r 3.Ana de estudio: marca,geo~gr4ficoyyacimientos
U excavada representa unas 6 hectíreas, en donde se delimitan 20 manzanas y algo más de
calles, en el interior de un recinto amurallado. La ciudad se estructura en retícula en tomo a dos calles paralelas de dirección NO-SO, cruzadas por otras once de dirección E-O y sin espacio
libre centraL Dentro de estas manzanas es en donde se localizan las viviendas. Por otra parte, la U extensión de la ciudad, cuya ocupación se desarrolla desde fines del siglo II y,
fundamentalmente, a lo largo del siglo 1 a. C., no superaría las 9 hectáreas, según las últimas a mvestigaciones Gimeno y Tabernero, 1996, 431) (Figura 3.6). En esta última, las viviendas
presentan planta rectangular y bodega.
En relación a las producciones cerámicas de este momento, los inconvenientes
señalados, en general, para la contextualización de los materiales, deben hacerse extensivos para U
o
3.A reo de estudio: marco geo,graficoyjaámientos
la cerámica. No obstante, no son los únicos, como se apuntaba en las limitaciones generales que tenía esta investigación en un capítulo anterior. También debe mencionarse la selección efectuada en los materiales recuperados, ya que sólo se recogían los mejor conservados o aquellos con unas características estéticas excepcionales, como comenta Wattenberg (1963, 30), o su ordenamiento posterior en lotes, sin atender a criterios cronológicos o estratigráficos (Arlegui, 1986, 1).
Por estos motivos, el conjunto cerámico de la ciudad del siglo 1 a. C conservado en la actualidad, está constituido por diferentes lotes de cerámica que, por otro lado, no constituyen, sm ningún género de dudas, el conjunto completo aportado por las excavaciones de la Comisión. Estos lotes se conforman a partir de algún rasgo estético o tecnológico concreto. Así, el conjunto cerámico del siglo 1 a. C. está formado por cerámicas grises; cerámicas monocromas de cocción oxidante, haciendo alusión al color del pigmento utilizado en su decoración; cerámicas policromas de cocción oxidante, que se diferencian de las anteriores sólo por la utilización de dos o más pigmentos en dicha decoración; cerámicas lisas de cocción oxidante, es
decir, piezas sin decorar o cuya decoración se ha perdido; cerámicas negras y cerámicas romanas, entre las que destaca, para esta época, la campaniense.
Los últimos trabajos realizados sobre estos materiales, se han basado, precisamente, en dichos lotes, alejándose de la visión de conjunto que mostraban el trabajo pionero de Taracena (1924) o el posterior de Wattenberg (1963). Este hecho ha supuesto que se hayan estudiado, sin ninguna relación entre ellos, el lote de cerámicas policromas (Romero Carnicero, 1976; 1992>, las cerámicas monócromas (Arlegui, 1986; 1992 b) o el lote de cerámicas romanas (Romero Carnicero, 1985).
Teniendo en cuenta que el estudio por lotes podía proporcionar sólo una visión parcial del conjunto cerámico de Numancia, en esta investigación se ha optado por manejar el conjunto completo de las producciones cerámicas del siglo 1 a. C., tanto de piezas completas como de fragmentos, de las excavaciones realizadas hasta 1923, exceptuando, por razones metodológicas (3), el lote de cerámicas campanienses que, obviamente, es de esta misma cronología. En cualquier caso, siendo su número bastante reducido (Taracena, 1924, 40), su exclusión difícilmente puede afectar, de manera importante, a los porcentajes finales que se ofrecen en el capítulo 5.
(3) Como la cerámica campaniense sc co,,sidera, en Numancia, un producto importado, su inclusión en un trabajo (Inc pretende caracterizar las produccioncs numantinas, sólo aportaría datos redundantes, a no ser que eí objetivo filera conocer la procedencia concreta de esre úpo de cerámica.
3.Area de estudio: marco ~eo¿raficoyyacimientos
Para comprender en todas sus dimensiones la ubicación cronológica que se acepta
actualmente para las producciones cerámicas numantinas, es preciso contemplar cuál ha sido la
e
visión de los diferentes investigadores que las han estudiado. Las excavaciones de Numanciaestuvieron condicionadas, desde el primer momento, por la información de la ciudad que transmitían las fuentes clásicas. De esta forma, se asumió que los restos exhumados
correspondían únicamente a dos ciudades. Una celtibérica, destruida por Escipión en el 133 a. C.
—
y, otra romana, de época augústea, superpuesta a la anterior. Por este motivo, la primerasistematización crono-tipológica de la cerámica numantina realizada por Taracena, se adapta a e este esquema, considerando que todas las producciones cerámicas celtibéricas debían ser, por
tanto, anteriores a la fecha del 133 a. C. De este modo, Taracena fija su evolución crono- u. tipológica en tres estilos: antiguo, geométrico y esquemático. El estilo antiguo, lo vincula a las
cerámicas blancoamarillentas que presentan motivos pintados policromos de carácter naturalista, u. situándolas a finales del siglo IV y principios del siglo III a. C. Por otro lado, el estilo geométrico,
lo asocia a aquellas cerámicas rojas con motivos pintados bícromos de temas fantásticos, que fecha a lo largo del siglo III a. C. Por último, el estilo esquemático, cuyo desarrollo lo fija desde fines del siglo III al 133 a. C., lo hace coincidir con las cerámicas rojas que presentan motivos decorativos geométricos pintados exclusivamente en negro y correspondientes al último
momento de los que se pensaba que era la Numancia indígena (Taracena, 1924, 72-78). — Sin embargo, el trabajo llevado a cabo por Wattenberg en los años 60, basado en una
u. revisión pormenorizada de las estratigrafías del yacimiento, va a proponer una nueva ordenación
crono-tipológica de estas cerámicas, ya que para este investigador, las dos ciudades superpuestas
e asumidas por Taracena y por los trabajos de principios de siglo de la Comisión Oficial de
Excavaciones, serían posteriores al 133 a. C., identificando, por tanto, una ciudad anterior y
U