Capítulo I: Marco teórico 7
2. Teoría de la economía campesina 22
2.3 La teoría de la economía campesina de Chayanov 26
Chayanov (1987) sostiene las categorías empleadas para el análisis del capitalismo no son apropiadas para estudiar la economía campesina. En la medida en que la producción campesina se basa en el trabajo familiar y no en el trabajo asalariado, su organización difiere de las empresas capitalistas. Chayanov argumenta que las economías campesinas constituyen un modo de producción no capitalista que produce valores de uso principalmente para el autoconsumo. Esto no implica que el campesino no participe en la circulación mercantil; de hecho, lo hace para intercambiar valores de uso por productos que no produce. En contraste, los capitalistas venden sus productos para obtener una ganancia. Chayanov concluye que el modo de producción campesino difiere sustancialmente del modo de producción capitalista y de los otros modos identificados por Marx – esclavitud, feudalismo y socialismo-‐; por tanto su funcionamiento debe ser analizado en otros términos (Archetti, 1981a; Heynig, 1982; Kerblay, 1979).
Una mirada a la estructura interna de la unidad de trabajo basta para advertir que resulta imposible, sin la categoría de los salarios, imponerle la ganancia neta, la renta y el interés del capital como categorías económicas reales en el signficado capitalista de estas palabras …. Por lo tanto, es imposible aplicar el cálculo capitalista de la ganancia. (Chayanov, citado en Kerblay, 1979, p.135)
En el modelo que Chayanov desarrolla, las unidades campesinas están caracterizadas por una dualidad: son al mismo tiempo unidad de producción y de consumo. Las decisiones de producción están determinadas por un balance entre trabajo y consumo. El objetivo del trabajo familiar-‐ y en términos generales del campesino-‐ es la subsistencia o la satisfacción de sus necesidades. En este sentido, las unidades campesinas hacen una evaluación subjetiva del nivel de consumo deseado y del esfuerzo en trabajo necesario para alcanzarlo. Ploeg (2013) argumenta que esta evaluación es subjetiva en la medida que implica deliberaciones internas, pero claramente es objetiva en la medida en que éstas toman en consideración y reflejan la realidad material de la familia campesina (p.43).
La producción obtenida por la unidad campesina es una función del tamaño y de la composición de la familia, el número de trabajadores y -‐ sobre todo-‐ del nivel de autoexplotación auto impuesto para alcanzar la satisfacción de las necesidades (Chayanov, en Kerblay, 1979, p.135). Cuando este nivel de consumo ha sido alcanzado, la cantidad producida se mantendrá en equilibrio ya que cualquier incremento en el trabajo familiar – en sí mismo desagradable-‐ resultará vano. Por tanto, la lógica marginalista no opera en las unidades campesina (Archetti, 1981a). En este sentido, lo que determina la producción es la satisfacción de un nivel dado de consumo, fijado de manera subjetiva por las familias campesinas, y no la motivación de la ganancia.
Así pues, el cálculo aritmético objetivo de la ganancia neta más alta posible en la situación dada del mercado no determina toda la actividad de la unidad familar: esto se hace por la confrontación económica interna de las evaluaciones subjetivas. (Chayanov, citado en Kerblay, 1979, p. 136)
En vista de que la producción llegará a un equilibrio – o cesará-‐ cuando se haya alcanzado el nivel de consumo establecido, no hay acumulación. Esta ausencia de acumulación se debe a la forma particular en la que funciona la economía campesina: el objetivo es la obtención de un fondo de subsistencia, que implica la “ausencia de estímulos para producir un mayor excendente” (Achetti, 1981a, p.65). Para Chayanov, los diferentes equilibrios logrados por las
unidades campesinas dependen de la estructura interna de la familia, como el tamaño o el número de miembros en edad de trabajar. De esta forma, reconoce un proceso de diferenciación de la economías campesina que denomina diferenciación demográfica, sin atribuirlo a cuestiones de clase (Heynig, 1982; Kerblay, 1979; Chayanov, 1987). En síntesis, la teoría de la economía campesina de Chayanov reconoce la especificidad de las unidades campesinas y la necesidad de analizarlas al margen de categorías no aplicables, como renta y salario. A nivel micro, Chayanov desarrolla una teoría del comportamiento de las unidades campesinas. A nivel agregado, la identificación de un modo de producción campesino – con una organización, orientación y lógicas diferentes al modo capitalista – constituye el aporte de la teoría chayanoviana (Archetti, 1981b; Kerblay,1979).
La aproximación de Chayanov a la economía campesina ha sido criticada en tres aspectos centrales. En primer lugar, el análisis está centrado exclusivamente en el funcionamiento de la unidad campesina, sin considerar las articulaciones con el capitalismo que lo condiciona (Kerblay, 1979; Heynig, 1982). Sin embargo, se puede argumentar que Chayanov no desconoce los factores externos, pero limita su objeto de estudio a la organización interna de la economía campesina (Archetti, 1981a; Archetti,1981b; Ploeg, 2013). En efecto, el interés de Chayanov es el estudio de la unidad campesina al margen de cualquier interacción con unidades similares o en contextos más amplios, que pueden tener efecto en las estrategias de trabajo-‐consumo que adopta la familia.
En segundo lugar, la teoría de la economía campesina de Chayanov es cuestionada por sugerir que la “razón de ser” de los campesinos es la satisfacción de necesidades y que la cantidad de trabajo es determinada subjetivamente en términos de un patrón de consumo (Heyning, 1982). En tercer lugar, la categorización de la economía campesina como un modo de producción ha sido fuertemente cuestionada. De hecho, el debate marxista ha estado marcado por discusiones en torno a la cuestión de si la economía campesina es un modo de producción en sí mismo o una forma de producción dentro de un modo de producción. Deere y de Janvry (1979) sostienen que no existe un modo de producción campesino y que éstos se encuentran inmersos en un esquema de reproducción simple, no por “supuestos” comportamientos que los hacen producir a un nivel de subsistencia, sino por la extracción de excedente de la que son objeto. Bernstein (1979) también realiza una crítica al reconocimiento de un modo de producción campesino ya que su “...objeto no es un modo de producción en el sentido materialista, sino la familia u hogar campesino como unidad de producción y reproducción...”
(p.422). Por tanto, las relaciones descritas son aquellas internas a la unidad campesina y no las relaciones sociales de producción, elemento clave en la definición de un modo de producción (Bernstein, 1979).
Archetti (1981a) argumenta que la diferenciación demográfica es un punto controversial entre el marxismo y el enfoque de Chayanov, ambos similares en muchos aspectos.13 Archetti
sostiene que las conclusiones de Chayanov se basan en la observación del campo ruso, donde bajo el sistema de herencia y de propiedad comunal vigente a inicios del siglo veinte, la cantidad de tierra asignada a cada familia era función de la cantidad de miembros en condiciones de trabajar. En este contexto, es posible establecer una relación directa entre el tamaño de la familia y la producción obtenida, de la manera formulada por Chayanov (Archetti, 1981a). Para Archetti (1981b), hay límites a los cuales se puede extender la “microteoría” de Chayanov: países poco poblados donde la presión demográfica resulte en acceso a la tierra (p.32).