría­ mos: «por mor de algo». Wimmer hace también suya esta conjetura. 102. Τώ αυτομάτω, es decir, sin causa extrínseca, sea eficiente o final.

103. ’lôéas: lit., «aspectos»,de la raíz indoeuropea Fid-, «ver» (en latín: video).

TEOFRASTO. ALGUNAS CUESTIO N ES DE METAFÍSICA

En efecto, ¿en vista de qué < tienen lugar > los flu- 29 jos y reflujos del mar, las sequías y humedades y, en suma, las mutaciones ora en esto, ora en aquello, y las destrucciones y generaciones?, ¿o en vista de qué se producen las alteraciones y mutaciones en la propia tierra, al convertirse las cosas en esto o en aquello?; y < asimismo > no pocas otras cosas semejantes a és­ tas. Y aun en los animales mismos, cosas que pare­ cen fallidas, como, por ejemplo, las mamas en los ma­ chos y la eyaculación en las hembras, ya que no aportan < ninguna utilidad >, así como la barba en algunos o, en general, el que broten pelos en algunos lugares; también, el <gran> tamaño de los cuernos, como < en el caso > de los ciervos, ya que, sin benefi­ ciarles, les molestan al moverse, por estar suspendi­ dos cerca de los ojos y tapárselos. Así también, algu­ nas cosas < se dan > de manera forzada o contra la naturaleza, como <el hecho de que> la garza monte < a su pareja > y de que viva la efímera,100 y no po­ cas otras cosas de esta clase <que> podría uno to­ mar <como ejemplos >. Lo más importante y paten- 30 te < se da> en relación con la crianza y el nacimien­ to de los animales: en efecto, estas cosas no son en vis­ ta de nada, sino fortuitas y por necesidades ajenas; pues, si realmente fueran por mor de aquéllos,101 se­ ría preciso que <se dieran > siempre con arreglo a las mismas cosas y de la misma manera. Además, en las plantas, y más aún en las cosas inanimadas que poseen una naturaleza determinada, tal como parecen ser por sus formas, especies y potencias, podría uno inquirir en vista de qué <se dan> éstas. (En efecto, eso mismo, el no tener una razón, resulta difícil <de entender >, y ello también en otras cosas anteriores y más dignas que no producen <nada>. Por lo cual parece también que tiene alguna credibilidad el argu­ mento de que esas cosas <se dan> espontánea­ mente102 y toman diversas formas103 o diferencias re­ cíprocas por la circunvolución del todo.)

ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ 31 ράς.) εί δέ μή, τού θ’ ένεκά του καί εις τό άριστον ληπτέον τινάς όρους καί ούκ έπί πάντων άπλώς θετέον' έπεί καί τά τοιάδε έχει τινά διστασμόν καί άπλώς λεγάμενα καί καθ’ έκαστον* άπλώς μέν άτι τήν φύσιν3 έν άπασιν άρέγεσθαι τού άρίστου καί έφ ’ ών ένδέχεται μεταδιδόναι τού άεί καί τού τε- ταγμένου' ώς δ ’ αϋτως καί έπί τών ζφων όμοίως' όπου γάρ οΐόν τε τά βέλτιον, ένταύθα ο ύδ αμο ϋ παραλείπει, οΐον τό έ μ ­ προσθεν τήν φάρυγγα τού οισοφάγου (τιμιώτερον γάρ), καί έν I τη μέση κοιλίςι τής καρδίας τήν κράσιν άρίστην, άτι τό 32 μέσον τιμιώτατον' ώσαύτω ς δέ καί όσα κόσμου χάριν' εί γάρ καί ή όρεξις οϋτως, άλλ’ έκεΐνό γ ’ έμφαίνει διότι πολύ τό ούχ ύπακοϋον ούδέ δεχόμενον τό εύ, μάλλον δέ πολλφ πλεΐον' όλίγον γάρ τι τό έμψυχον, άπειρον δέ τό άψυχον' καί αύτών τών έμψύχων άκαριαΐον καί βέλτιον τό είναι, τό δ ’ όλον σ π ά ­ νιόν τι καί έν όλίγοις τό άγαθόν, πολύ δέ πλήθος είναι τό κακόν, ούκ εί άοριστία δέ μόνον καί οΐον ϋλης εϊδη,3 καθά περ τά τής φ ύσεως άμαθεστάτου. εί γάρ καί6 οί περί τής όλης ούσίας λέγοντες ώ σπερ Σπεύσιππος σπάνιόν τι τό τίμιον ποιεί τό περί τήν τού μέσου χώραν, τά δ ’ άκρα καί έκατέρωθεν. τά μέν ούν όντα καλώς έτυχεν όντα. 31. a φύσιν<είκός> Usener, RoFo.

