SIGLAS Y SÍMBOLOS UTILIZADOS
TEOFRASTO ALGUNAS CUESTIONES DE METAFÍSICA
bien no hay ninguna, sino que unas y otras, estando separadas, actúan sin embargo a la vez, de alguna ma nera, sobre el conjunto de la entidad. Así pues, es más razonable que haya alguna conexión y que el todo6 no sea discontinuo,7 sino que unas cosas sean, por decir lo así, anteriores y otras posteriores, y unas sean prin cipios y otras estén subordinadas a los principios, igual que las cosas eternas < en relación con > las pe recederas.
Naturaleza de lo inteligible
Si es así, ¿cuál es la naturaleza de estas cosas8 y de qué características? Ya que si las cosas inteligibles 3 se dan sólo en las < realidades > matemáticas, como dicen algunos, < entonces > ni es demasiado patente su conexión con las cosas sensibles ni parecen en ab soluto a la medida de cada cosa,9 pues parece que < las realidades matemáticas > son artificios creados por nosotros, que atribuimos figuras, formas y razo nes <a las cosas >, pero que ellas, por sí mismas, no tienen naturaleza alguna. Y, si no < la tienen >, tam poco pueden10 tener conexión con las < cosas > de la naturaleza para infundirles, por ejemplo, vida y mo vimiento. Ni siquiera <es capaz de eso> el propio nú mero, que algunos ponen como < realidad > primera y principal.
Si hay alguna otra entidad más primaria y exce- 4 lente, hay que intentar definirla11 < diciendo > si es una en número o en especie o en género. Es, pues, más razonable que < aquella entidad >, al tener12 la natu raleza de principio, esté en cosas poco numerosas y singulares, si no sólo en las primarias y en lo prima rio. Así pues, hay que intentar poner en claro de la ma nera que sea, bien por analogía,13 bien por otra
< clase de> semejanza,14 cuál es esa < entidad >, o
14. Κατάλλην ομοίωσιν. Queda claro que la analogía o propor
ción es un caso particular de ομοίωοις o semejanza.
ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ γέ πως είτε κατ’ άναλογίαν είτε κατ’ άλλην όμοίωσιν. άνάγκη δ’ ίσως δυνάμει τινί και ύπεροχή των άλλων λαμβάνειν, ώσπερ άν εί τάν θεόν' θεία γάρ ή πάντων άρχή, δι’ ής άπαντα καί έστιν καί διαμένει, τάχα μέν συν φφδιον τό οϋτως άποδούναι, 5 χαλεπόν δέ σαφεστέρως ή πειστικωτέρως. Τοιαύτης δ’ οϋσης τής άρχής, έπεί περ συνάπτει τοΐς αίσθητοΐς, ή δέ φύσις ώς άπλώς είπείν έν κινήσει καί τούτ’ αύτής τό ίδιον, δήλον ώς αίτίαν θετέον ταύτην τής κινήσεως’ έπεί δ’ άκίνητος καθ’ αύτήν, φανερόν ώς ούκ άν εϊη τφ κινεισθαι τοΐς τής φύσεως αιτία, άλλά λοιπόν άλλη τινί δυνάμει κρείττονι καί προτέρςΓ τοιαύτη δ’ ή τού όρεκτού φύσις, άφ’ ής ή κυκλική ή συνεχής καί άπαυστος. | ώστε κατ’ έκεΐνο λύοιτο άν τό μή είναι κινή- 6 σεως άρχήν ή εί κινούμενον κινήσει. Μέχρι μέν δή τούτων οΐον άρτιος ό λόγος, άρχήν τε ποιών μίαν πάντων καί τήν ένέργειαν καί τήν ούσίαν άποδιδούς, έτι δέ μή διαιρετόν μηδέ ποσόν τι λέγων άλλ’ άπλώς έξαίρων είς κρείττω τινά με ρίδα καί θειοτέραν' οϋτω γάρ μάλλον άποδοτέον ή τό διαιρε τόν καί μεριστόν άφαιρετέον. άμςι γάρ έν ύψηλοτέρψ τε καί άληθινωτέρω λόγω τοΐς λέγουσιν ή άπόφασις.
15. Αυνάμβι: entendida, no en el sentido pasivo opuesto a acto
o efectividad, sino en .sentido activo, equivalente a poder.
16. Léase: «activa» (cfr. nota anterior).
17. Entre paréntesis en el texto griego de Wimmer y de Usener. 18. Συνβχης xal αταυστο*: «continuo» debe entenderse en el sen tido, espacial, de no producirse a saltos, dejando «huecos» en su trayectoria; «incesante» tiene el obvio sentido temporal de no ad mitir pausas.
19. Es decir, si el motor no es a su vez móvil. Es éste, como se sabe, el tema central de la segunda parte del libro X II de la Meta
física de Aristóteles, que rechaza este presupuesto platónico.
