LA OUESTION DE TARATA En la ejecu-
EL TRATADO DE LIMA DE 3 DE JUNIO DE 1929 Las gesliones pill'il Ull ¡.lI'I·l'glo directo
.~e e~lublccicl'()H t'Il Limu. Clltl'C el Pl'c~iÙellll' Ll'¡..wí;l :. el "Jllllliljat!nr Fi¡:wPl'oa Ln]','aín. j':llns dil'I'ilIl pUl' I'('sultndo t'in,t! el tI'aladu de ::l Je jll- Hio de I!}:!!}.
PIII' el tl'atado de Lima ci tel'l'itorio di:,putarlil
~G diÙde en dus: Tacnil para el PerlÍ :•. \I'ic<1 pal'H Chile, La línea de fl'(,llltE'rR ('orl'er;1 l'ilrale- lal11('nt(~ n una distallcia dl' diez kilómetros del ferrocarril de Arica a La Paz, ¡¡\lill'l¡'llldll"(~ Úni- ('ilIIlI_'llll' dG l'~la dhtalleiil al lIl'!.rïIf' il las ,lzlll'I'C- I'il~ dl" 'l'aclIl',I, ln" (1111'qlll.'llill'áll \lill" (:l,ill' (1 p('~nl' dl' hallar'sc fUCl'il de lll"tll kilf'IIl\('II'(I~ ~- {'II la Lagulln J:luIIcn ql\l~ "l' di,-idi,';', ('II dlls il
pl'sal' dl' Ilallnl'''l' u )HI(')'" li.ilÚllll'll'os dl'! l'Cl'I'lI-
l'alTi!. 1<:1PCI'Ú IellllI'¡'1 IIlllplll'. ildllallil y {'~I¡¡-
('i(¡1l de fel'I'ucaI'I'il. l'II ('(llldi('iIlJIC" de !lIH'I'11I lilH'l' ('Il Ar'ka. EII ('1!\lóll"'l) sc (~'l'\ï"'ií 1111 1I11l11U-
Illl~IJlfi il III Paz, El ;.whil'1'llll d(,'1 I'l'!'I'l ¡'p('ilJil';'¡
~('i..; 11¡¡llllles de dollaJ'c:i, \':ll IIll protocolo com-
plementario (" Pl'¡'r'! ~. ChilP ('UII,-ip/JI:1l l'II !II' (:l'de¡' \U'~ll'r'l'illlT'iilS di,-ididos il Jl/1lI ¡{'l'('('J';1 po- !encía. IIi cOII"I"llir' ,'ía f'('rrea ('II ello,;. "j no
IIll'dinnll' el 111111110(:ollsenlilllil'1I11l de ;llIlh""
l'aises, 1':'1 !)IllI'J'(I dl'])('I';Í ,,(>]' d¡'''i\I'lillndll " l': ;":llhit'I'Cll' chilcHo clI"teLu'ii 1~1 11I1JllltIlll'¡1I11 '(/Ill'
del)(' lU"<lIJIIlI'''P sul)!'e aqllel.
Este Iralado ha "cnirlo il I'('SIII\(", 1111lili;..:ill
Î''l'f'r1(f('lible que dllc'url!p (,11i\"l'lIl<1 "iïlIS lllilll!U\-1l n alld)!,,, p"ises l'If CSPCClllli\" d(' gllet'r'll, corn-
plicando las relacione:; internacionales del Perú
y retardando su progreso. La solución hallada
no es seguramente la ideal, la de la juslicia pu-
ra a que el Perú tenía derecho sobre todo des- pués de la moción Las-;iter. Pero esas soluciones
eran absolutamente ilusorias. La conciencia ju-
rídica de los pueblos de América permaneció
indiferente ante la situación de Tacna y Arica
y no qUÍl:lOescuchar generalmente lati quejas o
protestas del Perú. La actitud constante de pro- testa de nuestro país era desoída o menosprecia- da. No podíamos hallar la soluQió¡:¡ hu. dicho el
Presidente Leguíl.l- ni en la ilusión de la jus-
ticia internacional, ni en la ilusión de la guerra.
