estudios de identificación y priorización de problemas
44.2. VÍAS DE ADMINISTRACIÓN: DEFINICIÓN Y TIPOS
44.2.1. Vías indirectas o mediatas • La retención (puesta en marcha de las medidas
para lograr la abstinencia, por ejemplo, que la moti- vación por el tratamiento sea mayor que por el con- sumo).
• La abstinencia. Para ello es muy importante la des- habituación, utilizándose la terapia psicodinámica (te- rapias de grupo, familiar y de pareja) y el tratamiento farmacológico (disulfiram y cianamida cálcica).
43.2.2. Cannabis
Sin lugar a dudas es la sustancia psicoactiva ilegal más ampliamente consumida entre la población gene- ral, asociándose su consumo al de otras sustancias tóxicas.
Entre los síntomas psíquicos encontramos: relajación, euforia inicial, enlentecimiento del tiempo, agudización de los sentidos y de la sensibilidad, falsa autoconfianza, ilusiones transitorias, alucinaciones, ansiedad, confusión, terror.
Entre los síntomas físicos: taquicardia, conjuntivitis, sequedad de boca y tos, aumento del apetito y de la sed, riesgo de cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar obs- tructiva crónica (EPOC), descompensación de la enferme- dad psicótica previa, disminución de los efectos placente- ros con el consumo continuo.
Con el consumo continuo pueden verse afectadas las funciones cerebrales: memoria, atención, coordinación y percepción.
43.2.3. Cocaína
Estimulante del SNC con una vida corta que genera de- pendencia física y una elevada dependencia psíquica. La vía fundamental de administración es la intranasal (en la que produce inflamación, erosiones y ulceraciones de la mucosa), aunque puede ser endovenosa y fumada. A. Intoxicación
• Síntomas físicos: - Náuseas y vómitos. - Dolor torácico.
- Infartos cerebrales o de miocardio. - Rigidez muscular.
- Convulsiones con parada respiratoria. - Taquicardia. • Síntomas psíquicos: - Euforia. - Hiperactividad. - Estado de hiperalerta. - Grandiosidad. - Confusión.
B. Efectos del consumo crónico • Paranoia por consumo crónico. • Psicosis por cocaína.
• Agresión y violencia. • Neurotoxicidad. • Bloqueo afectivo.
• Cambios en la personalidad. • Fatiga y tristeza.
• Riesgo de muerte violenta.
• Dependencia y pérdida de control. C. Síndrome de abstinencia
• Fase 1. Crash (de nueve horas a cuatro días). Es-tado de gran abatimiento tras el consumo, que cursa con irritabilidad, depresión, insomnio, deseo intenso de consumir. Cambios de afectividad y de sueño frecuen- tes en el mismo día, gran fatiga.
• Fase 2. Abstinencia. A partir del quinto día después del último consumo de cocaína, puede durar hasta diez semanas; cursa con anhedonia, cierta disforia y
craving.
• Fase 3. Extinción. Se caracteriza por la recuperación del estado afectivo.
D. Tratamiento
Se trata de un problema complejo de difícil aborda- je en el que aún no existe un tratamiento definitivo. El farmacológico se usa para paliar los efectos de neuro- adaptación del organismo a la droga y el abordaje psi- cológico (individual y familiar) para favorecer la desha- bituación.
42.2.4. Opiáceos
• El opio: el más representativo es la morfina.
• La codeína: alcaloide también del opio, es empleado como analgésico moderado, antidiarreico y antitusíge- no. Tiene poca relevancia en las adicciones.
• La heroína: derivado semisintético de la morfina, es la causante de la actual adicción a los opiáceos.
• La metadona: es un opiáceo sintético, se puede ad- ministrar por vía oral y en monodosis por su larga vida media.
43.2.5. Derivado opiáceo: heroína
Es, sin duda alguna, una de las sustancias que genera mayor adicción. La vía de administración más utilizada es la endovenosa, pero en la actualidad está aumentando el consumo de heroína fumada. También se puede adminis- trar por vía subcutánea, im o intranasal.
La administración por vía iv genera un cuadro de eu- foria que suele durar entre 10-30 minutos, apareciendo posteriormente somnolencia, apatía y disforia.
