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CAPITULO I. MARCO TEÓRICO

1.2 Resistencia bacteriana

1.2.2 Tipos de resistencia a los antibióticos

La resistencia de las bacterias a los antibióticos puede ser natural, adquirida, provenir de mutaciones o bien originarse por transferencia de genes.

Resistencia natural

La resistencia natural es una propiedad específica de las bacterias y su aparición es anterior al uso de los antibióticos, como lo demuestra el aislamiento de bacterias resistentes a los antimicrobianos, de una edad estimada de 2 000 años encontradas en las profundidades de los glaciares de las regiones árticas de Canadá. Además, los microorganismos que producen antibióticos son por definición resistentes (30).

Este tipo de resistencia puede producirse por particularidades de la pared bacteriana que impiden acceder al antibiótico a su blanco, este el caso de las bacterias Gramnegativas que son impermeables a la penicilina G. En otros casos, algunas bacterias como los micoplasmas, carecen de una pared celular típica y son resistentes a las penicilinas. También, el organismo puede alterar el antibiótico pasándolo a una forma inactiva por la producción de enzimas que hidrolizan o modifican la molécula. En el caso de la resistencia natural, todas las bacterias de la misma especie son resistentes a algunas familias de antibióticos y eso les permite tener ventajas competitivas con respecto a otras cepas y pueden sobrevivir en caso que se emplee ese antibiótico (31).

Resistencia adquirida

La resistencia adquirida constituye un problema hospitalario, ya que se detectan en las pruebas de sensibilidad, los fracasos terapéuticos en un paciente infectado con cepas de un microorganismo que en otros tiempos eran sensibles.

La aparición de la resistencia en una bacteria se produce a través de mutaciones (cambios en la secuencia de bases de cromosoma) y por la trasmisión de material genético extracromosómico procedente de otras bacterias. En el primer caso, la resistencia se trasmite de forma vertical de generación en generación. En el segundo, la trasferencia de genes se realiza horizontalmente a través de plásmidos u otro material genético movible como integrones y transposones; esto último no solo permite la trasmisión a otras generaciones, sino también, a otras especies bacterianas. De esta forma una bacteria puede adquirir la resistencia a uno o varios antibióticos sin necesidad de haber estado en contacto con estos (30).

Resistencia por mutación

La resistencia por mutación sólo afecta a un pequeño porcentaje (del 1 % al 2 %) de cepas aisladas. El fenómeno de la mutación aparece espontáneamente con una frecuencia de 106 a 109, según el tipo de bacteria y las características ambientales. La contribución del antibiótico es seleccionar las bacterias mutantes que aparecen en la población bacteriana sensible.

La probabilidad de obtener por mutación bacterias resistentes a dos o más antibióticos es igual al producto de la probabilidad de cada una de las mutaciones consideradas independientes. Como consecuencia de la rareza de estos acontecimientos, la utilización de una combinación de antibióticos parece poder prevenir la emergencia de

bacterias mutantes resistentes al no dejar ningún superviviente, sin embargo, algunas mutaciones cromosómicas pueden conferir resistencia simultánea a varios antibióticos pertenecientes a familias diferentes, lo que hace inútil la aplicación de una terapia antibiótica múltiple (31).

En efecto, en el medio hospitalario se aíslan regularmente gérmenes multirresistentes a los betalactámicos, cloramfenicol, trimetropim-sulfametoxazol y tetraciclinas. La causa de esta multirresistencia es la mutación que modifica unas moléculas llamadas porinas que permiten el paso de estos antibióticos a través de la pared bacteriana y provocan la impermeabilidad de la célula bacteriana. Este tipo de resistencia se da con particular frecuencia en algunas enterobacterias como Klebsiella, Enterobacter y Serratia (31).

Resistencia por transferencia de genes

El mecanismo de transferencia de genes entre bacterias permite una difusión rápida y extensa de la información genética. Se producen estas transferencias tanto en bacterias Grampositivas como Gramnegativas y se califican como horizontales, ya que se dan con independencia de todo mecanismo de reproducción. Cuando el fenómeno se presenta durante la reproducción bacteriana se habla de transferencia génica vertical. Los mecanismos diferentes que permiten esta transferencia horizontal son: transducción, transformación y la conjugación.

Transducción: en este mecanismo, un bacteriófago es capaz de transferir un fragmento de ADN de una bacteria a otra. Algunas de estas proteínas incluyen ADN fragmentado bacteriano que al infectar a una nueva bacteria puede introducir algunos nuevos genes, entre ellos los causantes de la resistencia bacteriana a los antibióticos

Transformación: permite la adquisición y la incorporación de ADN exógeno desnudo. En este caso un fragmento de ADN presente en el medio externo es captado por la bacteria. Cuando las bacterias mueren y su membrana ha sido más o menos destruida liberan fragmentos de ADN que pueden ser captados por otras bacterias, por lo tanto, la información transmitida por el mecanismo de transformación es de carácter universal y permite la creación de genes quimeras muy resistentes a los antibióticos.

Conjugación: es un proceso durante el cual el ADN se transfiere de una bacteria donante a una bacteria receptora por medio de un mecanismo que implica un estrecho contacto celular. Ambas bacterias, la donante y la

receptora, sintetizan de nuevo la hebra complementaria, de modo que al final de la conjugación cada uno de los microorganismos posee una doble hebra de ADN, lo que amplia notablemente la resistencia (31).

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