Para la finalización de la Primera Guerra Mundial se había extendido la certeza de que la democracia era un sistema político muy imperfecto. En entreguerras primó la intervención del Estado en la Economía, que combinaba la desconfianza con el odio exacerbado al vecino, que no era sino la consecuencia natural de la formación de regímenes políticos autoritarios. La primera guerra trajo consigo la formación de un nuevo sistema, el comunismo, que puso fin a la Rusia de los zares. La principal preocupación consistido en elaborar un sistema político, económico y social capaz de garantizar el orden social y de liquidar el “peligro rojo”. Por esto se multiplicaron las tendencias nacionalistas de sesgo autoritario.
El stalinismo. Furet había sido marxista y luego pasó a tener una posición muy crítica del comunismo moscovita. Nació un régimen que a su finalización, a principios de la década de 1990, no tenía nada para vanagloriarse: legaba una burocracia corrupta, el autoritarismo, las mafias, el armamentismo. Furet no formula una recusación al socialismo sino que su universo de ideas fue trasvertido por un partido único, para tratar de legitimar desde la crítica al capitalismo una de las peores dictaduras de la historia. Diferenció entre el universo de ideas del socialismo y el engendro que a nombre de socialismo ocupó el poder en la URSS.
El socialismo, sistema de una sola clase era la utopía que se ofrecía bajo un barniz presuntamente “científico” que traducía la matriz positivista de la época. En el periodo de
entreguerras aparecieron otras vertientes a la izquierda o derecha del liberalismo y el socialismo, fueron las nacionalistas y autoritarias.
A inicios del siglo 20, Rusia era una sociedad compuesta por grandes terratenientes muy poderosos y campesinos miserables y no contaba con una burguesía fuerte ni con una clase obrera numerosa. La revolución rusa dejó en claro que las sociedades humanas pronosticadas por Marx se trataban más de una utopía social. Hay distancia entre las formulaciones teóricas y su versión histórica. La revolución necesitaría la dictadura del proletariado, y para 1990 el estado aun no había desaparecido sino que cada vez tenía mayor injerencia en la vida cotidiana de las personas y de las estructuras sociales. Tras la muerte de Lenin, Stalin pasó a la dirección, a costas de la organización de sangrientas “purgas” de opositores y competidores.
A diferencia de la revolución francesa la revolución rusa no puede ser considerada como la expresión de un proceso de revolución social sino como una imposición por parte de una vanguardia que organizó una dictadura política y un Estado autoritario. Pese a que la población rural representaba más del 90% de total, Lenin no cesaba de descargar sobre ellos improperios, acusaciones, desconfianzas. En cuanto a la construcción política había una dictadura y un orden autoritario de gobierno, que no sólo excluía el 90% de la población rural sino que tampoco atendía en demasía las iniciativas del 10% restante.
La idea de planificación implicaba la creación de oficinas burocráticas que fijaban metas y asignaban recursos, y que se convirtieron en la columna vertebral que permitía articular el régimen. Esto quedó claro en los planes quinquenales. Este ideal de hombre nuevo se caracterizaba por su despojamiento de todo tipo de individualismo. Era solidario y comunitario. Las versiones de la revolución fueron muy pocos fieles a la realidad. Sólo se tenía idea de que había triunfado una revolución que acabó con la aristocracia, que había destrozado todo indicio de la burguesía y que estaba a cargo de la voluntad de los trabajadores organizados en soviets. En las potencias de occidente generó una gran atención de los sindicatos socialistas y anarquistas. La dirigencia soviética creó en 1919 la tercera internacional de los trabajadores. Ya no jugaban un papel decisivo las condiciones y necesidades de la clase obrera de cada país, sino la necesidad de consolidar la revolución en la Unión Soviética.
El Fascismo
Los antecedentes
A principios de 1917 nada hacía sospechar que la guerra iba a terminar en breve. La rendición alemana en 1918 sucedieron varios acontecimientos clave, como la intervención de EEUU en la guerra, la revolución rusa, la revolución espatarquista.
