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Variables e indicadores

In document Pobreza y exclusión social (página 158-162)

factores y colectivos

5.2. Variables e indicadores

El repaso a las variables empleadas para construir los factores de vulnerabilidad y los conglomerados se divide en dos apartados: en el pri- mero, se contemplarán las variables estructurales; en el segundo, se revisa- rán el resto de variables consideradas como indicadores de vulnerabilidad susceptibles de conducir a la exclusión social. En esta sección, la mayoría de variables serán expuestas en cuadros. Sólo aquellas, cuya elaboración haya resultado algo más compleja, serán presentadas fuera de ellos.

Las variables estructurales:

sexo, edad, lugar de nacimiento y composición de hogar Presentación de las variables estructurales

Las variables estructurales podrían ser definidas como un conjunto de precondiciones que, en general, sesgan la trayectoria vital de un indivi- duo por el simple hecho de producirse o existir. A título orientativo, pode- mos pensar en cómo la actividad económica de una persona puede venir condicionada por su sexo, edad u origen.

Las variables estructurales no han sido incluidas en los análisis facto- rial ni de conglomerados. Esta decisión fue ampliamente meditada. No obs- tante, se concluyó que resultaría más interesante observar cómo los diferen- tes factores y conglomerados afectaban de distinta manera sobre los grupos sociales definidos a partir de cada variable estructural. Y así se ha procedido.

Construcción de las variables estructurales

La variables sexo y edad no ocasionaron ningún problema. Por cues- tiones operativas, la variable edad se sintetizó en otra con sólo cuatro cate- gorías: la variable grupos de edad. Estos grupos se ordenan según los siguientes intervalos de edad:

• Personas de entre 16 y 29 años • Personas de entre 30 y 44 años • Personas de entre 45 y 64 años • Personas de entre 65 y 99 años

La variable lugar de nacimiento también tuvo que ser sintetizada. La diversidad de orígenes entre los entrevistados era notable; no obstante, el número de casos en muchas de las categorías era cuanto menos escaso. Para atajar este inconveniente estadístico, se construyeron grupos numerosos de colectivos de inmigrantes, hasta el punto de que se redujo a tres las catego- rías relativas al lugar de nacimiento del entrevistado:

• Español o europeo comunitario

• Anglosajón (América del Norte, Australia y Oceanía) • Resto del mundo

Cabría señalar dos cuestiones adicionales: primera, esta variable sólo recoge el lugar de nacimiento del entrevistado y no su nacionalidad; y segun- da, sólo hay 17 casos anglosajones. Consecuentemente, se optó por etiquetar estos casos como perdidos. La variabilidad dentro de este grupo era muy amplia, y cualquier estudio estadístico sobre el mismo carecería de sentido.

Si bien la consideración de estructural de las tres variables anterio- res, sexo, edad y lugar de nacimiento, puede resultar hasta cierto punto

intuitiva, la inclusión en este grupo de la variable composición del hogar sólo fue planteada tras la observación de los primeros resultados estadísti- cos. Éstos revelaron su naturaleza de precondición ante el impacto de los factores de vulnerabilidad y otras variables.

La construcción de la variable composición del hogar no fue senci- lla. Esta variable presentaba dos problemas básicos: el primero, la hetero- geneidad de los núcleos familiares; el segundo, la existencia o ausencia de dependencias económicas dentro de la familia.

El primer dilema se superó concentrando el amplio abanico de núcleos familiares en un número de grupos más operativo, concretamente seis, establecido a raíz de un primer estudio del comportamiento de la varia- ble.

El segundo escollo consistió en definir qué era dependencia econó- mica. Para ello, y partiendo de la clasificación económica incluida en el PHOGUE, se decidió equiparar la dependencia económica al hecho de ser niño. Claro está, la definición de niño resultó más amplia que la de su uso cotidiano. Concretamente, se consideró niño a todo aquel que respondiese a alguno de los dos perfiles siguientes:

• Ser menor de 16 años.

