Capítulo 2: Marco Teórico
2.1 Apropiación tecnológica
2.1.2 Tipos de apropiación tecnológica y cómo se enseñan
La apropiación tecnológica se puede presentar de diferentes formas, desde simple hasta completa y dependerá de cierta manera del individuo. Montes y Ochoa (2006) tomando como base el modelo de apropiación de prácticas culturales de Orozco, Ochoa y Sánchez (2002) adaptaron un modelo de evaluación de apropiación tecnológica en el que establecen tres categorías o niveles. El primero es del conocimiento que ocurre cuando el docente reconoce que la herramienta o instrumento tecnológico funciona y apoya para el aprendizaje de sus alumnos. El segundo nivel es la utilización que consiste en la forma y uso en que se adopta el instrumento. El tercer nivel se refiere a las
modificaciones o adaptaciones que el docente realiza a la herramienta por lo que se denomina de transformación.
Los mismos autores mencionan que la apropiación tecnológica puede darse de manera básica y en niveles avanzados. En los niveles básicos de apropiación, el usuario utiliza las TIC como facilitadoras de almacenamiento, transmisora y organizadoras. En el caso de la apropiación avanzada se utilizan como facilitadoras en la representación del conocimiento, la simulación y la resolución de problemas. Asimismo, se tiene el modelo de apropiación continua, el cual se percibe cuando el individuo se apropia de la
tecnología y después la tecnología se apropia de la forma de conducta del individuo (Kriss, 2003).
La apropiación tecnológica se ha abordado desde los modelos de aprender de la tecnología y el de aprender con la tecnología (Montes y Ochoa, 2006). En el modelo de aprender de la tecnología se le considera al usuario como sujeto pasivo receptor de información y a la tecnología como trasmisora eficiente de información. En contraste, en el modelo de aprender con la tecnología, las TIC se usan como herramientas de
construcción de conocimiento en donde el individuo es totalmente activo en su aprendizaje y construye su conocimiento.
El primer paso para poder apropiarse de la tecnología es conocerla,
posteriormente aprender a usarla, habituarse a ella y hacerla algo propio y cotidiano. De tal forma, Amstel (2012) diseñó una escala de apropiación basada en el concepto de la Teoría de la Actividad, en la que las funciones mentales se desarrollan mediante la internalización de las estructuras sociales como una herramienta.
En la Figura 3 se muestra la escala de apropiación de Amstel (2012). La primera fase consiste en que el usuario es utilizado por la herramienta, posteriormente aprende su manejo, la utiliza, y con la experiencia tiene a su alcance la posibilidad de modificarla o utilizarla en otras situaciones.
Figura 3. Escala de apropiación de Amstel (2012).
La apropiación se dará de acuerdo a la percepción que el individuo tiene hacia cierta tecnología, en la que toma en cuenta el uso que le puede dar ya sea social, cultural o académico. Para Jonsson (2004) la apropiación depende de la capacidad potencial de la tecnología, de cómo se percibe y no de las cualidades que posee, son comprendidas como útiles para algo reconocible y de acuerdo con los valores culturales. El significado surge del proceso de interpretación y de la interacción entre los participantes y entre ellos y las tecnologías. La apropiación no es unidireccional ni previsible ya que los individuos se dan cuenta, de diferente manera, de la tecnología, dependiendo de la interpretación que se le dé.
Se pude contar con un buen conocimiento sobre algo, sin embargo, eso no significa que se hizo propio, según Wertsch (1998) el individuo puede tener dominio de una herramienta, pero difiere de la apropiación, que es una situación en la cual poco a poco se va cambiando la forma de hacer las cosas y se hace mayor uso de la misma. En el proceso de apropiación el usuario juzga y evalúa la tecnología y la incorpora
Mediación externa Mediación interna
El usuario es utilizado por la herramienta El usuario conoce la herramienta El usuario trata la herramienta El usuario la tiene en el cinturón de herramientas El usuario modifica la herramienta Apropiación
totalmente en su vida diaria, el integrarla, es resultado de la rutina (Prado, Romero y Ramírez, 2009) hasta este momento es cuando se puede decir que se ha apoderado de ella.
Al contrario es necesario mencionar, que la no apropiación, es cuando los sujetos no inician el proceso porque no les interesa y la desapropiación ocurre en algún
momento del proceso de apropiación y el usuario elige no utilizarla (Prado, Romero y Ramírez, 2009).
2.1.3 Evaluación de la apropiación tecnológica.
De acuerdo con Montes y Ochoa (2006) se han realizado evaluaciones de apropiación de las TIC a partir de los dos modelos de aprender anteriormente descritos, aprender de la tecnología y con la tecnología, en los que se enfocan tres factores básicos:
• Comparar resultados académicos de los estudiantes en cursos apoyados con TIC, contra los que no cuentan con recursos tecnológicos.
• Actitud de los alumnos en las clases que integran los recursos tecnológicos.
• Nivel de satisfacción de los estudiantes en entornos virtuales (Pallof y Pratt, 2001; Phipps y Merisortis, 1999 y Shutte, 1996).
Los instrumentos para llevar a cabo el proceso de evaluación del desempeño, satisfacción y actitudes son basados en pruebas estandarizadas con cuestionarios. En los dos modelos de aprender la evaluación es a través de metodologías cuantitativas
de acuerdo con Henao (2002) reconoce que estos medios no son suficientes para conocer el impacto que tiene la apropiación tecnológica.
Hooper y Rieber (1995) proponen un modelo de evaluación de apropiación de la tecnología que consta de tres fases:
1.- Fase de integración en la que se utiliza la tecnología como trasmisora de documentos para poder comunicarse con los estudiantes y facilitadora de presentación de temas.
2.- Fase de re-orientación en donde la tecnología es utilizada para construir el conocimiento y orientadora de actividades que fomentan el papel activo del estudiante.
3.- Fase de evolución en donde se busca generar nuevas maneras de utilizar la tecnología, integrarla al proceso educativo y divulgar los avances.
Una eficiente evaluación va más allá de conocer la satisfacción y agrado que tienen los estudiantes así como los profesores en cuanto al uso de las TIC, es necesario saber en que se utilizan realmente (Montes y Ochoa, 2006). Como mencionan Celaya, Lozano y Ramírez (2010) podría ser necesaria la evaluación del nivel de competencia en cuanto al manejo de las diferentes herramientas y no dar por hecho que tanto profesores como alumnos tienen desarrollada la habilidad y destreza al usarlas y de este modo se puede conocer el grado de apropiación tecnológica con que cuentan cada uno de ellos.