El Constructivismo
El constructivismo es una posición compartida por diferentes tendencias de la investigación psicológica y educativa. Entre ellas se encuentran las teorías de Jean Piaget (1952), Lev Vygotsky (1978), David Ausubel (1963), Jerome Bruner (1960), sus ideas y propuestas claramente ilustran las ideas de esta corriente. El constructivismo asume que ningún conocimiento viene de la nada. Es decir, el conocimiento previo da nacimiento a un conocimiento nuevo.
El enfoque constructivista de Piaget
Según Piaget (1952) el aprendizaje es un proceso de construcción constante de nuevos significados, a través de procesos de asimilación y acomodación. La mente evoluciona, desde la Etapa sensorio - motora o sensorio motriz, Etapa pre operacional, Etapa de las operaciones concretas, hasta la Etapa de las operaciones formales. La idea central de la teoría de Piaget es que el conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción de pensamiento. Es decir, se aprende acorde con la evolución de la mente.
Según Piaget la educación sería formar mentes críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. “Tenemos que ser capaces de oponernos de forma individual, para criticar, para distinguir entre lo que
está bien y lo de lo que no” (Jean Piaget 1985)
La meta de la educación es la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les trasmite como válido o verdadero (Piaget, 1985).
El interés de Piaget fue investigar el problema del conocimiento y su origen, y responder preguntas de este tipo: cómo conocemos, cómo pasamos de estados de conocimientos de menor validez a estados de conocimientos de mayor validez. Para responder a estas preguntas recurrió al estudio de los niños. Como resultado creó un sistema teórico completo y complejo para explicar todas las facetas del desarrollo cognitivo humano, conceptos como el pensamiento concreto, el pensamiento formal, las
operaciones lógicas, las mismas que siguen siendo el punto de partida de investigaciones posteriores. Piaget, luego de sus experimentos clínicos concluyó de la siguiente manera:
El niño está implicado en una tarea de dar significado al mundo que le rodea: el niño intenta construir conocimientos acerca del mismo, de los demás del mundo de los objetos, a través de un proceso de intercambio entre el organismo y el entorno, o el sujeto y los objetos que lo rodean. El niño poco a poco construye una comprensión tanto de sus propias acciones como del mundo externo.
Constructivismo Pedagógico
Existen varias teorías sobre cómo aprendemos. Estas teorías han dado lugar a que se cree una corriente educativa llamada Constructivismo. El Constructivismo no es un método ni una simple técnica sino es la reunión de varias teorías que coinciden en que los aprendizajes se construyen, no se transmiten, trasladan o se copian.
Solé y Coll (1995), señalan que el constructivismo no es, en sentido estricto, una teoría sino más bien un movimiento, una corriente o mejor aún un marco explicativo que partiendo de la consideración social y socializadora de la educación escolar.
Al respecto, Domínguez (1997) señala que la corriente constructivista facilita convertir la clase tradicional en una moderna, lo que supone trasformar una clase pasiva en una clase activa. Desde el punto de vista del proceso de enseñanza – aprendizaje, significa trasformar el quehacer docente de una clase centrada en la enseñanza en una clase enfocada en el aprendizaje.
Es decir, dentro del constructivismo se considera al docente como aquel profesional reflexivo, que realiza una labor de mediación entre el conocimiento y el aprendizaje de sus alumnos, al compartir experiencias y saberes en un proceso de construcción conjunta del conocimiento y presta
docente es esencialmente orientar y guiar la actividad mental constructiva de sus alumnos, a quienes proporcionará ayuda pedagógica ajustada a su competencia.
Con lo que respecta al papel del alumno, trata de subrayar la importancia de la actividad constructivista del educando en su aprendizaje, mediante los procesos de asimilación y acomodación de nuevos conocimientos. Tales procesos se propician mediante el ejercicio de la investigación, el fomento de la autonomía intelectual y moral, el aprendizaje significativo o la memorización comprensiva, la aplicación de lo aprendido y los procesos de individualización y socialización. Se trata de motivar y enseñar al estudiante a pensar y actuar.
