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Motivaciones personales y profesionales para trabajar en el campo de los derechos humanos

- Reto de aportar en la superación de la impunidad

LA: “Siempre me interesó el tema de derechos

humanos, por lo menos casi desde el inicio de la de la profesión de abogado, pues hace como 20 (veinte) años, los temas de derechos humanos siempre me interesaron y siempre he estado al tanto de esa información. Pues digamos, eso es como una visión del

- Consideran que los profesionales que se dedican a estos temas tienen una sensibilidad especial, una elección por no “insensibilizarse o no deshumanizarse”, una vocación de ayuda.

LA: “Yo pienso que (…) las personas que se dedican a

estas tareas de trabajo de derechos humanos necesariamente deben tener una sensibilidad especial por la gente afectada. Digamos, a cualquier ser humano le repugna que a otros nos lo dañen, nos lo afecten o le hagan todo ese tipo de barbaridades. Entonces, esa es como la vocación o la sensibilidad que tiene cada ser humano, digamos, no apartarse realmente de la esencia de lo que es la humanidad y poder uno ayudar y no insensibilizarse, no deshumanizarse. Entonces creo que eso es una elección que cada uno hace y, normalmente las personas que trabajamos en estos ámbitos es porque decidieron apartarse un poco más del tema del lucro y dedicarse a esas situaciones donde se puede

ayudar”.

- Es un trabajo más demandante en términos de la responsabilidad que significa trabajar con personas que tienen un alto impacto emocional por los hechos de violencia en un contexto generalizado de impunidad.

LA: “Muchas personas, al encontrar esa barrera (un

aparato judicial que no responde a sus expectativas), se reducen como como seres humanos, se encierran y por eso (...) para uno como abogado le causa mayor interés, mayor sufrimiento, diría yo, porque es que uno ve tantas personas que están siendo, fueron aplastadas con un crimen y sin embargo la justicia no sigue investigando.

Entonces (…) el papel que uno tiene como abogado, de

representante de estas personas, es una responsabilidad y una carga muy fuerte: uno no puede ser un abogado formalista (que no buscan sino un interés de lucro, buscan es cómo enriquecerse a costa de un hecho pero no se preocupan porque realmente estas personas tengan todo el conocimiento por lo menos, y eso parte de la base de que un ser humano necesita, como primer paso, no solamente que el aparato de justicia se mueva sino que tengan una información de lo que está pasando), porque de una vez es detectado, es un abogado charlatán. Y desafortunadamente también hay abogados que les dan falsas expectativas a las víctimas y las dejan a un lado.”

- La relación con las víctimas es la razón de ser del trabajo; cuando hay una víctima, es necesario insistir para que se movilice el aparato de justicia.

LA: “Yo creo que la relación con las víctimas es como la razón de ser del trabajo de uno. (…) De alguna manera es la motivación de uno, deber ser la motivación, es la energía que hay de personas que buscan justicia, y si el aparato de justicia se mueve es porque hay una víctima,

o sea (…) el sentido de un sistema de justicia es que

hay un afectado, eso es lo que se hace que se movilice, por eso es que se busca hacer justicia. Entonces, si uno no entiende eso, que la justicia es para eso, para la víctima, es la base del problema, entonces no va a poder entender que no son las normas frías o los códigos sino que son los seres humanos los que están de por medio y lo que hay que buscar que se equilibre

un poco, en lo que se pueda, el mal hecho (…)

Entonces, en esa medida los operadores de justicia, tanto jueces, fiscales o abogados, tenemos una obligación de hacer todo lo posible por establecer una buena comunicación, establecer una afinidad, o sea, acortar distancia, entender, ponerse en los zapatos de

esta persona y manejar una realidad (…) o sea, una

comunicación más lineal, una realidad de lo que ella vive y sus expectativas, y cómo manejar eso. En general, lo que yo creo que debe haber es una comprensión muy alta: si un abogado no tiene comprensión por la situación de una persona y no tiene estos otros elementos que te estoy comentando, eso no va a conducir en nada y pueden durar diez (10), cientos de años, y nunca se logre tumbar la impunidad. Entonces yo creo que en eso también uno tiene que tener alguna meta, uno no es simplemente un abogado medio sino que uno pone un plus, uno no puede ser simplemente una persona que maneja la jurisprudencia, las leyes, sino que uno básicamente es una relación

humana y hay que buscar metas y objetivos”.

