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Valoración del Parque natural del Hosquillo (Cuenca)

In document Valoracion de Activos Ambientales (página 157-168)

José Cañizares Campos, Jerónimo Aznar y Vicente Estruch

En el contexto económico actual, y cuando se intenta justificar el valor ecológico y ambiental de áreas naturales, los responsables de la política ambiental a menudo encuentran dificultades para formalizar argumentos eficaces ante los interlocuto- res sociales y la sociedad en general. El problema radica, en gran medida, en la dificultad de mantener un diálogo social fundamentado en parámetros físicos, agronómicos, biológicos y ecológicos.

Todo ello hace cada vez más importante el encontrar un parámetro fácilmente entendible por el conjunto de la sociedad, que permita justificar la adecuada ges- tión de los espacios naturales, convirtiéndose así en el modo, por un lado, de au- mentar el nivel de renta de los habitantes de la zona a través del efecto dinamiza- dor que supone el desarrollo del sector terciario vinculado al ocio y al turismo rural en la zona y, por otro, contribuir a la protección del medio ambiente.

El medio ambiente cumple toda una serie de funciones que afectan al bienestar de la sociedad. En unos casos implican nuestra misma supervivencia (la capa de ozono o la estabilidad ambiental), y en otros simplemente influyen en nuestra calidad de vida (lugares de ocio o esparcimiento, etc.). La Economía Ambiental trata de encontrar la manera más conveniente para su gestión, intentando compa- tibilizar diferentes y en muchos casos encontrados intereses, pues no olvidemos que no existe forma de producir y distribuir energía, por ejemplo, que no altere el medio. Para aproximarnos a esta realidad se cuenta ya con una serie de métodos, la mayoría de ellos en proceso todavía de discusión, que tratan de aproximarse al coste ambiental que estas actividades suponen, y así poder decidir hasta dónde vale la pena mantenerlas, teniendo en cuenta de paso que este coste debe reflejar el valor de la calidad ambiental, para nosotros y para los que vienen detrás como afirma el Informe de la ONU sobre Desarrollo Sostenible.

Parte del problema radica en que, hasta el momento, los bienes ambientales, a pesar de su indiscutible valor, carecen de un auténtico indicador monetario. La imposibilidad de justificar el valor monetario de estos bienes repercute sobre la eficiencia y la eficacia de las medidas de política medioambiental. De hecho el coste de una política de protección de espacios naturales se mide en términos monetarios, y por ello, la única comparación posible surgirá si el beneficio se mide en las mismas unidades que los costes.

La evidencia de externalidades ambientales no retribuidas que repercuten favora- blemente en la sociedad es muy antigua y comienza a valorarse de una forma práctica en España con la creación en 1.855 del Catálogo de Montes excluidos de la desamortización. Tradicionalmente se han conocido como beneficios indirectos aunque en la actualidad está más extendido el uso del término externalidad. De acuerdo con Azqueta (1.995), se produce una externalidad (economía externa) cuando la actividad de una persona (o empresa) repercute sobre el bienestar de otra (o sobre su función de producción), sin que se pueda cobrar un precio por ello, en uno u otro sentido.

Hay que distinguir claramente entre precio y valor: las externalidades ambientales tienen un valor pero no tienen precio. La ausencia de precio la justifican los eco- nomistas en que los derechos de propiedad sobre estas externalidades ni están atribuidos a nadie ni están protegidos, lo que impide la formación de un mercado. En base a esta idea y apoyada por el denominado teorema de Coase (Azqueta 1.995) existe una corriente ideológica a favor de privatizar los recursos naturales y el medio ambiente como mejor solución para una gestión más eficaz, idea no compartida por el propio Azqueta. Sin embargo, evolutivamente se aprecia que, a medida que se van valorando las producciones, van haciéndose privativas desde el punto de vista económico. Es el caso de la leña, caza, recolección de frutos se- cundarios (setas, trufas, aromáticas, medicinales...), y actualmente se observa una tendencia a establecer un precio por el uso recreativo del monte.

