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1.3 EL SISTEMA FAMILIAR COMO FUENTE Y FUNDAMENTO EN LA CONSTRUCCIÓN DEL RELATO

1.3.1 VÍNCULOS MULTIGENERACIONALES Y NARRATIVA FAMILIAR

Entre los vínculos multifamiliares que caracterizan el relato familiar, se puede identificar una serie de “lealtades invisibles” de la que nos habla Boszoneyi Nagi que actúan como lazos omnipresentes para enfrentar las crisis familiares, entendidas como peligro y oportunidad, como efectos de una historia común, los cuales se hacen evidentes cuando se producen cambios esperados, como los que deben atravesar sus miembros como consecuencia del ciclo vital particular de cada uno de sus integrantes y que afectan y enfrentan principalmente a los subsistemas parentales y filiales; como consecuencia de su paso por las diferentes etapas de desarrollo y crecimiento de sus miembros, cuyos ejemplos paradigmáticos se vuelven visibles sobretodo en la etapa de la adolescencia o de la separación de uno o más de sus integrantes.

Los lazos que se mantienen con la familia de origen pueden ser tan fuertes que consigan finalmente disolver la familia construida recientemente por alguno de sus miembros, puesto que la lealtad que se deben hacia la familia de origen es considerada, de acuerdo a su imaginario familiar, como anterior y fundadora de todo tipo de lealtad posterior., tal como lo señala Boszomenyi Nagi:

“Cuanto más rígido sea el sistema de lealtad originario, más tremendo será el desafío para el individuo .¿A quién eliges: a mí, a él o a ella?10

Ahora bien, la realización o no de los legados familiares, según este autor, afecta el registro de méritos que la familia se ha fincado con relación a cada miembro y esto incidirá en la forma en que la persona haya sido tratada, en su integridad y sentido que tenga de la vida o todo lo contrario. Los lazos verticales como el que existe entre los padres y sus hijos, son más vitales que los horizontales : esposos o cónyuges, la conducta se explica a la luz de lo que       

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AUTORA:

c/u haya experimentado en su familia de origen. La conducta que parece patológica, autodestructiva o excéntrica, se explica más bien como una fuerte manifestación de los lazos invisibles de lealtades familiares. La lealtad puede ser utilizada para usar al niño a fin de que cumpla con un legado familiar o con las expectativas, sueños y metas truncadas de determinado miembro familiar, esto ocurre sobre todo en las relaciones paterno y materno filiales.

Dentro del entretejido familiar existe, según Boszomenyi-Nagi, toda una ética de las relaciones interpersonales basada en el concepto de justicia distributiva y retributiva, que rige el contexto familiar y que actúa como una gran fuerza motivadora presente en el imaginario e ideario familiar, cuya consigna se orienta a la formación de una consciencia encaminada hacia el logro de méritos y/o la realización de legados familiares que son parte del patrimonio familiar que cada miembro hereda al nacer, entre las que se cuentan las tradiciones, las leyes de su clan, etc. que determinan una corresponsabilidad con relación a las expectativas de su familia extendida, los mismos que van siendo registrados simbólicamente en el gran libro de cuentas o registro invisible de la contabilidad de deudas y méritos familiares.

La contabilidad familiar debe considerarse tanto en su eje sincrónico, con relación al aquí y el ahora, es decir, incluir el presente, y pensarla también en relación a su eje diacrónico, que abarca por lo menos cinco generaciones, por lo cual debe ser analizada dentro de una perspectiva multigeneracional, sólo así se pueden advertir las lealtades invisibles de las que habla este autor. Pero el proceso morfogenético que comprende la dinámica del cambio no se agota con los hitos del desarrollo y episodios de separación de sus miembros. Existen cambios mucho más impactantes y profundos, que responden a la naturaleza inexorable del ciclo vital del ser humano, que aunque no los deseamos debemos aceptarlos como parte del devenir ontogenético de la especie humana, como el fin sucesivo de cada miembro familiar, que se consuma en la inevitable muerte, que de ninguna manera marca el fin de la relación, tal como lo señala Anderson, citado por James L. Framo:

AUTORA:

“La muerte pone fin a una vida, pero no pone fin a una relación:

ésta seguirá luchando por encontrar una solución en la mente de sus sobrevivientes, solución que quizá no alcance jamás”11

