Los datos de investigación expuestos apoyan la idea que se expuso en el marco teóri- co de este trabajo, que establecía que el impacto del contexto familiar en el proceso de desa rrollo psicológico no se puede conceptualizar como una influencia unidireccional de las características de los padres sobre los hijos, sino que los padres contribuyen a la es- tructuración de un espacio interactivo que puede mejorar, inhibir o empeorar el proceso mencionado. Desde esta óptica, los datos de investigación deben constituir la base para el desarrollo de programas de formación de padres y de intervención educativa en el sistema familiar, que introduzcan cambios ecológicos e interactivos orientados a optimizar el pro- ceso de desarrollo psicológico. En este sentido, los programas de intervención se deben centrar en el exosistema, macrosistema, mesosistema o microsistema, o en todos ellos con- juntamente, en función de los objetivos a alcanzar. A continuación se expondrá un suma- rio de las implicaciones educativas que se derivan de los datos expuestos.
Como se adelantó en el capítulo primero de este trabajo, dedicado a definir el objeto de estudio de las relaciones entre el contexto familiar y el desarrollo psicológico, desde el análisis antropológico se pueden extraer algunas conclusiones de relevancia educativa, en- tre ellas la obligación de la familia humana de responder a los comportamientos social- mente orientados de los bebés y ofrecerles un ambiente libre de presiones, en el cual pue- dan explorar nuevos entornos y practicar el juego y la imitación. Igualmente, la familia debe proveer un amplio espectro de exigencias adaptativas, un cierto desafío, a través del recurso educativo de la frustración óptima, en el cual el afecto y los cuidados convivan con unas frustraciones adecuadas y temporalizadas que, sin ser traumáticas, obliguen al niño a desarrollar recursos adaptativos.
Implicaciones educativas para el desarrollo cognitivo: desde la denominada pers- pectiva ecológica, los datos que proceden de las investigaciones realizadas con la escala HOME aconsejan que la interacción familiar tenga lugar en un entorno seguro, donde los niños puedan disponer de materiales variados para el aprendizaje y para el juego. También es importante que los padres muestren interés en las actividades escolares de sus hijos y que estén en contacto permanente con el centro escolar al que éstos acuden. Los padres deben constituir, también, un modelo de estimulación lingüística para sus hijos.
Es igualmente importante que la vida familiar gire en torno a unas rutinas cotidianas adaptadas a las necesidades de los niños, para ayudarles a estructurar sus actividades y a desarrollar una percepción de seguridad que les permita predecir los acontecimientos ha- bituales de su vida diaria. Además, los padres, como organizadores de la vida familiar, de- ben tratar de ofrecer una amplia variedad de situaciones y estímulos nuevos. El clima afec- tivo familiar debe ser de aceptación de las características individuales de cada miembro de la familia y se debe facilitar la libre expresión de opiniones y emociones.
La asociación hallada entre el alto estatus socioeconómico y las altas puntuaciones en la escala HOME se explica por la mayor disponibilidad de recursos de las familias con un buen estatus socioeconómico. Este hecho se debe tener en cuenta para diseñar políticas de intervención, dirigidas a las clases sociales más bajas para que puedan construir un entor- no familiar de calidad.
Entrando en el campo de la perspectiva microsistémica interactiva, los datos de investi- gación han mostrado la relevancia educativa de las actividades de andamiaje regidas por la regla de contingencia, que es una aplicación práctica de los principios sistémicos, debido a que se concreta en las regulaciones bidireccionales basadas en el intercambio de informa- ción entre padres e hijos a la hora de realizar una tarea determinada. Los padres exigen al niño y reciben una información de cómo éste reacciona ante su demanda; en función de esta respuesta van modificando su nivel de demanda y exigen más en unas áreas y dejan mayor autonomía en otras.
Entre las actividades de andamiaje mencionadas cabe resaltar la importancia del uso de las estrategias de descontextualización. La descontextualización de lo inmediato se logra a través de las estrategias de distanciamiento. Según Palacios y González (1998), el distancia- miento bajo consiste en actividades sobre lo directamente observable como describir, nom- brar, etc.; el distanciamiento medio consiste en pedirle al niño que relacione lo que está viendo con algo que no está presente, y el distanciamiento alto consistiría en pedirle que elabore situaciones hipotéticas sobre lo que podría ocurrir si se modificaran las condicio- nes presentes de determinada tarea o actividad.
