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Esta experiencia de apoyo mutuo entre las sedes que integran la Institución Educativa Técnica Agropecuaria Félix María Penna San Luis, para fortalecer las propuestas que hacen parte de la Educación Propia, ha posibilitado que las docentes de la sede de San Antonio de Gueiquite: Gina Pahola Salazar y Vercelly, reflexionen cómo integrar al proceso escolar prácticas culturales de la comunidad Nasa. Entonces se dieron a la tarea de realizar el primer trueque en un contexto que tiene fuerte presencia campesina, al cual asistimos y fue una experiencia donde se forma y se comparten conocimientos.

Fotografía 6. El Trueque es un compartir de conocimientos y semillas

Fuente: archivo personal. Mónica Tálaga 2016.

“Todos los niños y niñas llegaron puntuales al lugar de encuentro para dirigirnos al trueque, muy animados caminamos por la carrera, el sol brillaba como todas las mañanas, las risas de los estudiantes hacían más amena la caminata. Durante el recorrido un estudiante se fue adelante y le tiró una piedra a una casa de avispas. Entonces cuando pasamos nos atacaron, esta situación fue muy terrible, los niños corrían gritando y llorando. Además como yo era la última en la caminata con mi compañero de trabajo, en primer momento no sabíamos qué era lo que pasaba y en esa desesperación lo que se nos ocurrió fue decirle a los estudiantes: - ¡corran lo que más puedan! Ya bien lejos del lugar donde estaban las abejas nos juntamos todos, para acabarnos de quitar los insectos que estaban enredados en el cabello y verificar a cuántos habían picado. Luego me di cuenta que a cada estudiante le habían picado entre dos a tres, y al que más le habían picado era al profesor, que se quedó parado mientras los estudiantes corrían, y a mí me picaron tres en la cabeza” (M. Tálaga, Comunicación Personal. 2016, mayo 2).

Este acto va más allá de una simple picada de abejas, es reflexionar sobre el hecho ocurrido y seguir a pesar de las dificultades, es así, pensar una educación desde lo que nos gusta y nos congrega. También admito que “hay una relación entre la alegría necesaria para la actividad educativa y la esperanza. La esperanza de que profesor y alumnos podemos juntos aprender, enseñar, inquietarnos, producir y juntos igualmente resistir a los obstáculos que se oponen a

nuestra alegría” (Freire, 2004, p.33). Porque no es al primer tropiezo dejarse caer, es mirar al frente y continuar para seguir en nuestra valiosa labor de transformar desde la realidad.

Por otra parte hay otro hecho, que si se le da transcendencia, entorpecería lo planeado:

“El día anterior al evento tuvieron un inconveniente en relación con la comida; en una reunión preparada con anticipación se había acordado realizar un mote y Campesinos e Indígenas colaborarían en esta actividad. Pero a la hora de realizar el almuerzo no querían que se preparara este alimento y la profesora a cargo no cedió a cocinar otra clase de comida, porque no estaban los ingredientes. Entonces se marcharon y las dejaron solas, ellas pidieron ayuda a los que estaban presentes, le brindaron todo el apoyo y fortaleza para terminar lo planeado” (M. Tálaga, Comunicación Personal. 2016, mayo 2).

Con respecto a la actividad se realizó con mucho éxito, desarrollando el trueque con la participación de las escuelas cercanas y la presencia del Cabildo principal del Resguardo que en su intervención alude a la importancia del trueque:

“Con esta actividad no se está atropellando a nadie, al contrario se está fortaleciendo lo que en tiempos pasados se realizaba, que era el intercambio de productos de una zona caliente con la fría para mantener la economía, no se utilizaba el dinero, fue con la llegada de los españoles que trajeron el signo pesos”. (O. Liz, Comunicación Personal. 2016, mayo 22).

Además este discurso se hace más elocuente cuando el Capitán del Resguardo enuncia: “Trueque es un término muy amerindio, usado no solamente en las comunidades indígenas de Páez y Tierradentro, sino de todo América, qué quiere decir: Es un intercambio comercial que se hace sin plata, es un intercambio de productos, unos por otros, pero sin dinero, porque es una costumbre milenaria aquí en América. Por lo tanto antes el hombre convivía de una forma que andaba mucho, era nómada, vivía cazando animales y recolectando frutos donde los encontraba, hasta que aparece la agricultura y el hombre comienza a sentar cabeza y dice cultivemos aquí. Entonces, es así, como empieza a formarse los pueblos, las aldeas, con una organización política y el hombre se vuelve sedentario hasta el día de hoy, que están las grandes metrópolis…” (A. Astudillo, Comunicación Personal. 2016, mayo 22).

Con el objeto de acercarnos a esta nueva vivencia se realizaron los intercambios de los productos, cada estudiante lo hizo a su gusto y se les vio muy animados de participar. Llama la atención que finalizando el evento se da paso a la comida tradicional, el mote, (lleva los siguientes ingredientes: Maíz, carne, fríjol, habichuela, repollo, papa amarilla, papa negra,

cebolla, ajos…) Ante esta experiencia se motiva a los estudiantes para que consuman este alimento con gusto, no hay chicha (bebida), pero si mucha comida. De estas evidencias abordadas se ha dado paso a recordar un legado histórico y ancestral que da cuenta de las singularidades económicas y culturales, que son necesarias empoderarlas desde la escuela y que se comience a reconocer que:

Entre trueque y trueque se han rescatado y reconstruido espacios y oportunidades para el reencuentro, la cooperación, el reconocimiento del trabajo del otro, el intercambio de productos y semillas, la preparación de alimentos tradicionales, los nuevos tratos, el consumo de lo propio, las alianzas político/culturales, la fiesta y la alegría; pero, ante todo, un cúmulo de acciones orientadas a la recuperación y liberación de la Madre Tierra, a la valoración de las mingas de pensamiento y, entre otros aspectos, como ha aparecido en nuestras con-versaciones, al rescate del hecho de „tener valor‟, lo que para los Nasa significa “no darle gusto al gobierno” en la aplicación de sus políticas neoliberales de „inclusión en abstracto y exclusión en concreto (Quijano, 2012, p.269).