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tierra está llena de su gloria" (Isa 6:3).

In document LIBRO Las Profecías del Fin (página 75-79)

Mientras estaba cautivo en Babilonia, también se le permitió al profeta y sacerdote Ezequiel ver los cielos abiertos. Informa que vio la semejanza de 4 criaturas vivientes sosteniendo el trono de Dios. Esos seres llevaban el trono semejante a un carruaje hacia Jerusalén para emplazar a la ciudad apóstata delante del divino Juez. Describe a los 4 seres como teniendo 4 alas y 4 rostros que se parecían a los rostros de un hombre, un león, un buey y un águila (Eze. 1:5, 6, 10). Sobre las cabezas de los 4 portadores del trono, Ezequiel vio "una expansión a manera de cristal maravilloso" (v. 22) y encima de aquel firmamento, "la figura de

un trono" con alguien sentado sobre él que tenía "la forma de hombre" (v. 26).

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Alrededor del trono vio un arco iris (v. 28). El impacto de esa visión del trono fue tan abrumadora que Ezequiel dice que al contemplarla "caí rostro en tierra" (v. 28, NBE).

Cuando Juan estando en Pannos describe su visión del trono, usa palabras que fusionan las dos visiones anteriores de Isaías y Ezequiel. Aunque contempla la majestad del Dios de Israel, sólo describe a Dios por su apariencia de brillo que resplandecía como el "jaspe" y la roja "cornalina". Además, ve un halo en forma de un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda, alrededor del trono (Apoc. 4:3), como si quisiera significar que la gracia divina rodea la justicia omnipotente. Juan también ve 4 criaturas

vivientes alrededor del trono

que se parecen a los que Ezequiel había descrito (vs. 6, 7). Sin embargo, Juan los combina con los serafines de la visión de Isaías, porque dice que cada ser tenía 6 alas en vez de 4 (Apoc. 4:9) y tenía un rostro en vez de 4 (ver Eze. 1:6). También dice que los seres estaban "llenos de ojos delante y detrás" (Apoc. 4:6), un detalle tomado de las ruedas del

trono de Dios que aparece en Ezequiel 1:18. El Apocalipsis muestra una fluidez con el simbolismo hebreo que desafía nuestra exigencia de exactitud fotográfica.

Una característica

importante en la visión que Juan tuvo del trono, que no se ve en los profetas anteriores ni en las visiones apocalípticas judías, es la de

24 tronos pequeños alrededor

del trono de Dios sobre los cuales están sentados 24

ancianos [presbúteros]

"vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas" (Apoc. 4:4). Estos ancianos, que se mencionan 12 veces en el Apocalipsis (4:4, 10; 5:8, 11, 14; 7:11-13; 11:16; 14:3; 19:4), son aparentemente el

cumplimiento de la

predicción apocalíptica de Isaías, de que Jehová manifestaría su reino glorioso

"delante de sus ancianos" (Isa. 24:23).

Con frecuencia el número 24 se ha entendido como la suma de 12 y 12, sugiriendo 12 representantes de Israel y de la iglesia respectivamente, pero sería arbitrario partir el grupo de ancianos en dos unidades. Jesús había dicho que sus apóstoles se sentarían "en tronos juzgando a las doce tribus de Israel" (Luc. 22:30; Mat. 19:28). Juan ve su

Sin embargo, las visiones del trono con los ancianos en Apocalipsis 4 y 5 tienen el propósito de describir una actividad celestial en los días de Juan. Eso significa que Juan mismo no puede ser uno de los 24 ancianos que están en el cielo. Además, los 24 ancianos no se desempeñan como jueces, sino como sa-

cerdotes reales que adoran a

Dios con cánticos de alabanza y echan sus coronas delante del trono (Apoc. 4:10), tienen arpas en sus manos y presentan a Dios las oraciones de su pueblo en sus copas de oro llenas de 1

antigüedad se pusieron aparte 24 órdenes sacer- dotales de la tribu de Leví para atender el orden del culto sagrado y también 24 órdenes para el ministerio de profetizar, con el acompañamiento de liras, arpas y címbalos (1 Crón. 24:3, 4; 25:1, 6, 9-31). Esto indica que Juan vio en el cielo a los representantes del pueblo de Dios del viejo pacto.

En el Apocalipsis se hace una distinción entre los "ancianos" y los ángeles de Dios (Apoc. 5:11; 7:11) y .constituye un grupo nuevo y sin par ante el trono de Dios. Forman un rasgo importante de la visión del capítulo 4. Pueden verse como hombres glorificados que han salido victoriosos sobre el pecado y la tentación. Todos murieron como vencedores. Tienen tres características que cumplen las promesas de Cristo a los fieles en Apocalipsis 2 y 3: los tronos, los vestidos blancos y las coronas [stéfa-nos] de victoria

(ver 3:5, 11, 21). L. W. Hurtado comenta: "Estando

[Apoc. 4] precisamente

después de estas promesas [de Apoc. 3], la visión de los 24 ancianos parece ser la seguridad de la realidad celestial de las promesas".1

Que los ancianos estén

n t a d o s s o b r e t r o n o s q u e r o d e a n e l t r o - n o d D i o s , e s d e g r a n s i g n i f i c a d o : más elevados, aun a las criaturas vivientes; pero su condición y honor corresponden perfectamente a las promesas hechas precisamente un poquito antes en el Apocalipsis a los elegidos".2