Por otra parte es política generalizada, tanto en la UE como en la mayoría de países desarrollados, el establecimiento de ayudas para la mejora de los recursos ambienta- les que en definitiva tratan de asegurar la continuidad de las producciones indirec- tas.

Parece por tanto que existe una doble tendencia: de un lado el fomento de la inter- nalización de los beneficios indirectos a través de compensaciones o exenciones fiscales y de otro el paso progresivo hacia una privatización de algunas produccio- nes consideradas tradicionalmente como externalidades, aunque, en cualquier caso, se da un apoyo normativo que trata de asegurar la persistencia de los recursos natu- rales.

Capítulo 14. Aplicaciones a la valoración de Parques naturales II

Según Cardells F. (1.995), la necesidad de valorar la producción integral de los ecosistemas radica en:

 Justificar las dotaciones presupuestarias para la gestión ambiental, tanto las de la administración autonómica, central y especialmente la europea.  Planificar las actuaciones de la administración.

 Planificar y distribuir las ayudas y exenciones fiscales destinadas a la me- jora ambiental de una forma optimizada.

 Contribuir a una mejor planificación territorial.

 Evaluar más correctamente el impacto ambiental de las actuaciones des- arrolladas en el medio ambiente para minimizarlo.

 Valorar las pérdidas por acciones incontroladas en la naturaleza.

Cardells (2.001), define la valoración medioambiental como el conjunto de técni- cas y métodos que permiten medir expectativas de beneficios y costes derivados de alguno de los siguientes puntos:

 Uso de un activo ambiental.  Existencia de un activo ambiental.  Realización de una mejora ambiental.  Generación de un daño ambiental.

La valoración medioambiental es, por tanto, una valoración de tipo económico. Es cierto que el enfoque podría ser rechazado por algunos autores al considerar que el medio ambiente es, por definición, invaluable desde el punto de vista económi- co. Sin embargo conviene aclarar que no se trata de dar un precio a un espacio natural, pues no pretendemos venderlo ni comprarlo, sino valorarlo a la vista de un denominador común. Valorar económicamente el medio ambiente significa poder contar con un indicador de su importancia en el bienestar de la sociedad, que permita compararlo con otros componentes de este bienestar.

Algarra et Al.(2.000) expresa esta idea claramente de la siguiente forma, “Para poder comparar hace falta un denominador común, y este es el dinero”.

En este sentido, Azqueta (1.994) diferencia dos conceptos: valoración monetaria y valoración de mercado. Para él, el dinero es, en la valoración medioambiental, un instrumento que se utiliza para reflejar cambios en el bienestar de la sociedad, que es lo que realmente cuenta. Pese a lo economicista que pueda parecer, Este crite- rio monetario, es el que se utiliza en diversos métodos de evaluación social de proyectos, sirviendo, por ejemplo, para comparar los cambios en el bienestar social que supone un aumento del consumo o una mejor distribución de la renta.

Para Azqueta se trata, en resumen, de valorar lo que supone para el bienestar de la persona contar con un medio ambiente más atractivo y limpio.

Objetivos de este trabajo.

Con este trabajo se pretende conocer la valoración que le otorgan a este espacio natural la sociedad en general, representada por los visitantes y un determinado grupo de expertos conocedores del mismo, con una visión heterogénea del mis- mo. Para a partir de esta valoración implementar unas medidas oportunas para una mejor gestión del uso de los mismos, tanto de uso consuntivo, como no con- suntivo. Hoy día se cuenta con una serie de herramientas metodológicas que per- miten suministrar conocimientos sobre este tema.

Queda claro que el valor de un terreno rústico no es sólo su valor agrario (cultivo, arbolado, etc.) sino que también tiene un valor generado por otras utilidades. Por ello hay que hacer uso de una ciencia incipiente como es la Economía Ambiental que trabaja con distintas metodologías de valoración con el fin de intentar abarcar un mayor número de estos usos.

