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Una aclaración sobre la formación del universo

In document Yram El Medico Del Alma (página 72-74)

las que descansa la existencia de nuestro Universo.

El espíritu clarividente podrá levantar un sistema de fuerzas recordando los principios fundamentales de la experiencia. En el movimiento universal, cada desequilibrio de la energía está compensado por un equilibrio de fuerzas en otro aspecto. De manera que ni un átomo se suprime ni se agrega: hay solamente transformación de energía en otro estado.

En la práctica hay que recordar que cuando una forma de la energía sube, otra del mismo valor desciende, y que al realizarse la conjunción, una doble expansión surge del punto de equilibrio. La evolución de ese punto continúa, pues, de una manera inversa y las causas determinantes cambian de sentido con el nuevo ciclo. Más tarde volveremos a ver en detalle esas nociones interesantes, básicas de toda formación cósmica.

Por el momento, quiero solamente dar algunos resultados de experiencias especiales que colocan al problema de la formación de los Mundos y de los Universos en un nuevo terreno.

Ya he relatado esta experiencia fundamental, la más importante quizá, en todo caso una de las más claras y de las más conscientes que yo haya realizado en los Mundos superiores. Quiero hablar del estado sintético de la Unidad Multiplicada consciente, en la cual he llegado a localizarme con todo conocimiento de causa.

En ese estado el hombre es un dios. En el ambiente fecundado de su Amor, su vida está dondequiera y en ninguna parte. El espacio en el cual irradia esta Energía sin forma divinizada está impregnado de su vida. Ni un átomo puede dejar de ser influído, ni una vibración puede producirse sin que inmediatamente Él sea advertido. La Energía consciente, Unidad Múltiple de ese sistema, recuerda difícilmente los pobres poderes terrestres del ser humano. No hay comparación posible. Jamás repetiré lo bastante que uno se siente entero en cada átomo, en la misma medida que en el conjunto. Ya se actúe en todas partes o en un punto determinado de este espacio esférico, es siempre con una impulsión de todo el ser.

La conciencia humana se ha transformado en una Energía estable, serena e indesequilibrable, dotada de una inmensa capacidad de atracción, susceptible de producir el movimiento en un espacio considerable, sin que la Energía intrínseca de esta Conciencia sea aumentada o disminuída en un ápice.

Omnisciente, Omnipotente, Omnipresente, se resumen en una sola Conciencia Universalizada de Vida y de Amor. Todos los poderes están contenidos en una sola capacidad de energía latente en el seno del silencio del Espacio sin límites.

Consideremos ahora algunas características de la substancia virgen, fuera de nuestro sístema de Evolución.

Muchas experiencias me han puesto en presencia de una atmósfera distinta completamente de las propiedades comunes de nuestra substancia universal. Esta nueva substancia tenía como propiedad esencial una especie de inercia mecánica. En los éteres sucesivos de nuestro Universo, la substancia responde con una intensidad variable a nuestras vibraciones personales. Nos sentimos ligados por millares de lazos, que nuestro sistema oscilante comunica con la atmósfera ambiente, y la experiencia demuestra que esta ligazón se hace más íntima en la atmósfera de los Mundos superiores.

La substancia primitiva en la cual me he desdoblado no presenta ninguna relación de ese género. Pensamiento, deseo, voluntad, ninguna atracción actúa sobre ella y recíprocamente, esta materia no ejerce sobre nosotros radiactividad alguna.

Vista en gran volumen, esta materia tiene el color de la ebonita cortada fresca. No vibra. No posee elasticidad alguna. Mientras que en nuestro sistema la radiactividad de la substancia aumenta la felicidad de vivir y de sentir, aquí no se percibe nada, no se experimenta ninguna sensación. Según la densidad de esta substancia, se tiene la impresión de encontrarse delante de un muro espeso o de un velo muy denso y menos oscuro. De todas maneras, para penetrarlo es necesario hacer un esfuerzo mecánico. Los brazos extendidos, es necesario separar esta substancia a cada lado para hacerse camino en ella, y se tiene la impresión material de remover una mezcla que no se pega. En una atmósfera menos densa, basta hacer los actos opuestos para envolverla alrededor de uno a la manera de un mantón.

Esa substancia sin cohesión me ha sorprendido siempre. Desdoblado en esta atmósfera, uno se siente librado a sus propias fuerzas. El pensamiento, el razonamiento, la conciencia, son más lúcidos, pero no tienen sensibilidad, esa sensibilidad que se experimenta en los grados más inferiores de nuestro éter cósmico.

Sumergido en esta especie de melaza que manipulaba yo como un objeto cualquiera, comparaba sus características, tan diferentes de la de los Mundos de nuestro sistema de Evolución, y le oponía por el pensamiento la dulzura vibrante, la delicadeza, la sensibilidad de las ondas extrasensibles de la substancia astral.

La existencia de una substancia tan material me ha llevado a suponer que bien podría representar la materia-fuerza en su origen.

Admitamos un instante que esta materia no oscilante, dicha atmósfera color de ebonita, ese velo de substancia sin ataduras, sea el estado normal, el estado virgen de la materia sin forma, en el infinito. Pongámosla en presencia de las prerrogativas de la Conciencia Unidad Multiplicada, y decidme quién de vosotros no estaría tentado de aproximar esos dos resultados de la experiencia.

Con las facultades extraordinarias adquiridas por la evolución ¿ qué Superhombre no ensayaría utilizar esta substancia, trabajarla, amasarla, buscar por todos los medios de comunicarle su propia energía de manera de hacerla capaz de responder a una "excitación"?

En suma, ¿no es ese el principio mismo del Universo? Atenuar suficientemente la materia para transformar una energía mecánica en fuerza electromagnética; por ejemplo, hacer brotar la vida por el equilibrio de las fuerzas puestas en acción. Permitir a la vida utilizar esta substancia por medio de las afinidades en presencia. En fin, extraer la Conciencia de las manifestaciones, y de sus causas fenomenales.

Por el momento no insistiré adelantadamente sobre el misterio de nuestros orígenes. Os tenía en presencia de esos dos Principios opuestos. Uno dotado de una vida consciente, con poderes Universalizados, fuera del Tiempo y del Espacio. El otro, energía latente, ilimitada, durmiendo en el seno de la Eternidad. Que actuase el primero sobre el segundo, y todo un sistema de fuerzas nacería con esta primera onda de vida universalizada. En nuestro sistema de Mundos todo ocurre como si el orden de las cosas que reina obedeciese a un Plan, a un Esquema de acción general.

Ese esquema, ese plan de evolución parece ligado a otros planes evolutivos ya terminados, que tienen por objeto preparar los elementos de nuevos Mundos que no serán, ellos también, sino múltiples aspectos del Orden Universal.

V.

EL PRINCIPIO ÚTIL

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