32. a εϊδει RoFo; είδη Ρ; είδη Σ. b είκή γάρ Sy Iburg, RoFo; ει και γάρ Ρ; εί γάρ και C.

104. Es decir, no hay que suponer que todo tiende sin más al sumo bien.

105. A saber, que no hay que aplicar mecánicamente a todas las cosas la tendencia a lo mejor.

106. No cabe otra interpretación que la temporal para el suje­ to de àxaçLaïov, «diminuto», habida cuenta de la frase que sigue a continuación. Wimmer traduce enigmáticamente; inter ipsa aní­

mate perexiguum.

107. Este pasaje, que Wimmer no se ha atrevido a traducir, dada su oscuridad, podría muy bien armonizar con los precedentes y subsiguientes merced a la conjetura que aquí apuntamos entre pa­ réntesis angulares.

108. Άμαάβστάτον: lit., «la más ignorante». Parece haber un des­ plazamiento semántico del conocimiento subjetivo al objetivo.

109. Καλώ?: lit., «bien». La aparente contradicción con lo ante-

TEOFRASTO. ALGUNAS CUESTIO N ES DE METAFÍSICA

Pero si esto no es en vista de algo, hay que estable- 31 cer unos límites < a la tendencia > a lo mejor y no aplicarla sin más a todas las cosas,104 pues también este tipo de cuestiones plantean alguna incertidum- bre, tanto dichas en general como en cada caso con­ creto. «Sin más» < quiere decir> que la naturaleza tiende en todas las cosas a lo mejor y, donde ello es posible, a participar de lo <que dura> siempre y de lo ordenado; asimismo y de manera semejante, en los animales, pues donde es posible lo mejor, allí < la na­ turaleza > no lo omite en modo alguno; por ejemplo:

< está > antes la faringe que el esófago, pues es más digno < así > ; y en la cavidad central del corazón < se produce > la temperatura óptima, porque el centro es lo más digno.

De la misma manera también todas las formas que 32 son por mor del ornato, ya que también así < se da> la tendencia <a lo mejor >. Pero <aquí > se muestra aquello < otro> ,105 porque es mucho lo que no se so­ mete ni admite el bien, mejor dicho, es mucho más; en efecto, lo animado es escaso, mientras que lo in­ animado es infinito, y la existencia106 de los propios < seres > animados es exigua, aunque mejor <que no existir >; el bien en conjunto es raro y <se encuen­ tra > en pocas cosas, en cambio el mal está en gran cantidad, no sólo si <se considera la totalidad > 107 como indefinición y como Cuna serie de> especies de materia semejantes a las de la naturaleza más pri­ vada de sentido,108 ya que también, en efecto, <lo afirman > los que acerca de la entidad en su conjun­ to hablan como Espeusipo, <que> pone como algo raro Jo digno, situado en la región central, y el resto como extremos a cada uno de los lados. En definiti­ va, las cosas que son, son buenas.109

rior se salvaría entendiendo «en definitiva» en un sentido adver­ sativo, como ocurre a veces con su equivalente griego (ovv). Con ello se reduce el concepto de valor (bien) al de hecho (ser).

ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ 33 Πλάτων δέ καί οι Πυθαγόρειοι μακράν τήν άπόστασιν έπι- μιμεΐσθαι γε θέλειν3 άπαντα' καίτοι καθά περ άντίθεσίν τινα ποιούσιν τής άορίοτου δυάδος καί τού ένός, έν ή καί τό άπει­ ρον καί τό άτακτον καί πάσα ώς είπεϊν άμορφία καθ’ αύτήν, άλως ούχ οΐόν τε άνευ ταύτης τήν τού άλου φύσιν, άλλ’ οΐον ίσομοιρεΐν ή καί ύπερέχειν τής έτέρας' ή καί τάς άρχάς έναν- τίας. διό καί ούδέ τόν θεόν, άσοι τφ θεφ τήν αιτίαν άνάπτου- σιν, δύνασθαι πάντ’ εις τό άριστον άγειν, άλλ’ εϊ περ, έ φ ’ άσον ένδέχεταΓ τάχα δ ’ ο ύ δ ’ άν προέλοιτ’, εί περ άναιρεΐσθαι 34 συμβήσετάι τήν άλην ούσίαν έξ έναντίων γε καί < έ ν > έναν- τίοις ουσαν. φαίνεται δέ καί έν | τοΐς πρώτοις έπιθεωρούμενα πολλά καί ώς έτυχεν, οΐον. τά περί τάς τής γής λεχθέντα με- ταβολάς' οϋτε γάρ τό βέλτιον οϋτε τό τινός χάριν, άλλ’ εϊ περ, άνάγκη τινί κατακολουθεΐν' πολλά δέ καί έν τφ άέρι 33. a δ ’ έθέλειν RoFo; γ’ έθέλειν Ρ; γε θέλειν concord. mss.

110. Έτιμιμέισϋαι,compuesto prácticamente desconocido de /u-

μέϊσϋαι,«imitar». Otra posibilidad sería leer επιμί^νυσΰοίΐ(mismo número de letras) y traducir: «todas las cosas aspiran a mezclar­ se», lo que ligaría, por contraposición, con la teoría de Espeusipo de que lo mejor está en el centro y lo peor en los extremos. Pero lo más verosímil es una referencia a la teoría platónica habitual de la imitación de lo inteligible por lo sensible.

111. Léase: «la diada».

112. Seguramente en sentido dinámico, «el nacimiento». 113. Todo este paisaje, en estilo indirecto, refleja, en efecto, la opinión de platónicos y pitagóricos.

114. El sujeto de la frase es «Dios».

115. El razonamiento es éste: si Dios dirigiera la realidad ha­ cia lo mejor, reduciría el principio de imperfección (la diada inde­ finida) al principio de perfección (el Uno). Ahora bien, la realidad está constituida esencial e intrínsecamente por ambos p*rincipios; luego la eliminación de uno de ellos en beneficio del otro aniqui­ laría sin más la realidad, con lo cual dejaría de poder cumplir su deseo de perfeccionarla. El argumento sería también aplicable a la teoría hilemórfica de Aristóteles: la materia no puede «superar­ se», como condición de posibilidad que es de la realidad sensible. Por ello, la intención crítica del pasaje, afectando directamente a Platón, no deja indemne a Aristóteles. Aunque está por ver cuánto

TEOFRASTO. ALGUNAS CU ESTIO N ES DE METAFÍSICA

Necesidad de un principio de imperfección 33 .y contrariedad

Platón y los pitagóricos < dicen > que todas las co­ sas aspiran a la imitación110 a través de un largo in­ tervalo; sin embargo, establecen como una antítesis entre la diada indefinida y el Uno, en la cual111 <está> lo infinito y lo desordenado y, por decirlo así, todo lo informe en sí mismo. En suma, no < sería > posible, sin ella, la naturaleza112 del todo, sino que

< entre los principios > es posible que su parte sea igual o que exceda a la del otro, y por ella los prin­ cipios con contrarios.113 Por ello, ni siquiera Dios —para todos aquéllos que refieren la causa a Dios- puede dirigir todas las cosas hacia lo mejor, sino, en todo caso, dentro de lo que quepa. Pero quizá ni siquie­ ra se lo propondría114 si realmente hubiera de sobre­ venir la aniquilación de la entidad entera, pues ésta está < constituida > a partir de los contrarios y resi­ de en los contrarios.115

Recapitulación: el mundo como azar dentro del orden

Parece también que en las cosas primarias se pue- 34 den contemplar aspectos plurales y azarosos, por ejemplo, los relativos a las mencionadas mutaciones de la tierra; pues no obedecen a lo mejor ni por mor de algo, sino, en todo caso, por alguna necesidad;116 y también < ocurren > muchas cosas de ese tipo en el aire117 y en otras partes. Pero parecen tener orden, so-

hay en el párrafo 33 de crítica y cuánto de reconocimiento de una apdría inherente per se a los principios.

116. Necesidad (ctváyxy) se contrapone, pues, a orden intrínse­ co, de manera que equivale a «actuación forzada por causas ex­ trínsecas» («necesario» = «forzoso», en el sentido negativo de este último término).

