2. EL ESTADO DEL ARTE
2.2.1. Las teorías sociológicas y su tránsito a ideas de complejidad
El espacio específico en el que se puede observar la actitud de los sociólogos frente a la complejidad es reparar en la forma como han caracterizado el nexo micro-macro y si para
ello han planteado ideas que de alguna u otra manera se aproximen a las dinámicas de emergencia y autoorganización propias de la vida social humana. Se presenta a continuación una breve síntesis de ese panorama.
Los intentos de explicar el nexo micro- macro desde las teorías sociológicas se han
realizado en torno a la relacion individuo-estructura y han sido objeto de dos tipos de
explicaciones; conflacionistas y emergentistas (Archer 1995 -1997, a través de Moscareño,
2008). Las primeras, materializadas en las teorías sociológicas clásicas y contemporáneas, se refieren a explicaciones que niegan la autonomia de alguno de ellos –individuo- estructura/sociedad- y/o la integración entre ambos, en función de reconocerle la autonomía al otro (Moscareño, 2008, pág. 225). Dentro de estas, encontramos dos paradigmas; los
estructuralistas y los interaccionistas. Los primeros se centran en la relación individuo-
estructuras/sociedady se han manifestado básicamente en dos corrientes; el determinismo estructural, el individualismo metodológico (Sawyer, 2005). El primero de ellos, cuyo
mayor exponente es el funcionalismo estructuralista de Parsons dominante entre los 50 y
los 60, asume que la causa y fuente de lo social es la estructura, mientras que el individuo es socioculturalmente determinado. Desde esa perspectiva, las explicaciones sociológicas deben centrarse en la estructura, no en los individuos, ni en los fenómenos emergentes que se toman como efectos no deseados o desviaciones que, en la medida de lo posible, se debene evitar.
Por otro lado, para el individualismo metodológico, propio de la economía clásica y
neoclásica, la Teoría de la Decisión Racional (TER), enfoques mecanísticos y algunas teorías de la acción colectiva, la causa que determina la estructura social es el individuo, sus acciones, sus preferencias y relaciones. Dentro de esta línea se tiende a asumir que las entidades colectivas surgen de las acciones de los individuos y, por lo tanto, son reducibles a ellos, lo cual permite entrever una negación de la idea de emergencia, que, como veremos más adelante, paradójicamente, han sido la principal fuente de inspiración en el campo de las simulación social. Como se puede observar, el tema de la emergencia desde las
posturas estructuralistas ha recibido un tratamiento marginal, razón por la cual no abordan los mecanismos mediante los cuales emergen estructuras sociales que son claves a la hora de explicar la relación individuo- sociedad y no consideran el rol fundamental de los procesos comunicativos en dichos procesos.
Por otro lado, los interaccionistas ponen todo el peso de las descripcions sociológicas en la interaccion entre individuo y sociedad, al punto de negar a aquellos algún tipo de autonomía; los procesos de interacción, y los comunicativos asociados, son el tercer elemento mediador entre el individuo y la sociedad, de tal suerte que las propiedades de la interacción no se derivan de las acciones de los individuos ni de la estructura social, sino que implica un nivel de análisis propio y autónomo cuyas propiedades pueden tener efectos tanto en el individuo como en la estructura. Se observa estos postulados en el interaccionismo asociado a Simmel, Cooley, Mead, y la Escuela de Chicago. En la actualidad se manifiesta en la microsociología desarrollada desde el interaccionismo simbólico, la etnometodología, y el análisis conversacional, desarrollados por autores como Mead, Blumer y Collins. En Europa se asocia a Bourdieu con su noción de habitus,
las discusiones de Foucault en The archeology of knowledge and de discourse on language (a través de Sawyer 2005) y la teoría habermasiana de la acción comunicativa.
Si bien estas aproximaciones implican un puente importante hacia la comprensión de los procesos de emergencia social porque incluyen la interacción, no consideran necesario tratar el tema de la emergencia y mucho menos explicar el hecho de que las estructuras sociales que se han estabilizado han emergido de las acciones colectivas conjuntas de los individuos que participan en la interacción social. En ese sentido, tal como lo plantea Sawyer, no explican las relaciones causales entre la estructura, la interacción y el individuo.
