La palabra apócrifa (adjetivo en griego) significa secreto u oculto, y muchas veces se usaba para las escrituras secretas de alguna secta que no revelaba sus más profundas enseñanzas sino a los adeptos. En la iglesia primitiva vino a significar las escrituras apocalípticas o difíciles de comprender; y más tarde las que eran espúreas, heréticas, o falsificadas. En una palabra, los libros apócrifos son los que han sido juzgados no canónicos por los judíos (hablando del A.T) y la iglesia cristiana. Los libros apócrifos del A.T. existentes todos en griego son 14: 10. y 20. de Esdras, Tobías, Judit, lo restante de Ester, la Sabiduría de Salomón, Eclesiástico, Baruch, y la Epístola de Jeremías, El Cantar de los tres jóvenes santos, la Historia de Susana, Bel y el Dragón, la Oración de Manases, 10 y 20. de los Macabeos.
De estos 14 libros la iglesia romana dice que 11 son canónicos, y éstos se imprimen en su Biblia, omitiendo la Oración de Manases y los dos libros de Esdras. De los manuscritos más antiguos del A.T. algunos tienen ciertos de los libros apócrifos, pero no todos, y algunos los imprimen después del N.T. como libros útiles para la historia, pero no canónicos. De ésos los
más importantes son los dos libros Macabeos que nos dan una historia clara y comprensiva de las guerras en Palestina que tuvieron lugar durante el periodo entre el A.T. y el N.T.
No se sabe con certidumbre quiénes eran los autores de los libros apócrifos, pero es probable que fueran escritos por judíos de Alejandría, con la excepción de los libros de Macabeos y Eclesiástico cuyos autores muy probablemente eran judíos de Palestina misma. La mayor parte de los eruditos creen que fueron escritos entre 200 A.C. Y 100 D.C. Aunque estos libros no tienen la autoridad divina ni fueron aceptados como inspirados por la iglesia protestante, sin embargo ellos son de mucho interés para nosotros como una parte de la literatura antigua de los judíos. Ellos contienen muchas cosas absurdas, erróneas, y contradictorias; sin embargo nos describen una época en la historia judía cuando no había revelación divina, y nos revelan mucho acerca de la nación escogida, sus esperanzas y temores, sus guerras e historia, su filosofía y pensamiento durante esa época.
Otra cosa digna de mención es la influencia de estos libros sobre los escritores del N.T. Ninguno de éstos los trata como inspirados ni los incluye en el canon, pero es cierto que los leían, y probable que en Hebreos 11:34-38 el autor refería a los mártires de la guerra macabea. Los judíos en todas partes del mundo aceptan el mismo canon del A.T. como los protestantes, y ninguno de los libros apócrifos jamás fue incluido. Aparecen en la Versión Antigua Latina (150 D.C.), y en muchas copias de la versión de los Setenta; pero es probable que en la original de esta versión no fueran incluidos, sino que la LXX era una traducción en griego del hebreo solamente de los 39 libros que ahora tenemos en el A.T.