Mantener vivo el recuerdo de los seres queridos que han partido, es ante todo mantener en la memoria individual e imaginario familiar su trayectoria personal y familiar con la que honramos a las personas que fallecieron y dejaron una huella indeleble en nuestras vidas y constituye sin lugar a dudas parte del patrimonio familiar que nos van legando las generaciones anteriores y que lo honramos llevando a cabo una serie de ritos con los cuales establecemos contacto con los seres que han partido y que nos ayudan a alivianar la carga y pesar que representa su partida, pero también tenemos abierto un “libreto” o código familiar no escrito que orienta los variados aportes del individuo a la “cuenta” del registro de méritos y obligaciones que contraemos , tal como lo señala Boszomenyi- Nagi:

“El código determina la escala de equivalencia de méritos,

ventajas, obligaciones y responsabilidades. Un conjunto de ritos interrelacionados caracteriza al sistema manifiesto de relaciones de una familia en un momento dado. Los ritos son pautas de reacciones aprendidas, mientras que el libreto tácito del sistema se apoya en una vinculación genética e histórica”12

Dentro del libreto tácito que orienta la conducta familiar se encuentra como primer compromiso la trasmisión de la historia familiar, que actúa tanto para mantener vivo el recuerdo entre los seres vivos, así como también para reforzar los vínculos familiares, y forma parte del legado más significativo que pueden trasmitir las generaciones anteriores para que las jóvenes adquieran el compromiso de narrarlo, completarlo, modificarlo y trasmitirlo a los recién iniciados.

Esto nos conduce a considerar la importancia que tiene el contexto familiar en la construcción de su mega obra inmaterial: el relato de la historia familiar, a       

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 FRAMO, James, Familia de origen y psicoterapia, 1996, Pág. 10.  12

AUTORA:

través de la narrativa oral en la que participan todos sus miembros. El contexto familiar podría definirse como el entretejido o entramado en el cual la conducta y los mensajes verbales y no verbales se vuelven significativos. El contexto constituye sin duda el marco referencial en donde ocurre toda experiencia o vivencia familiar.

De la misma forma en que el texto de una oración es importantísimo para entender una determinada palabra, puesto que a través de aquél encuentra la precisión y propiedad que necesita para adquirir el significado que el emisor quiere darle; la conducta humana debe ser comprendida dentro de su contexto o entorno social, debido a que sólo allí pueden entenderse las pautas conductuales que le son propias a cada contexto específico. H. Anderson define al contexto como:

“dominio multirrelacional y lingüístico, donde las conductas, los sentimientos, las emociones y las comprensiones son comunales”.13, puesto que, según una interpretación de Gutern, citado por Stierlin y Wyne:

“El ser humano se encuentra inserto en un “campo transaccional” cuyas reglas codeterminan el significado que tendrá la conducta propia.…estos significados son determinados por las definiciones de los roles sociales y las expectativas…de la familia..” 14

La naturaleza multirrelacional y lingüística del contexto quiere decir que al interior del mismo existen un conjunto de relaciones mutuamente condicionantes que se influyen recíprocamente, en coincidencia con uno de los principios básicos de la teoría sistémica, que señala que la interdependencia de sus miembros es interactiva debido a que todo miembro del sistema es influido por el resto, al tiempo que influye sobre aquél. Ese campo transaccional del que habla Gutern, como un marco en el que se realiza el intercambio de pautas conductuales entre sus miembros, que se basan en el principio de reciprocidad, definida por algunos sociólogos como mecanismo        13  ,ANDERSON, Conversaciones, lenguaje y posibilidades , 1999, Pág. 80  14  SIMON, STIERLIN Y WYNE, Vocabulario de Terapia Familiar, 1993, Pág. 92   

AUTORA:

idóneo para mantener la cohesión del grupo familiar, no es otra cosa que el sistema de “toma y daca” o justicia retributiva que postula Boszomenyi Nagi. A lo largo de este capítulo se ha descrito la evolución de las ideas sistémicas y el surgimiento de una terapia que desplaza el interés por el análisis intrapsíquico de la terapéutica tradicional, para reemplazar su estudio hacia unidades más amplias como la familia, considerada como la institución social primera y fundamental, encargada del proceso de socialización primaria de los miembros que se inician en ella, fuente y fundamento en la construcción del relato familiar. En el siguiente capítulo se analiza el paradigma narrativo y la forma de interrelacionarlo con el que concluye.

AUTORA:

CAPÍTULO 2