Dimensión 3: Actividades Sociales ambientales La importancia de reciclar lo que usamos.
2.2.2. Variable 2: Práctica de valores ambientales Definición
Arellano, M. (1998), Un valor es una concepción, explícita o implícita, de lo deseable, propia de un individuo o característica de un grupo, que influye en los modos, medios y fines disponibles para la acción. cognitivos que posibilitan las relaciones entre nosotros y los aprendizajes que hacemos, se consensua en definir los primeros años de vida de nuestra especie como determinantes para que la integración de los sujetos en las
sociedades sea adecuada a las normas, costumbres y valores ético-morales que dichas sociedades postulan como válidos y prioritarios para su propio progreso económico y cultural.
Partiendo de estos presupuestos, se entiende a la educación en valores, como el proceso que ayuda a las personas a construir racional y autónomamente sus valores. O sea, capacitar al ser humano de aquellos mecanismos cognitivos y afectivos, que, en completa armonía, nos ayuden a convivir con la equidad y comprensión necesarias para integrarnos como individuos sociales y como personas únicas, en el mundo que nos rodea. Se trata de trabajar las dimensiones morales de la persona para así potenciar el desarrollo y fomento de su autonomía, racionalidad y uso del diálogo como mecanismo habilitador en la construcción de principios y normas, tanto cognitivos como conductuales. Dichas
dimensiones, a su vez, posibilitaran la equidad y empatía necesarias en dicho proceso, para que las formas de pensar y actuar se nos presenten parejas, en una relación simétrica frente a la resolución de conflicto de valores.
No se cuestiona los cambios significativos que se están dando a nivel educación en valores personal ni social. Presupone que, si los valores económicos priman y devalúan los
valores psicológicos y afectivos que nos ayudan a ser personas con criterios de
autorreflexión hacia nosotros mismos y el mundo que nos rodea, a ser capaces de poder comprender al otro como si de nosotros mismos se tratase, puede ser que, en un futuro quizás no muy lejano, viviremos en una sociedad despersonalizada y egoísta.
La bioética
Jonás, propone un nuevo imperativo: “Actúa de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica”, o
expresándolo de modo negativo: “No pongas en peligro la continuidad indefinida de la humanidad en la Tierra”.
Jonás, señaló como marco inicial del abuso del dominio del hombre sobre la
naturaleza –causando su destrucción– el choque provocado por las bombas de Hiroshima y Nagasaki. En una entrevista publicada en el número 171 de la revista Esprit, del mes de mayo de 1991, dice textualmente: "Ello puso en marcha el pensamiento hacia un nuevo tipo de cuestionamiento, que maduró debido al peligro que representa para nosotros mismos nuestro poder, el poder del hombre sobre la naturaleza"(3).
Sin embargo, más que la conciencia de un brusco apocalipsis, él tuvo el
sentimiento de un posible apocalipsis gradual, resultante del creciente peligro presentado por los riesgos del progreso técnico global y su utilización inadecuada. Hasta ese entonces, el alcance de las prescripciones éticas estaba restringido al ámbito de la relación con el prójimo en el momento presente. Era una ética antropocéntrica y dirigida a la
contemporaneidad. La moderna intervención tecnológica cambió drásticamente esa plácida realidad al poner la naturaleza al servicio del hombre y susceptible de ser alterada
radicalmente.
De ese modo, el hombre pasó a tener una relación de responsabilidad con la naturaleza, puesto que la misma se encuentra bajo su poder. Además de la intervención en
la naturaleza extrahumana, es grave la manipulación del patrimonio genético del ser humano, que podrá introducir alteraciones duraderas de consecuencias futuras
imprevisibles. Concluye diciendo que es precisa una nueva propuesta ética, que contemple no sólo la persona humana, sino la naturaleza también. Ese nuevo poder de la acción humana impone modificaciones en la propia naturaleza de la ética.
Todas las éticas tradicionales obedecían a premisas que se interrelacionaban mutuamente y que son las siguientes.
La condición humana, resultante de la naturaleza del hombre y de las cosas, permanecía fundamentalmente inmutable para siempre.
Con base en ese presupuesto, se podía determinar con claridad y sin dificultad el bien humano.
El alcance de la acción humana y de su consecuente responsabilidad estaba perfectamente delimitado.
La crisis ecológica deriva a la postre en el planteamiento de un nuevo sistema ético, El problema moral se ha tomado "específico" para el hombre por el imperativo de la sobrevivencia y de una responsabilidad solidaria a fin de preservar la biosfera terráquea. La pregunta de la ética es entonces cómo debemos vivir, al menos para sobrevivir, pero conciliando el imperativo de supervivencia con el de dignidad humana.