117. Cuando se hablaba, inmediatamente antes, de «tierra», se aludía exclusivamente al elemento sólido, al que aquí se contrapo­ nen los otros, como el aire.

ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΟΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ τοιαύτα καί έν άλλοις. μάλιοτα δ ’ άν δόξειεν έχειν τήν γε τάξιν τών μέν αισθητών τά ούράνια, τών δ ’ άλλων, εί μή άρα καί πρότερα τούτων, τά μαθηματικά' εί γάρ καί μή παν άλλ’ έν τούτοις πλέον τό τεταγμένον. πλήν εϊ τις τοιαύτας λαμβάνοι τάς μορφάς οϊας Δημόκριτος ύποτίθεται τών άτόμων. Αλλά δή τούτων μέν πέρι σκεπτέον' ö δ ’ έξ άρχής έλέχθη, πειρατέον τινά λαμβάνειν öpov καί έν τη φύσει καί έν τη τού σύμπαντος ούσίςι καί τού ένεκά του καί τής είς τό βέλτιον όρμής. αϋτη γάρ άρχή τής τού σύμπαντος θεωρίας, έν τίσιν τά όντα καί πώς έχει πρός άλληλα. 40

TEOFRASTO. ALGUNAS C U ESTIO N ES DE METAFÍSICA

bre todo, entre las cosas sensibles, las celestes,118 y de las demás, si no hay incluso anteriores a aquéllas,119 las matemáticas: en efecto, si no todo, sí la mayor parte está, en ellas, ordenada; salvo que uno tome las for­ mas de esa clase tal como Demócrito las supone en los átomos.120 Pero acerca de estas cosas habría que proceder a un examen <más detallado >.

Por otra parte, se ha de intentar lo que se dijo al principio, <a saber, > establecer algún término, tan­ to en la naturaleza como en la entidad de la totalidad, al < darse > en vista de algo y al impulso hacia lo me­ jor;121 pues éste es el principio de la contemplación de la totalidad, <que explica > en qué consisten las cosas que son y cómo se relacionan entre sí.

118. La inclusión de lo celeste entre lo sensible denota un en­ foque cosmológico y metafísico distinto del platónico-aristotélico, más próximo, por tanto, a la visión materialista del mundo. En efec­ to, Aristóteles asimilaba los fenómenos celestes a los objetos de la contemplación puramente intelectual, debido a su regularidad y consiguiente racionalidad. Teofrasto los incluye, independiente­ mente de esa diferencia de comportamiento, entre los objetos de la sensación, ya que son igualmente percibidos por los sentidos.

y 119. Léase: «si no hay entidades aún más inteligibles que las

matemáticas» (como las ideas primeras platónicas).

120. Como es sabido, el movimiento de los átomos democriteos se produce al azar, lo que supone incorporar el desorden a las for­ mas geométricas de que están dotados aquéllos.

121. Léase: «no hay que excederse en explicaciones teleológi- cas». La razón, como señala Teofrasto, a continuación, es que así se devalúan los principios de todo saber.

ÍNDICE DE TÉRMINOS

accidental(mente), por accidente (κατά συμβεβηκός): 13, 27. alma (ψυχή): 9, 11, 15. alteración (άλλοίωσις): 35. amorfo, informe (άμορφός, άμορφία): 17, 39. analogía (άναλογία): 5, 23, 27, 29. animado (έμψυχος): 11, 19, 37. animal (ζψον): 11, 19, 21, 27, 29, 31, 33, 35, 37. anterior (πρότερος): 5, 21, 31, 35, 41. antítesis (άντίθεσις): 39. argumento (λόγος): 7, 21, 35. arte (τέχνη): 17, 23. astrología (άστρολογία): 31. bien, bueno (άγαθόν, άγαθός): 25, 37. causa (αιτία, αίτιος): 7, 9, 11, 21, 25, 27, 31, 39. celóte (ούράνιος): 33, 41. central, centro (μέσος): 11, 37. cíclico, circular (κυκλική): 7, 9, 11, 13. cielo (ούρανός): 11, 13, 15, 19, 21, 31, 33. ciencia (έπιστήμη): 25, 27. circunvolución, evolución (περιφορά): 13, 33, 35. cognoscible (γνωστός): 29.

Documento similar