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Unas Palabras Acerca de Herramientas

In document Re Cupera Ndola (página 40-47)

Poetas, dramaturgos, novelistas, compositores y hombres con el corazón roto han intentado definir la esencia del amor durante siglos. Las mujeres dedican menos tiempo a preocuparse por ello, simplemente lo sienten y se sumergen en él, y se dejan llevar por la corriente. Pero los hombres, eternos mecánicos, buscan desarmarlo y examinar los elementos. El problema es que somos realmente malos en rearmarlo ordenadamente.

El amor es, en esencia, la suma del total de las partes móviles, ninguna de las cuales incluye un manual. Inicialmente, cualquiera de estas partes puede unirlo, y usualmente se llaman Lujuria y Química Sexual. Pero pronto las otras variables aparecen y demandan ser manejadas, y ahí es cuando las cosas se complican. Demasiadas parejas – las mujeres son tan culpables de esto como los hombres, por cierto – tienden a poner sus relaciones en piloto automático, y como un avión que pasa demasiado tiempo en piloto automático, eventualmente se queda sin combustible y requiere alguna atención manual justo antes de estrellarse.

Si bien la lista de atributos y hábitos personales que componen la cultura y el estilo de vida de una relación es larga y variada, en realidad hay sólo un puñado de herramientas – piensa en ellas como herramientas eléctricas, porque pueden hacer mucho daño si se manejan incorrectamente, y pueden arreglar casi

cualquier cosa si se usan correctamente – que se utilizan para que las relaciones funcionen correctamente. El amor es la suma de estas cosas, más la química sexual y la conveniencia lógica (lo cual significa que el amor tiene problemas para florecer entre un granjero en el Tibet y una cirujana plástica en Beverly Hills).

No puedes forzar a alguien a que te ame. Y es muy probable que sea exactamente lo que intentes hacer al tratar de recuperarla luego de una ruptura. Lamentablemente, sí puedes hacer que alguien se desenamore de ti, y ahí es donde entran las herramientas, como una prevención efectiva y, en tu caso, una medida de recuperación. Pero no todo está perdido en esta cuenta, porque si bien no puedes hacer que ella vuelva a enamorarse de ti proactivamente – es mejor si nunca se llegó a desenamorar de ti en primer lugar, simplemente decidió que no hay esperanza para ti – hay cosas que pueden influenciar su opinión y

sentimientos hacia ti en forma relativa.

Aquí están algunas de las herramientas de las relaciones, cosas que puedes controlar, cosas que puedes trabajar y cultivar, cosas que pueden hacer una gran diferencia en cómo eres visto:

Respeto – tanto por ella, como por ti mismo.

Confianza –a los hombres les gustan los pechos, a las mujeres los hombres seguros.

Clase – definida por cómo ambos ven el mundo.

Habilidad para comunicarse – al final, te salvará o te arruinará. Intimidad – sigue leyendo. La mayoría de los hombres no pueden deletrear esta palabra.

Pasión (sí, esto significa cómo eres en la cama) – la mayoría de los hombres apestan en esto.

Habilidades sociales – ella quiere sentarse y admirarte. ¿Lo hace? Habilidad para resolver conflictos – el tácito incumplidor de tratos.

Si alguna de estas cosas es lo suficientemente débil, puede llegar a

descarrilar tu relación. Cuantas más sean pobres, más probable es que ella pierda la esperanza en que tú seas “el adecuado” para ella. Si eso ya sucedió, tu reto es resucitar su esperanza en cada una de estas áreas, demostrándole tu voluntad de cambiar y crecer.

La mayoría requieren un poco de elaboración, y el abrir esa lata de

gusanos, se vuelve una biblioteca entera de literatura de autoayuda. Sabes cuando no rindes en clase – los pantalones a cuadros con la camisa a rayas es una pista –

y has recibido los comentarios de que eres igual de entretenido en la cama que el Wall Street Journal de ayer y una taza de café frío. Hay cursos y remedios para cada una de estas áreas, y si sientes que no estás rindiendo, el dinero bien invertido dice que tus probabilidades de recuperarla aumentan

proporcionalmente a tu esfuerzo en mejorar y tu habilidad de expresar ese crecimiento frente a ella durante el proceso de resurrección.

Con eso dicho, algunas merecen un vistazo más profundo.

El talón de Aquiles de las relaciones, y el mayor asesino de esperanza, es la falta de intimidad en una relación. O peor, el aumento exponencial de esa falta, porque muchas parejas están juntas porque son compañeros y la pasan muy bien jugando juntos al billar, lo cual es muy bueno y agradable, pero no es suficiente para mantener una relación a largo plazo.

¿Qué es intimidad? Cada uno de ustedes tiene su propia definición, pero si estás solo mientras lees esto, hay grandes probabilidades de que no estés en la misma página que tu amante recientemente partida, como sea que la definas. Los hombres son clásicamente idiotas cuando se trata de intimidad, y las mujeres son conocidas por sus necesidades en esta área… no es una buena combinación. Debes saber también que la intimidad nunca está nivelada ni es una variable estática. Siempre está cambiando y creciendo, tanto en términos de necesidad de ella, de su naturaleza y los medios por los cuales se comparte. Cuando escuchas las explicaciones de una ruptura que dice “simplemente nos distanciamos”, significa que había falta de intimidad, pura y simplemente.

