Para Ramos (2012) en los años 60 y 70, la comprensión lectora no era más que decodificar los símbolos (Fries, 1962) puesto que los estudiantes sólo sabían leer, pero no lograban entender lo que estaban leyendo. Por muy sencilla que fuera la lectura, eran como robots, más que todo mecánicos o autómatas. En la actualidad, se hacen múltiples esfuerzos, porque el estudiante aprenda a desarrollar habilidades de inferencia e interpretación crítica de los textos que lee.
Según Zuleta (2005), afirma que Pablo Freire decía que el lector debe realizarse preguntas por sí sólo cuando está leyendo, esto le ayudará a desarrollar destrezas del pensamiento (cognitivas y metacognitivas), hasta lograr construir un proceso de regulación de la comprensión lectora.
Realizar lectura exploratoria, hacer que los estudiantes aporten conocimientos previos y hagan una lectura oral, silenciosa y comprensiva, bien profunda, releer el texto, plantear preguntas, identificar ideas principales, descubrir el significado de palabras desconocidas, hacer resúmenes, realizar síntesis, hacer predicciones y esquemas, hacer inferencias, elaborar mapas conceptuales construidos con sus propias ideas, repasar el contenido anterior, y plantearse la hipótesis sobre lo leído.
Esto permitirá que los estudiantes aclaren dudas y superen faltas en la comprensión textual, pues hay que tener claro que estas estrategias se enseñan para que ellos las aprendan a utilizar. De esta manera se forma a personas con autonomía, es decir, capaces de desarrollar su pensamiento, al hablar, predecir, deducir, inducir y a la vez puedan actuar de manera independiente.
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Por eso, es necesario orientarlos en el aprendizaje para que ellos aprendan a utilizar el andamiaje oportuno, siendo responsables de manera independiente, (Calero, 2012). Esto hace posible que el estudiante se haga más responsable y sea capaz de analizar y comprender el texto, buscando más información sin necesidad de que el docente le esté orientando. Pues el niño, niña aprende a actuar y a leer comprensivamente de manera independiente.
Para tener una mayor comprensión lectora se requiere de dos cosas importantes:
De la claridad y coherencia, concordancia del contenido de los textos, de que su estructura formal sea familiar o conocida, y de que su léxico, sintaxis y cohesión interna posean un nivel aceptable. (Anderson y Ambruster, 1984).
Del conocimiento previo que posee el estudiante acerca del texto para que su aprendizaje sea pertinente, es decir, que esté relacionado con el tema o el contenido a discutir (Ausubel, Novak y Hanesian, 1983).
Un buen lector debe cumplir con los siguientes pasos para analizar una lectura: examinar rápidamente el texto y seleccionar lo más relevante, descubrir aspectos importantes, realizarse preguntas sobre lo que está leyendo, releer y tratar de contestarse esas preguntas, repetir tus ideas o puntos principales en voz alta, registrar o tomar anotaciones sobre lo que se lee, revisar tus apuntes y reflexionar sobre lo leído y por último asesorarse de que todo está bien hecho (Casillas Castañeda, 2005)
Se deben realizar lecturas de diversas maneras; una de ellas es leer para conocer o tener ideas generales del texto, puesto que se requiere aprender, en primer lugar, de forma general y no se cuestiona, simple y sencillamente lo que hace es leer los encabezados, título o subtítulos de un libro, pero no logra comprender lo que lee.
Luego el estudiante realiza predicciones o hipótesis sobre lo que está leyendo y muchas veces se adentra en el texto hasta querer descubrir lo que va suceder, o lo que sigue en el texto sin necesidad de haberlo leído. Es decir, que se hace sus
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propias argumentaciones o cuestionamientos de cómo va terminar el cuento, en el caso de ser una narración.
También se debe leer para diferenciar las ideas principales de un texto, un título y un contenido. La principal finalidad, es que se debe leer para descubrir, analizar, con la finalidad de localizar las ideas principales y compararlas con el título o el contenido, hasta adquirir aprendizajes significativos. Todo esto se logra mediante la lectura minuciosa, leyendo las notas al margen, los recuadros y resultados pintados en negrita, hasta aclarar algunas dudas presentadas.
Otra actividad que se debe efectuar es la lectura crítica, en esta etapa se debe tomar en cuenta lo siguiente: las experiencias educativas, el enjuiciamiento de las personas y la valoración de lo estudiado.
Además es importante que se identifiquen palabras desconocidas y se indague sobre el significado de dichas palabras, esto permite al estudiante ampliar sus conocimientos y mejorar en su ortografía, así como también ayuda en la redacción de textos. Por consiguiente se debe realizar una lectura en donde el educando localice las palabras claves y pueda analizarlas.
Finalmente, se debe aplicar todas estas estrategias para desarrollar la comprensión lectora en los estudiantes, debido a que ayudan a desarrollar el pensamiento y a mantener la mente más activa, puesto que la persona cuando lee enriquece su lenguaje, posee una mentalidad más abierta, se expresa con un lenguaje más coherente y eficiente.
Cuando el estudiante no sabe utilizar bien las estrategias de comprensión lectora se les dificulta el aprendizaje y no logra comprender bien lo que leen, sólo saben decodificar las palabras. Además, desconocen la estructura interna y externa del texto, no utilizan los elementos estructurales como símbolos, portadas, títulos, esquemas y gráficos, ya que le permiten tener una mejor comprensión del texto.
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También leen, pero no se fijan en el propósito del contenido, muchas veces se les dificulta establecer inferencias entre un texto y otro, texto y lector, texto y contexto. Por otra parte, no acostumbran a cuestionarse sobre lo leído, ya que el único que pregunta es el docente. Otro problema es que no suelen releer el texto, ni hacen comparaciones y no les gusta hacer reflexiones sobre palabras claves.
Por lo tanto, es necesario que el docente aclare dudas y los puntos medulares en relación al asunto de las ideas esenciales, también se deben realizar preguntas claves que conduzcan a tener mayor participación de parte de los educandos y a la vez se debe dar el tiempo necesario para que el estudiante aporte las preguntas.
Además, hay que hacer que el estudiante aprenda a realizar predicciones, a responder sus propias interrogantes, a trabajar con disciplina y orden, evitando la distracción y por último hacer reflexión sobre su propio aprendizaje en relación con los textos leídos.
Frente a lo anterior es necesario evaluar, o sea comprender en qué requieren apoyo los estudiantes. Según Cabrera (1987, p 101) este es un proceso sistemático que permite obtener información para describir, sea algún elemento, sea el proceso, sea los resultados educativos con el objetivo de emitir un juicio sobre los mismos, según adecuación a uno criterios previamente establecidos y todos ellos en orden a servir de base para una eventual decisión educativa. Por su parte Stufflebeam (1987, p 183) plantea que es un proceso que permite identificar, obtener y proporcionar información útil y descriptiva acerca del valor y el mérito de las metas, la planificación, la realización y el impacto de un objeto determinado, con el fin de servir de guía para la toma de decisiones, solucionar los problemas de responsabilidad y promover la comprensión de los fenómenos implicados.
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