20. 'EvéQyeiav: tradicionalmente, «acto».También Wimmer pre fiere una traducción menos estereotipada: efficaciam.
21. Ποσόν: lit., «cuánto»; expresión habitual en Aristóteles para la categoría de «cantidad», una de las cuatro formas de predica ción fundamentales según el Estagirita (completan el cuarteto la «entidad» o ουσία, la «cualidad» o t t o l ó v — «cuál»— y la «relación»
o πρός n —«respecto de algo»—).
22. No αττόφανσιs, sino απόφασή («negación»), como se lee tam bién en la versión de Wimmer, quien, sin embargo, traduce poco acertadamente por oratio (aunque también απόφασή puede enten derse como «declaración»).
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cuáles, si son varias. Acaso sea necesario considerar la según una cierta potencia15 y eminencia respecto a las demás cosas, como si <se tratara de> Dios, pues es divino el principio de todas las cosas por el cual todas son y se mantienen. Quizá, pues, es fácil expre sarlo así, pero es difícil < hacerlo > de una manera más clara y convincente.
El primer principio como motor inmóvil
Siendo tal el principio, ya que tiene realmente co- 5 nexión con las coSas sensibles, mientras que la natu raleza, por decirlo simplemente, < estriba > en el mo vimiento y eso es lo propio de ella, está claro que hay que poner aquel < principio > como causa del movi miento; pero, como quiera que él es en sí mismo in móvil, es evidente que no será causa de las cosas de la naturaleza por moverse, sino que sólo queda < que lo sea> por alguna otra potencia16 más excelente y primaria; ahora bien, ésa es la naturaleza de lo desea do, a partir de la cual < surge > el (movimiento)17 cí clico, continuo e incesante.18 De modo que se resolve ría así aquella < dificultad > de que no hay principio del movimiento si no mueve lo que < a su vez> se mueve.19
El primer principio como entidad efectiva
Hasta aquí, entonces, el argumento parece bien 6 ajustado, al establecer un único principio de todas las cosas y atribuirle la efectividad20 y la entidad, ade más de no enunciarlo como algo divisible ni cuantifi- cable,21 sino incluirlo de entrada en una clase más ex celente y divina: pues se ha de expresar así, antes que retirarle < luego > el < rasgo de> divisible y réduc tible a partes; en efecto, para los que lo enuncian, la negación22 < estribará así > en un enunciado más su blime y verdadero.
ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ 7 II. Τό δέ μετά ταύτ’ ήδη λόγου δεΐται πλείονος περί τής έφέσεως, ποια καί τίνων, έπειδή πλείω τά κυκλικά και αΐ φοραί τρόπον τινά ύπεναντίαι, και τό άνήνυτον και ού χάριν άψα- νές. εϊτε γάρ έν τό κινούν, άτοπον τό μή πάντα τήν αύτήν' είτε καθ’ έκαστον έτερον αϊ τ’ άρχαί πλείους, ώστε τό σύμφω νον αύτών εις όρεξιν ιόντων τήν άρίστην ούθαμώς φανερόν. 8 τό δέ κατά τό πλήθος τών σφαιρών τής αιτίας μείζονα ζητεί λόγον’ où γάρ <άρκεΐ> ö γε τών άστρολόγων. άπορον δέ καί πώς ποτε φυσικήν όρεξιν έχόντων ού τήν ήρεμίαν διώκουσιν άλλά τήν κίνησιν. τί ούν άμςι τη μιμήσει φασίν έκεΐνο όμοίως όσοι τε τό έν καί όσοι τούς άριθμούς λέγουσιν; καί γάρ αύτοί τούς άριθμούς φασιν τό έν. εί δ’ ή έφεσις άλλως τε καί τού άρίστου μετά ψυχής, εί μή τις λέγοι καθ’ όμοιότητα καί μετα φοράν, έμψυχ’ άν εϊη τά κινούμενα' ψυχή δ’ άμςι δοκεΐ καί κίνησις ύπάρχειν* ζωή γάρ τοΐς έχου|σιν, άφ’ ής καί αί όρέξεις
23. Se refiere al movimiento de las cosas atraídas por el pri mer motor.
24. O sea, las teorías astronómicas de la época, que se limita ban a describir el cómo de los movimientos celestes.
25. En la tradición matemática griega el Uno no se considera ba propiamente número, sino, en cierto modo, opuesto a todos los números, como la unidad a la pluralidad. Ello era debido a las con notaciones «cualitativas» que poseían dichas entidades matemá ticas (connotaciones que aparecen en todas las culturas precientí- ficas, y que se manifiestan en la asignación, a las diferentes magnitudes, de símbolos no susceptibles de análisis ni reducción de unos a otros).
