CAPÍTULO I: HABITAR COMO ACONTECIMIENTO
1.4. Escenarios del habitar ··················································································
1.4.1. Escenario concreto / material-técnico ·····················································
1.4.2.1. Variables que inciden en la habitabilidad desde el ámbito experiencial ···
El estudio ‘Satisfacción residencial: Un concepto de calidad de vida’ de Juan I. Aragonés y María Amérigo es de suma importancia como referente, se retoman los criterios utilizados para medir la satisfacción residencial presentados en dicho estudio. Observaron y agruparon cuatro bloques principales, dentro de los cuales se inscriben variables relacionadas a la satisfacción residencial, (Aragonés y Amérigo, 1987) los cuales se presentan a continuación (verfigura 15).
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ATRIBUTOS OBJETIVOS FÍSICOS Y SOCIALES ATRIBUTOS SUBJETIVOS INTERACCIÓN SOCIAL CARACTERÍSTICAS PERSONALES
Espacio de la vivienda Seguridad Propincuidad Propietario - alquiler Núm. de habitaciones Percepción del área que
rodea a la vivienda
Homogeneidad Tiempo de residencia
Cocina y baño propios Intimidad Ciclo vital
Calidad de la vivienda Sentido de comunidad y barrio
Lazos familiares Clase social Tipo de diseño arquitectónico Amistad
Vivienda unifamiliar - multifamiliar Relaciones con la administración Número de barreras compartidas
Valor económico de la vivienda Mantenimiento del barrio
Vegetación en el barrio
Factores visuales (diversidad, molestias visuales, cerramiento y claridad)
Ruido Servicios en el barrio
Figura 15. Algunos Criterios relacionados con la Satisfacción Residencial. Fuente: Aragonés y Amérigo, 1987.
Es necesario ampliar el espectro de acción de dichos bloques, pues la mayoría de sus variables repercuten principalmente sobre el entorno, para lo cual se considera un modelo teórico de la habitabilidad de la vivienda, formulado través de estudios realizados por Mercado y colaboradores (Mercado y González, 1991; Mercado. 1994, 1995). Desarrollaron una medida general de habitabilidad, entendida como el gusto o agrado que sienten los habitantes por su vivienda en función de sus necesidades y expectativas. En estudios posteriores, se percataron de características del diseño arquitectónico y factores psicológicos que incidián en la percepción de habitabilidad interna en la vivienda, con lo cual, determinaron las variables que inciden de forma significativa en la habitabilidad, entre las que se encuentran: conectividad, seguridad, sociopetividad, vigilabilidad, operatividad, privacidad, funcionalidad y significatividad. A continuación, se describen los aspectos considerados por Mercado (1995):
• La medida de habitabilidad inicia considerando la dimensión de la casa, para la cual debe tomarse en cuenta, la totalidad de los metros cuadrados del terreno y los metros cuadrados totales construidos.
• Conectividad: Refiere a la unión que tienen entre sí los espacios de la vivienda, aquello que facilita o dificulta su uso. También se consideran las relaciones entre espacio-función- conveniencia. Se encuentra relacionada a las circulaciones de la casa (horizontales o verticales), espacios no habitables directos o indirectos que permiten el desplazamiento de un sitio a otro.
• Sociopetividad: Trata aquello relacionado con la comunicación propiciada o no dentro de la vivienda, lo cual depende de si los espacios son sociófugos (entorpecen la interacción social) o sociópetos (facilitan la interacción social).
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• Vigilabilidad: Facultad de vigilar y ver sin ser visto. Algunas características en el diseño (como separar lo público de lo privado con barreras reales o simbólicas) facilitan esta actividad, con la cual se permite incrementar el sentido de seguridad y, en cierta medida, disminuir ciertos aspectos de peligro en el entorno.
En relación, se considera el concepto de profundidad, el cual es entendido para el interior de la vivienda como el número de puertas por las que el habitante debe pasar para llegar al lugar más lejano de la casa, y en una segunda dimensión, debe considerarse la distancia que hay entre cada habitación y el espacio público. Ésta última dimensión, no sólo se refiere a la lejanía en función de puertas cruzadas, sino también a la lejanía de los espacios públicos en función con las ventas (lo que en definitiva tiene que ver con la vigilabilidad, por ejemplo, una madre que observa a su hijo pequeño jugar en el área de juegos del conjunto habitacional desde la ventana de la cocina de su vivienda).
• Seguridad: Factores que permiten incrementan la confianza mediante el uso de dispositivos (rejas, cadenas, barandales, alarmas, pisos antiderrapantes…) aumentando así el control sobre sucesos no deseados, de peligro o poco placenteros en el entorno o al interior de la vivienda.
• Significatividad: Símbolos y signos que son resultado de la expresión y personalización de quien o quienes habitan la vivienda, distinguen información de auto-identidad, orgullo, arraigo, pertenencia, estatus y valores. Presentan el establecimiento de un territorio y demuestran la participación o ausencia de ella en el diseño y/o transformación de los espacios.
• Funcionalidad: Trata sobre la practicidad o ausencia de ella en el espacio, considera la integración entre espacio, organización, conexión y congruencia con la actividad o actividades que se consideran dentro de los espacios, favoreciendo el desarrollo de éstas. • Operatividad: Facilidad o dificultad para realizar actividades a partir del grado de funcionalidad, pero considerando la forma en que las personas se desplazan cómodamente cuando se dispone de espacio suficiente, así como la ágil realización de actividades en función del espacio.
• Privacidad: Posibilidad de controlar, según el deseo personal, la interacción dentro de la vivienda. Considera barreras como protección a las áreas íntimas o privadas (puertas, ventanas, rejas, pasillos, cortinas…).
En la misma medida, se considera la existencia d factores subjetivos como son: el placer, la activación, el color y la complejidad en la relación de los habitantes con su hábitat.
• Placer: Trata la sensación de agrado, satisfacción y libertad que percibe el habitante al interior de su vivienda. Lo anterior, con relación al bienestar y cumplimiento de sus necesidades, el sentido de pertenencia y la armonía arquitectónica. Se conjunta con aspectos de confort, seguridad y goce estético, es decir, que genere experiencias emocionales agradables.
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• Activación: Alude a los niveles de tensión emocional generados por la vivienda, considera situaciones como el orden o desorden, la tranquilidad, el silencio, etc. El ambiente físico (comprendiéndolo como el conjunto de estímulos producidos por la luz, el color, el sonido, el ruido, el calor, el frío y estímulos como los escenarios exteriores, los edificios, otras personas, etc.) representa una causa de excitación sensorial.
• Color y complejidad: Con relación a lo anterior, se tiene que existe una fuerte relación entre la cromaticidad de los colores y la excitación percibida del espacio: la complejidad es mayor al incrementar la fuerza cromática.