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3. Teoría de la complejidad y sistemas complejos

3.2. Sistemas complejos

3.2.2. Tipología de los sistemas complejos

La línea que separa lo simple de lo complejo es muy imprecisa, tanto como existen múltiples definiciones del término complejidad; Waddington (1977) los define recurriendo al número de componentes de un sistema y el número de interacciones entre ellos. Para Mitchell (2009) los sistemas complejos son grandes redes de agentes individuales sin control central y con sencillas reglas de funcionamiento que dan lugar a un comportamiento colectivo complejo, con un sistema de procesamiento de la información sofisticado y donde la adaptación se realiza vía aprendizaje o evolución.

Por esta razón, hallar los instrumentos para describir la complejidad dentro de una organización y ser capaz de efectuar una relectura dentro de este nuevo contexto de las relaciones cambiantes del hombre con la naturaleza (o genéricamente dicho un sistema X), son los problemas cruciales de nuestra época, como afirma Prigogine (1988).

La complejidad establece el desarrollo de la teoría sistémica a través de una nueva visión. Se trata de no sustituir un reduccionismo por otro, no permitirse caer en la tentación del holismo, para que las partes (agentes del sistema) no pierdan su importancia ni su individualidad.

Casti (1986), por su parte, pone énfasis en el criterio del observador y en que la complejidad de un sistema es una propiedad contingente que surge de la interacción entre un sistema y un observador, sea este un administrador o un funcionario dentro del sistema.

Giraldo (2005) define al sistema complejo como la asociación compleja (complementaria + concurrente + antagonista) de instancias conjuntamente necesarias para la existencia, el funcionamiento y el desarrollo de un fenómeno organizado. Haciendo interactuar bajo un mismo espacio intelectual no complementario lo

concurrente y lo antagonista. Esta intercomunicación de elementos es definida como la complementariedad de los antagonismos.

Del estudio de la complejidad y los sistemas se desprende el haber establecido los llamados sistemas complejos adaptables, que son en sí sistemas complejos cuyos componentes pueden cambiar sus especificaciones o evolucionar en el transcurso del tiempo; consisten básicamente en un sistema formado por agentes interactivos, que están descritos en términos de normas.

Al acumularse la experiencia, los agentes cambian sus normas y, como el entorno está formado generalmente por otros sistemas complejos adaptables, todos los agentes se adaptan a todos los demás, generando los patrones complejos observados en estos sistemas (Rojí Ferrari 2005).

En un sistema complejo hay un carácter organizacional en la apertura. Entradas y salidas van unidas a una actividad organizacional, a una organización activa, transformadora y productiva.

Es lo mismo que afirmar que orden y desorden coexisten y su interacción permite nuevas organizaciones. O sea que la secuencia es orden, desorden, reestructuración. La unión de un flujo y su contraflujo produce una formación organizada que va a durar indefinidamente en la medida en que ambos flujos coexistan. Con esta diversa base teórica, a continuación, se describen los diferentes tipos de sistemas, sin pretender realizar una clasificación absoluta, sino una amplia y general.

Sistemas dinámicos

El positivismo enseñó a aislar el sistema dinámico del resto del universo del que forma parte, al considerar solo aquellas características del sistema que son relevantes al fenómeno bajo estudio, comparándolas con otras que no producen casi efectos sobre el fenómeno.

Dado un sistema, el futuro está formado por:

 Las leyes que especifican cómo cambia ese estado; las que pueden ser simples.

Se suponía que pequeñas variaciones en el estado inicial (con cierto margen de error) afectaban relativamente poco el resultado esperado. Se dio a la humanidad la visión de un universo ordenado y predecible.

Este punto de vista es cuestionado en los sistemas complejos porque, si bien el estado inicial influencia el estado final, en los sistemas no lineales un conocimiento aproximado del estado inicial no permite deducir un conocimiento aproximado del estado final, los pequeños errores iniciales tienen una enorme influencia sobre el estado final.

Además, una causa pequeña que se escapa determina efectos considerables que no se pueden controlar, y la complejidad (de estos efectos) no considerada en las causas repercute en los comportamientos futuros.

Sin embargo, se reconoce que un sistema aun siendo simple es poco predictible si está sometido a la acción de dos o más fuerzas. Se han ido descubriendo sistemas inestables en los que diferencias minúsculas en los estados iniciales y en las fuerzas que los cambian producen resultados impredecibles; que son comunes las situaciones en las que hay una limitación en la posibilidad de predecir el comportamiento futuro que puede llegar a ser prácticamente equivalente a una situación de caos. Se trata de fenómenos no lineales cuyos objetos de estudio son, por ejemplo, las turbulencias y las oscilaciones cuasi azarosas.

Sistemas inestables

Se distinguen en el espacio de fases los sistemas que están entre equilibrio y no equilibrio, y los que están lejos del equilibrio.

En condiciones alejadas del equilibrio las palabras clave son: no linealidad, inestabilidad y bifurcaciones. Es decir, un sistema bastante lejos del equilibrio entra en estado inestable por la perturbación (intervención organizacional); el punto exacto en que esto sucede se denomina punto de bifurcación.

Sistemas adaptativos

Al volverse inestable el estado original por alteración en sus contextos, se producen nuevos estados que pueden corresponder a un comportamiento muy distinto.

En caso de amenazas o cuando están impulsados por una oportunidad, las organizaciones se mueven hacia los extremos del caos. Esta condición evoca más altos niveles de mutación, en las que es más probable encontrar nuevas soluciones.

Cuando esto sucede, los componentes de las organizaciones se autoorganizan, y emergen del disturbio nuevas formas y estructuras. De ahí que el sistema de decisiones organizacionales debe favorecer la autoorganización en lugar de la centralización.

Las organizaciones no pueden ser dirigidas linealmente, es inevitable que sucedan fenómenos no previstos; entonces, el desafío consiste en disturbarlos (intervenirlos) de tal manera que suceda lo que se intenta provocar.

En el no equilibrio se crean correlaciones entre unidades, se crea orden a partir de los movimientos caóticos que se originan en el estado de equilibrio, se crean nuevas estructuras. Los elementos de la materia en equilibrio son ciegos, mientras que la materia muy alejada del equilibrio detecta las minúsculas diferencias, esenciales a la construcción paulatina de sistemas altamente coherentes y complejos.