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Una parte creciente de la movilidad de los thailandeses contiene un elemento

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Han ten Brummelhuis Introducción

3. Una parte creciente de la movilidad de los thailandeses contiene un elemento

circular. Este puede asumir varias formas: migración estacional; envíos de dinero

esporádicos o frecuentes a sus familias en su país; visitas y estancias regulares en el pueblo de origen; o volviendo al pueblo de origen tras varios años de trabajar y ganar dinero en la ciudad o en el extranjero. Los recientes cambios en las pautas de migración han dado lugar a una situación en la que casi todas las aldeas thailandesas están conectadas no sólo con el resto de la sociedad thailandesa sino también con sociedades y países de todo el mundo. En la actualidad, muchas personas se han convertido en residentes «bilocales» o incluso en residentes «multilocales».

Sólo desde el inicio de la epidemia del VIH/SIDA la relación entre movilidad y conducta sexual se ha convertido en objeto de una investigación más sistemática. Esta conducta no significa necesariamente conducta sexual extramatrimonial.

A primera vista, el matrimonio parece ser una institución que, al unir un marido a una esposa tiene que ver, con la movilidad. Pero implica también asentamiento. Los datos sobre thailandeses que presento en este trabajo muestran incluso que el matrimonio puede asumir el papel de instigador o mediador importante de los movimientos humanos. En particular, la utilización por las mujeres del matrimonio para aumentar su independencia social y mejorar sus perspectivas económicas convierten al matrimonio en un vector de movilidad.

La perspectiva thailandesa del matrimonio se ve complicada por el hecho de que, desde la Segunda Guerra Mundial, el matrimonio y la familia han sido temas centrales en la construcción de la ideología de la clase media nacional. Parece que el matrimonio thailandés tiene carácter secular, económico, pragmático y flexible. Por ejemplo en el pasado los extranjeros que vivían en Siam tenían esposas siamesas temporales

Es particularmente reveladora la descripción de Heeck de las condiciones en las 40 holandeses vivían en la antigua capital de Siam, hacia 1655. Resulta que lo que para los siameses era una

forma legal de relación hombre-mujer (el matrimonio), era prostitución a ojos de los holandeses.

Aquí somos testigos de un primer choque de categorías y percepciones que ha dominado también el discurso occidental más reciente sobre la prostitución en Thailandia. Tales categorías, al operar en una dicotomía de relaciones de «amor verdadero» – «amor pecaminoso», entorpecen la adecuada descripción de las diferentes formas de relación sexual marido-esposa y de cómo éstas se conciben.

El concepto de prostitución, en el discurso occidental, es el intercambio de dinero por sexo y su oposición al verdadero amor. Pero en el caso thailandés, el intercambio de sexo por dinero y

servicios existe, pero es más vergonzoso no hacerlo por dinero, sino (en el caso de una mujer) ir acostándose por ahí con muchos hombres indiscriminadamente. En general, a las mujeres se las anima a obtener algún beneficio por ser accesibles sexualmente a los hombres. Esta lógica

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las relaciones marido-esposa, que pueden documentarse respecto al pasado y que sobrevive en las actitudes hacia el matrimonio moderno. Incluso desde la perspectiva de algunas mujeres, la distancia entre «prostitución» y «matrimonio» puede reducirse.

Matrimonio y movilidad: novias de guerra siamesas

La finalidad principal de este capítulo, es comprender el origen y carácter de la comunidad thailandesa en Holanda, para evaluar su riesgo a causa del VIH/ SIDA y su potencial para una protección adecuada. En los años 1950s, un grupo de thailandesas siguió a sus maridos a Holanda siendo los pioneros que emigraron al extranjero y fueron el origen de la comunidad thailandesa en los Países Bajos