Es interesante ver cómo las corrientes estructuralisas e interaccionistas, que en principio son antagónicas, poco a poco se han ido desplazando hacia visiones más integradoras, al punto de que se puede hablar de teorías híbridas (Sawyer, 2005), en las cuales se empieza
a salir del conflaccionismo para, o bien avanzar hacia la integración del individuo y la estructura/sociedad, ambos considerados como autónomos, o bien aceptar la interacción como tercer elemento, pero dándole un igual nivel de autonomía ontológica que a los otros
dos elementos y, por lo tanto, considerándolos como objetos de descripción sociológica. Dentro de este tipo de caracterizaciones se destacan, por un lado, propuestas como las de Archer (1995) y Alexander J.C (1987) y, por otro, las brindadas por Habermas (1987), sobre la teoría del actuar comunicacional; las de Miguel Pecheux (1975 , 1982), con su desarrollo del concepto de ideología de Althousser en términos de teoría del discurso; las provenientes del Análisis Crítico del Discurso de Fairclough (1995); y los estudios culturales que consideran cómo la interacción es constreñida por la estructura. Si bien las caracterizaciones interaccionistas se acercan más a la comprensión integral de la interacción y la estructura y sus mutuas relaciones y causaciones e incluyen el elemento comunicacional como fundamental, no abordan directamente el tema de la emergencia social ni como problema ni como teoría (Sawyer, 2005). Si bien se asume que los individuos se contruyen vía interacción, no brindan luces sobre los mecanismos mediante los cuales los individuos son constreñidos por sus interacciones.
Lo anterior constituye la antesala de lo que Sawyer llama las corrientes emergentistas
dentro de las explicaciones sociológicas actuales, en relación con lo cual se puede distinguir dos momentos: el liderado por Archer, hacia mediados de los noventa, y el que hacia 2005 nos plantea Sawyer, que implica un mayor acercamiento a la complejidad. En cuanto al primero, Archer asume el concepto de emergencia para explicar la relación individuo –
sociedad y lo define en términos de que las propiedades del nivel superior emergen de las propiedades del nivel inferior pero cada una de ellas son autónomas en el sentido de que se influencian causalmente y de manera independiente. Al conferir autonomía al nivel superior se asume la idea de que el todo es más que la suma de sus partes; en palabras de Archer
(1995, pág. 14, a través de Moscareño 2008, pág. 237):
“…las propiedades de un nivel son anteriores a las de otro porque el último emerge primero en el tiempo, b) las propiedades de cada nivel son autónomas y c) la autonomía implica influencias causales independientes que validan la existencia del nivel emergente.”
Si bien es cierto que las ideas de Archer han servido de puente hacia la consideración de los procesos de emergencia en las descripciones sociológicas y la introducción que hizo del concepto de emergencia en los estudios sociales significó um mejor acercamiento a la complejidad de lo social, más que implicar un salto hacia la complejidad, constituye una teoría híbrida (Sawyer, 2005) más cercana al estructuralismo que al interaccionismo, toda
vez que no considera los mecanismos mediante los cuales ocurren las emergencias ni el elemento interacción, como condicion sin la cual no puede darse ningún tipo de emergencia.
Desde la perspectiva de Sawyer, el emergentismo constituye una síntesis entre los dos paradigmas descritos anteriormente por cuanto afirma que tanto la relación individuo sociedad como la interación comunicativa son fundamentales para explicar la emergencia de las sociedades. Así las cosas, la relacion individuo-sociedad no puede explicarse sin apelar a teorías de la comunicación y a una teoría de la emergencia a partir de la comunicación. En tanto síntesis que trata de integrar la teoría microsociológica y la macrosociología, suma a los tres niveles ya mendionados –la estructura, la interacción y el individuo- otros dos niveles; la emergencia estable y la emergencia efímera. Acto seguido, describe el proceso de emergencia social en términos de que en cada situacion social hay una dialéctica continua en la que los individuos co-crean y co-mantienen emergentes efímeros y estables
De esta manera, Sawyer explica las fuerzas causales que se originan en un emergente creado por los participantes, y para ello se focaliza en los mecanismos interaccionales que ocurren en el nivel micro, de los cuales emergen fenómenos sociales compartidos que, a su vez, constriñen esos mismos mecanismos que los hicieron brotar. Así las cosas, la emergencia social es una dialéctica continua en la que los individuos co-crean y co- mantienen emergentes efímeros y estables así como su poder causal descendente i.e. hacia las interacciones entre individuos. Si duda, la anterior constituye un intento explícito de caracterizar las dinámicas que llevan a la emergencia de sociedades, y en verdad apuntan a un consenso. No obstante no toca dinámicas relacionadas con la transformación de marcos -frames- existentes como producto de la interacciones entre las subjetividades que participan en las interacciones, ni cómo esas subjetividades se ven influidas por el diálogo intersubjetivo y con los patrones existentes, entre otras cosas porque no considera categorías subjetivas como necesarias en las explicaciones sociológicas. En palabras de Sawyer:
