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Las transformaciones al interior del CSD Análisis de la disputa entre UEPC y la FCE y la consolidación de un nuevo

análisis ante la complejidad de cambios producidos en el Campo Pe- dagógico así como en el Campo Sindical Docente durante el período. Hacia mayo de 1956, se iniciaría un proceso de profunda diferen- ciación política al interior del sindicalismo docente, que dejaría de es- tructurarse en torno a las diferencias entre peronistas y antiperonistas, e irrumpirían con fuerza diferencias entre sectores liberales y católicos que hasta el momento y en nombre del antiperonismo, habían actuado de manera si no conjunta, al menos no antagónica.1

Una parte importante de la disputa entre las diferentes organiza- ciones y agrupamientos sindicales docentes giraba en torno a la pre- tensión de obtener el monopolio de los recursos políticos, simbólicos y jurídicos del propio campo, que estaban dados por la convergencia de al menos tres factores:

a- El poder de representación ante el Estado que podía llegar a obtener cada sindicato.

b- El reconocimiento y por tanto la legitimación que cada sin- dicato podía llegar a obtener por parte de los docentes como agencia representativa de sus intereses.

c- La constitución de una serie de regulaciones que protegieran el estatus de los sindicatos como organizaciones representativas de los docentes frente al Estado y a sus representados. De esta manera se pro- curaba obtener cierta estabilidad al proceso de construcción de poder institucional y/o sectorial realizada, así como, por su intermedio, a sus dirigentes.

Este nuevo proceso de diferenciación política del sindicalismo do- cente tuvo como protagonista principal a UEPC que contaba en ese momento con más de 7.000 afiliados en toda la provincia y concentra- ba hacia su interior la presencia de sectores muy diversos entre sí. Por un lado, lo que podríamos denominar como “vieja guardia peronista”, ubicada aún en sectores de relativa importancia del sistema educativo, como las inspecciones de escuela al menos hasta mediados de 1956. Por el otro, la de sectores católicos que probablemente formaron parte de UEPC desde sus orígenes. Se encontraban también sectores liberales, quienes habían hecho su ingreso a este gremio con posterioridad al golpe de Estado. Entre los sectores liberales y católicos se produjeron las primeras disidencias públicas al interior de UEPC. Éstas habrían

condensado los conflictos entre temas y problemas que atravesaban al conjunto de los actores políticos, sindicales y educativos del momento. Las discusiones entre peronistas y antiperonistas, así como la existente entre católicos y laicos afectarían al CSD en su conjunto. Comprender este proceso requiere atender la respuesta a algunos de los siguientes interrogantes: ¿Qué situaciones harían cristalizar las diferencias entre estos sectores? ¿Estas diferencias obedecían a cuestiones internas a cada sindicato o eran reacciones a medidas adoptadas por la intervención militar de la provincia? ¿Cómo repercutiría el reordenamiento del CSD en la agenda de discusión sindical con el Estado? ¿En qué medida las transformaciones operadas en este proceso pueden interpretarse como mutaciones del CSD? ¿Qué características asumiría el proceso de reor- denamiento político e institucional de UEPC? ¿Qué nuevos sectores hacia el interior y exterior de UEPC se irían conformando y en torno a qué posiciones sindicales, políticas y/o educativas lo harían? Algunos de estos interrogantes se abordarán mediante cuatro apartados:

a- Reclamos y modalidades de lucha sindical entre 1956 y 1958.