La revolución espatarquista
Hacia la finalización de la Primera Guerra Mundial el éxito de la revolución rusa provocó el pánico entre las clases dirigentes occidentales, más porque debido a la situación de guerra, los trabajadores, obreros y campesinos estaban armados.
Los teóricos habían sostenido que el lugar ideal para el desarrollo de la revolución proletaria no era Rusia sino Alemania, con obreros organizados. Y con situación de sobreexplotación de los obreros con la que convivían. En 1918, se produjo la revolución espatarquista en Alemania, impulsada por un grupo socialista. Los espatarquistas plantearon un plan orgánico de acción revolucionaria. Los delegados revolucionarios se constituyeron en la capital como consejo obrero provisional, convocando a una insurrección general. Se conformaron soviets de obreros en las fábricas y rápidamente soviets y marinos articularon su acción, e impusieron sus decisiones a las autoridades estaduales. El movimiento se esparció por todo el territorio alemán, la revolución avanzaba de la periferia hacia el centro. En un primer momento, los revolucionarios parecieron ganar la apuesta, porque la represión no consiguió frenar el incontenible movimiento de masas. Los revolucionarios debieron afrontar el dilema de organizar su poder. La burguesía alemana, mucho más vigorosa que la soviética, contaba con un cuerpo de oficiales ágil y disciplinado, y con una dirigencia política madura que
no dudó en convocar a los sectores reformistas, mayoritarios dentro de la socialdemocracia. El reformismo socialdemócrata se había negado al concepto de dictadura del proletariado en Alemania, se había opuesto al programa espatarquista por eso.
Desde los sectores más conservadores se organizaron grupos de choques callejeros, los anti-bolchevique. En el terreno laboral, los sindicalistas reformistas sumaban nuevos elementos de consenso. Frente a la ofensiva descargada, las fuerzas revolucionarias no consiguieron resistir (poca capacidad organizativa), por lo que se encontraron a menudo jaqueados entre las presiones de sus bases y la ofensiva gubernamental. De a poco, el gobierno se consolida. El 3 de Marzo se declara ña huelga general en Berlín, pero, finalmente, el gobierno declara el estado de sitio que continuará hasta fines de ese año.
El fin de las hostilidades
La dirigencia alemana finalmente llegó a un acuerdo secreto con Inglaterra, que planteaba que Alemania se iba a reconocer como vencida y solicitaría la paz, pero que el otro bando renunciaría a imponer sanciones graves.
Sin embargo, los acuerdos que se firmaron en Versalles no respetaron el espíritu de las negociaciones secretas, ya que a Alemania se le expropiaron todas sus posesiones territoriales en el exterior, los territorios de Alsacia y Lorena, región minera por excelencia, que había podido recuperar en la guerra franco-prusiana. Si bien las autoridades alemanas pudieron frenar a duras penas la revolución espatarquista, su régimen político se hundió. Si bien Inglaterra sostuvo su tesis de un tratamiento blando y amigable hacia alemania, los franceses no opinaron lo mismo, ya que querían aprovecxhar la ocasión para vengar 1870, y también pretendía aprovechar los recursos de la economía alemana para financiar la reconstrucción de su propia economía. Finalmente, Inglaterra decidió dar un paso al costado, y Francia no pudo imponer una línea muy dura de sanciones sobre alemania. A partir de allí comenzó la prédica de Hitler y otros nacionalistas.
Alemania pagó la primera cuota, pero al año siguiente se negó a hacerlo, porque también la econmía alemana se encontraba muy debilitada. Inmediatamente los franceses solicitaron la autorización de la Sociedad de Naciones, para intervenir militarmente en Alemania, a fin de garantizar el pago. La sociedad dispuso la formación de una fuerza de intervención compuesta por franceses y belgas –ya que los ingleses desistieron- que ocupó la región industrial alemana. Las industrias dejaron de producir. Finalmente, después de colocar a la sociedad alemana al borde del colapso, los franceses debieron volver a su patria con las manos vacías.