La solución divh;oria representa la realidad
frente a la utopía de llls reinvindicuciones tota-
les o la triste política de los aplazamientos. La fórmula divisoria es cierto que represen-
ta el sacrificio de ilu~iones de la nacionalidad,
pero trae también cI regocijo de las recupera-
ciones efectivas. Dentro de la situación de fuer- za en que el problema se mantuvo durante cua- renta uÍÍos el Perú ha obtenido la mitad de sus
ospiraciones. La campaña plebiscilul'in había
además revelado esta verdad incontrastable:
rracna seguía siendo peruana. en tanto que Ari-
ca. se hallaba totalmente chilcnizada.
Las ventajas mayores del tratado no están
quizás en las cláw.;¡¡llI:,ïde órden económico o
territorial. El honrlo uncone de dos pueblos 8e
habrá cambiado muy \ll'ol\to en amistad. Las
nuevas generaeiones desconocerán la política
amhos países una discusiÓn encarnizada. 1<:1pe-
ligro de complicaciones internacionales a que
conduCÍa la irresolución del problema de 'rac-
na y Arica se habrá desvanecido en beneficio
lit' la puz del conlinente. La prupia aspir'aciÓn lJuliyiana a un pUl:lI'lo en el Pacífico, uo ha sidu
dcsüLuciuda en ellr'ulado de Lima según se des-
prcnue de \llHl de SI/S cláusulas adicionales. El
Perú ~' Chile no se han comprometido IIcnGlaus-
II'ar b. Bo'livia, como 8C ha allrmlldo, ~i 110 que
han convenido eu que todl¡. trasfercncia territo-
rial a olro país necesitará del mutuo acuerdo
de ambos.
RESU~IEN DE LAS NEGOCIACIONES CON CHILE.
El litigio de limites entre el Perú y ChilE' fué ocasio- nado por la ~uerra de 1879. El Perú hasta 1879 limitaba por el HUI' con Bolivia. En la guerra de 1879 Chile arrebaw
a Bolivia su litoral y al Perú el departamento de Tarapacá, que le fué cedido definitivamente y las provincias de Tacna y Arica que debia ocupar por diez añOR.
En las negociaciones con Chile hay que estudiar pri- mero, log antecedentes del conflicto chileno boliviano de límites que ocasionara la guerra y después el tratado de Ancón y ¡¡¡ti discusione$ sobre el cumplimiento del tratado.
L(ts antecedentes del conflictu chilcnu-boliviallo de- muestran que Chile según los títulos coloniaJeti sólo llegaba a la población dell'apOlio, en el grado 2ú de latitud ~U1.'.Esc
limite fué reconocido por todas las constituciones chiltmas que declaraban que Chile terminaba en el desierto de Atacama. El descubrimiento de guano l'Il el desierto de Atacama determinó las aspiraciones chilenas a ese terri· lorio. El gobierno boliviano, presionado por la $uperioridlld Illateri¿;¡ de Chile, tuvo que hucer a este concesionel>!Jor los
tl'atudo9 de 1866y1874. Chile avanzó asi hasta el grado ~4 y obtuvo una excepción de impuestos para sus capitu- les y productos en el litoral boliviano. F:stas prerrogativas chilenas dieron origen a la "cuestión de los diez centavos" eOIl la Compañia chilena del Ferrocarril y del Salitre de Antofa~:asta, que dió lugar a la ocupación dQI litoral boli-
viano por parte de Chile. El Perú, ligado a Bolivia por el tratado de Alianza defensiva de 1873, se vió comprometi- do en el conflicto y Chile le declaró la guerra.