La palabra "intimidad" implica la sexualidad, pero el sexo es sólo una parte poderosa del potencial inherente en general y de expresión de la intimidad. Más exactamente, la intimidad es el intercambio de uno mismo - su naturaleza, sus pensamientos, sus sueños, sus propias fantasías, sus temores, por no hablar de su tiempo, atención y recursos - de una manera que hace que la persona que la recibe y la persona que la brinda no se sientan "solos". Si te sientes solo en tu relación – puedes apostar tu iPod por que ella lo sintió - los problemas de intimidad están a la orden del día. Algunas personas se sienten terriblemente

solas, incluso si están sentados en la misma lóbrega habitación mirando el mismo televisor gastado, o peor, el nuevo plasma de 60 pulgadas que él debía tener, aún cuando le había dicho a ella que no podían pagar cortinas nuevas para el cuarto de los niños (un ejemplo típico de E.H.T.). Si a ella le encanta la comedia musical y tú le has dejado claro que necesitará una orden judicial para llevarte a la

próxima presentación de Wicked, eso se vuelve un problema real de intimidad, y reitero, es para un libro de estudio de E.H.T. ¿Por qué? Porque la hace sentirse sola con sus deseos. Peor aún, tú la has hecho sentir así. Eso no es bueno. Si no puedes hacer que tenga un orgasmo en la cama, y si sientes que ése es su

problema porque ciertamente tú no tienes dificultades en esa área, entonces hay un problema de intimidad al alcance de la mano. Eso tampoco es bueno.

La lista continúa, y es larga y tendida. Deberías hacer tu propia lista y memorizarla antes de siquiera pensar en recuperarla.

Párate frente a un espejo y hazte las preguntas difíciles. ¿Qué tan íntimo eras con ella? ¿Qué tan dispuesto estabas a profundizar, compartir, conectarse a un nivel íntimo? No sólo sexualmente, es lo que separa a los amantes verdaderos de los amigos con privilegios. La intimidad es la gran droga de las relaciones exitosas, es el combustible que hace que las cosas funcionen, es la medicina que cura las heridas inevitables de una relación cercana, y es la fuente de toda esperanza.

Nuevamente, el simple hecho de ser conciente de esto y decírselo en tu conversación con ella, y en un contexto en el cual tu voluntad sea vulnerable al crecimiento, quizás sea todo lo que necesitas para recuperarla. Al menos, ayudará a abrir apenas la puerta. Muéstrale que deseas un nuevo nivel de intimidad en su próxima relación, y que entiendes cómo y por qué contribuiste a la falta de

intimidad en la relación anterior, y ella será todo oídos.

Pero no te apresures. Hay otros asuntos que pueden enviarte directamente al piso si lo intentas.

Una de las explicaciones más frustrantes para una ruptura es la forma en que ambos discuten. Es común encontrar parejas que son muy íntimas,

totalmente compatibles sexualmente, tienen todo en común, pero rompen luego de un extenso período de resolución de conflictos de forma destructiva.

Esto también es un problema de intimidad. Si discuten mal, puede ser una violación de la confianza y abuso de la intimidad, y tanto una como la otra

pueden hacer que estés empacando en breve. En un extremo de las terroríficas historias de resolución de conflictos está el compañero físicamente abusivo, quien se merece todo lo que inevitablemente recibe en el camino de ser echado a la calle, sin remedio. Si ése eres tú, entonces tu montaña es realmente alta – necesitas mostrarle que no existe ni la más remota chance de que repitas esa conducta con ella, e incluso así, es posible que hayas roto el molde y que ella se haya ido para siempre. Vive y aprende, luego sigue adelante. Porque si una mujer acepta de vuelta a un hombre físicamente abusivo, eso dice algo de ella, y no es algo bueno.

Pero uno puede ser abusivo en el área de resolución de conflictos sin tocar al toro. Las palabras pueden ser afiladas y letales, y cuando usas su intimidad como plataforma para palabras nocivas y mensajes hirientes, has cruzado la línea. Ésta es un área donde la terapia puede ayudar, porque las emociones pueden triunfar sobre el libro de resolución de conflictos en tiempos de estrés y presiones, y no importa quién tiene la razón.

Si ése eres tú, eres un mal discutidor, necesitas trabajar en esto al punto en el que puedas probarle que las cosas serán diferentes en este ámbito. Y dada su resistencia hacia ti durante este período post-ruptura, probar es algo difícil de lograr. Y cuando ese momento del primer conflicto surge en la relación

resucitada, puedes estar seguro de que estarás siendo evaluado, y todo depende de tu habilidad de mantener ese momento como algo productivo, centrado y emocionalmente saludable.

