CAPITULO IV MATERIALES Y METODOS
4.6 EVALUACIÓN ACTUAL DE LA CALDERA Y SUMINISTRO DE VAPOR
4.6.1 ANTECEDENTES DE LOS ACCESORIOS Y EQUIPO AUXILIAR
4.6.1.3 CONDICIONES ACTUALES DE LA CALDERA
4.6.1.3.2 TRATAMIENTO DE AGUA
En la institución, lo único que se hace con el agua es agregarle sal, no se tiene un tratamiento que se adecue a las necesidades del sistema. Los efectos que se tienen sobre la caldera por falta de un tratamiento de agua se describen a continuación.
Un tratamiento químico es necesario para el agua que ha de alimentar a la caldera, esto para evitar incrustaciones y sedimentos dentro de la cámara de agua de la caldera. Las incrustaciones y sedimentos pueden provocar que el proceso de evaporización del agua sea más tardío, aumentando el consumo de combustible, y la corrosión en la superficie.
En un 100%, el agua cruda contiene 2 partes de Hidrógeno por 1 de Oxígeno. Estos dos gases forman un compuesto que se encuentra, por naturaleza, en los estados sólidos, líquidos y gaseosos.
Si el agua únicamente fuera H2O no se requeriría tratamientos; pero
el agua pura no existe y su impureza varía. La aproximación más cercana es el agua de lluvia que, sin embargo, contiene elementos sujetos a objeción.
En el mantenimiento de la caldera, pueden darse las siguientes circunstancias:
Incrustaciones en los conductos debidas al bicarbonato de calcio u otros materiales
El grado de evaporación en algunas calderas da como resultado la formación de incrustaciones en el sistema, el efecto menos perjudicial causado por las incrustaciones es el bajo rendimiento. Una cantidad mínima como sería entre 10 y 20 pulgadas de incrustación, reduce el rendimiento de la caldera en un 30% aproximadamente. Después de un año se traducirá en una pérdida de combustible considerable.
Las incrustaciones también provocan fallas en los conductos; el verdadero daño de las incrustaciones reside en que al dejarlas en los tubos por largo tiempo impiden la transmisión de calor al agua y ello
ocasiona recalentamiento en los conductos o tubos con las consecuentes rupturas.
Tratamiento de agua para las calderas
Para llevar a cabo el tratamiento del agua para calderas se deben de seguir los siguientes pasos:
Remover el calcio
Puede removerse el calcio, magnesio y sílice antes de que el agua de alimentación llegue a la caldera.
Usar químicos
Aplicando químicos como fosfatos, coloides, desechos orgánicos, etc., al agua de la caldera, los sólidos se transformarán en lodo, en lugar de formar costras o incrustaciones.
Efectuar purgas
Programando purgas que removerán los sólidos disueltos y el lodo.
Clases de mantenimiento
Agua cruda --- carga de calefacción
Agua cruda --- elaboración de energía
Agua cruda --- planta de alimentos
Agua blanda --- carga de calefacción
Agua blanda --- elaboración de energía
Agua blanda --- planta de alimentos
Para cada una de las categorías arriba citadas, el tipo de agua cruda disponible deberá, ser analizado detenidamente para poder determinar, con exactitud el tratamiento que deberá usarse.
Purgas
Las purgas eliminan del sistema el lodo compuesto por el calcio, normalmente insoluble y otras materias que lo han formado al aplicar tratamientos.
Si la purga no es suficiente, el lodo puede llegar a cocinarse en los tubos y formar depósitos difíciles de remover, especialmente en los lados y parte interior de la caldera.
Las calderas en servicio en la actualidad, cuentan con diversos sitios para efectuar purgas, algunas otras han sido equipadas posteriormente con un aditamento y del que continuamente fluye agua de la caldera.
Sin embargo, llama la atención a efecto de que dicho aditamento en ningún momento deberá suplantar las purgas periódicas que se deben efectuar.
Deben de fijarse los ciclos de concentración apropiados, pues los cuerpos variarán dependiendo de la clase de agua de alimentación y de las condiciones de operación. Generalmente se recomienda no acumular más de 8 a 10 ciclos de concentración en el sistema. Los fabricantes de generadores generalmente fijan el límite de sólidos disueltos de manera que resista el sistema, sin peligro de dañar la unidad o causar efectos adversos.
Elementos adicionales en el agua
Además de los daños y bajo rendimiento que ocasionan las incrustaciones, se debe de chequear los otros elementos indeseables existentes en el agua de la caldera, ya que repentinamente se notará que el agua actúa en forma equivocada saliendo de la caldera juntamente con el vapor, el que en condiciones normales saldría solo. Debe señalarse que esto es contraproducente por varias razones:
El vapor mojado puede contaminar plantas de alimentos.
Actúa desfavorablemente en depósitos de turbina de aletas.
Al presentarse en el agua estos otros elementos, inmediatamente deberá chequearse la alcalinidad y el ciclo de concentración; en caso de encontrarse ambos límites normales deberán buscar otras causas, tales como presencia de aceite.
Eliminación de incrustaciones o costras
Para que la remoción de incrustaciones sea efectiva deberá hacerse un plan de mantenimiento. Podrá hacerse uso de cepillos y brochas de alambre, además de los químicos seleccionados para la labor. Por largos años se han empleado soluciones de ácidos basadas en grados técnicos de ácido hidroclórico.
Los ácidos líquidos tienen la ventaja de una acción rápida, economía y facilidad de aplicación. Sin embargo, deberá tenerse mucho cuidado al aplicarlos.
Afortunadamente se tiene disponible ácido en forma seca. Este ácido el sulfámico (no confundir con sulfúrico), viene en forma seca para su manejo hasta el momento en que se vaya a aplicar, y el tenerlo almacenado no reduce su potencia.
Indiferentemente a qué ácido se use para remover las incrustaciones, es muy importante seleccionar el adecuado. Asimismo, deberá tenerse en cuenta que sea inhibidor, para evitar que al entrar en contacto con las superficies metálicas del sistema no cause ningún daño.