MARCO TEÓRICO Y ESTADO DE LA CUESTIÓN
165 Gumersindo actúa como Gerente y relaciones públicas y de este modo en 1917 ve
G. de Artiach, como la mayoría de las industrias con una vocación ambiciosa de
4.3. Traslado a la antigua fundición de la Ribera de Deusto.
Tras el incendio de agosto de 1920, que supuso la destrucción total de la fábrica de Cantarranas, se paraliza durante cerca de dos años la actividad del negocio.
Tal y como se describe en el libreto de las visitas a la fábrica de Galletas Artiach: “En agosto de 1920, un incendio lo destruyó todo. Entonces decidió trasladar la factoría a los terrenos en que hoy está enclavada y reiniciar la lucha, sin merma de ilusiones, antes al contrario. Adquirió maquinaria moderna, que abría nuevos horizontes a la industria, y con el empuje arrollador del crecimiento de estos ultimo años cayeron las viejas
175
edificaciones, levantáronse en su lugar modernos edificios de hormigón armado, y no consintiendo que pasara un mes sin introducir una novedad, una mejora, se ha logrado la Fábrica que usted ha tenido la amabilidad de visitar y que se considera sólo como una parte de lo que se aspira a conseguir” (Yo vi nacer las Galletas Artiach, 1941, p.6).
En la investigación bibliográfica facilitada por la Biblioteca Foral de Vizcaya existe una inacabable serie de obras sobre la Industrialización de Vizcaya, La Villa de Bilbao, concretamente y especialmente las márgenes del Nervión y la Ribera de Deusto.
Comenzando por “La Historia General de Vizcaya” escrita por Juan Ramón Iturriza y “Ampliada a hasta nuestros días” por Manuel de Azcarraga en 1885, hemos pasado por la “Historia de la Noble Villa de Bilbao” de Teofilo Guilard Larrauri, “El Genio de la Ría, una evocación desde la Ribera de Deusto” y sobre todo los exhaustivos estudios y publicaciones efectuados, coordinados o dirigidos por Don Manuel González Portilla, catedrático y director del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco.
En todos ellos la Ría Nervión es el eje constante sobre el que gravitan el desenvolvimiento de la Villa de Bilbao y las poblaciones que la rodean, especialmente desde el centro de Bilbao hasta El Abra.
Las márgenes del Nervión se van a plasmar la industrialización que se inicia a finales del Siglo XIX y en la Ría la Ribera de Deusto destaca de forma especial.
No es extraño entonces, que los hermanos Gerardo y Gabriel Artiach Garate en un afán por pensar cuál sería el mejor emplazamiento para su nueva fábrica, se fijasen en esa zona para buscar un terreno que respondiese a sus necesidades y objetivos.
La experiencia en “Bilbao La Vieja” como en Cantarranas les había llevado a la conclusión tanto de la necesidad de evitar la vecindad urbana, como la de hallar un terreno que posibilitase la expansión de las instalaciones cara a futuro.
Es su padre, Gumersindo Artiach Echevarria, el que finalmente encuentra el lugar ideal en los antiguos talleres de una fundición que pertenecía a un industrial llamado
Sr.Llona.
De dicha compra solo se sabe que la efectúo a título personal el propio
Gumersindo, sin estar documentado de qué modo sus hijos la recompraron o como llego
a ser propiedad el suelo comprado de Galletas Artiach.
Efectuadas la compra y la solicitud de los permisos necesarios, comienzan los trabajos para adaptar la antigua fundición a lo que quieren, sea la más moderna fábrica Galletera, dotada con las más novedosas instalaciones y tecnologías.
Dentro del terreno, un total de 2.350 metros cuadrados, una finca destinada a la explotación industrial de fundición, que comprendía las siguientes instalaciones:
1º Pabellón nº 3, que medía 164 metros cuadrados.
177
3º Pabellón nº 8, que medía 67,44 metros cuadrados. 4º Pabellón nº 7, de 315.9 metros cuadrados.
5º Pabellón nº 5, que medía 167 metros cuadrados y que, en su día propiamente la fundición
Para entonces la Ribera de Deusto es escenario donde se han instalado fábricas talleres y almacenes, cara a la Ría de Nervión, de la que los separa una estrecha carretera. El auge de esta zona industrializada atrae a la gente que desea ganarse la vida trabajando en una de las florecientes empresas.
Tras las labores de limpieza y puesta a punto de las zonas recuperables de la fundición adquirida como nuevo alojamiento para la fábrica de galletas, se solicitan los permisos necesarios para la adaptación de los pabellones y la construcción de uno nuevo, todo bajo la dirección del arquitecto Fidel Iturria Bizcarrondo (1860 – 1922), encargado de las reformas. Estas serían de las últimas obras que el renombrado arquitecto realizó.
Mientras se realizaban las reformas, Gumersindo Artiach Echevarria y su hijo
Gerardo se dedicaban a coordinar y acelerar las obras de la nueva fábrica, Gabriel Artiach Garate se vuelca en sus representaciones y negocios de Aceite entre otros, a través de las
acciones comerciales y contactos que habían venido manteniendo, de modo que mantenía y ampliaba la cartera de clientes con otros productos en espera a poder distribuir sus galletas con las calidades que se exigían para un producto con la marca
Artiach.
También es sabido que cobraron un importante seguro por el incendio, ya mencionado, además de la indemnización por la inactividad subsiguiente.
179
La nueva fábrica empieza a producir en 1921 y en 1922 alcanza su nivel óptimo de producción, teniendo como dato que ese año aportó a las arcas municipales 9.324 pesetas como contribución industrial.
Para alcanzar ese nivel de producción, se instalaron en la fábrica dos hornos continuos que supusieron una gran novedad en la industria galletera Española.
La comunicación y la imagen de marca eran elementos claves para Gabriel Artiach. Si bien es justo decir que desconocía el poder de la imagen, pero que gracias a su metódica búsqueda de la excedencia en todas las acciones, la imagen de marca y el posicionamiento de Galletas Artiach estaban claro y afianzado en la mente del consumidor.
Fue más adelante tras su relación con José María Peña y el primer concurso de agencia que convocará a finales de la misma década, que identifica el poder de la imagen y la publicidad par aun producto como son las galletas.
De este modo, y más buscando un reclamo identificativo que publicitario, aprovechó que el emplazamiento de la fábrica en la Ribera de Deusto, dotaba a Galletas
Bilbao, circunstancia que tuvo muy en cuenta a la hora de rotular los edificios con la Marca.
Imagen 3.27. Actualmente están muy deterioradas las paredes y fachadas de la fábrica abandonada de la Ribera de Deusto, pero toda se adivina el Octógono de Artiach y el Rótulo de Duquesa María.
Imagen 3.28. A la izquierda, el proyecto de las nuevas oficinas y a la derecha el resultado. Se ve una clara influencia Art-deco en la construcción.