Otra implicación educativa de los datos expuestos es la conveniencia de que se practi- que juego, especialmente el juego simbólico, en la interacción familiar; de esta manera se apoyará el desarrollo de competencias cognitivas precoces como la capacidad de represen- tación y de simbolización. Los padres deben disponer de información y recursos para prac- ticar las actividades de juego en sus hogares. En lo que se refiere al desarrollo de la teoría de la mente, poseen trascendencia educativa la consolidación de un apego seguro, el uso del estilo educativo democrático y la presencia de conversaciones entre padres y hermanos acerca de los estados mentales y emocionales de otros miembros del grupo familiar.
Los padres también deben ser muy conscientes de la relevancia educativa que posee la calidad de las interacciones lingüísticas dentro de la familia: la lectura de cuentos, el uso de un vocabulario variado y las actividades sencillas de pre-lectura y pre-escritura. Entre las adquisiciones lingüísticas a las que los padres pueden contribuir están la capacidad de autorregulación y la de descontextualización. La función autorreguladora se estimula en la interacción familiar planteando al niño problemas que le obliguen a reflexionar, a planifi- car mentalmente sus acciones antes de ejecutarlas y a valorar las consecuencias de una ac- ción antes de llevarla a cabo. La capacidad de descontextualización se facilita con el uso por parte de los padres de un código lingüístico elaborado, que está construido con refe- rencias a lo ausente e hipotético, frente al código restringido que está ligado al presente y al contexto estimular inmediato. El aprendizaje lecto-escritor también puede ser facilitado por los padres con actitudes educativas favorecedoras de la independencia, la responsabi- lidad, la autorregulación y la cooperatividad, así como con la práctica del estilo educativo democrático.
También se debe recordar la importancia educativa y preventiva que para el éxito aca- démico de los niños posee una buena relación entre los padres, con la consiguiente baja exposición de los niños al conflicto, el uso del estilo educativo autorizado o democrático y la existencia de expectativas parentales positivas. Es igualmente importante la práctica por parte de los padres de la coherencia entre sus actitudes educativas, que incluyen sus ex- pectativas, sistemas disciplinarios, nivel de exigencia, etc.
En lo que se refiere a las implicaciones educativas derivadas de las interacciones entre hermanos, pocas conclusiones se pueden alcanzar de los datos contradictorios obtenidos por la teoría de disolución de recursos. En cualquier, caso las familias con un estatus so- cio-económico bajo y un número alto de hijos con poca diferencia de edad entre ellos pue- den ser identificadas como potencialmente menos favorecedoras del desarrollo cognitivo.
La perspectiva basada en el estudio de las interacciones entre hermanos añade una puntualización importante a la teoría de disolución de recursos, en la medida en que de- muestra que los hermanos no son meros receptores de los recursos educativos e interacti- vos provenientes de los padres, sino que la propia interacción entre ellos constituye tam- bién un recurso estimulador del desarrollo cognitivo. En este sentido, la interacción fraterna es una fuente de conflicto positivo, de juego y de imitación porque los hermanos pueden actuar como marcadores de la zona de desarrollo próximo. Desde el punto de vista educativo, se puede recomendar a los padres que utilicen las relaciones entre los herma- nos para desarrollar las capacidades de toma de perspectiva de estados mentales, inten- ciones y emociones de los otros hermanos. Igualmente, cabe aconsejarles que faciliten las conversaciones entre ellos y que les guíen en la resolución positiva de sus conflictos. Para una descripción más pormenorizada de esta perspectiva educativa se puede consultar el trabajo de Arranz (2000).
Implicaciones educativas para el desarrollo emocional: desde la perspectiva ecoló- gica, los datos de investigación obtenidos por medio del Historial del Desarrollo (Pettit et al., 1997) ofrecen una serie de criterios educativos para conformar un contexto familiar optimizador del desarrollo psicológico. Los padres que necesitan recurrir al cuidado susti- tuto deben intentar que éste sea de calidad y estable a través del tiempo. También deben estar al tanto de las relaciones de sus hijos con los iguales y mostrar interés en su desa - rrollo social. No deben utilizar la disciplina punitiva y deben evitar la exposición excesiva de los niños al conflicto dentro y fuera de su hogar. Esta situación se complementa con un buen apoyo de la familia extensa y del entorno social.