Su administración también origina sensación de pla- cer, bienestar corporal, aumento de la capacidad de ima- ginación y disminución de las sensaciones dolorosas.
La sobredosis ocasiona un cuadro de depresión res- piratoria que puede conducir a la muerte. Las pupilas se caracterizan por estar mióticas. Si se supera el cuadro, es posible que aparezca un edema agudo de pulmón, por lo que es importante trasladar al paciente al hospital. A. Síndrome de abstinencia
También denominado mono. Suele iniciarse al cabo de unas 12 horas después de la última dosis o cuando se administra algún antagonista (naloxona).
Se debe diferenciar el verdadero síndrome de absti- nencia de la simulación llevada a cabo para recibir nue- vas dosis.
B. Tratamiento
Un elemento común en el tratamiento de las drogode- pendencias es el trabajo en 3 fases:
• Fase I Desintoxicación: consiste en superar los efec- tos del síndrome de abstinencia y en los que se hace especial hincapié en los aspectos físicos y psicosomá- ticos que derivan de la interrupción del consumo. Pue- de durar entre dos y cuatro semanas.
• Fase II Deshabituación: centrada en la adquisición por parte del afectado de una serie de recursos y ca- pacidades para enfrentar y superar su situación de de- pendencia. Para entrar en esta fase es preciso que el paciente haya suspendido totalmente el consumo de la sustancia tóxica, es decir, haya superado con éxito la fase de desintoxicación. Este proceso puede durar entre seis y doce meses.
• Fase III Reinserción: el objetivo es lograr que la per- sona pueda tener un funcionamiento personal y de re- lación social que le permita su pleno funcionamiento como cualquier otro individuo.
Existe un programa específico que ha sufrido modifica- ciones a lo largo del tiempo, el PMM (Programa de Man- tenimiento de Metadona), que aunque se inició como un programa de desintoxicación ha terminado siendo uno de mantenimiento en los casos en los que se producían numerosas recaídas, y cuyo objetivo básico es el de re- ducción de los daños que conlleva la drogodependencia (sustituimos una dependencia no controlada, con heroí- na, con riesgo de SIDA, de infecciones, de sobredosis, por una dependencia controlada, con metadona).
43.2.6. Otras sustancias tóxicas
• Alucinógenos: se caracterizan por producir altera-cio- nes de las funciones psíquicas básicas, de la senso- percepción y de los procesos cognoscitivos, junto con su capacidad para producir alucinaciones.
De todos, destacamos el LSD: sustancia sintética que se consume por vía oral causando alucinacio- nes, cambios de humor y confusión. Puede producir también crisis de pánico, alteraciones del estado de ánimo y episodios paranoides que pueden provocar agresividad.
Una característica de estas sustancias es que produ- cen lo que se llama flash-backs (aparición de alucina- ciones sin haber tomado la sustancia).
• Anfetaminas: sus efectos están relacionados con la do- sis y la vía de administración. En dosis bajas provocan aumento de la autoconfianza, relajación, disminución de la fatiga y del hambre. Estos efectos van variando con la dosis, llegando a producir cambios conductua- les desadaptativos y sintomatología psiquiátrica (sobre todo en dosis elevadas, produce ideación paranoide y autorreferencial).
• Drogas de diseño: lo que conocemos como éxtasis o MDMA son derivados anfetamínicos. Entre la clínica: ansiedad leve, taquicardia, aumento de la presión ar- terial, tensión mandibular y bruxismo. La intoxicación
provoca crisis hipertérmicas y deshidratación, colapso cardiovascular y muerte.
• Inhalantes. Agrupados en: colas, disolventes, anes- tésicos volátiles y Aerosoles. Se caracteriza porque el consumo suele iniciarse en edades muy tempranas (siete u ocho años).
• Fenciclidina. Utilizada inicialmente como anestésico local, se la conoce como polvo de ángel. Los síntomas físicos incluyen disartria, vértigo, nistagmus, ptosis, taquicardia. En dosis altas puede producir depresión respiratoria y convulsiones. A nivel psíquico, lo más co- mún es la desorientación y la alteración de la imagen corporal. Su uso es más frecuente en Estados Unidos y Canadá, siendo poco frecuente en Europa.