La pérdida de la guerra por el Perú, trajo como re- sultado el t¡'atado de Aneúl1. Por este tratado se cedió a Chile el departamento de Tarapacá y se entregó por diez años las provincias de Tacna y Arica. Expirado el plazo de los diez años debió realizarse un plebiscito que decidiera la nacionalidad de las provincias. El país vence- dor pagaría al vencido en el plebiscito diez millones de soleH como indemnización. El tratado de Ancón no señaló, sin embargo las condiciones del plebiscito, las que deberían acordarse posteriormente.
Cunlplido el plazo de .los diez años. en 1894, el Perú exigió la realización del plebi$cito. Chile propuso bases inaceptable's p':lr8 èste (prhidenèiaehilena; vofu de los nativos" residentes y extránjeros o solliciones dilatorias
(prórroga de la ocupación, cesión o compra de· Tacna y Arica, garantía~ pura el pago de la indemnización) El Pe- rú gestionó el plebiscito desde 1892 hasta 1901 en que d rechazo del protocolo Billinghurst-La Tone, que sometía las cuestiones en desacuerdo al arbitraje, le reveló las in- tenciones desfavorables de Chile. De 1905 a 1909, resta- blecidas las relaciones, el Perú intentó en una segunda eta- pa, tan infructuosa como la anterior la realización del ple- biscito. Chile había iniciado ya la campaña de la chílcni- zación, lo que motivó la segunda ruptura de relaciones en 1911.
A partir de 1918, habiendo Chile desperuanizado las provincias por actos de fuerza ~. triunfantes en el mundo los principios de justicia internacional procIamado$ en la guerra europea, el Perú sostuvo la caducidad del tratado de AncÓn y la no realízación del plebiscito, por haberse alterado fundamentalmente la situación prevista en aquel tratado.
La última (,t.apa de las negociaciones e~ la del llrbi-
t,·aje. El Perú y Chile convinieron en someter la vigencia
de las cláusulas nù cumplidas del tratado de A ncón al arbi- traje del Presidente de los Estados Unidos. Este en su
LaudQ declaró que aun era posible el plebiscito y que este debería realizarse bajo el control de una Comisión Plc- biscitaria, formada por peruanos y chilenos y presidida por un Delegado del Arbit.rQ. El plebiscito resultó irrea- lizable en la práctica por los actos de fuerza cometidos por las autoridades y policías chilenos en contra de los votan- te$ peruanos. El general Lassiter, Presidente de la Co- misión Plebiseitaria declaró l'ntonees la impractícabilidad del plebiscito por culpa de Chile.
Prosiguiendo su curso el arbitraje se recurrió a :a~ negociaciones directas bajo lo;. buenos oficios de 10:'1 Esta dos Unidos. Dichas negociaciones han terminado el litig. con el tratado deLima de 3 de Junio de 1929 que ha divl dido las provincias disputadas dando Tacna al PNÚ y Aric¡·
a Chile.
Consúltese: M. F. PORRAS, J. S. CA VERa y SOLON POLO. - Alegato y Réplica del Perú ante el Ar- bitro el Presidl'nte dp los E~ta(los Unido~.
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RICARDO MADUE~O. - La indu9tria salitrera del
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ALEGA TO y REPLICA del Gobierno de Chile ante
el Arbitro el Presidente de los Estados Unidos Washing-
ton, 1924, alti como las NOTAS Y APENDlCES al Ale-
LOS L1MITE5 .l\CTlJflLE5 DEL fERIJ CON EL ECUADOR. (SEGUN EL ALEGATO
ANTE EL REY DE ESPAfllA). - La fron lera
con el Ecuador se halla constituída por una lí-
nea que une los siguienles puntos: el río :\10.-
chala, las vertienles del Saruml1, el río Alamar
y la quebrada de Pilares. el río l\lacará, desde la
desemhocadllrll del Alamar hasta su origen en
la C(llebrurla de Espíndula, el río Canchis hasta
sn cOllfluenciH con el Chinchipe, el puebla de
Paute, ri Salto de Agoyan, la cadena oriental de
103 Anrle~ llamada sucesivamente de Cotopaxi.
Cayaml.lUru. Andaquíes y Macao. hasta la fron-
tero. con Colombia.