26. Es decir, según esos autores (platónicos y pitagóricos), el Uno es, como principio formal, a los números lo que éstos son a
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Aportas del movimiento natural: unicidad o multiplicidad
II. En cambio, lo <que viene > después de esto 7 necesita ya de más explicación acerca de su tenden cia:23 de qué tipo es y hacia qué cosas. Como quiera que son múltiples los < movimientos > circulares y las traslaciones son de algún modo contrarias, no está cla ra la infinitud < de esos movimientos > ni su meta; ya que si lo que mueve es uno, es absurdo que no to das las cosas < tengan > el mismo < movimiento >; y, si cada cosa <Ttiene un motor > distinto, también los principios < serán > múltiples, de modo que no < resultará > en modo alguno transparente la concor dancia por la que van en la dirección del deseo más noble.
La multiplicidad de las esferas requiere mayor ex- 8 plicación de su causa, pues no <es suficiente > la de los astrólogos.24 También presenta dificultad cómo, teniendo en cualquier caso d a s esferas > un deseo natural, no persiguen el reposo, sino el movimiento. ¿Por qué, pues, dicen que eso < ocurre> por imita ción tanto los que enuncian <como causa > el Uno como los que enuncian los números?25 Pues en reali dad esos mismos dicen que los números < imitan > al Uno.26
El movimiento hacia un fin implica un alma
Entonces, si es una tendencia sobre todo hacia lo más noble, se da junto con un alma; a no ser que al guien diga que las cosas que se mueven <sólo> es tán animadas en el sentido de un símil y una metáfo ra. Pero en el alma parece darse también, a la vez, un movimiento, pues para los que la tienen, <el alma> es la vida de la que < brotan > también los deseos de
los objfetos sensibles. Por eso se les plantea la misma dificultad que a la teoría aristotélica del deseo: la heterogeneidad entre cau sa y efecto.
ΘΕΟΦΡΑΣΤΟΥ ΤΩΝ ΜΕΤΑ ΤΑ ΦΥΣΙΚΑ πρός έκαστον, ώσπερ καί τοΐς ζφοις, έπεί καί αί αισθήσεις καίπερ έν τφ πάσχειν ούσαι δι’ έτέρων όμως ώς έμψύχοις* 9 γίνονται, εί δ’ ούν τής κυκλικής αίτιον τό πρώτον, ού τής άρίστης äv εϊη' κρείττον γάρ ή τής ψυχής, καί πρώτη δή καί μάλιστα ή τής διανοίας, άφ’ ής καί ή άρεξις. Τάχα δέ καί τούτ’ άν τις έπιζητήσειεν, διά τί τά κυκλικά μόνον έφετικά, τών δέ περί τό μέσον ούθέν καίπερ κινητών δντων, πότερον ώς άδύνατα ή ώς ού διικνουμένου τού πρώτου' άλλά τούτό γ’ άτοπον, εί δι’ άσθένειαν' ίσχυρότερον γάρ άν τις άξιώσειεν τού Ομήρου Διάς, 0ς φησιν αύτή κεν γαίη έρύσαιμ’ αύτη τεΓ θαλάσση. 10 άλλά λοιπόν ώσπερ άδεκτόν τι καί άσύνετον είναι, τάχα δέ πρότερον ζητήσειεν άν τις πώς έχει, πότερα μέρη ταύτα ή ού μέρη τού ούρανού, καί εί μέρη, πώς μέρη' νύν γάρ οΐον άπεωσμένα τών έντιμοτάτων ού μόνον κατά τάς χώρας άλλά
8. a όμως έν ψυχή RoFo; όμως έμψυχοι concord. mss. excepto Ρ y 2.a mano B; ομως ώς έμψύχοις conjet. Usener.
27. Del contexto se desprende que el término griego οίίσϋησιτ hace referencia, en este caso, al «movimiento» del alma que cons tituye el acto de sentir, no a la facultad sensorial, que puede hallarse «en reposo». La idea de Teofrasto es que la sensación, pese a su as pecto pasivo de recepción de un influjo externo, consiste también, de por sí, en un acto, un movimiento, con el que se identifica, a su vez, la vida.
28. Ross corrige —innecesariamente, en mi opinión— e/x^úxois por hv ψυχή, contra la práctica unanimidad de los mss.
29. Διάνοια: pensamiento discursivo, o «movimiento de la men
te», opuesto a la pura contemplación instantánea o intuición (en el griego de Platón y Aristóteles: p o vs).
30. El centro del mundo, es decir, la Tierra: se refiere a los mo vimientos discontinuos e irregulares propios de los seres sub lunares.
31. Es decir, los seres situados en la Tierra, «cerca del centro» (véase nota 30).
32. ¿Presupone Teofrasto un estadio anterior en que los seres terrestres se hallaran en regiones superiores, sujetos al movimiento