Así que pueden ser identificados con los santos gloriosos que fueron levantados de los inuertos poco después de la propia resurrección de Jesús (ver Mat. 27:52, 53; Efe. 4:8). Elena de White lo explica así: "Aquellos favorecidos santos salieron glorificados. Eran santos escogidos de todas las épocas, desde la creación hasta los días de Cristo... Atestiguaban que por el formidable poder de Jesús habían salido de sus sepulcros".3 "As-

cendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro".4 La presencia de los ancianos en el cielo expresa la convicción de que de hecho había tenido lugar la

sacerdotales de Cristo, representan al Israel espiri-

/ rual y confirman la realidad

gloriosa de la esperanza de Israel en el reino mesiánico de Dios. Uno de los ancianos le asegura a Juan en termine hebreos que el "León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencij (Apoc. 5:5). Su ministerio en la sala del trono de Dios es una seg para que las iglesias permanezcan fieles hasta el fin. Sobre esto < Feuillet:

118 Las profecías del fin

"La idea de que los santos del Antiguo Testamento están presentes I durante todo el desarrollo de la historia, y que tienen un vivo inte- ' res en el destino de los cristianos, no es nada escaso de magnificen- ", cia. Difícilmente uno puede ser más elocuente al expresar la unidad interna que gobierna toda la historia de la salvación y el eslabón esencial que une a ambos testamentos".5

Además de eso, Juan describe la presencia dinámica del Espíritu de Dios al declarar: "Y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios" (Apoc. 4:5; ver 1:4). El profeta Zacarías había explicado las siete luces sobre la menorá del templo como "los ojos del SEÑOR, que se pasean por toda la tierra" (Zac. 4:10, NBE). En la visión del trono de Apocalipsis 5, Juan conecta este séptuple Espí- ritu con Cristo como el Soberano de su iglesia (v. 6), resaltado de esa manera que el Espíritu es el Espíritu de Cristo.

La liturgia celestial

Después que Juan describió lo que vio en el cielo, comienza a decir lo que escuchó: la adoración de Dios en una liturgia celestial. Oyó los cantos antifonales de adoración de los diferentes coros. Los cuatro seres angelicales o serafines dirigían en una doxología jubilosa, derivada del canto de adoración de los serafines de Isaías 6:

"Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir" (Apoc. 4:8).

El aspecto nuevo de esta doxología es la alabanza añadida de Dios como el Señor de la historia: "El que era, el que es, y el que ha de venir". Esta secuencia de pasado, presente y futuro está formulada intencional- mente para distinguirla de las descripciones que aparecen en Apocalip- sis 1:4 y 8, con el fin de proclamar la soberanía de Dios en la historia, desde el principio hasta el juicio final (ver Apoc. 21:5). Esta caracteriza- ción del Dios de Israel garantiza el destino prometido de la humanidad. El Creador no abandonará las obras de sus manos (Sal. 138:8). Su "veni- da" determina el futuro del mundo. Dios nunca es simplemente un es- pectador de los asuntos humanos, sino que está activamente involucra- do en darles forma. Los serafines ya alaban al Dios Todopoderoso por- que es la fuente y la causa de toda la realidad creada, especialmente, de su pueblo elegido, el nuevo Israel de Dios.

Todas las veces que los serafines entonan su doxología de dar "glo- ria, honor y gracias" al Soberano del universo, los 24 ancianos respon-

La visión del trono del Creador

den postrándose ante la majestad que está sobre el trono. Echan sus co- ronas ante el trono y adoran a Dios con una aclamación significativa de alabanza:

"Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron crea- das" (Apoc. 4:11).

Los ancianos exaltan la dignidad de Dios, fundamentalmente por- que fue su voluntad planear todas las cosas por su sabiduría infinita (ver Gen. 1), y producir toda la realidad por su poder creador. Esta fe hebrea permaneció como algo básico para la adoración de Dios en la iglesia apostólica (ver Hech. 4:24; 14:15; 1 Ped. 4:19).

Merece una atención especial la forma en que los 24 ancianos se diri- gen al Creador, como "Señor y Dios nuestro" (Apoc. 4:11, NBE). Al igual que sus predecesores, el emperador Domiciano insistió en que todo el mundo debía adorarlo como el "Dominus et Deus noster" ("Señor y Dios nuestro"). La adoración al emperador se puso en vigor por medio del sacerdocio pagano en un ritual anual en la provincia romana del Asia Menor. Al hacer frente a esa amenaza de totalitarismo, Juan anima a la iglesia a permanecer firme (ver Apoc. 2:10).

La descripción de un "arco iris" alrededor del trono de Dios (Apoc. 4:2) expresa la fidelidad del Creador a sus promesas. Él es Dios fiel, que guarda el pacto (Deut. 7:9), el "fiel Creador" (1 Ped. 4:19). La visión del trono celestial trata de evocar nuestra adoración de Dios en espíritu y en verdad de manera que la iglesia sobre la tierra pueda ser una con la iglesia en el cielo. La visión de Juan del trono de Dios continúa con la escena del capítulo 5.

Referencias

La Bibliografía fiara Apocalipsis 4 y 5 la encontrará en la página 126.

1Hurtado, p. 113. 2ib a . 3Elena de White, PE 183, 184. 1 Elena de White, DTG 730. 'Feuillet, p. 211. 119

C A P f r u L g x i i i

LA ENTRONIZACIÓN

In document LIBRO Las Profecías del Fin (página 75-79)

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