LA: “Yo veo mi trabajo como abogado, pues tiene una

connotación de ser un vocero calificado, un operador de la ley, de la jurisprudencia, del ordenamiento jurídico a favor de la víctima. Entonces lo que uno hace es luchar contra esos obstáculos que hay para que se opere, se dinamice, se operativice el sistema de justicia a favor de

las personas que tienen (…) sino sed de justicia, porque no hay justicia, digamos, en el sentido de que crímenes de violación de graves violaciones de derechos

humanos son los delitos más graves y, sin embargo, son los que tienen mayor impunidad. Entonces, los sistemas de justicia se vuelven a veces muy selectivos

con una clientela penal bastante pobre (…) Las

investigaciones se burocratizan y por eso hay necesidad de que los representantes, abogados, ejerzan todo los mecanismos para que se logre investigar de verdad, se hagan investigaciones eficientes, reales, exhaustivas, serias, y ese trabajo no es fácil. Entonces con una

Fiscalía (…) el trabajo netamente jurídico, y el trabajo,

ya la relación personal con las víctimas, yo creo que es algo esencial porque, normalmente, cuando ocurre un crimen o cuando una persona es afectada, eso crea un golpe muy fuerte en las familias, en la víctima, ya sean directas o indirectas y, claro, ellos se encuentran con una barrera, un aparato judicial que no responde a sus expectativas, que no obra inmediatamente; entonces

hay un propósito fallido ahí y eso es otro golpe más”.

- Experiencias familiares en las que se valora positivamente el trabajo a favor de los derechos humanos o la búsqueda de transformaciones sociales.

OC: “Cuando mataron a mi tío que era del M-19, lo mataron acá, pero yo tenía un año de nacido no más,

ehh… ese es el lado como que ehh… pues porque que

más fuerza me ha dado en en las ideas de izquierda o sea que me ha motivado en interesarme en las ideas de

izquierda (…) Desde ahí yo me interesé en como en las ideas de de la izquierda, pero yo sí desde el principio yo dije no, pues con las armas nada de nada, pero sí con la

izquierda, me interesé (…) Como era un ideal del guerrillero, como una persona que busca algo mejor para el país, algo así. Entonces me parecía un héroe, una persona que pues da la vida por unos ideales y sobre todo mis tías, mi mamá, los amigos de mi tío, contándome cómo él pensaba y como él decía, pues estaba en contra de la pobreza, era profesor de una escuela rural y cómo le enseñaba a los niños cosas bonitas, bueno, en fin, era eso, sí lo veía como un héroe

aunque nunca lo conocí”.

- Conciencia crítica respecto de la realidad nacional y voluntad por trabajar para generar cambios.

LA: “Siempre me interesó el ejercicio del derecho, del problema colombiano, que era un problema de mucha impunidad, o sea, el aparato de justicia en Colombia es

bastante precario, y las investigaciones han sido totalmente ineficientes, ineficaces, y por supuesto, eso también tiene que ver con la frustración que tienen la mayor parte de las víctimas en acceder a un sistema de justicia democrático, eficaz, y por ese lado fue donde yo vi ese grave problema en la profesión, que yo decidí adoptar, el derecho, y por eso me fui por ese lado, vi esa problemática y por ese lado, pues, finalmente empecé a litigar y a investigar y a unirme con grupos

que conocían la temática”.

OC: “Yo no tenía conciencia que eso pasaba en

Colombia, solamente más o menos cuando trabajé en ILSA supe de asesinatos y cosas pero no con tanto detalle, y no contados por los familiares, eso comenzó a pegarme muy duro, muy duro, porque yo no sabía, por ejemplo, que en Colombia había habido masacres, no tenía ni idea, cuando comencé a leer el prontuario aquí en la Comisión Colombiana de Juristas, que es simplemente una lista de todos los hechos con el posible autor, de los paramilitares, posible paramilitar,

que tiene responsabilidad en… comencé a leer sobre

masacres y masacres y yo no sabía de eso, no tenía ni la menor idea, entonces eh… me encontré con eso, eso fue lo primero, el primer golpe (…) Me encontré con que

no solamente las personas que representábamos nosotros eran víctimas sino que la gente que representábamos nosotros era una minoría, no sé, esta es la hora que no puedo decir si es el 1% de las víctimas o el 0.01% de las víctimas de Colombia, son muchísimas las victimas en Colombia y me vine a dar cuenta en las diligencias judiciales ¿sí? No porque se llenaran o se atiborraran de gente las salas de víctimas, no, era porque los mismos paramilitares decían “yo

maté tantas personas, la maté en dónde, la mandé a

matar”, y yo decía ¿pero cómo?, claro, ¿cuál es lógica

del procedimiento, que llega un paramilitar que se desmoviliza y va y ya, no se presume su inocencia sino que se presume su culpabilidad? Eso también tiene que ver mucho porque a uno como abogado le enseñan

esas presunciones que son las bases ¿no? Eh… pero

no, esto es un proceso rarísimo, claro, un proceso especial, producto de unos diálogos de paz entre comillas. Entonces el paramilitar llega y siempre tiene que contar todo lo que hizo, entonces era escuchar a un paramilitar cómo había mandado a matar, cómo había matado, dónde lo había dejado, por qué lo había matado de una forma tan descarnada, que entonces comenzó también a afectarme”.