La filosofía ambiental inspira la utopía de una civilización ecológica e impulsa un nuevo proyecto económico y social en la humanidad posmoderna. Por de pronto, se denuncia el peligro de la dinámica expansiva de la civilización industrial misma y se replantea la dialéctica del progreso y sus implicancias.
En el progreso de la conciencia ecológica un primer paso es otra justificación de la naturaleza más allá de su uso "natural" para satisfacer las necesidades biológicas o
cuenta la importancia del conocimiento del cuidado del medio ambiente desde la escuela, y los alumnos asuman su rol de habitante del planeta, asumiendo roles y responsabilidades.
El problema del medio ambiente, significa un desafío de supervivencia para la humanidad. El hombre se está enfrentando al holocausto medioambiental y obligado a un 'mea culpa' frente a la devastación de la tierra, el agotamiento de los recursos naturales y el deterioro de la biosfera. La conciencia ecológica plantea, pues, una nueva reformación de la justificación del hombre sobre la tierra y su relación íntima con ella.
Valores ambientales
Son la medida por la cual una persona dirige sus acciones, define, interpreta o juzga los fenómenos sociales. Los valores son tomados de la vida familiar, de la red social, la experiencia educativa y la organización socio-política. Estos valores se vuelven
dinámicos en el individuo, se confrontan en la interacción con los demás, traspasan la percepción meramente individual para dar lugar a la aceptación de las normas sociales que le puede indicar o no ciertas clases de acciones.
Conjunto de cualidades que definen un ambiente como tal, incluyendo las características de los componentes vivos, inertes y culturales.
Dimensiones de la Práctica de valores
Arellano, M. (1998, p. 55), un valor es una concepción, explícita o implícita, de lo deseable, propia de un individuo o característica de un grupo, que influye en los modos, medios y fines disponibles para la acción. cognitivos que posibilitan las relaciones entre nosotros y los aprendizajes que hacemos, se consensua en definir los primeros años de vida de nuestra especie como determinantes para que la integración de los sujetos en las
sociedades postulan como válidos y prioritarios para su propio progreso económico y cultural.
Para evaluar las características de la práctica de valores y dado que es parte de una percepción, se han establecido las siguientes dimensiones: responsabilidad, solidaridad, respeto, los cuales serán medidos a través de un cuestionario de 18 ítems con sus respectivos índices.
Dimensiones 1: Responsabilidad
Conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás. Acción o efecto de cumplir una obligación, de responder por ella, es decir, rendir cuentas ante si mismo y ante los demás. Es un acto libre de voluntad. Poner cuidado y atención en lo que se hace o decide.
Obligación de responder por los propios actos. Cargo u obligación moral que resulta para el uso del posible yerro en cosa o asunto de terminado.
Capacidad para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
Obligado a responder alguna cosa o por alguna persona, dícese la persona que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.
Es aceptar lo que se requiere, honrar el papel que se nos ha confiado llevarlo a cabo conscientemente poniendo lo mejor de uno mismo.
Es una actitud consciente acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos y sobre los demás, siendo una obligación de responder por nuestros propios actos.
Es una capacidad de sentirse obligado a dar una respuesta o cumplir un trabajo sin presión externa alguna.
En este sentido la responsabilidad implica compromiso, participación activa en la realización de valores, no-sumisión a fuerzas coactivas. Por lo cual podemos afirmar que para ser responsable no es suficiente cumplir con los deberes, sino tener la disposición para responder positivamente ante la demanda de los valores asumidos como ideales de la vida.
La responsabilidad se nutre de dos vertientes: una individual y otra colectiva. Responsabilidad individual, es la capacidad que tiene una persona de conocer y aceptar las consecuencias de sus actos libres y conscientes.
Responsabilidad colectiva, es la capacidad de influir en lo posible en las decisiones de una colectividad y, al mismo tiempo, asumir las consecuencias de las decisiones que tome el grupo social en el que estamos integrados.
Para concretizar el valor “responsabilidad” en la Institución Educativa, es necesario crear condiciones para que los estudiantes:
Cumplan las normas y obligaciones asumidas individualmente y como
grupo.Vigilen el cumplimiento de las normas y obligaciones asumidas como grupo y otras acciones que contribuyan al desarrollo de su capacidad de respuesta libre y lúcida.
Valoren y acepten cualquier crítica positiva.
Escuchen y dialoguen para intercambiar sus puntos de vista. Fomenten el optimismo frente a situaciones difíciles.
Busquen soluciones y actúen en consecuencia con sus propuestas.
Dimensión 2: Respeto
Es el reconocimiento de los intereses y sentimientos del otro en una relación. Aunque el término se usa comúnmente en el ámbito de las relaciones interpersonales, también aplica a las relaciones entre grupos de personas, entre países y organizaciones de diversa índole. No es simplemente la consideración o deferencia, sino que implica un
verdadero interés no egoísta por el otro más allá de las obligaciones explícitas que puedan existir.