Una mirada general sobre los reclamos sindicales y las modalidades de protesta en este período pone de manifiesto que se discutían cuestio- nes similares a años anteriores: estatuto docente, reincorporación de docentes cesanteados, supresión del sábado como día laborable, etc. Sin embargo, el contenido de los reclamos, así como la modalidad de protesta eran sensiblemente diferentes. Nos encontramos aquí con un punto de inflexión política y sindical. Paulatinamente los reclamos y las modalidades de protesta se transformarían notablemente modifi- cándose la agenda sindical y esbozándose un nuevo escenario sindical. Por ello, en este aparado se procurará mostrar los cambios producidos en la agenda de discusión con el Estado. Dichos cambios sólo pueden comprenderse cabalmente cuando se los pone en relación a los reposi- cionamientos operados en el CSD.

b- Las disputas sindicales a partir del desplazamiento de inspectores de escuelas peronistas. En los primeros meses de 1956 la intervención

provincial avanzó en la intención de desplazar a dirigentes peronistas que ocupaban importantes posiciones al interior del sistema educativo provincial. Esta decisión dio lugar a disputas entre sectores que actua- ron a favor o en contra de esta medida.

c- La Federación Católica de Educadores. Un intento de disputar la hegemonía sindical de UEPC. Esta expresión sindical adquirió gran im-

portancia entre 1956 y mediados de 1958. Tanto por sus posiciones políticas, como por los intentos de replicar la estructura organizativa de UEPC, en aras de disputar su posición dominante al interior del CSD. Como organización, durante algún tiempo habría formado parte de UEPC y algunos de sus principales dirigentes formaban parte de ella. Aunque no es posible analizar en profundidad esta expresión sindical, se presentarán sus notas distintivas durante el período.

d- Proceso de elecciones internas en UEPC. La normalización política

e institucional de UEPC generó una dinámica política por momentos altamente conflictiva al interior del gremio. Algunos sectores optaron por permanecer en ella, mientras que otros tomaron rumbos políticos y organizacionales diferentes. En este proceso de normalización polí- tica y sindical se desplegaron, a la vez, acciones orientadas a sostener y fortalecer el poder de representación docente ante el Estado. Dichas acciones adquieren relevancia para este trabajo, pues permiten com- prender en el tiempo parte de las causas por las cuales este sindicato docente logró adquirir una posición dominante en el CSD durante los siguientes cincuenta años.

6.1. Reclamos y modalidades de lucha sindical entre 1956 y 1958

A comienzos de 1956 las condiciones de trabajo docente eran en mu- chos aspectos similares a las existentes a comienzos de 1953, durante el gobierno de Lucini, cuando se creó UEPC: no se había aprobado un estatuto docente que reglamentara el acceso, la permanencia y el in- greso a la docencia, por lo que el Estado continuaba con la facultad de cesantear a docentes por razones políticas; valores ideológico-políticos podían transformarse en exigencias de desempeño profesional por par- te del Estado; a igual tarea no correspondía necesariamente igual salario y continuaban manifestándose diferencias en el salario percibido entre los docentes de escuelas privadas, provinciales y nacionales, y las condi- ciones de trabajo no formaban parte de la agenda de discusión sindical. Sin embargo los reclamos y las modalidades de lucha desplegadas por los sindicatos ante estos temas y problemas eran sensiblemente dife-

rentes y llegarían a ser absolutamente distintas a fines de 1958. ¿Qué aspectos habían variado entonces en la relación laboral entre Estado y docencia durante este período? ¿Qué cuestiones cambiaron al interior de los sindicatos docentes que modificaron sus modos de reclamo sin- dical? ¿Qué aspectos de la relación entre docencia y Estado posibilita- ron la emergencia de nuevos reclamos y modalidades de protesta entre los docentes cordobeses? Son estos algunos de los interrogantes que se intentarán despejar en este apartado.

El golpe de Estado de septiembre de 1955 significó una ruptura de la institucionalidad política argentina, que hizo sentir sus efectos en toda la sociedad. En el sistema educativo hemos mostrado el desplie- gue de un conjunto de medidas orientadas a modificar los principios y valores considerados como legítimos para la transmisión en la escuela pública, así como planes y programas de estudio. En el vínculo labo- ral entre docencia y Estado fueron reincorporados numerosos docentes cesanteados durante el peronismo por razones políticas y, a la inversa, numerosos docentes fueron cesanteados por estar identificados con el peronismo.