En los años 1945-47 se registraron en Thailandia unos 2.000 matrimonios entre soldados o ex prisioneros de guerra holandeses con muchachas thailandesas. Algunas parejas permanecieron en Thailandia, otras se trasladaron a Java o a Holanda. Como estos matrimonios se produjeron a gran escala y emigraron produjo algunas reacciones fuertes por la opinión pública thailandesa «En vez de buscar la felicidad con sus maridos, como ellas soñaban, se convirtieron en muchachas para el servicio público». Predominaba la indignación sobre el mal trato infligido; se dijo que habían sido forzadas a retomar sus «antiguas profesiones». Las publicaciones llegaron incluso a hablar de la amenaza de que las relaciones diplomáticas entre Siam y Holanda podrían romperse, y los diplomáticos holandeses respondieron con cartas a la prensa que hablaban de thailandesas felizmente casadas. Se ordenó una investigación gubernamental sobre la situación de estas parejas mixtas y del modo en que eran tratadas las mujeres thailandesas. La mayoría de las parejas entrevistadas vivían felices, aunque se dijo también que las mujeres siamesas habían sido acosadas por personas con «inclinaciones erotomaníacas».

Esta indignación revela de nuevo diferencias entre las percepciones thailandesa y holandesa sobre el matrimonio, y en los límites entre el matrimonio y la prostitución. Las propias mujeres eran conscientes de la distinción entre las muchachas «buenas» de las familias ricas y las que trabajaban en bares, cabarets o como taxi-girls. En un contexto thailandés la distinción es especialmente entre familias ricas y pobres. El éxito posterior puede borrar completamente el estigma inicial; si hay algún estigma en vivir del trabajo sexual, este es, en primer lugar, el estigma de la pobreza.

Matrimonio y trabajo sexual: La segunda oleada migratoria

Se produjo a partir de los años 1970s. Hubo un desarrollo del sector del ocio para turistas en Thailandia que tiene esencialmente un doble carácter, que ha llevado a algunos autores a hablar de «prostitución abierta» Van Kerkwijk demostró de qué modo el sexo de pago puede ir acompañado de amor, y que, en el caso de algunas muchachas thailandesas, suele haber ambigüedad entre las estrategias para conseguir amor romántico y las estrategias para obtener dinero. Esta ambigüedad es un elemento esencial que hace problemático interpretar los contactos turísticos exclusivamente en términos de prostitución.

Es este complejo de trabajo sexual, matrimonio y migración lo que forma una importante secuencia causal en la formación de las comunidades thailandesas en el extranjero. Estas comunidades thailandesas se han formado en todas partes de Europa. Echemos ahora un vistazo con mayor detalle a la comunidad thailandesa que vive en los Países Bajos.

Hubo 5.000 parejas a lo largo de los últimos veinte años.

La mayoría de los matrimonios se dieron entre turistas holandeses que pasaban 2-4 semanas en Thailandia y muchachas thailandesas que trabajaban en el sector del ocio turístico (servicios, chicas de alterne, camareras o guías), lo que provee oportunidades para servicios sexuales. Calificar de «prostitutas» a todas estas muchachas no es adecuado desde el punto de vista etnográfico y echa a perder la oportunidad de comprender cómo surgen matrimonios y relaciones amorosas del «sexo de

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pago».

Ocasionalmente surge un nuevo tipo de matrimonio entre muchachas thailandesas y occidentales de acuerdo con una pauta de cortejo común thailandesa.

Un tercer grupo de matrimonios está representado por aquellos que han sido emparejados por parientes o amigos.

Es evidente que la migración thailandesa a Holanda se basa en gran medida en el matrimonio

o en el emparejamiento sexual.

Hemos de añadir también al grupo de miembros de familias que se unen a sus parientes que viven en Holanda: hijos de anteriores matrimonios, miembros familiares mayores (madres) o, en ciertos casos, hermanos y hermanas contratados por mujeres para ayudar en pequeños negocios o en trabajos do- mésticos. Finalmente, un grupo muy pequeño de thailandeses vive en Holanda por razones profesionales o de estudio.

¿Una comunidad thailandesa?

Aquí se usa «comunidad» para describir una serie de cualidades comunes y también un potencial específico de acción social de los thailandeses en los Países Bajos. Cmple los siguientes requisitos:

1. Espacio común con fronteras comunes. En el espacio social definido por estos límites se

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