1.2. PUERPERIO
1.3.4. Tipos de infección
1.3.4.1. Infección puerperal localizada
Se caracterizan por la presencia de edema, enrojecimiento, exudados purulentos, calor y dolor local. Si se han aplicado suturas, generalmente sufren dehiscencias.
Vulvitis puerperal
Se puede observar en los primeros días del puerperio a nivel de los desgarros de la vulva y periné, de origen infeccioso
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Fiebre, dolor al tacto en la herida, enrojecimiento, tumefacción, escozor, dolor y secreción inflamatoria. Los microorganismos que pueden producir vulvitis son bacterias intestinales, estreptococos, estafilococos, gonococos, candidas o tricomonas. (15)
Vaginitis puerperal
Es excepcional y se asemeja a la vulvitis puerperal en sus caracteres clínicos y tratamientos. Debe ser recordado como causa de vaginitis el olvido en que se incurre, a veces, del tapón de gasa que se coloca en la vagina para facilitar la sutura de la herida por episiotomías o desgarros.
Cervicitis puerperal
Es muy importante su diagnóstico para prevenir complicaciones como la endometritis y la salpingitis y, en la mujer embarazada, el parto prematuro, la infección puerperal y la iniciación o promoción de una neoplasia cervical, se produce como consecuencia de los desgarros del cuello y no constituye, por lo general, un proceso importante para la puérpera.
Endometritis puerperal
Es la infección del útero generalmente asociada al parto vaginal como la cesárea es el tipo más común que puede darse en la zona de inserción de la placenta o bien extenderse en la cavidad uterina. Es la reacción más común de reacciones térmicas y dolorosas del puerperio.
La sintomatología de comienzo generalmente brusco se inicia entre el 3° y 5° día después del parto con:
Escalofríos
Fiebre entre 39 y 40°C Taquicardia
Útero subinvolucionado blando y doloroso.
Los loquios suelen ser abundantes, grises o achocolatados y más tarde purulentos y fétidos.
25 Se distinguen las siguientes variedades:
Séptica: con poca reacción y fuerte invasión bacteriana profunda.
Pútrida: con fuerte reacción superficial, abundante tejido necrótico, loquios copiosos, espesos y fétidos.
Parenquimatosa: la infección alcanza las capas musculares, el útero es grande, blanduzco y puede ser simple o supurada.
Disecante o gangrenosa: se expulsan grandes colgajos musculares, que en los casos extremos pueden proseguir hasta la total eliminación del musculo uterino. Los loquios son abundantes, negruzcos y muy consistentes.
Loquiómetra: ocurre cuando el flujo de loquios o su arrastre hacia el exteriores dificultad por una anteversión exagerada del cuerpo uterino que ocluye el orificio del cuello y por lo tanto las secreciones se acumulan en el interior de la cavidad uterina. (11)
1.3.4.2. Infección puerperal propagada Infección por continuidad de la mucosa
Salpingoovaritis puerperal: la propagación del gonococo se hace por continuidad mucosa directamente del útero al endosalpinx, se produce una salpingitis parenquimatosa. La contaminación del ovario suele realizarse por la vía linfática dando lugar a la ovaritis y genera adherencias.
Los síntomas aparecen tardíamente, entre el 8° y el 10° día del puerperio, se inicia el ascenso brusco de la temperatura, taquicardia, dolor parauterino, hiperestesia subcutánea y al tacto permite percibir un tumor blando y doloroso. Pelviperitonitis puerperal: se origina por propagación mucosa de una salpingitis y queda localizada en el peritoneo pelviano merced a los procesos defensivos de bloqueo. Se inicia tardíamente entre el 10° y 12° día del puerperio, con intenso dolor parauterino y un cuadro de exacerbación de fiebre taquicardia, hay dolor provocado en la fosa iliaca, hiperestesia cutánea y defensa muscular y se acompaña de vómitos, palidez y fascias peritoneal.
26 1.3.4.3. Infección por vía linfática
Metritis puerperal: se origina casi siempre por propagación del estreptococo por vía linfática. La sintomatología corresponde a la de una endometritis que se propaga durante varios días. La hipertermia se mantiene entre 39° y 40°C, bradicardia, aparece síntomas de intoxicación. Los loquios orientan acerca de la forma clínica de metritis:
Metritis parenquimatosa supurada: son negruzcos y fétidos. Gangrenosa: contienen trozos esfacelados disecantes.
La forma parenquimatosa simple por lo general se cura fácilmente.
Parametritis puerperal: es una forma de infección puerperal bastante frecuente y la invasión de los gérmenes ocurre casi siempre por vía linfática. La sintomatología aparece entre el 10 y 15 días después del parto: fiebre, taquicardia y dolor parauterino.
Peritonitis puerperal: aparece entre las 24 y 28v horas del parto, esta se parece más a una infección generalizada que a una peritonitis, ya que por lo general ningún signo clínico permite reconocer el compromiso del peritoneo. Generalmente presenta una modalidad evolutiva menos intensa.
1.3.4.4. Infección por vía hemática
Tromboflebitis séptica puerperal: se forma en la herida placentaria y los infectan, el endotelio venoso se alera, precipitando el complicado mecanismo de la trombosis, con producción de una tromboflebitis séptica.
El traumatismo durante el parto y la infección son también factores importantes en la producción de la tromboflebitis.
Tromboflebitis embolica o supurada: si el mecanismo defensivo del organismo no consigue detener la infección en la tromboflebitis séptica, el coagulo evoluciona hacia la supuración cuyos productos se liberan en el torrente circulatorio, la sintomatología se manifiesta con escalofríos muy
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intensos y repetidos, taquicardia, temperatura que asciende a 41°C para caer hasta la apirexia.
La piemia evoluciona hacia la agravación y puede producir la muerte en un plazo que oscila entre cinco días y un mes.
Septicemia puerperal: cuando los gérmenes que han invadido el torrente circulatorio se multiplican en el mismo y se produce la septicemia causado por el estreptococo. Se anuncia a las 24 horas del parto por un intenso escalofrío, con temperatura que asciende a 40°C, taquicardia, deshidratación y las extremidades se ponen cianóticas.