“The emergence Paradigm is a positivist, objetivist, sicentific approach, and consequently it rejects subjetivism and interpretativism. It argues that the causal power of emergents cannot be explained soley in terms of individuals’ representations of them, their demonstrated orientations
to them, ortheir subjective interpretations of them. Properties at higher levels have autonomous causal force. They are unintended emergent effects, and they are causal even when individuals have no knowledge of them. Of course, in many cases individuals do have some knowledge of these emergents, and individuals’ perceptions can have socially relevant effects. Burt in the Emergence P aradigm , most of the explanatory power comes form emergent properties and their processes of emergence, and individuals’ subjective interpretations of emergents are generally not necessary in social explanations” (Sawyer, 2005, pág. 213)
Como veremos a continuación, los planteamientos de Sawyer en el sentido de proponer como concepto fundante de la sociológia la categoría emergencia social implican un paso
más hacia la comprensión de las sociedades como sistemas complejos. Su aporte concreto consiste en contribuir con un modelo a la integración del paradigma estructural que se orienta hacia el estudio de fenómenos sociales a gran escala como isntituciones, roles y estados (escuelas, gobiernos, economías, corporaciones, mercados, clase social, género, raza, etc,) con el paradigna de la interacción que se focaliza en las interacciones entre individuos (orientación microsociológica).
No obstante, su concepción de las dinámicas de emegencia no implica un salto a la
complejidad; más bien constituye una propuesta de ‘reforma’ de la sociología en el sentido
de que tome las banderas del estudio de dicho constructo, lo eleve a la categoría de concepto fundacional y se nutra de los aportes de la economía, de tal suerte que la economía se tome como disciplina aplicada de la sociología. En ese sentido, el IM es acertado para casos específicos en los que se aborde relaciones económicas, pero no es generalizable para todos los casos de emergencia social.
Mirar el asunto desde la complejidad implica, no simplemente el intento intencionado de integrar dos paradigmas opuestos cuya síntesis podría generar mejores explicaciones, pero siguiendo directrices metodológicas similares. Los cambios paradigmatico remiten a giros radicales no sólo en las concepciones, sino también en las formas de aproximación epistemológica. Las teorías clásicas, contemporáneas y actuales no contaban hasta antes de la década de los 90 con las herramientas matemáticas y tecnológicas con las que hoy se cuenta. Con métodos analíticos de corte inductivo, deductivo y /o hipoetético-deductivo, se enfrentaron al estudio de los sistemas sociales y llegaron a intuir su complejidad, pero siguieron en la línea de abordarla desde una lógica decreciente. Todas estas limitaciones se deben, entre otras cosas, a la imposibilidad metodológica de, por una parte, pensar no linealmente para abordar la complejidad social humana y, por otra, de recrear in situ las
dinámicas de emergencia y de autoorganización. Veremos en el siguiente numeral cómo se han ido incluyendo en los estudios sociales ideas de complejidad gracias al concurso de la simulacio social, sin que eso signifique que el salto hacia la complejidad haya tenido lugar.
Figura 3: Nexo micro - macro: aproximaciones sociológicas contemporáneas Sawyer (2005) y Moscareño (2008)
2.2.2. ¿Cómo han ido entrando las ideas de complejidad en las ciencias sociales?
El puente de la incursión de las ideas de complejidad a los estudios de las sociedades es su interpretación como sistemas. Grosso modo, se distingue por lo menos tres grandes momentos en los que las teorías de sistemas han inspirado descripciones y modelos acerca de la sociedad, a cada uno de los cuales subyace una concepción de sistema. Recordemos que todos los sistemas emergen con una complejidad mínima que va aumentando a medida que van evolucionando. En dicho proceso atraviesan por diferentes estados que ocurren en la línea del tiempo; suelen estar en equilibrio durante períodos de tiempo prolongado mientras su comportamiento es estable y tiende a la linealidad, pero con el paso del tiempo algunos de ellos, a medida que aumentan sus grados de libertad -representados en flujos de información cada vez más libres-, tienden al desequilibrio, a la inestabilidad, hasta llegar a grados de criticidad tal en los que de manera irremediable emergen nuevos
NEXO MICRO -