Desde el punto de vista de los datos de investigación relativos a los estilos educativos, la implicación educativa fundamental consiste en la necesidad de que los padres sean for- mados en el uso del estilo educativo democrático. Este estilo se caracteriza por el empleo de la inducción como técnica fundamental de disciplina, que consiste en la utilización del razonamiento y de la explicación del sentido de las normas que se imponen en la convi- vencia familiar. No se utilizan la disciplina punitiva ni el castigo físico, ni la retirada de privilegios, y se exige el cumplimiento de las normas valorando cada situación con flexi- bilidad. Desde el punto de vista de la dimensión afectiva, los padres son expresivos afec- tivamente y mantienen altos niveles de comunicación con sus hijos. Dentro del estilo de- mocrático se puede incluir la actitud parental denominada valoración intrínseca, que supone una aceptación incondicional de los hijos, independiente de sus logros o capaci- dades. Como se mencionó anteriormente, el uso del estilo democrático está asociado a un buen equilibrio emocional, capacidad de autorregulación, buena autoestima, capacidad de comprensión del punto de vista de otras personas, buena aceptación por los iguales, ma- durez social y moral y menor tendencia al desarrollo de comportamientos antisociales y al consumo de drogas.
Tambien posee trascendencia educativa el uso del estilo autorizado de resolución de conflictos frente al estilo autoritario. El estilo autorizado consiste en la clarificación con- junta del problema planteado, aportando razones del comportamiento parental y expli- cando a los niños qué se espera de ellos; seguidamente se elabora una planificación con- tingente y razonada para su solución y se concluye con un ejercicio de toma de perspectiva, que hace ver al niño las consecuencias de su comportamiento y sus implica- ciones para otras personas. El estilo autoritario vendría caracterizado por el uso de soluciones coercitivas, por la ausencia de comunicación, por la ausencia de relación lógi- ca entre el castigo y el hecho castigado, por la desconfianza en la capacidad del niño para responder de forma autónoma y, en algunos casos, por las amenazas, culpabilizaciones y uso del castigo físico.
Desde la óptica educativa, la conclusión obvia que se puede extraer de los hallazgos de la teoría del apego es la idea de que las intervenciones educativas y preventivas deben ir dirigidas al logro de un apego seguro entre los niños y sus cuidadores principales. Estas in- tervenciones pueden ser realizadas incluso antes del nacimiento y pueden ser incluidas en los programas de preparación al parto. En los trabajos de Fonagy, Steele y Steele (1991) y Siddiqui y Hagglof (2001) se constata una asociación significativa entre la representación que las madres tienen de cómo será la relación con su hijo y la relación posterior que man- tienen con él. La identificación e intervención precoz sobre las expectativas y representa- ciones maternas acerca de la interacción con sus hijos puede ser un elemento facilitador del desarrollo del apego seguro. Como se expuso en la revisión de datos, la existencia de un apego seguro va a facilitar la adaptación de los niños a otros entornos interactivos, va a aumentar su autoestima, va a mejorar su desarrollo moral y va a prevenir el desarrollo de rasgos psicopatológicos.
Las actitudes educativas de receptividad a las propuestas e ideas de los niños, las que permiten la expresividad emocional, las que establecen límites claros y consistentes a los niños, también facilitan el ajuste de éstos a su grupo de iguales y al entorno social. Desde el punto de vista preventivo, las relaciones familiares de aquellos niños con problemas de ajuste a su grupo de iguales deben ser analizadas en detalle con la intención de desarro- llar estrategias de intervención centradas en esas familias.
Otra área del desarrollo para la que se derivan implicaciones educativas significativas es la del desarrollo moral. En la medida en que el conflicto positivo constituye un ele- mento clave para entender el desarrollo moral, el contexto familiar, que ofrece conflictos horizontales, con los hermanos, y verticales, con los padres, se convierte en un entorno educativo óptimo para su desarrollo. Según Holden (1997), la internalización moral se lo- grará si los padres crean en el niño un cierto malestar emocional en relación con una fal- ta cometida y, posteriormente, le dan la oportunidad de practicar la autorregulación para que no cumpla la norma de forma heterónoma, es decir, por miedo al castigo. La interna- lización de valores morales se va a ver muy favorecida si los padres hacen del comporta- miento moral un referente muy importante de la atribución de identidad de su hijo, como se constata en el trabajo de Blasi (1989).
La baja exposición de los niños al conflicto es otro criterio educativo muy importante, pero sabiendo que el conflicto entre la pareja es un acontecimiento inevitable la interven- ción educativa para aprender a solucionar los conflictos de forma no traumática para los
miembros del grupo familiar es fundamental. Holden (1997) y Grych y Ficham (2001) se- ñalan la existencia de una serie de variables mediadoras a la hora de valorar el impacto del conflicto marital en el desarrollo socioemocional. Entre ellas se encuentran el tipo de con- flicto, su manifestación, intensidad, la manera de resolverlo, el grado de exposición de los niños al mismo, la comprensibilidad del mismo por parte del niño, las reacciones emo- cionales que manifiesta y las estrategias de afrontamiento que utiliza. Todos estos factores habrán de ser tenidos en cuenta cuando se elaboren programas de intervención educativa y preventiva para afrontar los procesos de separación, divorcio y de conflicto marital en general.
