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UNDÉCIMO MES.

In document los bebes tambien juegan (página 67-73)

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Todo es j u e g o .

Procuremos convertir en juego las tareas diarias. Así, al vestirlo, se le puede decir: «Levanta las manos como un títere» o «Quédate tie-

so como una escoba». Al ir a dormir por la noche, que haga dos o tres cosas fijas, como poner a dormir a su muñeca o juguete preferi- do. Colocad siempre en el mismo sitio su libro de cuentos predi- lecto. Haced sus oraciones.

EL arrastre.

Cuando empiece a andar, cosa que ya hace o no tardará mucho en hacer, lo que le divertirá mucho es arrastrar cosas. Prepárate. Se pue- den comprar carritos o coches, de acuerdo, pero también es cierto que tú le puedes hacer «inventos» caseros, como, por ejemplo, una cuerda larga en la que se ensarten botes de yogur debidamente agu- jereados en su fondo, botellitas de plástico, etc. Poned una pieza en la empuñadura para que sea más fácil cogerlo. Si al pasear el «in-

vento» se le atasca en algún lugar dejad, en principio, que el propio niño lo desatasque. Que vaya aprendiendo.

Una caja de cartón atada a un cordel es también algo sensacio- nal, pues se puede cargar y descargar en ella mil chucherías.

Otra variante es que el «invento» sirva, además, para llevar al niño encima y uno mayor lo pueda pasear.

EL tesoro.

Una caja, aunque sea de cartón y algo mayor que las de zapatos, sir- ve para meter juguetes, pero también para que se juegue con ella. No olvidemos que les entusiasma meter y sacar cosas del interior de donde sea.

Cancioncítas.

La carnicería.

Se va recitando y simulando cortes en un brazo del pequeño hasta llegar a la axila para hacerle cosquillas:

Fui a la carnicería y me dijo el carnicero que no te cortara por aquí,

ni por aquí, ni por aquí; sino ¡por aquí, por aquí, por aquí!

La manita.

Meneando una de las manos del bebé a gusto del mayor:

Esta manita la tengo quebrada.

No tiene buesito, no tiene nada. Nada poquito debajo del agua ¡ Que se le cae la mano al niño! ¡Que se la tengo! ¡ Que se le caiga!

DUODÉCIMO MES.

La caja fuerte.

Para tener al niño cerca, cosa interesante para los padres y para el pe- queño, se puede pensar en unos juegos en la cocina, siempre que el espacio lo permita, pues es un lugar en el que se suelen pasar bas- tantes ratos. Contad con un cajón bajo lleno de cosas suyas para po- ner y sacar y, si son juguetes de cocina, mejor. En lugar del cajón se puede usar la parte baja de un armario.

U n a cacerola con tapa también tiene la magia de poder tener co- sas dentro. Seguramente ya sabrá que, con una cuchara, puede con- vertirse en un sonoro juguete. Si al darle a la cacerola, la madre le acompaña con una cancioncita, miel sobre hojuelas, aunque quizás sea pedir demasiado...

Q u e el pequeño tenga su rincón de juego en la cocina y que sepa lo que no debe tocar y, por descontado, no dejarlo nunca solo, pues esta parte de la casa es peligrosa.

A r q u i t e c t u r a .

Seguramente ya tiene una un poco sencilla. Es hora de ampliarla. El niño siempre disfrutará con ella, construyendo y derribando. Más lo segundo que lo primero. En las primeras edificaciones le ayudaremos algo.

EL túnel.

Coger una caja de cartón grande destapada y sacarle el fondo, de manera que quede un tubo o túnel por el que se invitará a pasar al bebé. Se tira una pelotita por uno de los lados y se le dice que la per- siga gateando. Luego haced lo mismo por debajo de una silla o si- milar. Además de divertirse, el pequeño irá aprendiendo a medir distancias, evitando para otras ocasiones lógicos coscorrones. Espejo m á g i c o .

El mayor y el pequeño sentados frente a un espejo y de cara a él. Van reconociendo sus propias figuras y el primero va señalando las dis- tintas partes del cuerpo, tanto las suyas propias como las del niño, mientras las va nombrando.

Pueden moverse, saliendo fuera del marco del espejo y volvien- do a entrar, con gritos de sorpresa por el descubrimiento.

Sentarse.

Sentados en el suelo, frente a frente, con vuestro hijo.

Haced rodar una pelota hasta él. Enseñadle a que os la devuelva por el mismo procedimiento. Quizás no capte inmediatamente qué es lo que debe hacer, pero con algo de paciencia lo logrará. O t r o ma- yor puede ayudar, en principio, al pequeño, para que vea cómo se desarrolla la operación. Es bueno que se vaya familiarizando con la pelota.

C a n c í o n c í t a s .

A n d a n i ñ o .

El niño quiere empezar a andar. Le damos la mano y le vamos diciendo:

Anda niño, anda, que Dios te lo manda.

y santa María, que andes en un día. El señor san Andrés, que andes en un mes. El señor san Bernardo

que andes en un año, sin hacerte daño. En esta demanda, anda niño, anda.

••• El gatito.

Se cogen las manos del pequeño y se les van pasando suavemente por su cara o por la de la persona que le hace jugar:

Misú gatito ¿qué habéis comido?

Sopitas de la olla y agua del río. ¿Por qué no me guardaste?

Sí te guardé, en la cocinita. Misú, misú, gatito.

JUEGOS

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