La república de Weimar
El experimento político más democrático en Alemania durante el siglo 20. Las fuerzas políticas que contribuyeron más plenamente a esta experiencia fueron tres: el partido social demócrata, el partido Democrático Alemán, y el Partido del Centro. El régimen estaba compuesto por un presidente con amplias atribuciones militares y diplomáticas y con amplios poderes para decretos de emergencia. El presidente nombraba un canciller, había un Parlamento. La constitución tenía características modernas e innovadoras. Sólo se realizaron elecciones para Reichstag en junio de 1920.
La república de Weimar debió afrontar graves problemas que le enajenaron rápidamente su relativo consenso inicial. Los partidos políticos, incluidos los de la propia coalisión, boicotearon el funcionamiento del régimen. Desde la izquierda, los comunistas la consideraban un instrumento de las clases acomodadas. La extrema derecha alemana se oponía públicamente a la democracia parlamentaria. Este rechazo se tradujo en una aguda violencia política.
Del mismo modo en que la izquierda había desplegado una intensa actividad política, la derecha demostró similar predisposición. En marzo de 1920 una de las unidades bajo el mando del ex capitán de marina, en un intento de golpe de Estado derechista que el ejército se negó a
reprimir, adoptando una actitud muy diferente a la sostenida cuando los revoltosos provenían de la izquierda. Una huelga general de trabajadores comunistas y socialistas que paralizó Berlín puso fin a la iniciativa. El respaldo tácito del establishment a la violencia de derecha, y la brutal represión de la izquierda fue una constante hasta el fin de la República de Weimar. Hubo asesinatos políticos, la mayoría atribuidos a la extrema derecha. Rápidamente las clases medias alemanas comenzaban a dar la espalda a la democracia y a la Constitución republicana. Encima había una grave situación económica.
La experiencia Fascista
En Italia, ocurrió algo particular, ya que había luchado del lado de los vencedores, sin embargo, no obtuvo nada de lo que pretendía. Y comenzó a tomar forma un discurso nacionalista muy firme que denunciaba que a Italia se le había reclamado la sangre de sus hijos pero que luego, en el momento de la victoria, no se había recompensado como correspondía. Este discurso argumentaba que este resultado era producto de la monarquía del rey Victor Manuel, con un régimen débil, sin peso en el contexto internacional. Se fortalecieron el partido socialista y el partido comunista. En las regiones industriales, los obreros estaban organizados en una poderosa central obrera, la C.G.T. que proponía soviets. El nivel del conflicto social era muy elevado. Cuando terminó la guerra, la condición de vida cayó y aumentó la desocupación.
Dentro de los partidos de izquierda, especialmente el socialismo, desarrolló sus primeros pasos en la política el líder Mussolini, pero pronto rompió con el partido. Se dio cuenta que podía explotar el miedo de sectores terratenientes campesinos y campesinos en gral con respecto al socialismo para tener un fuerte liderazgo político, por eso se transformó drásticamente en un violento opositor. Elaboró un discurso que sintetizaba un afiebrado nacionalismo y valores comunitarios.
Contemporáneo a Mussolini, Gramsci, que a diferencia de Lenin no alentaba la dictadura del proletariado, sino que debían actuar antes de tomar el poder con aglutinamiento social.
Mussolini fundó el movimiento fascista en 1919. En 1920 el movimiento adoptó una organización paramilitar. En 1921 se fundó el partido fascista con una organización de choque: las camisas negras, que amedrentaban a los sindicalistas y a los seguidores de izquierda. El crecimiento del fascismo fue muy rápido: creó sindicatos de obreros desocupados, para evitar que se enrolaran en el socialismo. El fascismo empezó a ser visto por los sectores propietarios tradicionales y las clases medias como una garantía para sus intereses. Los resultados electorales del fascismo se superaban en cada elección. Mussolini vio que su hora había llegado y organizó la “marcha sobre roma”, EN 1923, de la que participaron casi 2 millones de personas.