Conclusión: la voluntad, disculparte, incluso reconocer tus errores, no es suficiente para recuperarla. Un abusador crónico puede quebrarse ante su adicción frente a la audiencia de la televisión nacional, pueden ponerse de rodillas y disculparse con el aplomo de Jimmy Swaggert, pero si es eso lo que

alejó a su mujer, tomará más que un monólogo merecedor de un Oscar para recuperarla. Ella quiere una estrategia de juego, quiere ver algo en marcha, quiere verte sudar. Resumiendo, y en esencia, quiere esperanza. Esperanza real, sustancial, tangible, de que algo va a cambiar. Que tú vas a cambiar. De que de alguna forma adquirirás un poco de clase. De que de alguna manera descifrarás cómo hacer que el amor vaya por el camino correcto, su camino (no asumas nada aquí, no hay reglas, debes descifrarla a ella para hacer las cosas bien). De que puedes dejar de ser abusivo cuando las cosas se calientan. De que te dejarás de estupideces de una vez por todas.

Algo curioso acerca de las estupideces. Tus “estupideces” son la carga emocional e histórica que arrastras dentro de la relación. Es la suma del total de tus inseguridades, tu dolor, tu infancia infeliz y padres ineptos, tus corazones rotos pasados, tus miedos, tus resentimientos, tus prejuicios, tu ignorancia, tu necesidad, tu juicio, tu arrogancia, tu intolerancia, tu egoísmo, tu competitividad, tu necesidad de tener la razón siempre, tu inhabilidad de equivocarte, tus

problemas de autocontrol, tus adicciones, tu completa falta de ideas… en general, el archivo completo de la E.H.T., incluyendo la porquería que resulta en

comportamientos específicos y momentos rotos, todos los cuales se suman con el tiempo a aplastar eventualmente su esperanza y hacer que ella se aleje.

No te equivoques, esta oscura lista es lo que la ha alejado. Estos son los asuntos que definieron tu falta de clase, tu incapacidad de comunicarte, tu triangulación (definición: evitas enfocarte en el verdadero problema al evocar otra cosa en el momento, que te permita tener razón, porque definitivamente no puedes tenerla en el asunto en cuestión). La manera en que finalmente logras acercarte a ella, tu tal “estrategia” para recuperarla, no significa nada si no has abordado estos asuntos, si no sabes lo que son y cómo arreglarlos, si no has comenzado a transitar ese camino, y sin no puedes pensar en una manera de demostrarle tus intenciones y tu progreso luego de haberlo hecho.

Todo el mundo tiene sus estupideces. La cuestión es cómo se manifiestan, qué tan seguido, y qué tan severamente impactan en tu relación. Es tu habilidad

para manejar tus estupideces, para salir de ellas, lo que la mantendrá en casa. Hay una posibilidad de que incluso se vea atraída por tus estupideces de vez en cuando – eras el tipo fuerte y silencioso, y a ella le gustaba eso, pero en poco tiempo se dio cuenta de que tu “silencio” era, en efecto, una inseguridad

enraizada que compensas con malos juicios, arrogancia y distancia emocional. O quizás se dio cuenta de que no hay nada, que el silencio es simplemente el

interior de un espacio vacío llamado tu mente.

Éste no es el lugar para intentar remediar tus estupideces. Para eso están los psiquiatras. De eso se trata el ala entera de Barnes & Noble llamada “auto- ayuda”. Suerte con eso. Sólo ten presente que tus estupideces son tu albatros, tu impedimento, nunca son tus amigas, nunca son buenas o productivas a largo plazo (incluso si te permiten esconderte del trabajo duro de crecer), y cuanto más te aferres a ellas – lo cual sucede en esta época de dolor que sigue a una ruptura, porque son tus estupideces las que te susurran que esto es en parte su culpa y que tu ira es justificada – no tienes una sola posibilidad de recuperarla.

Así que sal en busca de un psiquiatra. Comienza leyendo al Dr. Phil y el resto de los libros en esa estantería. Escucha la opinión de tu familia y amigos (incluyéndola a ella, si es apropiado… es una buena forma de demostrar tus intenciones). Sólo ten en cuenta que nada cambiará hasta que te vuelvas abierto y vulnerable (una de las palabras más poderosas y menos comprendidas en el vocabulario masculino) a ello. Tienes que perder tu resistencia al cambio. Si eres uno de esos hombres que dicen (para sí mismos y para el mundo), “Soy como soy, nunca cambiaré”, entonces estás destinado a tener razón. Y sin dudas a estar solo. Acostúmbrate.

El proceso de recuperarla comienza y acaba con tu relación con tus estupideces. Si no entiendes eso, ella se ha ido para siempre. Si lo entiendes, ahora debes descifrar qué hacer al respecto.

Ella ya ha perdido la esperanza de que domines tus estupideces. Por eso se ha ido. Ahora es tu trabajo hacer que ella esté equivocada al respecto. Muchos se aventuran (oye, lo que sea que se necesite, ¿verdad?) pero pocos lo logran. Necesitas ser el hombre que lo logra. Limpiar tus estupideces no se trata de recuperarla. Se trata de ti. Recuperarla para siempre depende totalmente de ello.

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