HASTA CUATRO.
74. LA TEORÍA DE LA PROBABILIDAD (Artículo publicado en la "Gaceta
Universitaria" en el mes de marzo del año 2000 y escrito por Alejandro Magallares Sanjuan, estudiante de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.)
Desde muy pequeño he estado ligado al azar (de lo poco que he ligado en mi vida) pues cuando mi madre estaba jugando en un casino al bingo allá por el año 1981 rompió aguas mientras cantaba una línea y allí mismo me tuvo (menos mal que mi padre era crupier del casino y le ayudó con las contracciones que si no, no podría estar contando esto ahora).
Mi padre siempre me intentó enseñar todo lo que sabía pero ya se sabe que "en casa de herrero cuchillo de palo", y yo nunca presté atención cuando me explicaba cómo se hacían las quinielas múltiples o cómo se jugaba a la brisca.
La vida pasó, y me planté en la Universidad. Elegí Psicología por casualidades del destino: me equivoqué de código y en vez de poner el 123 puse el 126. El destino me jugaba una pasa da. Así que en vez de poder hacer Filología chechena me tuve que matricular en Psicología. El curso iba pasando y si he de ser sincero no me enteré de nada: nunca distinguí entre la variable independiente y la dependiente, y hasta el último día no me enteré de que Freud y el psicoanálisis estaban muy relacionados. En fin, un desastre.
Estábamos a mediados de enero y los exámenes se acercaban peligrosamente, y una cosa estaba clara: ni pidiendo los apuntes al empollón de turno iba a aprobar.
Lo primero que pensé fue en copiarme pero mi férreo código. ético me lo impedía. Sin embargo, cuando ya estaba pensando en mandarlo todo a la porra
descubrí algo: los exámenes en la facultad eran tipo test.
Es decir, existía una mínima posibilidad entre muchas de poder aprobar. Decidí consultar a un maestro del azar como era mi padre. Aquel día me arrepentí de no haberle atendido en todos estos años. Si hubiera seguido sus pasos no tendría que estar la noche de antes del examen estudiando como un poseso la fórmula del pinto-pinto- gorgorito. Así llegó el día del examen.
Estaba realmente nervioso, y repetía continuamente las palabras de ánimo que me había dicho mi padre la noche anterior: "Recuerda, lo importante no es saber, sino aprobar".
El profesor me entregó el examen y dijo que podíamos utilizar todo el material. Yo ni corto ni perezoso saqué el cubilete con el dado de mi padre de las quinielas y lo lancé: salió X, por lo que contesté la B. Cuando salía 1 ponía A, y
así sucesivamente. Contesté todas las preguntas. Salí contento del examen.
A la salida había muchos alumnos protestando porque consideraban injustos los exámenes tipo test y estaban diciendo que los exámenes abiertos eran los únicos que realmente medían lo que uno sabía. ¡Qué sabrían ellos! ¡Ignorantes!
A la semana salieron las notas y no os lo vais a creer pero saqué un 10. Sí, la única matrícula de honor de toda la clase era yo. El que pensaba que la Gestalt era un insulto en alemán.
Ese día descubrí lo bueno que era nuestro sistema educativo universitario: no existía aquel racismo de antaño en el que sólo las personas que estudiaban podían aprobar, ahora todos podíamos.
Eso sí que era igualdad en estado puro. Ahora que estoy muy feliz aunque tengo algunas dudas existenciales: no sé si matricularme de segundo de
Psicología o meterme en una peña quinielística como dice mi padre.
Creo que lo mejor será echarlo a cara y cruz.
75. ¿QUIÉN TIENE RAZÓN? (Del libro: La matemática aplicada a la vida cotidiana de Fernando Corbalán. Biblioteca de Aula.)
En un colegio, los resultados en octavo curso de EGB han sido los que se reflejan en la tabla adjunta. En él aparecen los aprobados de dos años consecutivos, y se han distinguido según fueran los alumnos repetidores o no.
1993 1993 1994 1994
Matrícula Aprobados Matrícula Aprobados
No repiten 22 12 15 8
Repiten 3 3 10 9
Hasta aquí los datos, que son los mismos para todos. Lo que difieren son las interpretaciones. A continuación reproducimos algunas de ellas.
El director del centro: «El año 94 marca un avance del 13% en el número de aprobados entre nuestros alumnos de octavo. Es otra demostración del buen trabajo que han realizado a lo largo del año los profesores y alumnos. Felicitaciones para todos».
Un profesor del centro: «Agradezco al director su comentario en lo que me afecta, pero no creo que haya que echar las campanas al vuelo porque la tasa de aprobados no ha crecido más del 8%».
Un alumno: «Como siempre, los profesores tienen un punto de vista muy extraño. Tanto si se es repetidor como si
no, este año las cosas han ido peor que en el 93. No creo que sea cuestión de felicitarse».
Un alumno repetidor: «No creo que haya que ponerse como el compañero, porque la verdad es que, repitiendo, en el año 94 tenías un 35'5% más de posibilidades de aprobar que en el curso pasado».
Otro alumno repetidor: «En absoluto.Repitiendo este año tenías un 10% menos de posibilidades de aprobar que en el 93. »
Es evidente que los comentarios no sólo difieren algo, sino que parecen ser absolutamente contradictorios. Se trata de analizarlos y de decidir quién de todos ellos tiene razón.
La nueva Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.) en España exige analizar detenidamente todo el proceso evolutivo de aprendizaje del alumno valorando su nivel conceptual, procedimiental y actitudinal con el fin de evaluarlo de la manera más justa y eficiente. Además, aunque no escrito, se plantea la 'conveniencia' de obtener resultados óptimos en el conjunto del alumnado. Es decir ('hablando en plata'), el fracaso escolar, en números, ha de ser prácticamente nulo, por lo que el profesorado debe usar todas las herramientas disponibles (y las no disponibles) a su alcance para que ello (el fracaso) no ocurra.
Maravillosa propuesta paradigmática que conduce a resultados como el que sigue:
Respuesta de un alumno a la pregunta: ¿Cuántas son seis más siete?
6 + 7 = 18
Comentarios en la evaluación: 1. La grafía del signo seis es del todo correcta. 2. Se puede apreciar lo mismo con el siete.
3. El signo más nos dice, acertadamente, que se trata de una suma.
4. En cuanto al resultado, vemos que el uno es correcto. La segunda cifra, efectivamente, no es ocho. Bueno, si lo cortamos por la mitad de arriba abajo observamos que el alumno ha escrito dos treses simétricos. elegimos el adecuado porque se ve que su intención era buena.
Evaluación:
El conjunto de estas observaciones evidencia que:
a) La actitud del alumno es positiva: LO INTENTÓ. b) Los procedimientos son correctos: LOS
ELEMENTOS ESTÁN ORDENADOS
ADECUADAMENTE.
c) En conceptos sólo se equivocó en uno de los seis elementos que forman el ejercicio. Esto es casi de sobresaliente.
En consecuencia, podemos otorgarle un NOTABLE y decir que: