autor de nuestra Baraitá no tuvo noticias de otros más.
Se ha igualmente ensayado hacer coincidir a los cinco nombres mencionados en la Baraitá con algunos de los que figuran en las listas de los Evangelios: Mattai es reconocido como Mateo, Todah es, sin duda, Thadeo, Buni es más parecido a Juan o Nicodemo, Naqai es relacionado con Lucas y Neser con Andrés192. Sólo tres de las identificaciones propuestas (Mattai, Buni y Neser) tocan
algunos de los cinco apóstoles de quienes se conocen datos más firmes por los Evangelios, habiendo asimismo alguna que otra consonante que acerca entre sí los respectivos nombres.
Dentro, pues, de uno que otro dato firme (cinco discípulos sobresalientes) el resto queda bastante nebuloso.
7 - Tosefta, Hulin (= cosas profanas) II, 22. 23 - Poder taumatúrgico atribuído a
Jesús.
189 S. Krauss, Sanhedrin Makkot, comentario a este tratado mishnaico: Makkot (=golpes, azotes), en la edición de la
Mishna de G. Beer y otros, Giessen (1933) 24.
190 Ver: K. Hruby, ibid. , 18 - 19.
191 Después el texto hace, de una manera muy detallada, la exégesis de estos cinco nombres, pero se trata de un
desarrollo posterior, de la época de los Amoraîm, o sea más allá del siglo II.
192 R. Trevers Herford, Christianity in Talmud and Midrash, London (1903) 92;J. Klausner, Jesus of Nazareth,
"He aquí lo que le pasó al Rabbi Ele`azar ben Damah193,que había sido mordido por una serpiente:
Ya`aqov, un hombre de Kefar Sama194 vino para curarlo en nombre de Yeshú ben Pantera195, pero
Rabbí Yishma'el no lo permitió. Él dijo: Ben Damah no tienes derecho (de hacerte curar por él). (Ben Damah) replicó: Yo te daré una prueba196 de que él puede curarme. Pero no tuvo tiempo de
brindar la prueba, porque murió (enseguida). (Entonces) Rabbí Yishma'el le dijo: “Feliz de ti, Ben Damah, porque has partido en paz197, sin que hayas infringido el cerco de los Sabios. Porque
quienquiera infringe al cerco de los Sabios es finalmente castigado, como está dicho (Ecl 10, 8): "El
que derrumba una muralla será mordido por una serpiente"”198
El maestro que interviene, para impedir la invocación del nombre de Yeshú, es Yishma`el ben Alisha, un contemporáneo de Rabbí Aquiba. Igual que éste vivió en la primera mitad del siglo II199.
Pero la fecha puede ser unos años anterior, porque, según otros textos, Rabbi Eli`ezer ben Hyrkanos encontró a este mismo Ya`akov de Kefar Sekhanya. Ahora bien, Rabbí Eli`ezer murió el 117 a. C. Si nuestro pasaje de la Tosefta brinda efectivamente un hecho histórico, resulta de allí que en la primera mitad del siglo II se obraban curaciones en nombre de Jesús, y que los maestros de la tradición judía no estaban de acuerdo entre ellos sobre la licitud de esta práctica. La reacción del Rabbí Yishma` el presupone que Jesús tenía fama de haber obrado en su vida curaciones mágicas. Que Jesús haya efectivamente curado enfermos surge claramente de los numerosos pasajes de los Evangelios y en ellos consta igualmente que él con frecuencia rodeó estas curaciones de acciones que podían ser interpretadas como gestos mágicos. Es suficiente pensar en la curación del sordomudo en Mc 7,31- 37; en la del ciego según ibid., 8,23-25 y en el milagro del ciego de nacimiento en Jn 9, 6-8.
Por otra parte, aquí nos acercamos nuevamente a la acusación de "brujería" que, según la Baraitá de Sanh,43 a, había sido uno de los motivos de condenación de Jesús. Nuestro pasaje de la Tosefta nos informa que los adeptos de Jesús parecen haber permanecido fieles a la práctica de su maestro y que la ejercieron en su nombre.
193 Tannaíta de la primera mitad del siglo II. Un paralelo en `Abodah zarah, 27 b añade: el hijo de la hermana de Rabbí
Yishma`el.
194La versión paralela, ya mencionada, trae: "Ya`aqov, el min de Kefar Sekhanya".
Min, minîm y minût indican al "hereje", "herejes" y "herejía", de variada aplicación: gnósticos y cristianos provenientes
del judaísmo (G. Sholem, Les grands courants de la Mystique juive, Paris - 195O -374, n. 24). Es célebre el texto de las Shemoné `Esré Berakôt (=18 bendiciones, que de hecho son 19, por la que se añadió - propiamente una maldición - llamada Birkat ha minîm: bendición de los herejes: "\'a1Que los Nazareos y los minîm desaparezcan en un abrir y cerrar de ojos"). Tal es la versión palestina encontrada en la Geniza del Cairo (Geniza=escondite, archivo: dependencia de las sinagogas donde se apartaban manuscritos bíblicos defectuosos u otros escritos sospechosos). Fue publicada por S. Schechter, en: Jewish Quarterly Review (198O) 654 ss.
Los "nazarenos" no son mencionados en otras versiones antiguas de las 18 bendiciones, pero esta omisión se explica ciertamente en función del hecho que en el momento en que eran copiadas, la Iglesia había llegado a ser ya un factor importante en la vida pública (ver: K. Hruby, ibid. , 13 - 14).
195 En otro apartado se explicará el curioso patronímico (Ben Pantera: hijo de Pantera) con que se designa a Jesús aquí y
en otros pasajes talmúdicos.
196 El ya referido lugar paralelo de `Abodah zarah agrega: "de la Torah".
197 Abodah zarah añade: "porque tu cuerpo es puro y tu alma partió en pureza, sin que hayas infringido" el cerco…
198 Hay otros lugares en que se narra la misma historia. En el texto paralelo del Talmud de Babilonia (`Abodah zarah 27
b) no es mencionado el nombre de Yeshú, pero se trata manifiestamente de una intervención de la censura cristiana. El relato es vuelto a tomar en el Midrash Qohelet Rabbah 1, 18 (el Midrash Rabbah es un comentario grande, una aclaración completa del Pentateuco y de los cinco libros llamados Megillot =rollos: Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Esther, El aquí mencionado es el comentario al Eclesiastés y en este contexto se trata sin duda de Yeshú.
Ya en los Evangelios encontramos el comienzo de este hilo conductor, que desfilará a lo largo de la literatura judía antigua: "Él expulsa los demonios por medio del príncipe de los demonios"(Mt 9,34; 12,24; Mc 3,22; Lc 11,15)200.
Estos son los datos del Talmud, en cuanto a la actividad taumatúrgica de Jesús. Pero nuestro conocimiento de las opiniones judías sobre la persona y milagros de Jesús en los primeros siglos de la era cristiana pueden verse confirmados por otra fuente.
Muy tempranamente los teólogos cristianos tuvieron que defenderse a sí mismos contra los judíos. Justino mártir (165) recuerda que los judíos, en tiempos de Jesús, aunque vieron sus obras, pretendían que había ocurrido una aparición mágica y "se atrevieron a declarar que era un mago y seductor del pueblo"201. En el célebre tratado Contra Celsum de Orígenes, comprobamos que aquel
polemista pagano202 coleccionó los argumentos que los judíos solían oponer al cristianismo. Entre
otros, que se había apropiado en Egipto el poder mágico, por el cual se levantó tanto que llegó a una muy subida autoestima y, contando con estas artes, se declaró a sí mismo Dios203.
Estos testimonios prolongan y confirman el que ya nos ofrecen los Evangelios. Ni siquiera los adversarios de Jesús podían negar la realidad de estas actuaciones extraordinarias de Jesús, tanto que han de acudir a una interpretación (Beelzebub, según los evangelistas; magia aprendida en Egipto, de acuerdo al Talmud)204.