En los primeros años de gestión, mantuvo una fachada parlamentaria, en tanto sus escuadras se dedicaban a realizar sus habituales actos de violencia sobre opositores. En 1925 disolvió el régimen parlamentario, aunque mantuvo la figura simbólica del monarca. Mussolini fue más crativo que Hitler: estado corporativo antimarxista, para liquidar la opción clasista. En reemplazo del parlamento, Mussolini apeló a la creación de un consejo nacional corporativo, formado por obreros y empresarios, aunque con atribuciones únicamente consultivas. Mussolini firmó en 1929 los acuerdos de Letrán con el Sumo Pontífice, que impusieron la enseñanza religiosa en las escuelas, en tanto el catolicismo se convirtió en religión oficial de Italia. Para el papado, Mussolini (más que Hitler), constituía en aàriencia una garantía para evitar el trapo rojo.
La expansión sobre el norte de África se prestaba como anillo al dedo para la multiplicación de afiebrados discursos nacionalistas.
Hacia la finalización de la Primera Guerra Mundial el éxito de la revolución rusa provocó el pánico entre las clases dirigentes occidentales, más porque debido a la situación de guerra, los
trabajadores, obreros y campesinos estaban armados.
Los teóricos habían sostenido que el lugar ideal para el desarrollo de la revolución proletaria no era Rusia sino Alemania, con obreros organizados. Y con situación de sobreexplotación de los obreros con la que convivían. (si estás igual!!) Alemania se asustó más cuando se produjo la revolución soviética, que francia o Inglaterra.
Los espatarquistas eran un grupo socialista revolucionario alemán, se proponían deponer al emperador e impulsar una experiencia revolucionaria. Pocos meses después, entre algunos acontecimientos (ver antes rev. espat.), muchos regimientos se sumaron a la revolución espatarquista. Alemania llegó a un acuerdo secreto con Inglaterra, Ale solicitaría la paz así el otro bando renunciaría a imponer sanciones graves. Sin embargo, no respetaron las negociaciones y se le expropiaron todas sus posiciones territoriales en el exterior. SI bien las autoridades alemanas pudieron frenar a duras penas la revolución espatarquista, su régimen político se hundió. El emperador abdicó y los gobiernos provisionales se sucedieron, hasta que en 1919, se consiguió fundar una república parlamentaria, la república de Weimar.
La presentación en sociedad
La crisis alemana de 1923 implicó el primer proceso de hiperinflación del mundo capitalista. Los billetes fabricados en la casa de la moneda eran quemados cuando llegaban a los bancos, porque no tenían valor alguno. La moneda desapareció. La izquierda planteaba que la república de Weimar era una república burguesa provincial, la única alternativa que veían era la revolución. El nacionalismo sostenía que la guerra a la cual había sido conducida Alemania no representaba los verdaderos intereses alemanes sino únicamente los del capital judío internacional que manejaba a sus políticos como marionetas. La buena parte de los propietarios de fábricas en Alemania tenían un origen semita. La derecha denunciaba su pasado como usureros y prestamistas, afirmando que se habían enriquecido a costa del sufrimiento ajeno. Para la derecha, la república había tolerado un crecimiento indiscriminado del comunismo, para luego propiciar con su impericia la catástrofe económica. La derecha llamaba a la creación de un movimiento que se alzara con el poder para recuperar las tradiciones alemanas y su pasado de gloria.
Hitler planteaba dos alternativas que se abrían al mundo –el capitalismo y el comunismo- tenían un denominador común: la conveniencia y los deseos de poder de la comunidad judía internacional.