Respetar viene de latín respectus, tener respeto veneración. Tener miramiento, consideración, diferencia.
Miedo recelo aprensión ante algo o alguien y manifestaciones de acatamiento que se hace por cortesía.
Es la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre miembros de una sociedad. Para practicarlo es preciso tener una clara visión de los derechos fundamentales de cada persona en lo que destaca, en primer lugar el derecho a la vida, además como otros tan importantes como el derecho a disfrutar de su libertad, disponer de sus pertenencias o proteger su intimidad, por solo citar algunos de los muchos con los cuales es imposible vivir con orgullo y dignidad. Arellano, (1998, p. 53)
Es el reconocimiento del valor inherente y los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Para respetarnos trataremos de valorarnos y protejamos todo aquello que conduzca admiración, el respeto abarca todas las esferas de la vida, empezando por el que nos debemos a nosotros mismos y a nuestros semejantes, y hasta el que le debamos al ambiente, a los seres vivos y a la naturaleza.
Es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás y de sus derechos, ya sea por su conocimiento experiencia o valor como personas.
El respeto es un valor expresado a través de una actitud y un sentimiento que nos lleva a reconocer y valorar los derechos y la dignidad de las personas, así como de nosotros mismos y a los demás. El respeto por el “otro” implica el reconocimiento y valoración de las características personales y culturales de las otras personas: el color de su
piel, su idioma, sus ideas políticas, su religión, sus costumbres, sus habilidades intelectuales, etc. Implica pues la aceptación de la diversidad y de la diferencia.
El respeto por el “otro” implica la aceptación de las diferencias legítimas pero no de las diferencias ilegítimas. Hay diferencias legítimas y válidas como las que surgen de las peculiaridades de los seres humanos, pero también existen diferencias ilegítimas injustas, que niegan una existencia digna e iguales derechos para todos.
Asimismo, en el marco del respeto por el “otro”, es importante impulsar el respeto a la naturaleza, al mundo que nos rodea, a los animales, plantas y todos los recursos naturales que nos brindan los elementos necesarios para una vida sana y digna.
Dimensión 3: Solidaridad
La palabra solidaridad proviene del latín solidus, que significa adherido a la sociedad a la causa.
Expresa una idea de unidad, cohesión, colaboración. Se encuentra muy ligada al amor, y como éste admite dos planos de consideración:
Arellano, M. (1998), es la determinación firme y perseverante de comprometerse por el bien común. Estamos ante un hábito o virtud, ante una decisión estable de colaborar con los demás. Con todos los hombres, pues realmente hay vinculación con todos, aunque uno no se sienta unido a algunos. Esta solidaridad-virtud es más firme e importante que la sentimental, y de ella seguimos hablando. (1998, p. 53)
La solidaridad es uno de los principios básicos de la concepción cristiana de la organización social y política, y constituye el fin y el motivo primario del valor de la organización social. Su importancia es radical para el buen desarrollo de una doctrina social sana, y es de singular interés para el estudio del hombre en sociedad y de la sociedad misma.
Es aquella actitud entusiasta y sincera por la que se toman como propias, las necesidades de los demás y se pone empeño en conseguir el bien común con la misma intensidad con que se busca el propio. Teniendo dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común.
La solidaridad es un valor de gran trascendencia para el género humano, pues gracias a ello no solo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo técnico; logro alcanzado a lo largo de la historia misma que ha logrado sobrevivir y salir adelante, luego de los más terribles desastres(guerras pestes incendios terremotos inundaciones).
El término solidaridad alude a una realidad firme, sólida, potente, valiosa, lograda mediante el ensamblaje (soldadura) de seres diversos.
La solidaridad expresa una idea de unión de colaboración de compromiso y se encuentra muy ligada al amor, siendo esta la determinación firme y perseverante de comprometerse por el bien común. Constituye uno de los principios básicos de la concepción cristiana de la organización social y política.
El término “solidaridad” viene del verbo soldar que significa unión, ligazón, conexión. Es definido también como “adhesión a la causa de otros”. Los seres humanos estamos fuertemente ligados unos con otros ya que por naturaleza el ser humano es social. En ese sentido la solidaridad alude a una realidad sólida, valiosa, lograda mediante la unión y la mutua cooperación entre las personas y los pueblos.
La solidaridad se convierte en un valor moral cuando es universal, es decir, cuando las personas actúan pensando no sólo en el interés particular de los miembros de un grupo, sino en el interés de todos los que se ven afectados por la acción de ese grupo. La
solidaridad tiene como base la justicia, ninguna acción solidaria es válida si no es justa. Como valor la solidaridad está reñida inevitablemente con el individualismo cerrado y con
la independencia total, e implica un compromiso con las personas o grupos marginados o excluidos.