Capítulo VI. La evaluación del guión y del proyecto
1. De la idea a la sinopsis
1.6. Valoración de la sinopsis por el productor
Muchos productores realizan una valoración creativa inicial a partir de la sinopsis, ya que en ella se tiene una descripción concreta y original del relato con suficiente detalle para valorar el interés de la trama y la estructura narra- tiva. Es común que además cuente con los caracteres, que es una descripción detallada de los personajes protagonistas (física, psicológica e historia pasada del personaje que no se verá en la pantalla), y con documentación de ambien- tación.
A partir de la sinopsis se puede valorar la estructura del relato, pudiendo establecerse la adecuación de cada acto y sus puntos de acción al desarrollo narrativo deseado.
En la figura se presenta el modelo de estructura dramática más utilizado en la producción de filmes de ficción que suele ser considerado por el productor promotor occidental para la valoración del interés dramático y la adecuación narrativa de los mismos.
modelo de estructura dramática en filmes de ficción
Las características estructurales pueden ser ya analizadas y valoradas a partir de la sinopsis, y es especialmente clara en relatos sencillos con una sola trama. Woody Allen en Todo lo que usted deseaba saber sobre el sexo y no se atrevía a preguntar, aplica la estructura clásica en cada uno de los relatos independientes de que consta la película. Tal como señala Linda Seger, esta estructura no deja de ser la estructura arquetípica del mito del héroe.
La estructura que exponemos a continuación es la base de multitud de his- torias desde tiempo inmemorial, en ella están implícitos los modelos que antes hemos analizado.
1. El héroe comienza sin ser héroe.
2. El detonante (suceso que pone en marcha el relato), provoca un proble- ma, conflicto o desequilibrio.
3. Alguien, o la situación misma, requiere su ayuda (el portador de su desti- no) pero el personaje se resiste a intervenir.
4. El punto de inflexión (suceso que agrava la situación) aumenta el conflic- to o crea otro nuevo, le obliga a implicarse.
5. El personaje ha de actuar para conseguir la meta (objeto), para lo que contará con ayudantes humanos y objetuales.
6. El personaje encontrara oponentes humanos y objetuales con los que entrará en conflicto.
7. Habrá de superar pruebas cada vez más difíciles, arriesgadas y peligrosas. 8. El segundo punto de inflexión agravará la situación y el personaje entrará
en una fase de crisis (parece que no va a conseguir su meta).
9. La situación se hace insostenible y el personaje ha de actuar definitiva- mente «a vida o muerte» para superar la situación (clímax).
10. El personaje consigue su objetivo, salva a la victima, a sí mismo o a toda la humanidad (destinatario).
11. El personaje ha evolucionado en el trayecto, ha madurado, ha cambiado en carácter, fortuna o pensamiento.
En definitiva, desde siempre existen historias que narran la lucha de un per- sonaje por conseguir un objetivo difícil e importante en conflicto con alguien o algo que se interpone. Y los espectadores viven cada vez un nuevo relato con el mismo mensaje de fondo, la lucha por mejorar, por conseguir lo que se desea o por vencer los peligros y amenazas que perturban una situación deseada.
Las características de los personajes, y la identificación que provocan en los espectadores, la dimensión y capacidad de interesar del conflicto, la origina- lidad de la trama y la forma en que se desarrolla (interés, suspense, etc.), así como la capacidad para provocar emociones, diferencian a unas historias de otras.
La sinopsis sirve para valorar la estructura, pero no define a los personajes en profundidad, por ello suele acompañarse de una descripción de los perso- najes y su papel en la historia.
A partir de la sinopsis se puede realizar una evaluación precisa de la estructura del relato, así como prever y discutir sobre el desarrollo del mismo.
La gran ilusión
Argumento y guión: Jean Renoir y Charles Spaak Director: Jean Renoir
En el curso de una operación de reconocimiento durante la primera guerra mundial, el avión francés pilotado por el teniente Maréchal y en el que va el capitán de Estado Mayor De Boildieu, es abatido y hechos prisioneros sus ilesos tripulantes, a los que el jefe de la escuadrilla enemiga, capitán Von Rauffenstein, acoge cortésmente y obsequia antes de su traslado a un campo de concentración. En éste, Maréchal y De Boildieu hacen amistad con Rosenthal, hijo de un banquero judío; con un actor de teatro, un ingeniero y un profesor de enseñanza media. Como a todos les acucia el deseo de fugarse, el ingeniero estudia el trazado de una galería subterránea, que inmediatamente empiezan a hacer. La caída de Douamont, importante punto estra- tégico francés, llena de orgullo a los jefes del campo. Con la colaboración del actor, Maréchal organiza una representación teatral, a la que invita al comandante enemi- go y a sus oficiales. De pronto, Maréchal interrumpe el espectáculo para anunciar que sus compatriotas han recuperado Douamont e inicia el canto de la Marsellesa, que todos los franceses secundan con entusiasmo. Los alemanes se indignan y el comandante ordena que lleven a Maréchal a una celda de castigo, en la que per- manece incomunicado mientras sus compañeros prosiguen la construcción de la galería. Pero cuando el comandante da por terminado el castigo de Maréchal y el grupo de prisioneros se dispone a huir por el pasadizo recién abierto, bruscamente llega la orden de traslado a otro campo, del que De Boildieu y Maréchal pasan a una fortaleza en la que encuentran a Rosenthal. El comandante de la fortaleza es Von Rauffenstein, al que las numerosas heridas en combate, que le obligan a lle- var constantemente un aparato ortopédico, dejaron inútil para el servicio activo, Rosenthal comunica a sus amigos que tiene un plan minucioso para trasponer los recios muros de la fortaleza y llegar hasta Suiza, desde donde podrán volver a Francia. Rauffenstein, frío y autoritario respecto a los demás prisioneros, distingue a De Boildieu con especiales atenciones. Una noche le confiesa el motivo de esa diferencia de trato: tanto De Boildieu como él mismo son aristócratas y eligieron voluntariamente, en tiempos de paz, la carrera de las armas. Estas dos circunstan- cias, a su juicio, les unen por encima de los demás. Un acto de rebeldía en la sección que ocupan los prisioneros rusos produce un momento de desorganización en la guardia de la fortaleza. De Boildieu idea provocar una situación análoga para que, aprovechando la confusión, puedan huir Maréchal y Rosenthal. El plan se cumple exactamente, pero De Boildieu, se niega a marchar: la confianza que en él ha puesto su colega alemán le impide cometer un acto que considera como desleal a su dig- nidad y a su carrera. Y mientras los soldados alemanes le persiguen por la terraza creyendo que es él quien trata de escaparse, Maréchal y Rosenthal logran salir del recinto. Rauffenstein intimida a De Boildieu para que se entregue y ante su negativa dispara contra él, hiriéndole mortalmente. En su huida, Rosenthal se produce una lesión en un tobillo, que les obliga, a él y a Maréchal, a esconderse en una granja. La dueña, Lotta, una bella mujer, que vive solo con su hijita, pues su marido y sus hermanos murieron en la guerra, descubre a los intrusos, pero se apiada de ellos y decide ayudarles. Entre Maréchal y la granjera surge el amor, que no dura mucho, ya que, en cuanto Rosenthal se siente capaz de proseguir la marcha, han de abandonar
el refugio. Y cuando en su penosísima caminata por la nieve cruzan la frontera y se sienten seguros en Suiza, Maréchal no tiene otra ilusión que el próximo final de la guerra para volver en busca de la bella alemana.