Durante una reunión de gabinete, irrumpió con un revolver en mano para exigir la renuncia de todos los miembros del gabinete. Fue llevado preso por pocos meses. El objetivo era crear un escándalo, no matar a nadie. Ahí escribió la primera parte de Mi Lucha.
Estados Unidos había advertido que Alemania estaba atravesando un despeñadero entre la guerra civil y la revolución socialista. Por eso el departamento de Estado norteamericano diseñó y propuso un plan. Alemania recibiría un préstamo excepcional en dólares, con el compromiso de adoptar una serie de medidas: (plan dawes) creación de una nueva moneda, reducción del gasto público, más competitividad, caída del salario, etc. Así la economía alemana empezó a crecer a partir de 1925 hasta 1928 hasta que nuevamente los indicadores económicos volvieron a ser negativos. El éxito de este plan lo había ido marginando a Hitler.
Cuando la economía alemana cayó, reapareció la figura de Hitler. Para él, los políticos alemanes habían sido cómplices de impulsar un programa de asistencia económica que había convertido a toda la sociedad alemana en títeres del poder semita. Solo quedaban en pie dos opciones políticas concretas: la revolución socialista o la alternativa nacionalista. Los que respaldaron a Hitler no fueron los obreros, sino las clases medias y propietarias con el temor al socialismo.
Mientras se registró el proceso de expansión económica entre 1924 y 1928, el conflicto de clases quedó relativamente controlado. Pero a partir de 1928, las tendencias clasistas se fortalecieron con la crisis.
El nazismo tuvo un gran crecimiento a partir de 1928. Era un voto que se generaba en una situación de crisis económica, de inestabilidad. Entre 1930 y 33 desocupados aumentaron, los bancos en quiebra. Según Weber, los argumentos por los cuales estos sectores le otorgan el consenso a un líder carismático no son racionales sino emocionales, y la reproducción de esa relación carismática depende de la capacidad del líder.
El partido nazi contaba con dos segmentos diferenciados. Por un lado, estaban las SA, que eran cuerpos de choque o “Secciones de Asalto” y la SS, las “secciones de seguridad”, que eran más militarizados y vinculados con el ejército. El objetivo de la SA era difundir el temor agrediendo a líderes y militantes del partido comunista (gralmente sin llegar al asesinato). El estado encontró muchas dificultades para controlar al nazismo, luego de la llegada de Hitler a la cancillería, naturalmente le resultó imposible. Cuando el Estado intentó controlar los desmanes que provocaban los grupos de choque del partido nazi, se encontró con que la policía no reprimía y que el ejército se excusaba. En 1933 el presidente debió rendirse ante la evidencia y ofreció a Hitler la cancillería (primer ministro), para que formara un nuevo gobierno. Después de su designación, Hitler cerró el parlamento y convocó nuevas elecciones. Las SA iniciaron una campaña de terror, se lanzaron a la matanza de opositores. El partido Nazi se transformó en partido único. En 1934, la muerte de Hindenburg (presidente), Hitler se proclamó Reichfihrer y consiguió su confirmación a través de un plebiscito con 34 millones de votos a favor. El temor se había instalado en forma tal en la sociedad alemana que ni siquiera los votantes tradicionales del socialismo se animaron a manifestarse en contra de este proyecto.
Una vez que Hitler accedió al gobierno, las SA dejaron de tener un objetivo preciso, la purga de socialistas fue encomendada a instituciones específicas del Estado. Hitler asignó a las SS la liquidación de las SA.
La propaganda Nazi
A similitud del régimen soviético, el nazismo también se preocupó de modelar las mentes de los jóvenes, entrenándolos para convertirse en el modelo de hombre nuevo nazi. Ambos desarrollaron una estética monumental, con símbolos y gigantes fotos, como las aterradoras marchas de las antorchas con la cruz esvástica.
El régimen de la Unión Soviética inmiscuía al Estado hasta los confines más íntimos de la