Una mirada rápida sobre estas decisiones adoptadas por la inter- vención haría pensar que en términos estructurales no existían muchos cambios en el vínculo entre Estado y docencia. Sin embargo, había elementos diferentes que marcarían en este contexto un antes y un des- pués en esta relación. Por un lado, la heterogeneidad en la composición política de la intervención. Por el otro, la inclusión en diferentes nive- les de gestión del sistema educativo de antiguos dirigentes sindicales de la AMPC. Finalmente, la necesidad política de la intervención de satisfacer parte de los reclamos sindicales históricamente demandados a los fines de no generar un conflicto innecesario para su gestión en el sector docente.

La intervención militar designó como autoridades educativas entre septiembre de 1955 y mediados de 1957 a personas que representaban a sectores muy diferentes entre sí. De esta forma es posible encontrar entre las autoridades educativas que se sucedieron entre septiembre de 1955 y mediados de 1957, antiguos dirigentes sindicales identificados con valores y principios liberales, a representantes de sectores católicos y a representantes de sectores políticos vinculados al radicalismo. Aun- que el clima de convivencia entre ellos fue variando a lo largo del tiem- po se observa que del espacio político compartido se pasó al enfren-

tamiento entre sectores (católicos y liberales, por ejemplo), aunque se fueron construyendo también algunos acuerdos. Entre ellos, sin dudas, se encontraba la modificación de las características que había tenido hasta entonces la relación laboral entre Estado y docencia. Este tema fue apoyado por cuadros intermedios del sistema (inspectores de escue- la nombrados por la intervención), que contaban con una trayectoria importante desde el CSD en las discusiones vinculadas a la sanción del Estatuto del docente. La inclusión de estos dirigentes como parte de la gestión posibilitó además, construir consensos con las conducciones gremiales posteriores al golpe de Estado en torno al sentido que debería tener el nuevo estatuto docente.

Las transformaciones del vínculo entre Estado y docencia que co- menzaron a evidenciarse entre 1956 y 1958 fueron acompañadas de importantes cambios al interior de los sindicatos. Junto al desplaza- miento de aquellos dirigentes identificados con el peronismo, se pro- duciría la renovación de los cuadros dirigenciales y las primeras diferen- cias públicas entre organizaciones gremiales docentes.

Parte de esas diferencias pueden interpretarse como un efecto, en el mediano plazo, de la creación de UEPC. Su aparición en el escenario sindical modificó los criterios de representatividad dominantes que has- ta entonces se asentaban en los principios de territorialidad (docentes de escuelas nacionales, provinciales, municipales y/o departamentales), funcionalidad (según se desempeñaran en nivel primario y/o medio) y tipo de gestión de sus escuelas (públicas y/o privadas). De esta forma, la antigua estructura del CSD donde no era necesaria la competencia por sostener o aumentar la cantidad de afiliados, debido a la existencia de un solo sindicato para cada área o sector educativo, dio lugar a una nueva estructura donde lo central era la disputa y por lo tanto compe- tencia entre organizaciones sindicales docentes por aumentar o mante- ner la masa de afiliados, pues ello era lo que otorgaba representatividad sectorial e incrementaba su poder de negociación frente al Estado.

La competencia entre las organizaciones sindicales afectó parte de los principios sobre los cuales se construiría en adelante la legitimidad sindical. Las estrategias y experiencias de las organizaciones sindicales fueron diferentes2 y, en ese sentido, habilitan a sostener (como mostra-

remos detalladamente más adelante) que junto al cambio de relación entre Estado y docencia se modificó también la dinámica de funciona- miento del CSD. A la vez, la centralidad que asumieron planteos que

