LA CONSTRUCCIÓN DE LA RED VIARIA GALLEGA Y SU VINCULACIÓN CON LOS
4.6. LOS CAMINOS EN LOS SIGLOS XVI, XVII.
4.6.1. LA TRANSFORMACIÓN DE LOS CAMINOS DE HERRADURA EN CAMINOS DE RUEDAS.
Que va a pasar cuando aumenten las necesidades de transporte en el Renacimiento. Cuando tras un proceso de integración, nazcan los estados y el camino pase de atender una necesidad local o comarcal, a atender una necesidad nacional. ¿Cómo va a ser la transformación de los caminos de herradura que habían servido en la Edad Media, a caminos donde circulen mayoritariamente vehículos sobre ruedas?.10
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Ineficiencia de los caminos medievales (Nárdiz, 1992:209):“Los caminos medievales que cubrían todo el territorio, sirviendo a un tránsito interior y exterior que para los medios de transporte de la época no exigía otras obras que la construcción de puentes para el paso de los ríos más caudalosos. El gran fracaso de los caminos medievales no viene derivado de la insuficiencia de red para cubrir todo el territorio, sino de la inadaptación de las características de los mismos para hacer frente alas nuevas necesidades de transporte. Sin esa red de Caminos que permitieron la permanencia de los mercados periódicos y ferias que surgieron en el medievo, y que tuvieron continuidad a través de los siglos posteriores casi hasta hoy en día, no habrías sido posible el comercio, base para la subsistencia de la población.”
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Hasta la llegada de las autovías en el sigo XX, una constante que se repetirá a lo largo de los siglos en Galicia, será la insuficiencia de la red de caminos y carreteras. Esa insuficiencia empieza a plasmarse en la Edad Media, donde la red de caminos sirve con dificultas a las ferias y mercados que surgen en el medievo.11
El siglo XV es un siglo de transformación, que marca el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. En España se caracteriza por una parte, por la unión de los reinos y el robustecimiento del poder real bajo el reinado de los Reyes Católicos, y por otro lafo, por grandes descubrimientos no solo geográficos, sino también culturales, como el redescubrimiento de la cultura clásica que había estado en parte olvidada durante la Edad Media.
Sin embargo, la mayor fuerza de la Corona no se refleja en un interés por la red de caminos. A pesar de las constantes quejas del estado de los caminos que llegaban de los corregidores, la red de caminos y puentes no se conservó. Las Ordenanzas de los Reyes Católicos se limitan a obligar a los ayuntamientos a asumir las labores de mantenimiento y conservación. A partir del siglo XVI, el sistema que se utiliza en Galicia para financiar las obras de puentes y caminos fue el de “repartimentos”, de tal forma que, el coste de la obra se repartía proporcionalmente entre las administraciones beneficiarias ya fuesen ciudades, partidos o provincias. Al no hacerse cargo el Estado de estas labores se produce un paulatino deterioro de la red. (Nárdiz, 1992: 210).
Respecto a las necesidades que se demandaban para los caminos, dados los medios de transporte existente, se limitaban únicamente a su transformación para facilitar las ruedas en lugar de las herraduras, sin ser necesario todavía una transformación de los trazados y concepción de la red. (Nárdiz, 1992: 211) Dado que el trafico continuaba siendo mayoritariamente a pié o a caballo, lo que no requería un camino en un gran estado de conservación, las actuaciones en esta época se centraron en la construcción y reparación de puentes, ya que eran los únicos elementos esenciales del camino. Por otra parte, existen constantes quejas sobre el sistema de repartimentos. (Alzola, 2001:158)
Nárdiz acude al concepto de “Obra Pública” para justificar la ineficiencia que se produce en esta época:
“Lo que se mostraba ineficaz en esta época era el propio sistema económico y administrativo necesario en cualquier obra pública, excepto
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Estado de las carreteras según Jovellanos en el informe sobre la Ley agraria, (Alzola, 2001:191):
“España carecía de caminos en tiempo de Carlos I y de su augusto hijo, o por lo menos, las sendas y carriles existentes no merecían tal nombre”; y en su tiempo, dos siglos después ”No tenía el puerto de Vigo camino alguno tratable al interior, ni Asturias disponía de comunicación de ruedas con el fértil reino de León, ni la cordillera de Guadarrama era accesible al transito de carros”
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en casos determinados de viajes regios o transportes de piezas de artillería.
Las actividades bélicas del siglo, que reclamaban todos los recursos que se pudieran arbitrar, explican que a finales del siglo XVI, y sobre todo a partir del siglo XVII, no hubiese lugar para mejorar las comunicaciones ni satisfacer las necesidades de las ciudades.”(Nárdiz, 1992: 211)
Por otra parte, los Reyes Católicos sí que impulsaron una medida de relevancia para el transporte, como es la creación de la Real Cabaña de Carretería en 1497 que agrupaba todas las asociaciones regionales de transportes por carro de larga distancia y a la que se le dota de privilegios de libre circulación para facilitar el transporte12. Esta medida nace como consecuencia de las necesidades logísticas y de transporte durante la guerra de Granada, que es concebida como la primera guerra moderna con grandes necesidades de movimiento y avituallamiento de tropas. (Uriol, 2001:126)