Otras implicaciones educativas importantes se derivan de los datos expuestos; entre ellas cabe mencionar, en primer lugar, la importancia que puede tener la implicación de los padres en el sistema educativo, que se concreta en la relación con los tutores, en su participación en los órganos colegiados y en el seguimiento cercano del proceso educativo de sus hijos. En segundo lugar, parece relevante que los padres y madres supervisen todos los contenidos a los que están expuestos sus hijos tanto en los medios de comunicación (televisión, radio) como en las nuevas tecnologías (Internet, videoconsolas de juegos vir- tuales, etc.) (Torres, Conde y Ruiz, 2002). Tanto en la implicación escolar de los padres como en la supervisión del contacto de los hijos con los medios, los padres deben mos- trar coherencia en los criterios que utilizan.
En lo que se refiere a las implicaciones educativas de las interacciones fraternas para el desarrollo socioemocional, se debe recordar que los hermanos son activadores de activida- des implicadas en el proceso de desarrollo psicológico como el juego, la imitación y el con- flicto positivo. Por ello, se puede comprender su efecto en el mismo y su utilización como recurso educativo. Los propios niños perciben las relaciones entre sus hermanos como fuen- te de conflicto, afecto, cooperación, juego, imitación y un amplio abanico de matices (Arranz et al., 2001; Ross, Wody y Smith, 2000). Desde el punto de vista educativo, cabe destacar también que la actitud de los padres debe huir de la comparación directa y del trato diferencial discriminatorio, actitudes ante las cuales los niños son especialmente sen- sibles (McHale, Crouter, McGuire y Updergrafff, 1995). El reconocimiento de cada her- mano como diferente a los otros y el ofrecimiento de un espacio propio de identificación a cada uno son actitudes educativas muy recomendables. Igualmente, el conflicto positivo entre los hermanos puede ser utilizado como un recurso facilitador de la actitud crítica. En el Cuadro 4.3 se presenta una síntesis de las implicaciones educativas expuestas ante- riormente.
Como un epílogo de la discusión acerca de las implicaciones educativas se señalan algunas conclusiones finales. En primer lugar, se puede deducir que tanto la perspecti- va ecológica como la perspectiva interactiva aportan datos de investigación significativos en lo que se refiere a la influencia del contexto familiar en el desarrollo psicológico; por ello deben ser consideradas dos perspectivas no opuestas sino complementarias. Ade- más, no todas las variables denominadas ecológicas o interactivas lo son en estado puro, pues están muy relacionadas entre ellas creando cadenas interactivas como, por ejemplo, la mencionada entre la inestabilidad profesional y económica de los padres, la exposi- ción al conflicto de sus hijos y el desarrollo de distintos problemas adaptativos y de comportamiento.
DESARROLLO COGNITIVO
⇒las investigaciones realizadas con la escala HOME (Cadwell y Bradley, 1984) aconsejan que la interacción familiar tenga lugar en un entorno seguro, donde los niños puedan disponer de materiales variados para el aprendizaje y para el juego.
⇒es importante que los padres muestren interés en las actividades escolares de sus hijos y que estén en contacto permanente con el centro escolar al que éstos acuden.
⇒los padres deben constituir, también, un modelo de estimulación lingüística para sus hijos. ⇒es importante que la vida familiar gire en torno a unas rutinas cotidianas adaptadas a las necesidades de los niños, para ayudarles a estructurar sus actividades y a desarrollar una percepción de seguridad y de predicibilidad.
⇒los padres, como organizadores de la vida familiar, deben tratar de ofrecer una amplia variedad de situaciones y estímulos nuevos.
⇒el clima afectivo familiar debe ser de aceptación de las características individuales de cada miembro de la familia y se debe facilitar la libre expresión de opiniones y emociones. ⇒la asociación hallada entre el alto estatus socioeconómico y las altas puntuaciones en la escala
HOME se explica por la mayor disponibilidad de recursos de las familias con un buen estatus socioeconómico. Este hecho se debe tener en cuenta para diseñar políticas de intervención, dirigidas a las clases sociales más bajas a fin de que puedan construir un entorno familiar de calidad.
⇒relevancia educativa de las actividades de andamiaje regidas por la regla de contingencia: los padres exigen al niño y reciben una información de cómo éste reacciona ante su demanda; en función de esta respuesta van modificando su nivel de demanda y exigen más en unas áreas y dejan mayor autonomía en otras.
⇒importancia del uso de las estrategias de descontextualización: distanciamiento bajo,