Asimismo, el constructivismo se plantea como un proceso social, cultural. Es decir, la construcción de aprendizajes necesita de la interacción con otros y con el entorno. El conocimiento generado será, entonces, el reflejo del mundo externo influido por la cultura, el lenguaje, las creencias, la enseñanza directa y las relaciones con los demás. Según Vygotsky (1978) existen tres zonas en el universo de los aprendizajes de un ser humano (estudiante):
Zona de Desarrollo Real (ZDR). El alumno puede alcanzar o no
también.
Zona de Desarrollo Próximo (ZDP).Aquí interviene el docente.
Zona de Desarrollo Potencial (ZDP). Aquí el alumno tiene dominio.
El colaborador adulto (docente) interviene en la (ZDP), porque la ZDR es una zona ya transitada por el aprendiz y la ZDP aún es inalcanzable, sin embargo, en el futuro puede conquistarla como no también.
La teoría de Vygotsky sobre el aprendizaje se llama socio constructivismo o constructivismo social, en el cual intenta responder la pregunta cómo aprende el niño. Para Vygotsky aprender significa adquirir funciones superiores que logra interaccionando con el entorno que lo rodea, usando una serie de herramientas. A este aprendizaje denomina mediador o aprendizaje socio cultural porque las herramientas que median el aprendizaje pueden ser de tipo social o cultural.
La construcción de aprendizajes se producirá como el resultado del intercambio de significados entre los que intervienen en el proceso de aprendizaje. Entonces podemos afirmar que el aprendizaje es activo, significativo, con pertinencia cultural y se adecúa al nivel de desarrollo de las y los estudiantes.
Orientaciones para el proceso de enseñanza y aprendizaje
Según el Currículo Nacional de educación Básica (CNEB) (2016), las orientaciones para el proceso de enseñanza y aprendizaje tiene un soporte socio constructivista. Basándose en ello, el Ministerio de Educación plantea desafíos pedagógicos y brinda orientaciones de cómo enseñar para que los estudiantes aprendan a actuar de manera competente. Estas orientaciones deben ser tomadas en cuenta por los docentes en la planificación, ejecución y evaluación de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Estas son las orientaciones pedagógicas:
• Partir de situaciones significativas.
Implica diseñar o seleccionar situaciones que respondan a los intereses de los estudiantes y que ofrezcan posibilidades de aprender de ellas. Cuando esto ocurre, los estudiantes pueden establecer relaciones entre sus saberes previos y la nueva situación. Para ello necesitan afrontar reiteradamente situaciones retadoras, que les exijan seleccionar, movilizar y combinar estratégicamente las capacidades. Para David Ausubel (1963) aprender significa que los nuevos aprendizajes conectan con los anteriores. la nueva información asimilada hace que los conocimientos previos sean más estables y completos. Pero, ¿Qué no es significativo? El aprendizaje mecánico, también llamado aprendizaje memorístico y desconectado de saberes previos. El aprendizaje es significativo solo cuando el nuevo conocimiento se vincula con los saberes previos del aprendiz.
• Generar interés y disposición como condición para el aprendizaje.
de los estudiantes y su motivación para el aprendizaje. Se considera significativa a una situación no cuando el profesor la considera importante en sí misma, sino cuando los estudiantes perciben que tiene sentido para ellos. Solo en ese caso puede brotar el interés.
• Aprender haciendo.
El desarrollo de las competencias se coloca en la perspectiva de la denominada «enseñanza situada», para la cual aprender y hacer son procesos indesligables, es decir, la actividad y el contexto son claves para el aprendizaje.
• Partir de los saberes previos.
Consiste en recuperar y activar, a través de preguntas o tareas, los conocimientos, concepciones, representaciones, vivencias, creencias, emociones y habilidades adquiridos previamente por el estudiante, con respecto a lo que se propone aprender al enfrentar la situación significativa. El aprendizaje será más significativo cuantas más relaciones con sentido sea capaz de establecer el estudiante entre sus saberes previos y el nuevo aprendizaje.
• Construir el nuevo conocimiento.
Se requiere que el estudiante maneje, además de las habilidades cognitivas y de interacción necesaria, la información, los principios, las leyes, los conceptos o teorías que le ayudarán a entender y afrontar los retos planteados dentro de un determinado campo de acción. La diversidad de conocimientos necesita aprenderse de manera crítica: indagando, produciendo y analizando información.
• Aprender del error o el error constructivo.
Desde la didáctica, el error puede ser empleado de forma constructiva, como una oportunidad de aprendizaje, propiciando la reflexión y revisión de los diversos productos o tareas, tanto del profesor como del estudiante.