anteriormente se expresaban como temas casi secundarios en el CSD y la definición de nuevas modalidades de reclamo sindical daban cuenta de una paulatina asunción en el sector docente de su condición de trabajadores del Estado. Un análisis de los periódicos correspondientes al período abril de 1956 - octubre de 1958 muestra una importante presencia de temas y problemas gremiales en la prensa del momento, así como las sutiles y profundas transformaciones en la agenda de dis- cusión sindical que permiten reconocer el estatus que tuvo cada uno de ellos. De cincuenta artículos referidos a reclamos gremiales en el período, treinta y uno tomaron como referencia la cuestión salarial. En segundo lugar (con diez artículos), pero no por ello menor importan- cia, se presentaron planteos, reclamos, denuncias y apoyos a diferentes aspectos del proceso de reglamentación del Estatuto docente. Hacia mediados de 1958, con la asunción de Zanichelli a la gobernación, se fueron dando posicionamientos públicos de las diferentes organizacio- nes sindicales docentes, ante la asunción de autoridades educativas que poseían una importante trayectoria política en el sindicalismo docente (cuatro artículos). Sólo cinco artículos remitían a situaciones de despi- dos y/o traslados compulsivos a docentes por razones políticas.

A continuación intentaremos reconocer las características centrales de tres tipos de reclamos sindicales que se produjeron entre principios de 1956 y mediados de 1958: los de carácter salarial, los vinculados a la sanción del Estatuto docente y las nuevas modalidades de reclamo sindical.

Entre los reclamos salariales existía consenso por parte de las di- ferentes organizaciones sindicales, así como por parte de las autorida- des educativas, en reconocer su justeza (algo similar venía sucediendo desde años anteriores). Sin embargo, en este período se establecerán fundamentos explícitos de su necesidad por parte de las organizaciones sindicales, incluso cuando los modos de reclamar por ellas no fueran coincidentes entre todas las organizaciones sindicales docentes. 6.1.1. Reclamos de carácter salarial

En los primeros meses de 1956 antiguos referentes de la AMPC co- locaban en la agenda sindical la discusión sobre los salarios docentes. En abril de 1956, La Voz del Interior publicaba una extensa nota de opinión de Américo Rissi, donde al analizar la relación entre salario y

tarea docente planteaba que:

… para que la función social, cultural y docente, pueda gravitar con eficacia y el educador estar a tono con la natural evolución que sufre constantemente la sociedad, necesita, indudablemente, crecer y ac- tualizar permanentemente su haber profesional. Mejorar su acervo intelectual y su técnica pedagógica… (La Voz del Interior, 19 de abril de 1956)

Esta exigencia de actualización que tenía la tarea docente poseía una relación directa con sus condiciones materiales de vida, pues:

… Para que el educador pueda cumplirlas, debe estar librado de preocupaciones materiales y espirituales. Necesita gozar de la indis- pensable independencia económica, que le permita desenvolver su acción en un ámbito de dignidad y de decoro. Vivir sin angustias un apremio. Disponer de la libertad moral que crea y posibilita la paz es- piritual necesaria para consagrarse a su labor docente, sin excitaciones ni sobresaltos… (La Voz del Interior, 19 de abril de 1956)

La ausencia de estas condiciones llevaba a que Rissi sostuviera:

… desgraciadamente la dignificación económica del magisterio pro- vincial sigue aun constituyendo una esperanzada y renovada lucha del gremio. Resulta, pues, realmente asombroso o inadmisible, que lo que debiera ser ya una etapa del pasado, ampliamente resuelta y superada, tenga que seguir siendo todavía una preocupación más de las tantas vicisitudes que soporta el esbozado gremio del educador. (La Voz del Interior, 19 de abril de 1956)

La ausencia de un salario adecuado era fuente de una extraña para- doja: “… que lo que el Estado debiera concederle a los educadores por derecho, ellos se ven obligados a reclamarlo por necesidad…” (La Voz

del Interior, 19 de abril de 1956).

Parte de las dificultades salariales de los docentes eran atribuidas a una limitación de la ley de equiparación salarial 4177, por la cual se había planteado que: “… la equiparación saldría dentro de las posibi- lidades económicas de la provincia…” (La Voz del Interior, 19 de abril de 1956).

