Pregunta: Mateo, 25, es el pasaje que he escuchado mencionar con mayor frecuencia para demostrar que algunas personas van al paraíso y otras al infierno. ¿Puede usted darme más evidencia acerca de su interpretación?
La interpretación que hace Deak de Mateo, 25:31-46 es similar a la nuestra. Dice que las ovejas y las cabras no representan dos grupos diferentes de personas, sino dos realidades que coexisten en cada persona, la “bondad realizada” y los “fracasos pasados”.
Reconocemos que esta manera de interpretar a Mateo, 25, no agota el significado del pasaje. No podemos negar la dimensión histórica, el “no aún” , de la revelación, y decir que el reino de Dios está sólo dentro de nosotros mismos en nuestra experiencia presente. Sin embargo, podemos decir que está también dentro de nosotros en nuestra experiencia presente. Así, nuestra experiencia interna presente es una información esencial para nuestro esfuerzo por
comprender los misterios del paraíso y del infierno.
Por otro lado, Dalton toma el pasaje en el sentido más histórico como haciendo referencia a dos grupos de personas. Ve el mensaje hacia las cabras como una advertencia, no como una afirmación de lo que sucederá en realidad. Haciendo referencia a la situación de las cabras, dice, “no se afirma que ningún ser humano llegue a esta situación desesperada por la gracia y la misericordia de Dios”.
El gran erudito de la Biblia William Barclay se describe a sí mismo como un “universalista convencido”. Comentando a Mateo, 25:46, en el que las cabras de la izquierda son enviadas al “castigo eterno”, dice que lo que significa no es una condena perenne, más bien l o que significa es la acción de remedio, sanadora de Dios, que se lleva a cabo en un reino diferente a nuestro concepto de tiempo:
La palabra griega que se refiere al castigo es kolasis, que originalmente no era en lo abs oluto una
palabra ética. Al principio significaba podar los árboles para hacerlos crecer mejor. Pienso que es válido decir que en toda la literatura secular griega, la palabra kolasis nunca fue utilizada de otra
forma, salvo bajo el concepto de castigo para remedio. La palabra que se refiere a eterno es
aiónios. Para Platón –quien pudo haber inventado la palabra- significa más que eterno, pues
simplemente dice que una cosa puede ser eterna y aún no ser aiónios. Una manera simple de
decirlo es que aiónios no puede ser utilizada adecuadamente, sino por Dios; como lo
literalmente ese tipo de castigo de remedio que Dios tiene el beneficio de dar y que sólo Él puede dar.
Pregunta: Cuando usted interpreta simbólicamente la Biblia acerca del infierno, ¿no está usted distorsionando las enseñanzas de la Iglesia?
Creemos que la verdadera distorsión se originó al tomar en un sentido literal y constante lo que tenía por objeto ser considerado de manera simbólica en una época particular –lo que Rosemary Radford Reuther llama “la tiranía de la imaginación absolutizante”. Al respecto, Paul Tillich escribió:
El primer paso hacia la no religión del mundo occidental fue dado por la propia religión. Esto sucedió cuando defendió sus grandes símbolos que eran sus medios de interpretar el mundo y la vida, no como símbolos, sino como historias literales.
Karl Rahner y otros teólogos sugieren que hoy en día la Iglesia requiere de una reformulación del dogma acerca del infierno. Esta reformulación del dogma es especialmente crítica porque muchas de las afirmaciones oficiales de la enseñanza de la Iglesia se basan en interpretaciones literales de palabras de la Biblia como “fuego”, “eterno”, e “infierno”, en tanto que Jesús buscaba una interpretación simbólica. William Dalton da el siguiente ejemplo:
En el primer Concilio Ecuménico de Lyon se nos exige que creamos que los condenados “serán torturados eternamente en los fuegos del infierno eterno” (Dt., 839). Sin impo rtar lo que pensaban los padres del Concilio, actualmente sus palabras son equívocas, hasta erróneas, si no se interpretan de manera simbólica.
Pregunta: Usted ha dicho que el lenguaje acerca del paraíso y el infierno debe ser comprendido simbólicamente. ¿Entonces cómo debo comprender las palabras “el fuego eterno del infierno”?
