3. Las empresas de traducción y la figura del PM
4.4. Tipos de traducción
En una empresa de servicios lingüísticos, el PMA tocará muchos tipos de traducción durante la gestión de sus proyectos. A pesar de que el gestor deba establecer una metodología de gestión común (cosa que se tratará en los apartados 6 y 7 de este trabajo), cada tipo de traducción puede requerir necesidades específicas que difieran del resto.
Los tipos de traducción más comunes con los que trabajará un PMA en una empresa de traducción serán la traducción técnico-científica, la traducción jurídica y la transcreación o traducción publicitaria. La traducción técnico-científica, y en especial la traducción técnica, son el tipo de traducción más demandado y el que conforma la mayor parte de los encargos que reciben estas empresas. Para este tipo de traducciones, el gestor deberá tener en cuenta algunas consideraciones de gestión que quizá no necesite para gestionar otro tipo de proyectos. En el caso de las traducciones científicas y técnicas, el PMA deberá poner en marcha todos los recursos que pueda para que sus proveedores tengan más fácil su trabajo, pues en este tipo de traducciones serán muy comunes los conflictos lingüísticos y conceptuales derivados de tecnicismos o de equivalencias aproximadas que provienen de malas traducciones, realizadas con frecuencia por sistemas de traducción automática que no ofrecen resultados de calidad. Por este motivo, el gestor deberá facilitar a sus proveedores el acceso al máximo número de recursos posible: desde los puramente documentales, como material de otros proyectos y revistas o catálogos especializados, hasta recursos enciclopédicos y lexicográficos como diccionarios, glosarios y bases de terminología especializadas en el área temática de ese proyecto de traducción. Además, será de gran ayuda para los proveedores si el gestor puede dar con recursos gráficos, como imágenes o vídeos. En el caso de las traducciones técnicas, este recurso es uno de los más solicitados por los proveedores, pues es la mejor forma de ver el diseño del producto, las piezas que lo
41 componen o de comprobar su funcionamiento para entender mejor los términos más complejos.
En el caso de los proyectos de traducción jurídica, el gestor debería poner al alcance de sus proveedores todos los recursos documentales que pueda, especialmente corpus de textos paralelos, memorias de traducción de proyectos anteriores y diccionarios con los términos jurídicos aceptados y prioritarios para el cliente, si se aplica. Lo que diferencia a este tipo de traducciones es que, por lo general, no necesitan recursos gráficos y su revisión suele ser compleja, puesto que son mucho más extensas y con un registro hiperformal, que harán el texto más pesado. Por tanto, será necesario un mayor tiempo de revisión, puesto que el revisor necesitará consultar el corpus en el que se ha basado el traductor y todos los recursos documentales posibles. Además, para este tipo de traducciones el cliente no suele proporcionar diccionarios validados, por lo que los proveedores invierten mucho más tiempo en la búsqueda de conceptos jurídicos en glosarios y bases de datos de terminología jurídica. Esto afectará directamente al gestor, ya que para este tipo de traducciones deberá reservar una mayor cantidad de tiempo de gestión e interactuar con muchos más proveedores para un QA efectivo del proyecto, como por ejemplo expertos de listas de distribución especializadas.
Sin duda, los proyectos de traducción publicitaria o transcreación serán los más interesantes para el PMA, pues le permitirán desarrollar al máximo sus capacidades extralingüísticas y activar su creatividad mientras gestiona el proyecto. Este tipo de traducciones requerirán de proveedores especializados y creativos que creen eslóganes, juegos de palabras, frases pegadizas y demás estrategias publicitarias para la venta de un producto. Ya no se tratará de manuales, instrucciones de uso o catálogos con terminología específica y tecnicismos, sino de proyectos que comenzarán de cero y para los que no existirán bases de datos de terminología: todo depende de la creatividad. Por eso, serán de nuevo un tipo de traducción que requiera más tiempo de gestión para el PMA, puesto que dependerá de la imaginación y creatividad de los proveedores; cosa muy subjetiva para el cliente y que puede comportar, por ende, necesidad de cambios a posteriori que el gestor tendrá que implementar y revisar de nuevo. Además, para este tipo de traducciones el gestor deberá contar con algo más: la necesidad de maquetación o edición. Casi todos los encargos de transcreación requieren una maquetación antes de la entrega o edición del archivo final, según su formato. Por este motivo, el PMA
42 también dependerá del trabajo del equipo de los diseñadores gráficos, para quienes debería establecer unas fechas de entrega lo suficientemente flexibles como para que realicen su trabajo y lo suficientemente estrictas como para cumplir con las necesidades del cliente. Es por eso, por lo que estos proyectos suelen incluir el tiempo como unidad de facturación, y no las palabras, los caracteres o las líneas que formen parte de él. Así, el PMA creará asignaciones con un tiempo estándar establecido para el traductor, el revisor y el maquetador del proyecto, y facturará al cliente el importe total según el tiempo invertido en la transcreación. El tiempo no es una unidad fija y arbitraria que pueda comprobar el cliente como las palabras, los caracteres o líneas de un proyecto. Por eso, será necesario que el gestor mantenga más informado que nunca al cliente del progreso del proyecto, para que sea consciente del tiempo que están invirtiendo los proveedores.