En una perspectiva complementaria a la de Rissi, Otto González sostenía:

La única solución que corresponde, es que la Nación dé a la provincia mayor participación en la percepción de sus impuestos, devolviéndo- le sus recursos naturales, de modo que cuente con medios propios para afrontar por sí sus necesidades y la obligación de retribución so- cial y humanamente a sus servidores docentes, dentro de un amplio y auténtico criterio de justicia. (La Voz del Interior, 19 de abril de 1956)

Ambos planteos permiten ver, por un lado, parte de la concep- ción del trabajo docente, así como la importancia otorgada a la proble- mática salarial. Evidencian además, la relación existente entre ciertos derechos laborales (como por ejemplo, el reclamo por más y mejores salarios) y el posicionamiento sindical con respecto al funcionamiento de una parte del sistema educativo (por ejemplo en este caso, el modo de financiamiento de los salariales docentes).

La relación entre posiciones sindicales y políticas educativas sería fuente de acuerdos y diferencias entre las organizaciones sindicales do- centes. En la competencia por la representación sectorial ante los do- centes, UEPC buscaba diferenciarse públicamente del Estado, incluso cuando éste otorgara un aumento salarial, en las semanas siguientes al plantear:

… Lamentablemente el gobierno está muy lejos de satisfacer las ne- cesidades y anhelos de los maestros y los reclamos que oportunamen- te hiciera esta junta ante las autoridades de la intervención federal. Maestros ha llegado el momento de que unidos todos hagamos escu- char nuestra voz. (Los Principios, 5 de junio de 1956)

Entendiendo que la representatividad sectorial se obtenía por el reconocimiento y la legitimidad ante los docentes, un sector de UEPC se diferenciaba también de los planteos de la AMPC al reclamar la equiparación salarial con los docentes de escuelas nacionales y respon- sabilizar por su solución al gobierno provincial al plantear que: “… reconociendo el derecho que estricta justicia tenemos de solicitar tal aumento no podemos sino reclamárselo a la provincia…” (Los Princi-

Las diferenciaciones con la AMPC eran claras:3

… no podemos aceptar la declaración de un grupo de maestros, apa- recido en el Diario Córdoba del 24 de mayo próximo pasado, en la cual sostienen que: la verdadera misión de los organismos gremiales es la lucha por el cumplimiento de la máxima aspiración de todo el magisterio, que es equiparación con los maestros nacionales. (Los

Principios, 5 de junio de 1956)

“Es doloroso comprobar que hay maestros que su máxima aspira- ción según ellos mismos lo declaran, sea tan mezquina y de tan escaso dolor moral”. La diferenciación establecida con respecto a la posición de la AMPC se inscribía en las disputas entre diferentes sectores inter- nos de UEPC:

… la delegación Punilla reitera que… los verdaderos maestros como los auténticos de vocación, tienen muchas otras aspiraciones de or- den moral, por las que los organismos gremiales están obligados a luchar: dignificación del magisterio; sanción del estatuto docente; reconocimiento de los méritos adquiridos a través de largos años de este servicio, etc. y sobre todo, por la desaparición de la política en la escuela, se acaba un medio de premio o de castigo. (Los Principios, 5 de junio de 1956)

La discusión en torno a los salarios docentes se hizo presente de manera constante entre 1956 y 1958. La misma ingresó de diferente manera. Desde los argumentos sobre la necesidad y la dignidad del trabajo docente a los mecanismos de asignación de recursos que de- pendían de la relación entre la provincia y la nación. En todos los ca- sos, lo que estaba sobre la mesa es que el salario docente no alcanzaba a cubrir necesidades básicas y que dicha situación debía cambiar. En este sentido se observa la presencia de medidas que buscaban paliar las dificultades financieras de la provincia para incrementar los salarios como por ejemplo, la reducción del 25% en el abono escolar sólo para quienes acreditaran ser maestros de la provincia (Los Principios, 24 de julio de 1956).

La necesidad de incrementar el salario docente daba cuenta de otras desigualdades en las condiciones de trabajo docente vinculadas a