Cuando Jesús habla acerca del “fuego eterno del infierno” utiliza una imagen para describir el caos de la persona que se orienta hacia una dirección autodestructiva. La palabra que traducimos como “infierno” viene del hebreo gehenna. Gehenna era una valle al sureste de Jerusalén, utilizado como basurero. La basura era quemada, y la geografía del valle creaba una constante corriente de aire que había mantenido encendido el fuego del basurero continuamente durante generaciones antes de la época de Jesús. El mensaje visual de gehenna o infierno era: “Si no se cuida uno a sí mismo, se puede uno deteriorar como la basura”. Para los judíos, gehenna era parte de este mundo y describía lo que sucedía en ese momento. En otras palabras, Jesús utilizaba una imagen contemporánea sin juzgar su exactitud teológica y sin tratar de describir literalmente un lugar de futuro castigo. Más bien, como en otros lugares en donde Jesús habla acerca de la amenaza del castigo vengativo, no lo dice porque tiene la intención de enviar personas al infierno, sino para mostrar lo importante que es obedecer a fin de que sus discípulos puedan estar bien con ellos mismos y así amarse más los unos a los otros.
Por ejemplo, en Mateo, 25, Jesús utiliza estas imágenes para subrayar su profunda preocupación básica por los valores humanos como son los de alimentar a los hambrientos, vestir a los que están desnudos y visitar a los que están en la cárcel. Las imágenes apocalípticas de Jesús tienen por objeto subrayar exactamente su profunda preocupación básica de que sus seguidores se amen los unos a los otros, en lugar de tener por objeto describir con exactitud un castigo futuro. Por ejemplo, “fuego” no significa llamas f ísicas que dios creó para que los que las padecen puedan hacer un pago expiatorio de sus culpas. Según
Kalistos Ware, el fuego es una imagen del amor de Dios que puede presentarse hasta en el infierno. Como Rahner lo dice:
Las metáforas con las que Jesús describe la perdición eterna del hombre como una posibilidad que lo amenaza en este momento son imágenes (fuego, gusanos, oscuridad) tomadas de la estructura mental de la literatura apocalíptica contemporánea. Incluso un término como “pérdida eterna” pertenece a la naturaleza de una imagen.
“Perpetuo” o “eterno” (aiónios en griego) eran comprendidas por Jesús como imágenes que podían describir un estado temporal. Aiónios es un adjetivo del nombre griego aión que en el Diccionario Griego-Inglés del Nuevo Testamento se menciona como significando un periodo indefinido de tiempo que va desde una generación o la vida de una persona hasta durar para siempre. Es probable que para Jesús la imagen del “fuego eterno del infierno” hiciera referencia al periodo indefinido durante el cual las corrientes de aire habían mantenido encendido el basurero de gehenna.
Como ya se mencionó, el erudito en escrituras William Barclay define aiónios como haciendo referencia a una calidad diferente de tiempo (el tiempo de Dios en lugar del tiempo humano), más que a una cantidad de tiempo: “Nunca tomemos la idea global de vida eterna hasta que nos deshagamos de la afirmación casi instintiva de que la vida eterna significa sobre todo una vida que continúa para siempre.”
George Maloney escribe: “Aunque las escrituras del Septuagésimo (como el Libro de Daniel y los Libros de los Macabeos) utilizan palabras como ‘para siempre’, ‘eterno’ y ‘perpetuo’... el significado es una descripción popular de un período indefinido de tiempo.” Así, “perpetuo” y “eterno” son imágenes, sino que son imágenes pronunciadas por alguien que ama. Un día para el que ama, como un padre que busca a su hijo pródigo perdido o a su hijo mayor perdido, puede ser “eterno”. Después de la pérdida del abuelo de Dennis y Matt, su abuela dijo que un día le parecía más largo que sus anteriores 52 años de matrimonio. Si alguna vez ha esperado durante horas una llamada telefónica de alguien con quien necesitaba reconciliarse, sabe que esas pocas horas pueden parecer una eternidad.
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