CAPITULO II MARCO TEÓRICO
2.2. SATISFACCIÓN LABORAL
2.3.6. Tipología de la procrastinación
Algunos autores han centrado sus esfuerzos en determinar las principales tipologías sobre la procrastinación , a continuación se detallan las siguientes:
a) Procrastinación funcional
Para Ferrari (1994) este tipo de procrastinación consiste en el adecuado y ocasional aplazamiento de la acción para ayudar a maximizar la probabilidad del éxito en la tarea, es decir, representa una conducta aceptable, orientada hacia una meta determinada y premeditada, que puede jugar a favor del propio interés y mejorar el rendimiento. Presentándose cuando se evita cumplir una tarea que no es tan necesaria (Quiñones, 2016).
Según Chun y Choi (2005, citado por Quiñones, 2016) existirían, dentro de este rubro 2 tipos de procrastinadores:
Los pasivos: son aquellos que aplazan las actividades y demoran en tomar decisiones con respecto a una tarea, además presentan bajo estilo de afrontamiento frente a las dificultades.
Los activos: son los que pueden trabajar mejor bajo presión y toman decisiones para postergar sus tareas, pero de manera intencionada suspenden sus acciones para enfocarse en otras actividades
b) Procrastinación disfuncional
En este para Ferrari (1992) se trata de una tendencia crónica y desadaptativa al posponer habitualmente el inicio o conclusión de una tarea, como resultado no se puede alcanzar el éxito en la misma (como por ejemplo en el ámbito académico, la entrega de un trabajo fuera de plazo por un estudiante puede conllevar la obtención de las peores calificaciones). La procrastinación disfuncional puede llevar a efectos perjudiciales.
c) Procrastinación decisional
Según Milgram y Tenne (2000), conforme se cita en Quiñones (2016), este tipo de procrastinación es descrita como la predisposición a no ser capaz de tomar decisiones a tiempo o el aplazamiento deliberado en la toma de decisiones dentro de un marco temporal específico (Effert y Ferrari, 1989). Siendo en resumidas cuentas la postergación de una decisión que representa una conducta evasiva, por temor al riesgo o a fallar (Quiñones, 2016).
d) Procrastinación conductual o de evitación
Para McCown, et al. (1989), conforme se cita en por Natividad (2014), este
la realización de una tarea adversa o desagradable (de ahí la denominación, en ocasiones, de procrastinación de evitación) a través de un mecanismo de afrontamiento desadaptativo orientado a proteger una autoestima vulnerable. Se presenta en cuatro vertientes: la denominada neurótica, surge como producto de la sobreactivación en términos emocionales, en ocasiones en que las metas se perciben como difíciles de lograr o cuando se considera que existen obstáculos para sus logros, la conocida como compulsiva, que constituye el aplazamiento de cualquier requerimiento o actividad hasta el último, independientemente de su dificultad (Quiñones, 2016), la denominada por activación (individuos que buscan momentos de emoción en situaciones bajo presión y suelen retrasar sus actividades para sentir ese place), y la nominada por evitación (sujetos que presentan bajo nivel de autoeficacia por miedo al fracaso o, a no cubrir la expectativa de otros) (Ferrari y Emmons, 1995, citados por Quiñones, 2016).
Specter y Ferrari (2000, citados por Quiñones, 2016) plantean una subclase de procrastinadores dentro de este ítem según la frecuencia de aplazamiento de las tareas:
Los crónicos por emoción: son aquellos que aplazan frecuentemente sus labores; algunos individuos sienten una particular emoción al posponer el comienzo de una tarea por la presión que perciben.
Los crónicos evitativos: son los que evaden actividades que implican compromiso y responsabilidad; no inician la actividad por encontrarla desagradable. También lo vinculan con la autovalía propia, porque si no lo logran, ello afectaría su imagen o autoconcepto.
Los arousal o crónica disposicional: prefieren y necesitan trabajar bajo presión para realizar las tareas. Esto puede incluir ansiedad y depresión, principalmente cuando se relaciona a la procrastinación de emoción. Contiene elementos de trastorno psicológico porque tiene bastante tiempo de ocurrencia asociado a una vida estresante
e) Procrastinación laboral
Es definida como la postergación de las actividades laborales del trabajador, aplazando e incumpliendo sus obligaciones laborales, no respetando los plazos en determinados momentos, como consecuencia de ello genera un clima de desconfianza en el ambiente laboral.
f) Procrastinación de la vida diaria
La procrastinación de la vida diaria tiene un carácter más general, manifestándose como una rutina habitual con consecuencias a menudo negativas para el individuo (Balkis y Duru, 2009), que dificulta la planificación de sus tareas cotidianas así como su realización dentro de los plazos apropiados (Lay, 1986) y que se puede manifestar en diferentes ámbitos (social, laboral, financiero, cuidado personal…). Se trata básicamente, conforme lo señalan Milgram, Batori, y Mowrer 1993, citados por Quiñones, 2016), de una tendencia a aplazar cualquier actividad cotidiana que requiere cumplimiento en torno a plazos previamente establecidos.
g) Procrastinación académica
La procrastinación está presente en todas las áreas de la vida siendo la forma más común la que se muestra en ambientes académicos (Tuckman, 1991). La procrastinación académica, se define como la ausencia de autorregulación en los estudiantes al dejar de lado una actividad que está bajo su control (Tuckman, 1990, en Furlan; Heredia, Piemontesi, Illbele, y, Sánchez, 2010), posponiendo tareas y actividades académicas o la preparación de exámenes hasta el último momento (Solomon y Rothblum, 1984). Siendo esencialmente, conforme Senécal, Julien, y Guay (2003), una tendencia irracional a retrasar el comienzo o finalización de una tarea académica, más o menos arraigada (Clariana y Martín, 2008).
La procrastinación académica puede presentarse por factores internos como la motivación, la autoeficacia, la autodeterminación (Katz, Eilot&Nevo, 2013, conforme se cita en Hernández, 2016), creencias sobre el estudio, ineficacia en el manejo del tiempo, nivel bajo de habilidades para el estudio emociones positivas o negativas que percibe el alumno en la clase (Hernández, 2016).
O también deberse a factores externos como la forma en que el docente estructura una clase o deja una tarea (dar instrucciones claras, brindar recompensas o premios, o generar oportunidades de desarrollo de habilidades) (Ackerman&Gross, 2005; 2007), contextos académicos que se caracterizan por contar con varias fechas límites (Nábêlková & Ratkovská, 2015) o contextos académicos no placenteros para el alumno (Balkis, 2013, conforme se cita en Hernández, 2016).