Efectos de su trabajo como abogado litigante sobre la situación

emocional de las víctimas

- Generar esperanza en que tiene sentido la búsqueda de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación

LA: “Por ejemplo en el caso de Zabaletas, cuando llegamos yo no tenía ni idea y después del interrogatorio a HH y toda la cosa y empezó a saberse cosas y volver a informales todo eso a ellos, a pesar de que ellos no han obtenido reparación y están todavía en un proceso que no se sabe cuándo va a terminar, pero eso los ha llenado de mucha fuerza, les ha colmado no sé en qué medida, y eso para uno es satisfactorio, y además que le da le da a uno ánimo para continuar, entonces con el apoyo de todo un equipo ¿no? Porque no solamente es el equipo de litigio sino que el equipo psicosocial, equipo comunidades, los que hacen a nivel de política mayor, lo

que hacen a nivel… con el gobierno o a nivel

internacional, esos son cosas que también es un apoyo para una persona indefensa, un niño, entonces eso es

lo que como que satisface y le da a uno… valida el

trabajo que uno hace, o por lo menos para mí eso es lo que yo veo, que es lo fundamental, que lo que hace ha logrado que alguien se le despierte un poco el sentido, que son alguien, que son seres humanos valiosos y que

el caso de ellos está moviéndose”.

- El trabajo del abogado consiste en ayudar a las personas a sobrellevar la carga de su

sufrimiento

LA: “Somos seres humanos igualitos todos y, ayudar a

otra persona a sobrellevar la carga, a lograr que salga, es una forma de sacar a una mamá que le han matado

al hijo, o a una viuda (…) es ayudarle a que se levante y

que siga adelante, no sé, eso, y que haya avance

efectivo o real… o por lo menos supieron que los fiscales están allá (…) ahí es donde uno tiene que hacer uso de sus elementos jurídicos, y sus retóricas, los mecanismos que sepa para poder manejar esa

situación”.

- Las personas cuentan con una persona que “recoge” sus expectativas en materia de verdad, justicia y reparación y las traduce en términos judiciales; esto brinda protección, sensación de no estar solo, de contar con una voz legítima y con reconocimiento que le representa en los escenarios judiciales.

OC: “Primero, las personas que representamos no han recibido… el Estado no les ha respondido, ellos tienen una desconfianza enorme con el Estado, han acudido a los jueces, a los fiscales, a los defensores públicos, qué

se yo, y no han sido atendidos (…) Si yo abordo a una

persona ahora, con todo lo que he aprendido, lo primero es un trato digno, la gente se siente bien tratada.

Entonces la gente le dice a uno “usted sí me escucha, usted es respetuoso”… es eso (…) Claro, personas que han sido discriminadas, su dignidad está por el piso…

entonces es importante abordarlas de una forma respetuosa. Es que los abogados, sobre todo esos

abogados particulares que van al grano son secos (…)

Ya con un trato digno desde el principio la gente le va a

apostar a un proceso de estos larguísimos”.

- Poder dar información a las víctimas sobre el contexto sociopolítico en que tienen sentido las violaciones de derechos humanos, las “saca de la oscuridad”.

LA: “(La presentación del Magdalena Medio, el mapa, la

región, y cómo llego el paramilitarismo, qué bloques estaban y la estructura, y luego de toda esa explicación, cómo había empezado la investigación y en qué estaba) le abrió el campo de acción (a la gente) porque mucha no tenía como la perspectiva de qué estaban haciendo estos grupos y entender eso, es como sacar un poco de

la oscuridad a la gente”.

Cambios en la manera de trabajar con víctimas

- Una vez empieza el trabajo en derechos humanos, aprende que la representación judicial requiere una “mayor receptividad, un mejor acompañamiento, más personalizado” a las víctimas.