A la hora de valorar una superficie geográfica como un Parque Natural, que cum- ple, entre otras muchas, la función de entorno recreativo, hay que hacerlo desde situaciones hipotéticas, que no reflejan una realidad exacta, pero sí una tendencia. Por esto la información obtenida en este estudio no pretende tener un carácter determinante, pero sí que puede considerar como relevante y útil para avanzar en la contribución al enfoque del desarrollo sostenible.

Otro de los objetivos se basa en la profundización de los modelos multicriterio, aplicados a la valoración de activos ambientales.

Según Fernández-Bolaños (2.002) el análisis multicriterio se aplica cuando los beneficios del proyecto o del recurso son de diversa índole y no todos ellos son mesurables homogéneamente puesto que cada uno tiene un índice de medida distinto y no homologable en términos monetarios. Pese a que el análisis de este tipo sea de una gran complejidad, utilizando técnicas matemáticas avanzadas, simplificando se puede decir que consiste en asignar una serie de ponderaciones a cada uno de los factores del valor de manera que puede obtenerse un valor com- puesto. Los problemas que plantea vienen dados por la dependencia que presenta este tipo de análisis con vistas a proporcionar resultados válidos, tanto de la canti- dad y la calidad de la información utilizada como de que las ponderaciones asig- nadas sean las correctas.

DESCRIPCIÓN DEL ESPACIO A VALORAR.

Capítulo 14. Aplicaciones a la valoración de Parques naturales II

que nos ha orientado para hacer una descripción correcta, debido a la escasa bi- bliografía existente sobre dicho paraje y poniendo a nuestra disposición el mate- rial existente, además para completar dicha descripción, se efectuaron 2 visitas, una el 27 de Noviembre de 2004 y otra el 23 de Marzo de 2005.

LOCALIZACIÓN

El Parque Cinegético Experimental “El Hosquillo” está situado en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.

Figura 1. Fuente: www.liceus.com

Se encuentra enclavado en un valle en pleno corazón de la Serranía Alta de la provincia de Cuenca, al NE de dicha provincia, el Parque se encuentra situado a unos 60 km de la capital de la provincia.

LÍMITES

El Parque Cinegético Experimental “El Hosquillo” se encuentra situado en el interior de la Reserva Nacional de Caza de la Serranía de Cuenca. Está asentado sobre parte de 3 montes de Utilidad Pública pertenecientes al Excmo. Ayunta- miento de Cuenca, (Cerro Gordo, El Pajarejo y Sierra de los Barrancos). Las

1.000 Has. del Parque se corresponden con la depresión originada por el naci- miento del río Escabas, afluente del Tajo y que tiene su nacimiento en el Parque. NIVELES DE PROTECCIÓN

El Parque fue creado el 22 de Octubre de 1.964 por el Servicio Nacional de Pesca Fluvial y Caza..En la actualidad depende de la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha, concretamente de la Consejería de Medio Ambiente y se encuentra situado en una zona propuesta a formar parte de la Red Natura 2000.

GEOLOGÍA

Según Alonso (1.991) es un valle disimétrico, que se ajusta a la categoría de surco intramontañoso subsecuente, abierto a favor de las arenas y areniscas del Cretáci- co inferior (Wealdense y Albense).

CLIMA

Castilla-La Mancha está situada en el dominio climático mediterráneo. Los facto- res más significativos en este aspecto son: inviernos rigurosos, veranos cálidos, sequía estival, irregularidad en las precipitaciones, fuertes oscilaciones térmicas y notable aridez.

RED HIDROGRÁFICA Y/O RECURSOS HÍDRICOS

El Parque Cinegético de “Hosquillo” se encuentra situado dentro de la cuenca hi- drográfica del Tajo y muy cerca de la cuenca hidrográfica del Júcar.

Las surgencias cársticas de la zona alimentan los tramos superiores de los ríos Tajo, Cabriel y Júcar, y sirven como origen de los ríos como el Escabas que tiene su na- cimiento en el Parque y lo atraviesa formando el valle donde éste se encuentra. MEDIO BIÓTICO

Flora.