• Ser un joven con una edad comprendida entre los 16 y los 25 años, que se declare económicamente inactivo, o desempleado desanimado, o que trabaje menos de 15 horas semanales, y viva en el mismo hogar que el padre, la madre o ambos.

Una vez definidos el concepto de niño y de dependencia económica, se elaboraron las 6 categorías para la variable composición del hogar.

• Hogar unipersonal siendo la persona menor de 65 años • Hogar unipersonal siendo la persona mayor de 65 años • Hogar compuesto por dos o más adultos sin niños

• Hogar compuesto por un adulto con niños (familia monoparental) • Hogar compuesto por varios adultos con uno o dos niños

Resto de variables del estudio

El trabajo realizado tiene por objeto identificar las diferentes causas que solas, por superposición o por interacción, derivan en la exclusión so- cial. Partiendo de la literatura relativa a este concepto, y para facilitar el aná- lisis cuantitativo, se ha optado por trabajar sólo con aquellas variables que potencialmente puedan formar parte del perfil de personas vulnerables ante la exclusión social. Estas variables e indicadores se agrupan por ámbitos: el económico, el laboral, el formativo, el sanitario, el relacional y la vivienda. A continuación, y durante las próximas páginas, se repasará cada uno de estos seis ámbitos.

Ámbito económico

En el ámbito económico se han contemplado variables que puedan reflejar el nivel de pobreza individual y familiar del sujeto entrevistado, sus niveles de dependencia de las ayudas públicas (o de otros miembros de la fami- lia), o las dificultades ante los pagos de servicios y bienes de primera necesi- dad. A continuación proponemos una breve explicación sobre las mismas, en dos bloques: el relativo al conjunto de variables sobre pobreza, y el resto.

Variables de pobreza económica

La pobreza individual (leve y severa) establecida, en primer lugar, estimando el volumen de ingresos totales que percibe un individuo al cabo de un año (renta, rendimientos del capital, prestaciones contributivas y no contributivas, entre otras). Concretamente, se ha considerado pobre a toda aquella persona situada por debajo del 60% de la mediana del total de ingre- sos obtenidos por los individuos de la muestra, exceptuando a menores y estudiantes.(1)Este primer umbral de pobreza individual, que responde a su

faceta menos acusada, está también acotado inferiormente por una segunda categoría de pobreza individual: la severa. Concretamente, se ha incluido (1) Existen dos procedimientos estándares para obtener el valor más representativo de una muestra: se puede emplear el 50% de la media o el 60% de la mediana. Para evitar que el valor pierda representatividad en una distribución con claros valores extremos, como es el caso, se ha optado por emplear la segunda estrategia, menos influenciable ante este tipo de distribuciones.

dentro del colectivo de pobreza individual severa a toda aquella persona situada por debajo del 30% de la mediana del total de ingresos de los indi- viduos de la muestra.

En síntesis, se ha considerado la pobreza individual en dos grupos dis- tintos: por un lado, la pobreza individual, correspondiente a los individuos con ingresos comprendidos entre el 30% y el 60% de la mediana de ingresos totales de la muestra; y por otro, la pobreza individual severa, correspondien- te a los individuos con ingresos situados por debajo del 30% de la mediana de los ingresos totales individuales. Con esta dicotomía se persigue facilitar la apreciación de matices en el seno de la pobreza económica individual.

Se ha operado de una manera parecida aunque no similar para la medición de la pobreza del hogar. La pobreza del hogar (leve y severa) ha sido tomada teniendo en cuenta que su grado o nivel dependerá del número de personas que forman parte del mismo, así como de la capacidad de con- sumo de las mismas. Para considerar ambos aspectos en este estudio, se ha ponderado el volumen de ingresos de un hogar según el número de miembros del hogar y de su capacidad de gasto. La fórmula empleada fue propuesta por la OCDE, y recibe el nombre de escala de equivalencia modificada (véase cuadro 5.1). Esta escala permite hallar el número equivalente de adultos del hogar, a tenor de su capacidad de gasto y edad (aspectos relacionados). Cuadro 5.1

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