En los últimos años el consumo de drogas por parte de los adolescentes ha dejado de afectar a grupos mino- ritarios, generalmente ligados a marginalidad, para exten- derse a un conjunto de adolescentes mucho más amplio, logrando formar parte de la cultura juvenil y gozando de una gran permisividad. Este consumo se encuentra vincu- lado al ocio juvenil y a un inicio en edades muy tempranas, 13, 14 y 15 años. Este hecho, unido a que los efectos de muchas de estas sustancias son más lentos y que suelen aparecer más tarde, proporciona a los jóvenes una falsa seguridad donde aparece el pensamiento no pasa nada
por consumir, controlo, cuando quiera lo dejo. Es lo que
algunos expertos han definido como la banalización del consumo.
Según la Estrategia Europea sobre Drogas (2005- 2012), no se observa una reducción significativa en la prevalencia del uso de drogas en Europa, sino más bien un aumento o una estabilización, con algunas excepcio- nes. En cambio, la incidencia de los problemas de salud relacionados con las drogas y el número de muertes li- gadas a estas sustancias se han estabilizado o han dis- minuido.
Concretamente, y centrándonos en nuestro país, en los últimos años se ha producido una reducción del consumo de heroína y de los daños relacionados con este consumo, casi todos incorporados a programas de metadona. Ade- más, el cambio de la vía de consumo ha disminuido los problemas relacionados (infecciones VIH y otras, muerte por reacción inmediata a la inyección, etc.). Sin embargo, el aumento de los nuevos consumos de cocaína, cannabis y otras sustancias, está incrementando los problemas de salud en sus consumidores.
La sustancia ilegal más demanda para tratamiento de deshabituación continúa siendo la heroína, seguida de la
cocaína, aunque se aprecia un crecimiento importante en los tratamientos por abuso y dependencia de cannabis.
Los datos que aporta el Informe sobre el Plan de acción 2005-08 elaborado por el Plan Nacional sobre Drogas (PND) en lo que se refiere a los consumos de los jóvenes españoles entre 15 y 16 años en relación con los euro- peos, muestran que España se encuentra en el primer puesto en consumo de cannabis y de cocaína, el tercer puesto en consumo de éxtasis y el cuarto en anfetaminas. En cambio, en consumo de sustancias volátiles ocupa el puesto 22 y en consumo de heroína es el país, junto con Italia, cuyos jóvenes reportan menor consumo.
El contacto de los escolares con las diferentes drogas se produce a edades tempranas, siendo el tabaco (13,2 años) y el alcohol (13,7 años) las primeras drogas que consumen.
El sexo establece diferencias en la toma de las distintas drogas. La proporción de consumidores es superior en los chicos para todas las drogas ilegales. Las chicas fuman más que los chicos (en 2004 un 18,4% de los hombres y un 24,1% de las mujeres habían fumado diariamente en los últimos 30 días) y el consumo de alcohol es similar en ambos sexos.
Por otra parte, entre los consumidores de drogas ilega- les es prácticamente universal el consumo de alcohol, y está generalizada la ingesta de tabaco y de cannabis.
Objetivos en la prevención del consumo
La Estrategia Nacional sobre Drogas se fundamenta prioritariamente en la prevención de los consumos y en sus consecuencias.
Entre las grandes metas que se plantean en materia de prevención, cabe destacar:
• Ofrecer a la población información suficiente sobre los riesgos del consumo de tabaco, dealcohol y de las otras sustancias que pueden generar dependencia, así como poner en marcha medidas de control sobre la publicidad y la promoción de bebidas alcohólicas y ta- baco que protejan a los menores de edad.
• Potenciar la formación del personal docente de educa- ción primaria y secundaria sobre problemas relaciona- dos con el consumo de drogas.
• Lograr que la mayoría de los escolares, al finalizar la educación obligatoria hayan recibido información obje- tiva suficiente y formación adecuada sobre las conse- cuencias del uso y del abuso de las drogas y adquirido las habilidades para abordar su relación con las mis- mas. Por tanto, la estrategia propone una generaliza- ción progresiva de la prevención escolar.
• Estimular e implementar estrategias preventivas en la población laboral.