Capítulo 7 Efectos de la inversión directa extranjera en el desarrollo económico
7.2 Las teorías de la IDE: una lectura
La IDE no es un fenómeno reciente. En efecto, su historia moderna empezó ya en los siglos coloniales, mediante empresas extranjeras apoyadas por los gobiernos de los países de origen, tales como la Compañía Británica de las Indias Orientales (Reino Unido), la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (Holanda) y la Compañía Real Africana (Reino Unido), como ha sido bien analizado por Bjorvatn (2000). Sin embargo, se observa más atención en la IDE solamente desde hace dos décadas, cuando su flujo hacia los países en desarrollo empezó a incrementarse en una manera impresionante . Así que, la primera pregunta que es ¿qué ha dado lugar a la IDE?
En el sentido más simple, como Kindleberger (1969) dijo, si la competencia perfecta existe en el mercado, no existirá la IDE (citado en Vintila, 2010: 54). En otras palabras, la IDE sería un efecto de la imperfección de la competencia en el mercado, en razón de barreras al comercio (tal como aranceles), información imperfecta (el desarrollo del sistema de agentes financieros).
En el ámbito macroeconómico, aspectos del mercado de capitales tales como tipo de interés y tipo de cambio son factores importantes de la IDE, porque tiende a ir hacia países donde el tipo de interés es más bajo y/o el tipo de cambio está más apreciado que en el país de origen. Los efectos son que se crea
más facilidad de préstamo y hace que sea más económico operar negocios en el extranjero que localmente. De todos modos, con la economía mundial cada vez más integrada, y cada vez más vulnerable a shocks externos, es difícil hacer IDE exclusivamente por medio de las condiciones del mercado de capitales. De hecho, la IDE necesita compromiso y planificación estratégica a largo plazo; mientras tanto, la volatilidad del mercado de capitales se transforma en algo de corto o mediano plazo.
Otros análisis, esta vez al nivel de empresa, argumentan que los empresarios extranjeros toman la decisión de hacer IDE sólo cuando poseen ventajas, y pueden capitalizar sus capacidades. Desde luego, desde el punto de vista del inversor, el interés en cuestión es el margen de beneficio (Hymer, 1970).
Estas teorías fueron demostradas en el patrón de IDE en la época en que el sistema de producción internacional no era aún un fenómeno mundial; mientras que sólo desde los años sesenta, las teorías de comercio basadas en ventajas comparativas fueron usadas en los intentos de explicar las teorías de IDE. De hecho, tales teorías se reflejan en el modelo japonés del paradigma de ocas voladoras introducido ya por Kaname Akamatsu en el principio de los años treinta, en el que se describe el proceso de la producción en Asia oriental y sudoriental. En este modelo, Japón desplaza la producción de los productos de vida agotada en su economía que no posee a los países menos desarrollados en la región. Así que estos países también han podido conseguir desarrollo económico, porque a través de tal cooperación, forman una integración económica de producción en la cadena de suministro. Por lo tanto, la integración de comercio intra-industrial e intra-empresarial entre Japón y los países asiáticos menos desarrollados en la región en bienes finales o intermedios se intensifica. Ozawa (2005) argumentó luego que es precisamente con el paradigma de ocas voladoras que Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwan han alcanzado el desarrollo económico. Esto a través de la transferencia de tecnología y difusión de conocimiento, ganando así el nombre de tigres asiáticos.
Al principio de los años 1980s, Dunning (1980) y Fayerweather (1982) también usaron un concepto parecido a la atracción comparativa, considerando las dotaciones de los recursos entre el país de origen del productor y el país de destino, para determinar la IDE. Esto, como se ve, se refleja en el
concepto de producción internacional mencionado por Morgan y Katsikeas (1997).
Aún podemos analizar más el modelo de la paradigma de las ocas voladoras, que en efecto, también posee algunos aspectos que están reflejados en la teoría del ciclo de la producción propuesto por Vernon en el año 1966, ciclo dividido por cuatro etapas: innovación, crecimiento, madurez y declive (Vintila, 2005: 55). En el ciclo de la producción, vemos in primis la etapa de innovación y crecimiento, donde los manufacturados tienen las ventajas tecnológicas de producción para el mercado interno y externo; luego llega la etapa de madurez y declive, cuando el producto está estandarizado y otros productores empezan a copiarlo. El productor incumbente en esta etapa no solo ha perdido la ventaja comparativa en su producción, sino también empieza a perder cuotas de mercado externo; que para que se mantenga, el productor incumbente está obligado a operar la producción en otro lugar donde los costes de mano de obra son menores (Vintila, 2005: 55).
Un desarrollo teórico sucesivo es la teoría de la internalización propuesto por Buckley y Casson (1976) donde la imposición de control a las filiales en el extranjero, mediante la internalización de la operación y producción de la empresa, no solo reduce el coste de las transaccioness, sino también resulta ser una forma de obtener el acceso del mercado externo (citado en Morgan y Katsikeas, 1997: 70). Desde luego, el proceso de internalización también fomenta la integración de producción de la cadena de suministro.
La decisión de hacer IDE, de todas formas, es un proceso complejo en sí mismo, por lo tanto, no podemos esperar que una sola teoría describa todas las tendencias, los patrones y los aspectos de IDE, aunque aparentemente, el concepto del paradigma de ocas voladoras tiende a ser descrito por la teoría de las ventajas comparativas, reflejando también, en parte, algunos aspectos de la teoría del ciclo de producción. Por otro lado, observamos que la industria maquiladora tiende a ser unilateral por parte de México, con el fin de alcanzar crecimiento y desarrollo económico. En efecto, las teorías desarrolladas nos dicen que desde el punto de vista del inversor es fundamental la viabilidad de hacer IDE, para que la empresa extranjera pueda reducir su coste de producción o maximizar las ganancias. Mientras que, desde
el punto de vista del país de destino, la IDE posiblemente trae más beneficios al desarrollo económico que problemas.
Por último, remarcamos aquí que como es posible aplicar la teoría de gravitación de Newton (1687) y la de factores de atracción y empuje de Lee (1966) en los flujos migratorios y comerciales, estas también describen el flujo de IDE. Esto se intensifica entre dos espacios según la masa de la economía de destino, como destacó Hymer (1970). Así que tamaño de la población, el producto interno, la riqueza individual, la política de hacer negocios y la cualificación de la fuerza laboral son unos de los determinantes más importantes de IDE. Desde luego, aunque se da poca importancia, la distancia entre el país emisor y el país receptor de IDE se hace determinante si dos países receptores competidores son parecidos, caso en el que el país emisor tiende a invertir en el ubicado más cerca.