He aquí las 20 razones presentadas por H. S. Miller para rechazar los libros apócrifos del canon del A.T. (1) Todos están de acuerdo en que ellos nunca fueron incluidos en el canon hebreo. (2) Nunca fueron citados por nombre en el N.T. por Cristo ni por sus apóstoles, aunque ya existían. (3) Josefo, el historiador judío (100 D.C.), los omite, enumerando solamente los libros que los judíos consideraban ser inspirados por Dios. (4) Filón, el Judío, el gran filósofo de Alejandría (20 A.C. hasta 50 D.C.), escribió prolíficamente y citaba muy a menudo del A.T. pero nunca mencionó los libros apócrifos. (5) No se hallan en los catálogos de libros canónicos hechos durante los primeros cuatro siglos D.C. (6) Jerónimo (400 D.C.), declara que el canon hebreo consiste en los mismos 39. Había muchos tárgumes (traducciones del hebreo original), libros que nosotros tenemos en el A.T. y rechaza los libros apócrifos terminantemente. (7) Ellos mismos nunca reclaman la inspiración ni la autoridad divina. (8) No tienen el elemento profético verdadero, ni hablan como un mensaje de Jehová. (9) Contienen muchos errores históricos, geográficos, y cronológicos; se contradicen a sí mismos, a la Biblia, y a historia profana. (10) Ellos enseñan doctrinas y aprueban prácticas en contra de las enseñanzas de la Biblia. Por ejemplo toleran la práctica de mentir, justifican el suicidio y el asesinato, y enseñan la justificación por obras o por limosnas, los encantamientos mágicos, los muertos que oran por los muertos, etc. (11) Se nota en su estilo una rigidez, falta de originalidad, y la calidad artificial que nunca se ve en los libros canónicos. (12) Mucha de su literatura es legendaria, de cuentos absurdos. (13) Los milagros que ellos relatan y las descripciones de seres sobrenaturales contienen mucho que es fabuloso, grotesco, y necio. (14) Aun lo que podemos llamar su nivel espiritual y moral está muy por debajo del de los libros del A.T. (15) Los libros apócrifos fueron escritos después del A.T. cuando su canon era ya cerrado, y sin embargo algunos de ellos profesan imitar si no tomar su lugar. (16) La iglesia primitiva declaraba que algunos de ellos contenían instrucción provechosa, pero nunca los hizo canónicos ni autorizados en cuestiones de doctrina hasta que la iglesia romana en su Concilio de 1tento (1546 D.C.), por una mayoría pequeña los
incluyó en su canon de la fe y pronunció maldiciones sobre todo aquel que no los aceptase como divinos. (1 7)
La iglesia cristiana, sucesora de la judía, recibió los 39 libros de los judíos y nunca los ha cambiado. (18) De las palabras mismas de Cristo y sus apóstoles vemos que ellos reconocían el canon ya fijo del A.T. y pusieron su sello sobre él. Mateo 23:35 cubre todo el A.T. desde Génesis hasta Crónicas (el último libro del A.T. en hebreo). (19) Había muchos tárgumes (traducciones del hebreo original en arameo) que los judíos imprimían con los libros del A.T. cuando el idioma de Palestina había cambiado tanto que era necesario interpretar los libros a los lectores y oyentes. Véase Nehemías 8:8. Pero ningún Tárgum existe de los libros apócrifos (20) El estudiante de la historia nunca puede ponerlo al mismo nivel que los libros canónicos, porque siente una diferencia radical y espiritual entre ellos, y los libros apócrifos se condenan a sí mismos.
Podemos creer con toda seguridad que en el A.T. y N.T. tenemos ahora la plena revelación de Dios, que fue escrita y redactada bajo la inspiración directa del Espíritu de Dios, y que constituye la única Palabra de Dios, distinta de todos los demás libros del mundo. La preservación de los libros de la Biblia ha sido una de las maravillas de la historia. Moisés fue el primer escritor (Éxodo 24:4, 7; 34:27); y él puso el libro de la Ley al lado del Arca en el Tabernáculo. Deuteronomio 31:26. Josué escribió la historia de la muerte de Moisés, completando así el Pentateuco (los cinco libros de Moisés), y añadió el libro que lleva su nombre. Josué 24:26. 27.
Durante el reinado del cruel rey Manases, probablemente los sacerdotes tuvieron que esconder las copias de la Biblia: y una de ellas fue descubierta en los días de Josías. 2 Reyes 21: 16; 22:18. Esdras fundó el orden de escribas, que no solamente copiaban los manuscritos de los libros de la Biblia, sino que los guardaban y los explicaban también. Todos los cristianos debemos una deuda inmensa de gratitud a la nación judía por haber guardado los libros sagrados por tantos siglos.
PREGUNTAS
1. ¿Qué significa la palabra "canon"?
2. La Gran Sinagoga dividió el canon de las Escrituras del A.T. en tres partes. Nombre las tres partes.
3. ¿En qué año fueron aceptados los 27 libros del N.T.?
4. Para formar un canon es preciso tener siete cosas. Nombre cinco de las siete. 5. ¿Por qué es necesario tener un canon de las Escrituras Santas? De tres razones. 6. Al formar el Nuevo Testamento. ¿qué pruebas se usaban para declarar un libro
canónico?
7. Nombre diez razones por qué los libros apócrifos no fueron añadidos al canon.
8. Lea las páginas 356 a 360. 652 hasta 661 en el Compendio Manual de la Biblia, por Halley.
OPCIONAL
• Nuestra Biblia, por A. Clifford