El Parque alberga una densa vegetación, dominada por el pino albar y negral, en menor medida el quejigo, y otras especies de gran interés como: Pino laricio, Boj, Aliaga, Tejo, Acebo, Sauce blanco, Chopo, Avellano, Álamo temblón, etc. Fauna.

Habitan en el parque especies de gran interés como: Buitre leonado, Águila real, Águila perdicera, Buho real, Azor, Halcón peregrino, Lechuza campestre, Buho chico, Cabra Montés, Corzo, Lobo, Oso pardo, Tejón, Ciervo, Gamo, Muflón,

Capítulo 14. Aplicaciones a la valoración de Parques naturales II

ACTIVIDADES DEL PARQUE

El principal aprovechamiento comercial es la explotación maderera, principal- mente de pino. Según datos proporcionados por la Delegación Provincial de Me- dio Ambiente de Cuenca, en el año 2.001 en el interior del parque se obtuvieron 1.375 m3 de madera de un valor de 44.961 €, y en el año 2.004 se talaron 750 m3

con un valor de 21.760 €.

En el Parque se desarrollan actividades de Educación Ambiental, para lo cual cuenta con un pabellón de caza y con varios recintos de diferentes dimensiones donde pueden observarse, lobos, jabalís, gamos, ciervos, etc.

Además del estudio, manejo y reproducción en semilibertad de especies cinegéti- cas, el Parque ofrece un inmejorable marco natural para la realización de proyec- tos de investigación sobre aspectos sanitarios y biológicos de las especies cinegé- ticas y su interacción con la ganadería doméstica, y de hecho se han ejecutado exitosamente proyectos nacionales y regionales sobre parasitología del ciervo. Para visitar el Parque Cinegético Experimental de “Hosquillo” es necesario pedir una autorización a la Delegación Provincial de Medio Natural.

El acceso al parque se realiza en visitas guiadas, permitiéndose la entrada a un máximo de 50 personas por turno, de centros docentes y asociaciones durante los días laborables y particulares en fines de semana. Los grupos particulares no podrán superar las 10 personas.

Durante el año 2005 se registraron alrededor de 12.000 visitantes según la Dele- gación Provincial de Medio Ambiente.

DESCRIPCIÓN DE LAS INSTALACIONES Y SERVICIOS. Entre las diferentes instalaciones presentes en el Parque, señalar:

Museo: Gran estancia con diversos apartados, donde se pueden observar diversas especies disecadas como pueden ser, osos, jabalís, muflones, uroga- llos, gatos monteses, ciervos, gamos, etc.

Aula de Interpretación de la Naturaleza: Este aula cuenta con una sala de audiovisuales, dos salas dedicadas al reconocimiento de flora y fauna por medio de diversos elementos didácticos, una estancia con una gran maqueta que representa la totalidad de la Serranía Conquense, y dos aseos.

Casa forestal: En un principio servia como punto de reunión a los caza- dores que realizaban su actividad en la Reserva, en la actualidad sirve como centro de reunión para diversos actos institucionales así como visitas de la misma índole.

Almacenes: Destinados a almacenar el alimento de los animales, así co- mo la distinta maquinaria destinada al mantenimiento del mismo.

Cercaderos: Se encuentran distribuidos por todo el Parque, hay una tota- lidad de 8, están construidos en madera, y su utilidad radica en la alimenta- ción del ganado y para la selección de piezas.

METODOLOGÍA UTILIZADA EN ESTE TRABAJO.

