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Teoría artística

In document Didactica General (página 60-62)

de la complejidad-emergente

4.2. Teoría artística

La metáfora de la enseñanza como arte tiene dos significados que relacionan de una parte el arte como la técnica dominada, mediante la cual se logra expre- sar el modo singular de ver la realidad, conforme a reglas; así el dominio de la técnica del dibujo convirtió a Picasso en un artista cubista innovador y creador de un gran estilo, pero la segunda acepción se concentra en el valor de lo crea- tivo-genial, que construye la realidad atendiendo al modo específico de cada ac- tividad. El proceso de enseñanza-aprendizaje, a la vez que la situación formativa, es cambiante, emergente y de imposible generalización según leyes y decisiones universales, que puedan servir para explicar el modo singular de cada estudian- te y la tarea educativa irrepetible a la que ha de atenderse si deseamos que la ta- rea docente sea tan creativa como transformadora.

La enseñanza entendida como arte ha de tener en cuenta el modo peculiar de expresarse el profesorado en sus múltiples y cambiantes situaciones, pero se apoyará en la constante indagación y en el esfuerzo que requiere la incertidum- bre de lo formativo, profundizando en los estilos indagadores y personales, ori- ginales e irrepetibles tanto de la acción docente, al menos pensada desde las peculiaridades del arte, como del modo de entender las tareas de aprendizaje que cada estudiante ha de interiorizar, procurando situarle ante el reto de lo nuevo y la necesidad de acomodar el modo de conocer a las demandas de la so- ciedad y de sí mismo.

Las reflexiones del capítulo anterior, acerca de la consideración de la Didác- tica como arte, tienen singular correlación con la visión de la enseñanza desde este enfoque.

La concepción artística de la enseñanza la podemos representar desde este mapa:

Irrepetibilidad

de la actividad de las personasSingularidad

Originalidad de la enseñanza Perseverancia en la acción Potencialidad intuitiva Sensibilidad y estética de la acción de enseñar Figura 2.3.

La enseñanza requiere ser pensada y desarrollada desde la originalidad, que si- túa a cada docente como un «artista», implicado en el avance continuo del senti- do y la búsqueda de las ideas más propias y valiosas, que adapten la tarea formativa a la complejidad e incertidumbre, que han caracterizado el paradigma emergente y la indagación profunda en los modos peculiares de comprender y responder crea- doramente al reto de cada estudiante-situación de enseñanza-aprendizaje.

La irrepetibilidad, que supera el principio de redundancia, aunque no pue- de omitirse en la consolidación de los procesos de enseñanza-aprendizaje; he- mos de profundizar en la variabilidad como superador de rutinas. La irrepetibiildad representa que cada estudiante es una persona diversa y diferen- te necesitada de garantías y claras opciones para poder llevar a cabo el proyecto vital en y desde el que ha de actuar.

La potencialidad intuitiva caracteriza a la enseñanza como un esfuerzo de vi- sión profunda, urgida de una percepción totalizadora y de fuerte impacto en el modo de entender y dar respuesta a cada problema. La intuición ahonda en lo conocido y busca una mirada diferente, más rica y configuradora de horizontes con significados más abiertos y posibilitadores del modo propio de cada perso- na para dar respuesta a los proyectos generadores de saber y hacer. Se relaciona con la percepción rigurosa y los procesos de apertura, formas diferentes de com- prender la realidad educativa.

La perseverancia, caracteriza al artista, que requiere un esfuerzo tenso y con- tinuado para ser capaz de observar y captar nuevas vistas del proceso de ense- ñanza-aprendizaje, sabiendo esperar con agrado las posibles y cambiantes reacciones de los seres humanos, de cada estudiante y de la comunidad educati- va en su globalidad.

La docencia se proyecta en una línea sinuosa y fecunda que implica a cada participante en su realidad vital y le afecta situándolo en el compromiso de va- loración y transformación integral como ser humano, orientado por valores de verdad, reflexión, indagación, justicia, colaboración, etc., siempre en proceso de mejora y desarrollo global.

Sensibilidad y estética de la acción de enseñar, que representa un modo transformador y vivenciador de valores de ser y de saber, convirtiendo la prácti- ca docente en un paisaje de relaciones empáticas y de belleza generadora de sa- ber. La sensibilidad caracteriza la actividad de enseñanza despertando en el profesorado y estudiantes el impulso de la disponibilidad, la cercanía a los estu- diantes y la ilusión por compartir con ellos valores y espacios de interpretación de la realidad imprescindibles para entender el reto de un mundo en continua transformación y en potenciación de escenarios virtuales.

La sensibilidad a lo próximo y a los procesos en continua evolución recupe- ra el desafío con los problemas más relevantes de un mundo en cambio expo- nencial. La visión de la sensibilidad es de reconstrucción de las actitudes y la apertura, pero no procede actuar y sentirse implicado en los problemas sin una disposición estética, que recupere el deleite ante la tarea adecuadamente desa - rrollada y públicamente compartida.

PARTE

I

C A P Í T U L O

La enseñanza como indagación artística es tratada con una visión etnográfi- ca por Woods (1996), quien aplicando el interaccionismo simbólico y el análisis del discurso nos proporciona una visión de la enseñanza como actividad reflexi- vo-creadora, que sitúa al profesorado como constructor de saber y valores que profundizan en los auténticos significados y enfoques interculturales de los que parten. La perspectiva intercultural aporta un marco fundamental para dar res- puesta del conocimiento pluricultural en interacción transformadora, avanzan- do en un proceso peculiar que responda a los problemas que las escuelas emergen. La visión artística descubre los enfoques de cada cultura, sus valores predominantes y pretende aportar nuevas teorías y concepciones al modo de interactuar las personas en la clase y centro replanteando el compromiso de la enseñanza con la interculturalidad, los derechos y deberes humanos básicos y las interacciones que se configuran entre comunidades-cultura y mesogrupos (lo- cales, de autonomías, interpaíses, etc.).

La enseñanza la enfocaremos más ampliamente como interactividad trans- formadora, vivenciada desde un proceso y proyecto socio-comunicativo integra- dor, que promueve los estilos de mejora y de formación más adecuados a cada persona y comunidad, pero impactados desde los símbolos y percepciones más profundas, que asumen y dan forma al modo de ser, convivir y participar cada estudiante y docente en el aula y comunidad educativa en general.

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