LA: “La comisión de un hecho punible, un crimen, es un drama, es un sufrimiento pa´ lado y lado, incluso para personas procesadas inocentes o personas procesadas que son responsables; hay unas afectaciones también para su familia, para él mismo y también las víctimas, pues ni se diga. Entonces el tema de justicia es un problema que se está mirando un conflicto donde hay dolor en ambas situaciones. El punto es que hay una sobrecarga, digamos, de mirar más la defensa de procesados que mirar más la defensa de víctimas, entonces hay más debilidad en cuanto a la defensa de víctimas, la representación de víctimas y, además, porque los sistemas de justicia de la Fiscalía se

burocratizan mucho, se vuelven muchos funcionarios de escritorio y no hacen un verdadero acompañamiento con las víctimas, y por eso las organizaciones de derechos humanos, los abogados dedicados a esto,

pues tienen… generan una mayor receptividad, un

mejor acompañamiento, más personalizado, y, en fin, se

convierten en unos voceros con mucha más calidad”.

- Se hace necesario desprenderse de la figura de autoridad que representan los abogados para establecer una relación más horizontal.

LA: “El problema de la profesión del derecho es que es

una profesión que a veces enreda más que clarifica, tiene muchas interpretaciones y es bastante deshumanizada, insensible; esa profesión es muy complicada, es inquisidora, es muy cerrada, a veces para un circulo de sabios, y eso a veces marca una barrera, un espacio para la gente, y eso hace que a veces las víctimas, sobre todo, o las personas, vean a los abogados parecido con las relaciones con los médicos ¿no?, que son dioses, o que son los únicos que saben y que solucionan, digamos, ayudarle y a veces sin entender, y lo que tú dices respecto a que si a veces como se vuelve una relación más bien jerárquica de inferior y superior, eso es algo que es común en muchos abogados. Entonces, a veces se vuelve autoritaria la relación, impositiva, o sea, que simplemente lo escuche y el abogado no le interesa sino que es yo le voy a manejar su caso y ustedes verán. Pero creo que normalmente en el trabajo de derechos humanos los abogados no tienen ese perfil, creo que hay una diferencia en cuanto al lenguaje que se utiliza

(…) Yo hablo de mi experiencia, es que yo estaba en

desacuerdo con eso, a mí nunca me gustó ese tipo de relaciones, yo siempre he pensado que cualquier tema

jurídico se puede explicar (…) Lo que pasa es que a

muchos abogados les da pereza o no quieren, o a veces tampoco ellos mismos entienden para explicarles puntualmente, y claro, sí hay que tener mucho tacto (…)

Yo creo que esa es una discusión de fondo que hay que dar, porque hay mucha gente, que hay que respetar al máximo su querer, la voluntad de las personas. Yo creo que sí debe ser así, hay que entender, hay que

comprender, hay que respetarles sin presión (…) Lo

peor es no hacer nada, entonces yo no creo que sea una posición autoritaria sino simplemente es un reto para uno también, buscar las vías, los caminos para que realmente el sistema de justicia y sus operadores

empiecen a funcionar”.

- Mayor importancia a la construcción de una relación de confianza y cercanía con las víctimas, que transmita comprensión de su sufrimiento y genere confianza en la labor del abogado. Usa la metáfora de volverse un miembro de la familia.

LA: “Pues yo creo que por supuesto uno aprende, es un

aprendizaje para, digamos, con el trato, las relaciones

con las familiares, con las víctimas (…) Cuando uno no

conoce a una persona pues, por supuesto, uno mira las cosas, trata uno de confrontarlas, de inmiscuirse, pero con el tiempo pues se convierte en una relación de amistad, de casi como familiar, entonces eso es algo positivo, a mí me parece muy bueno eso, digamos, que ya lo miran a uno como si fuera un hermano, un papá, un hijo, qué se yo. Digamos que hay confianza, establecer una confianza es fundamental, una credibilidad, y eso creo que de alguna manera se ha forjado y se ha hecho a base de todas estas comunicaciones que han habido y de la labor de representación. Entonces eso también de alguna manera lo motiva a uno, porque el problema es que uno tenga la suficiente fuerza vital para poder motivar a los

demás pero también uno estar motivado”.

OC: “Lo primero es que hay un contrato y si no hubiese

confianza, es tan cierto como que una persona exige, exige y no comprende la situación, y peor si la CCJ

cobrara, la gente exigiría más. Pero si uno… bueno, es

un contrato, no le cobra a la gente y se le dice que es como una apuesta, hacer todo lo posible para que todo

salga bien (…) La confianza permite que la persona que se representa comprenda la situación, sobre todo no se

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