Para realizar este trabajo hemos utilizado los métodos multicriterio AHP y GP, ampliamente utilizados en la toma de decisiones y en la valoración de activos. La finalidad de la valoración económica del medio ambiente no es obtener un precio de mercado sino un valor social que denominamos Valor Económico Total (VET). Según la definición de valor de Alonso et Al. (1.995), no solo pue- de ser valiosa la posesión de un determinado bien, sino también el uso de un bien aunque no seamos sus dueños. Resulta interesante este planteamiento, pues al valorar económicamente el medio ambiente no nos interesa su precio de mercado, ya que nadie lo va a comprar ni vender, sino el bienestar o beneficio que propor- ciona, aunque nadie pudiera atribuirse el privilegio de ser su dueño. Valorar económicamente el medio ambiente mediante su VET significa poder contar con un indicador de su importancia en el bienestar de la sociedad, que permita compa- rarlo con otros elementos. Se trata, en definitiva, de valorar lo que supone para el bienestar de la sociedad contar con un determinado activo ambiental.

Este VET está integrado por los valores de uso directo, de uso indirecto, de op- ción, de existencia y de futuro, cuyos significados son los siguientes:

 VALOR DE USO DIRECTO: valor económico que tienen los bienes y servicios ambientales debido a la explotación de sus recursos, para la satisfac- ción de las necesidades humanas (beneficios económicos concretos derivados de la agricultura, ganadería, explotación maderera, la caza, la pesca, la trufa, el recreo....).

 VALOR DE USO INDIRECTO: valor económico que tienen los bienes y servicios ambientales por sus usos no retribuidos, a veces difícilmente obser- vables y cuantificables, derivados de las funciones que desempeña el Parque Natural, como son: el disfrute en zonas recreativas y en el Parque en general, la retención de nutrientes, retención del suelo, recarga de acuíferos, control de crecidas/inundaciones, protección contra tormentas, apoyo a otros ecosiste- mas, estabilización del clima, fijación de CO2....

 VALOR DE OPCIÓN / CUASIOPCIÓN : es el que permite a un particu- lar obtener beneficios, al garantizar que se contará con un recurso que podrá

Capítulo 14. Aplicaciones a la valoración de Parques naturales II

darle beneficios y/o servicios en el futuro. (Aunque al particular no le benefi- cie actualmente el Parque, si posee unas expectativas de uso futuro sobre él).  VALOR DE EXISTENCIA : representa la medida en que se valora el Parque como recurso esencial para la conservación y desarrollo de diversas características propias del mismo (microhábitats florísticos, especies raras, aves, valores culturales, paisaje....).

 VALOR DE FUTURO : el valor que tiene el Parque como legado a futu- ras generaciones. Es decir es el valor que se le asigna al Parque para que las futuras generaciones tengan la oportunidad de usarlo y disfrutarlo. También se conoce como valor de herencia o de legado.

DESARROLLO DEL TRABAJO. VALORACIÓN MEDIOAMBIEN- TAL

Para la aplicación de los métodos multicriterio AHP y GP en la valoración del Parque Cinegético Experimental de “Hosquillo”, se realizó una encuesta a un grupo heterogéneo en cuanto a formación con la única característica y condición indispensable común, conocer el Parque. Por medio de las encuestas planteamos las correspondientes matrices de comparación pareadas sobre la importancia de cada uno de los valores que componen el valor social.

Una vez realizadas las matrices de comparación pareadas, comprobamos su con- sistencia, eliminando las no consistentes. De las consistentes se calculan los vec- tores propios de cada una de ellas. Por medio de la agregación de estos vectores propios, empleando la Programación por Metas Extendida, obtendremos un vec- tor propio agregado que nos proporcione la importancia relativa de los distintos valores del Parque.

Como el valor denominado como Uso Directo, está compuesto por el valor económico producido por la venta de piezas de caza y madera, calculamos su ganancia y por medio de la actualización de la misma obtenemos el valor de Uso Directo del Parque.

Conocido el valor de Uso Directo del Parque de Hosquillo, podremos calcular el vVET del Parque y los correspondientes valores parciales, a partir de los vectores propios, hallados anteriormente y que nos define la proporción relativa de los distintos valores del Parque.

JUSTIFICACIÓN DE LA METODOLOGÍA EMPLEADA

Se ha optado por la utilización de la metodología multicriterio y no uno de los

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