Requiere plantear un reto cognitivo que le resulte significativo al estudiante cuya solución permita poner en juego sus diversas capacidades. Puede tratarse de una idea, una información o de un comportamiento que contradice y discute sus creencias. En la medida que involucra su interés, el desequilibrio generado puede motivar la búsqueda de una respuesta, lo que abre paso a un nuevo aprendizaje.
• Mediar el progreso de los estudiantes de un nivel de aprendizaje a otro
superior.
La mediación del docente durante el proceso de aprendizaje supone acompañar al estudiante hacia un nivel inmediatamente superior de posibilidades (zona de desarrollo próximo) con respecto a su nivel actual (zona real de aprendizaje), por lo menos hasta que el estudiante pueda desempeñarse bien de manera independiente. Al respecto Bruner (1960) señala que la educación consiste en desarrollar las habilidades y conocimientos a través de lo ya conocido y lo que se pretende conocer, buscando que el individuo pueda adquirir los conocimientos por sí mismo, a través del descubrimiento guiado. Así que la labor del profesor no es explicar contenidos acabados, con un principio y un final muy claros, sino que debe proporcionar el material adecuado para estimular a sus alumnos.
• Promover el trabajo cooperativo.
Esto significa ayudar a los estudiantes a pasar del trabajo grupal espontáneo a un trabajo en equipo, caracterizado por la cooperación, la complementariedad y la autorregulación. EL trabajo cooperativo y colaborativo les permite realizar ciertas tareas a través de la interacción social, aprendiendo unos de otros, independientemente de las que les corresponda realizar de manera individual.
• Promover el pensamiento complejo.
La educación necesita promover el desarrollo de un pensamiento complejo para que los estudiantes vean el mundo de una manera integrada y no
psíquico, cultural, histórico y social a la vez; por lo tanto, la educación debe ir más allá de la enseñanza de las disciplinas y contribuir a que tome conocimiento y conciencia de su identidad compleja y de su identidad común con los demás seres humanos.
Evaluación formativa
En la actualidad, la idea de evaluación ha evolucionado significativamente. Ha pasado de comprenderse como una práctica centrada en la enseñanza, que calificaba lo correcto y lo incorrecto, y que se situaba únicamente al final del proceso, a ser entendida como una práctica centrada en el aprendizaje del estudiante, que lo retroalimenta oportunamente con respecto a sus progresos durante todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. La evaluación, entonces, diagnostica, retroalimenta y posibilita acciones para el progreso del aprendizaje de los estudiantes. Según el Currículo Nacional de la Educación Básica, la evaluación es un proceso sistemático en el que se recoge y valora información relevante acerca del nivel de desarrollo de las competencias en cada estudiante, con el fin de contribuir oportunamente a mejorar su aprendizaje. Una evaluación formativa enfocada en competencias busca, en diversos tramos del proceso:
• Valorar el desempeño de los estudiantes al resolver situaciones o problemas que signifiquen retos genuinos para ellos y que les permitan poner en juego, integrar y combinar diversas capacidades.
• Identificar el nivel actual en el que se encuentran los estudiantes respecto de las competencias con el fin de ayudarlos a avanzar hacia niveles más altos.
• Crear oportunidades continuas para que el estudiante demuestre hasta
dónde es capaz de combinar de manera pertinente las diversas capacidades que integran una competencia, antes que verificar la adquisición aislada de contenidos o habilidades o distinguir entre los que aprueban y no aprueban.
CONCLUSIONES
a. La presente sesión pedagógica se ha desarrollado en función a las
orientaciones pedagógicas basadas en las corrientes
socioconstructivistas del aprendizaje, a fin de promover el protagonismo y la participación activa de los estudiantes en la construcción de los aprendizajes.
b. Asimismo, la sesión ha tomado en cuenta las orientaciones pedagógicas del Ministerio de Educación, propuestas a través del Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB), por lo que se ha tomado en cuenta entre otros los saberes previos, el conflicto cognitivo, el trabajo cooperativo y el aprendizaje significativo.
c. En cuanto a la evaluación se ha entendido como una práctica formativa, centrada en el aprendizaje del estudiante, que lo retroalimenta oportunamente con respecto a sus progresos durante todo el proceso de enseñanza y aprendizaje.